GOIZ ARGI

Artxibo doc

ETA en "Egunkaria": A LAS PUERTAS DE

UN TUNEL NEGRO

Una entrevista larguísima en "Egunkaria", conducida al parecer por el director del citado medio, ha sido la penúltima "ekintza" de ETA, una organización que combina mejor que nadie la vieja praxis revolucionaria que aúna vanguardia política con lucha armada y el mas moderno recurso al "agitprop", la creación de conmociones mediáticas como forma de desestabilizacion del escenario politico-institucional vasco.

ETA es el foco de atención de los media y los grupos políticos. Se habla y escribe sobre el tono que emplean los miembros de ETA entrevistados, sobre las novedades de su discurso, se conjetura sobre lo que dicen y sobre lo que omiten. Es fundamental, ya que ETA se ha convertido en el oráculo y el Gran Hermano de la política vasca, conocer sus opiniones, aunque éstas no se modifiquen en sus elementos esenciales.

Doblan las campanas a la hora de la siesta

Para empezar, el tono general de la entrevista me recuerda a aquel episodio que narraba Telesforo Monzón como si fuera la "prueba de la objetividad democrática" del discurso que preconizaba la negociación con ETA para resolver la cuestión de la paz. Decía Monzón, poco mas o menos, que "si el tañido de las campanas de la Iglesia de tu pueblo no te deja dormir la siesta, todo lo que hagas para conseguir dormir será en balde si no hablas con el campanero". En todo caso, estaría claro que no se puede dormir la siesta en "la hora del campanero" si éste no decretara permitirlo.

La conversación de los miembros de ETA con el director de "Egunkaria" recuerda, a cada frase, la figura del "campanero". Es el "proceso" (fase, etapa o tiempo) cuyo "punto de partida.....es de ETA" y "ETA tiene la voluntad y ya ha dicho cuando será [la tregua, vgr] la definitiva". Es la "hora del campanero", en su manos está el comienzo de las campanadas y el decide cuando acaban. "Cuando hay lucha armada se preocupan; cuando no está presente, en cambio, se tranquilizan y aminoran e incluso paran el trabajo en común", dice ETA regañando a EA y PNV. Cuando las "campanas" dejan de sonar, los vecinos "duermen la siesta". Es la intransferible "vocación de servicio" del campanero etarra que tutela el futuro de la comunidad de la que forman parte estos "irresponsables, indolentes y poco fiables politicastros". El campanero emplea el cinismo dialéctico para invertir los papeles que se representan en la "tragedia vasca" y así para encubrir su "deseo de dominio y control de la situación" y argumenta maliciosamente que [ellos, EA y PNV] "tienen la propuesta para detener la lucha armada y tienen capacidad para ello". El campanero es consciente de que su posición es de clara ventaja y aprovecha "las condiciones de hegemonía" que le otorga el mero hecho de que los preocupados vecinos a los que no deja dormir la siesta le hayan ido a preguntar por lo que habría de hacerse para que dejen de repicar las campanas para obtener mayores beneficios para sí.

Hoy, todavía, algunos en la comunidad confían en que el campanero desea decir "adiós a las campanas" para siempre. Hoy, todavía, hay quien se pregunta si no estaremos ante un momento de crisis de un proceso de paz que, como otros semejantes, únicamente puede avanzar de manera irregular; hay quien se pregunta si no estaremos ante una ruptura temporal de la linealidad de un proceso que, en ninguna parte, ha sido lineal. Y, consecuentemente, se dice que este hecho seria, además, la mejor prueba de que estamos avanzando hacia un final feliz por mucho que parezca que retrocedemos. Este "riguroso" argumento, desde luego, podría servir también para justificar que cada atentado, cada muerto, cada acto violento, desde hace 20 años, no dejaría de ser un mojón que nos señala el buen camino y que, desde el principio mismo de la guerra estaríamos acercándonos al final de un "proceso de paz".

