GOIZ ARGI
Artxibo rtf
SUBCOMANDANTE MARCOS
(La genial impostura)
por Bertrand de la Grange y Maite Rico, y editado por El País-Aguilar

El 1 de enero de 1994 el mundo puso su mirada en el hasta entonces desconocido estado de Chiapas, una de las regiones más pobres de los Estados Unidos Mexicanos. Situada en el sur, frontera con Guatemala, mantiene una fuerte presencia indígena, superior a la media mexicana. El levantamiento armado fue transmitido a todo el mundo como la consecuencia lógica de la pobreza, marginalidad, discriminación y olvido por parte del Poder Federal hacia un segmento de la población, la indígena. Así los indígenas se levantaron en armas, con el subcomandante Marcos a la cabeza, para reivindicar la dignidad, la justicia y la libertad de un pueblo ignorado y marginado por las autoridades federales.

Con esta idea elemental llega a mis manos un libro, SUBCOMANDANTE MARCOS (La genial impostura), escrito por Bertrand de la Grange y Maite Rico, y editado por El País-Aguilar. El interés que despertaba en mí la situación chiapaneca se acentúa cuando leo el sugerente título, y considero que su lectura puede resultar interesante, y desde luego así lo fue. Este libro introduce una nueva visión de lo que está pasando en Chiapas, y además si tenemos en cuenta la documentación sobra la que se basa podemos llega a la conclusión que se trata de un libro imprescindible para conocer todos los estresijos del conflicto que analiza.

Los autores conscientes de que para conocer un acontecimiento es imprescindible acudir a sus orígenes, sobre todo para los foráneos, dedica buena parte del libro a los orígenes del EZLN. Y en este libro, que aporta una extensa documentación, se sitúa el origen de la "rebelión indígena" en Monterrey, ciudad industrial del norte de México a varios miles de kilometros de Chiapas, en el año 1969. El movimiento revolucionario mexicano, Frente de Liberación Nacional (FLN), entusiasmado con la victoria de la Revolución Cubana se compromete a luchar por la instauración en México de una "república popular con un sistema socialista", en esa lucha acuerdan crear un frente, entre los varios que preveen, en la selva de Chiapas por su enorme potencial revolucionario ya que poseía todas las contradicciones necesarias para tensionar y hacer estallar los cimientos de la sociedad mexicana. La organización encargada de liderar el proceso revolucionario en ese rincón sería el Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata. El intento fracasa, y se vuelve a poner en marcha a comienzos de los años ochenta. Esta vez con una preparación más concienzuda, estancias en la Nicaragua Sandinista y en la Cuba Castrista.

Diseñada la estrategia, y contando con la debida preparación ideológica, los revolucionarios preparan su desembarco en la olvidada Chiapas. Para ello cuentan con la inestimable colaboración del Obispo de Chiapas, Don Samuel Ruiz, el cual brinda toda la infraestructura eclesiástica al sevicio de una estrategia ajena y contradictoria con los postulados esenciales de la Iglesia Católica, pero muy acorde con las enseñanzas y prácticas de la Teología de la Liberación. Así los revoluciorarios se introducen, con el ánimo de controlarlas, en las organizaciones indígenas que ya trabajaban en la reivindicación de sus derechos, poniendo en marcha políticas que materializaran tales fines, como por ejemplo el sindicato campesino ARIC. El trabajo diseñado por el FLN, sin olvidar las facilidades que le otorga la iglesia local, puede disponer del suficiente tiempo para inculcar a la población "elegida" la necesidad de su incorporación a la estrategia diseñada a varios kilometros de su hábitat, y como no, incluidas las formas de lucha que le acompañan, es decir, todas.

Pero más importante que el proselitismo es la necesidad del EZLN de erigirse en representante único y absoluto de esta población ante el Gobierno Federal, ya que esa representación le permitirá poder trasladar la estrategia revolucionaria al resto del territorio mexicano. Estrategia que está coordinada con el resto de frentes abiertos por la organización madre, el FLN. A este respecto transcribo una reflexión del antropólogo mexicano que cuenta con un gran predicamento en la izquierda mexicana Roger Batra, que en referencia a la confrontación entre el gobierno y el Ejército Zapatista dice, "Se están erosionando seriamente los mecanismos democráticos de representatividad, que pasan esencialmente por el sistema de partidos. El eje deja de ser la representación política ganada en el terreno electoral y pasa a ser la negociación entre grupos".

Pero, Y los indígenas? Dónde quedan sus reivindicaciones? En qué les beneficia esta estrategia? Hasta la fecha, y según se narra en el trabajo que estamos analizando, en nada. De hecho sus condiciones de vida han empeorado, incluidas las zonas controladas por el EZLN. Lo que está en juego en Chiapas no es la solución a los graves problemas estructurales que les azota desde hace decenios, es una lucha por el poder entre los que ven peligrar sus privilejios, situación extrapolable a otros muchos rincones de México, y la lucha por el poder de los revolucionarios. Como dice un pequeño ganadero de Chiapas, decir que las explotaciones en esta región son de mediano y pequeño tamaño, "Estamos en medio de una lucha por el poder entre grupos organizados que usan a los indígenas como carne de cañon" y sigue "la tierra es una instrumento de esa lucha, nada más. El trasfondo de todo esto es pura mierda".

Con la lectura de este libro resulta escalofriante la utilización que se hace de una población necesitada, y de una situación social dificil y dramàtica. La falta de escrupulos para poder llegar a parasitar una situación extrema como la que padecen una parte importante de los chiapanecos unido al "todo vale" para mantener los privilegios de unos cuantos, hacen pensar que Chiapas seguirá teniendo un futuro hipotecado.

Sin embargo algo parece que empieza a cambiar. La victoria del PAN de Vicente Fox, la contestación social al EZLN en Chiapas, el estancamiento de las adhesiones a la guerrilla zapatista, hace pensar que el futuro alberga un mínimo de esperanza. Ser conscientes de las necesidades sociales de los chiapanecos y no desvirtuar la representatividad de la sociedad parece ser que será el reto que tendrá que afrontar la nueva administración mexicana. El tiempo dirá si se ponen los cimientos de un futuro esperanzador o si nuevamente se somete al castigo de la injusticia a la deprimida Chiapas.

Para terminar con este breve comenterio recomiendo su lectura, pues aborda el conflicto desde un punto de vista no conocido hasta la fecha, y todo ello analizando documentos que otros analistas han omitido, consciente o inconscientemente.

Alazne Arrieta