El discurso del MLNV y ETA es de doble significado. Desde esta perspectiva bifocal, el argumento anterior es verosímil. No debemos olvidar que el que prepara y hace la guerra, en este caso ETA, siempre tiene su "opción para la paz". Esta claro que esta ruptura de la tregua de ETA amojona y asfalta la "autopista hacia la paz": Pero, hay que decir también que, si a lo que ETA dice y hace nos hemos de atener, la "paz de ETA" será una paz que:

1. Sólo se podrá hacer sobre las ruinas de las instituciones vigentes, incluso de las de mayor tradición nacional, y de las comunidades políticas creadas por la voluntad libre de los vascos;

2. Se basará en la exclusión de partidos y opiniones realmente existentes, opción claramente antagónica a la propuesta del lehendakari Ibarretxe de crear un "foro de dialogo sin exclusiones", propuesta que, por si quedara alguna duda, recibe un severo rapapolvo por parte de ETA en esta entrevista que estamos comentando;

3. Resolvería un conflicto para crear otro de mayores consecuencias y alcance, lo que es coherente con la idea revolucionaria de que "la

provocación y sucesión de los conflictos es lo que propulsa la historia", pero no lo es con una construcción nacional que garantice al pueblo vasco un futuro en armonía y sin sufrimiento y tampoco lo es con una política que sólo busque garantizar para el pueblo vasco su supervivencia como tal;

4. Solo seria posible mediante la subordinación política de PNV y EA a ese proyecto de rupturas concatenadas que preconiza ETA, bajo la desfachatada excusa de que los partidos nacionalistas tienen la llave de la paz.

En todo caso, está muy claro que EA y PNV no pueden renunciar, por una paz imposible y siempre imperfecta, a todo lo que se ha trabajado durante 20 años. Si se trata de perfeccionar el autogobierno político o de llevarlo a las máximas cotas de "burujabetza" posibles, hay que hacerlo apoyándose en la voluntad libre de los vascos y en la capacidad de liderazgo de las instituciones que hoy nos representan.

ETA ha amojonado el camino hacia la paz en unos términos con los que no simpatizan los partidos nacionalistas. El campanero no quiere darnos ni tregua en el "repique de campanas" mientras no echemos al "cubo de la basura" el marco institucional del que Ibarretxe es el 5º lehendakari. La ruptura con ese marco es, hoy como ayer, la "clave de la falta de acuerdo" con los nacionalistas.

Amenazas en 3-D

Mientras tanto, si la evolución estratégica de ETA es parangonable al ascenso de una escalera, está claro que la lucha armada ha ascendido y seguirá ascendiendo, en su retorno, unos cuantos peldaños hacia arriba en arrogancia, vileza y crueldad.

Nadie esta libre de amenaza. De la entrevista que estamos comentando, se ha subrayado que los nacionalistas han sido excluidos de la amenaza de la lucha armada. Eso, sin embargo, no es cierto. Mi tesis es que toda la entrevista está recorrida por un interés concreto en advertir-amenazar a PNV y EA como factor disuasorio ante las decisiones que estos partidos puedan adoptar en un escenario político cada vez más convulso y quebrado. En concreto, en la entrevista de "Egunkaria", se vierten amenazas en tres dimensiones concretas cuyo destinatario es el nacionalismo, los partidos EA y PNV. Veámoslas:

1. Dice la Organización Socialista Revolucionaria: "la izquierda abertzale, empleando todas sus fuerzas, puede llevar ella sola el proceso, tal como lo ha hecho durante año y medio. No tenemos ninguna duda de que si el PNV participa en un planteamiento de ese tipo seria mucho mas fácil, mas rápido. Si no, seria mas duro, pero lo llevaremos a cabo." La advertencia "seria mas duro" no se remite a oponerse a un proceso "mas fácil, mas rápido". ETA ha indicado con suficiente claridad, en otras ocasiones y en la misma entrevista un poco antes de formular esta amenaza, que "pactaremos los ritmos, las adecuaciones, etc,....nosotros no tenemos prisa". La advertencia "seria mas duro" apela directamente a costes humanos, a sacrificio de vidas, a violencia contra quien no les acompañe en el proceso.

2. ETA reconoce la existencia de relaciones con EA y el PNV. Y añaden que "creemos que es necesario que las haya. No hay mas que ver a qué punto de gravedad llegamos cuando no había relación alguna". ETA invoca aquí el recuerdo como factor coercitivo. El mayor "punto de gravedad" en las relaciones con EA y PNV se correspondieron con los momentos mas álgidos de la "socialización del sufrimiento", con acoso a cargos locales nacionalistas, sabotajes a sedes nacionalistas, atentados contra dirigentes y sindicalistas nacionalistas,... ETA previene a los nacionalistas, de este modo, contra toda forma de ruptura, contra un posible retorno a una unidad

en la acción contra la violencia terrorista.

3. Dice también ETA que "nosotros no utilizamos la lucha armada contra PNV y EA sino contra los enemigos de Euskal Herria". Con esta frase, lejos de garantizar que no haya víctimas nacionalistas, se pretende construir la "coartada perfecta" de cualquier acción que pueda acometer ETA contra personas de militancia nacionalista.

Así, ante un eventual atentado contra nacionalistas, se podría justificar "nosotros no utilizamos la lucha armada sino contra los enemigos de Euskal Herria. Por ello, hemos de reivindicar el atentado contra Fulanito de Tal por cuanto era conocida, hasta entre sus mismos compañeros de militancia nacionalista, su abierta oposición al proceso democrático abierto en Euskal Herria". La reivindicación de los asesinatos de Joseba Goikoetxea o de Montxo Doral no significaron, para ETA, atentados contra el PNV. La amenaza contra Juan Mª Atutxa tampoco significa, para ETA, conspirar contra el PNV. Sin embargo, los militantes de este partido tienen, a buén seguro, otra idea muy diferente de estas acciones.

Con estas amenazas al nacionalismo, ETA advierte que admite la disensión o la divergencia en lo que a valoración ética o política de la lucha armada se refiere, pero que considera inaceptable que, por la discusión de la legitimidad ética o política de la violencia, las relaciones PNV, EA y HB puedan deteriorarse o romperse definitivamente. Subraya su advertencia con estas palabras, "de todos modos, la lucha armada puede ser un obstáculo o una excusa para encauzar las relaciones con ETA pero de ninguna manera para la colaboración entre las fuerzas o abertzales de a pie". Esta es, sin duda, la primera frontera que de cruzarse comenzaría a distinguir a los amigos de Euskal Herria de sus enemigos, desde la perniciosa óptica totalitaria de ETA. La ruptura de la colaboración, bajo las circunstancias de una intensificación de la lucha armada, con las fuerzas o los sectores de a pié del MLNV convertirá al promotor de la ruptura en "enemigo de Euskal Herria".

Esta última advertencia es también una indicación de que ETA aceptaría que PNV y EA se quedaran en un escenario de "Lizarra de baja velocidad", en unas circunstancias políticas en las que resulta muy complicado reintentar un pacto a tres bandas por la aceleración que la Organización Socialista Revolucionaria prevé imprimir al proceso.

Las recetas del vademécum revolucionario

En el contexto de la entrevista, hay muchas mas cosas que podríamos comentar y lo hago muy brevemente: las razones de pura legitimación recíproca como referentes antagónicos de conflicto que son las que impelen a ETA a confirmar la justeza del criterio de Mayor Oreja; la apelación a un "nacionalismo integrador", que ni es nacionalismo ni es integrador, cuyo factor vertebrador es la exclusión de aquellos que no aceptaran ser identificados por el exclusivo, simplificador y excluyente criterio de una "ciudadanía" autentificada por ETA; la sutil confirmación de que EH -o, en su caso, Herriko Batasuna- concurrirán a las elecciones autonómicas, caso de que estas se celebraran anticipadamente y contra su criterio; la confirmación, a pesar de ello, de que la busqueda de "representación o peso electoral" es un aspecto secundario en la estrategia política de la izquierda revolucionaria vasca; la crítica abierta a PNV y EA por la displicente actividad de la "pista de aterrizaje" Udalbiltza, herramienta institucional de demolición de las actuales instituciones y punto de partida de un proceso constituyente que, únicamente de culminarse "hasta sus ultimas consecuencias", "estará muy próxima la verdadera paz"; la reafirmación de que, pese a la ruptura de la tregua y la crueldad de las últimas acciones armadas, "Lizarra no solo no ha perdido validez, sino que incluso lo ha ganado"; la aceptación de que las instituciones vigentes –en la CAV, el Gobierno Vasco y el Parlamento- puedan cumplir un papel de "nodriza" en la cría de aquellas otras que preparan su muerte y exequias; la constatación de que ETA no tiene ninguna prisa ni necesidad para declarar una nueva tregua y que espera, actuando por supuesto, que PNV y EA pongan "fecha" de caducidad a la lucha armada, aceptando ser cautivos de las propuestas de fractura política de la Organización Socialista Revolucionaria.

ETA no tiene prisa con una nueva tregua. "Las treguas, aunque den estabilidad y fuerza, no se pueden declarar frecuentemente...la siguiente deberá ser definitiva...¿qué hace falta?" pregunta "Egunkaria". ETA sabe, en primer lugar, que el hecho de que los políticos vascos se estén moviendo alrededor de un discurso que exige al grupo armado la declaración de una nueva tregua le proporciona la llave del escenario en que se mueve la política vasca. Por eso, responde ETA: "es triste medir la estabilidad en función de treguas; eso significa que se mide sólo en función de la lucha armada". Pero, ETA conoce, según revela una circular interna de la Organización previa al anuncio de tregua de septiembre de 1998, que "al día siguiente de su finalización [de la tregua], si se consuma una ruptura, acarrea unos costes políticos y sociales de gran alcance". Y añade en el mismo documento de reflexión interna, que "estos costes tienen su eco, no tanto en nuestra militancia como tal, sino en los aledaños del MLNV, siendo su reflejo electoral nada desdeñable". ETA es, por eso mismo, sabedora de que la ruptura de la tregua ha defraudado y desesperanzado a la sociedad vasca, de tal manera que resultaría muy difícil que una nueva tregua pudiera no ser identificada como "trampa" y pudiera recrear el mismo efecto de esperanza, ilusión y, sobre todo, alivio social que generó la precedente. Para que una nueva tregua pudiera generar idéntico nivel de alivio y esperanza social, la sociedad habría de conocer un estado de desesperación sin precedentes, con un incremento de la carga de sufrimiento sobre un espectro de víctimas cada vez más indiscriminado y una campaña de atentados prolongada. Dicho de una manera más gráfica, ETA podría optar estratégicamente por "una vuelta de tuerca" en lo que a crueldad de sus acciones se refiere para restablecer un ambiente social favorable a sus intereses políticos.

Todo esto nos lleva a concluir una vez más que el programa de ETA no responde a una dinámica en la que priman el error y la sinrazón. Hay muchos que sugieren, en el colmo de la estupidez, que ETA está tan penetrada por los servicios españoles que no puede mas que tomar decisiones que favorezcan a estos. ETA diseña y lleva a la práctica un programa de vademécum revolucionario, en la que la crisis, el conflicto, la desestabilización, son instrumentos de redención. La actuación de los nacionalistas vascos en la historia ha tratado de responder a las preguntas ¿quiénes somos? ¿Cómo podremos seguir siéndolo en el futuro? El propio Sabino Arana se planteó la cuestión de la supervivencia como pueblo de la siguiente manera: "Jayo nintzan ni zure il orduba eltzeko?". El móvil de ETA y el MLNV no es la supervivencia de nada, es la destrucción de lo viejo para poder construir sobre sus ruinas la parusía revolucionaria, la sociedad comunista. Por eso, hasta en lo concreto el nacionalismo vasco y el MLNV no pueden sino desvelar graves incompatibilidades. La construcción nacional de PNV y EA es restaurar, acaso rehabilitar, sobrevivir. La construcción nacional, de la nación de clase, del MLNV es crear puntos de ruptura, de quiebra y antagonismo, es destruir ya que "para construir lo nuevo hay destruir lo viejo". La definición sustantiva de ETA no es "organización nacionalista", sino "organización socialista revolucionaria". La "liberación nacional" es causa adjetiva en ETA. Lo nacional, por lo tanto, sublima lo revolucionario hasta ofrecer el paradigma de la plena entrega, del máximo sacrificio por la causa, el "martirio" de muchos jóvenes vascos. Parecería que el MLNV, el movimiento revolucionario vasco, ha extraido las mejores consecuencias prácticas del consejo que formuló Vilfredo Pareto a mediados del siglo pasado: ""sacar provecho de los sentimientos, sin desperdiciar las propias energías en vanos esfuerzos para destruírlos".

El "tunel negro"

Estas son las reflexiones que me inducen las palabras de ETA a

Egunkaria. Reflexiones que llevan a creer que estamos en medio de un "túnel negro" que no podemos eludir y del que no vamos a salir a corto plazo. Un "túnel negro" tiene, como todo túnel sin duda, salidas concretas. Está claro, en todo caso, que para salir de un túnel hay que entrar, primero, en él. De nada nos sirve merodearlo si queremos llegar al otro lado. Los peligros, la hostilidad que podemos encontrar en él no debe disuadirnos de entrar para desvelar la incertidumbre, la confusión y el engaño que se ha apropiado del país. La libertad está al otro lado. Con Lord Acton, yo también diría que : "Si los intereses hostiles han provocado graves daños, es menor, sin embargo, que el acarreado por las falsas ideas". La apuesta de "Goiz-Argi" es contribuir a la orientación de los líderes y referentes políticos para que conduzcan con acierto en la confusión y la oscuridad que reinan en este momento. Para ello, son imprescindibles los diagnósticos y los pronósticos.

Pronósticos que, tristemente, reflejan la cruel realidad. Ayer, 4 de junio de 2000, cuando introducía las últimas notas a este texto, ETA volvía a asesinar. El concejal de Durango, Jesús María Pedrosa, era el blanco fácil de una "ekintza" sin riesgo. No llevaba ninguna escolta y desarrollaba una vida absolutamente normal, con pautas y rutinas conocidas por todos. Por encima de todo, sirva este artículo para condenar este nuevo asesinato y para mostrar nuestra solidaridad con su familia, el Partido Popular y con el sindicato ELA, de los que formaba parte.

Hoy, he oido a Federico Jimenez Losantos predicar, en su programa "La linterna" de la COPE, en favor de la libertad. Lamentablemente, se ha referido a la última "víctima de la dictadura nacionalista". Estas son las "falsas ideas" de las que nos previene Lord Acton. No puede haber lucha por la libertad sin combatir el engaño desde la raíz. Jimenez Losantos tiene experiencia, incluso personal, suficiente para conocer el carácter esencialmente revolucionario de ETA. Conoce que los manuales de ETA no contienen referencia alguna a Sabino Arana, Jose Antonio Agirre, Manuel Irujo,... sino que lo hacen a Marx, Lenin, Mao,... Sabe que el origen y la trayectoria del nacionalismo vasco es ejemplar desde un punto de vista democrático. Tristemente, el engaño –tenga su origen donde lo tenga- es una herramienta útil para el sr. Losantos si sirve contra su enemigo, el nacionalismo vasco. El sr. Losantos es también útil para ETA: ha sido citado como testigo por el fiscal, pero confirma la coartada del acusado.

Es muy probable que se tilde de pesimista y catastrofista el pronóstico emitido en el presente artículo. Ante circunstancias semejantes, el filosofo Hans Jonas respondía con firmeza que "el mayor pesimismo es el de quienes tienen lo dado por algo malo o carente de de valor suficiente, hasta el punto de asumir cualquier riesgo por una posible mejora". Uno de los riesgos que asumen este tipo de "pesimismos" es perder hasta lo poco que se tiene. Cuando las esperanzas decaen, cuando en lugar de mejorar posiciones se empeoran por efecto de un error de cálculo o unos riesgos insuficientemente valorados sólo queda la tarea de Sísifo de recuperar en lo posible lo perdido. Es cierto, no obstante, que es también necesario prescribir las terapias adecuadas a la dolencia detectada en el diagnóstico. Pero, en este artículo nos conformamos con llegar hasta aquí. En otros anteriores y, por supuesto, en posteriores prometemos abordar con cierta profundidad y claridad las salidas que preconizamos. Ahora, advertimos que no habrá mejora a corto plazo. La enfermedad, en sus síntomas externos, se manifiesta con mucha mayor celeridad que la recuperación.

 

Joxan Rekondo