GOIZ ARGI

Artxibo rtf

"Se combate lo que se respeta"
(9 - 2000ko Iraila)

Con el título "¡Somos el pueblo!¡ somos un pueblo!" Txema Montero publica en DEIA del 9 de mayo de 2000 un trabajo en el que afirma, con conocimiento de causa, que en la República Democrática Alemana los súbditos del régimen comunista estaban "privados de sus derechos civiles, asociación, reunión, representación y clamaban por la condición de ciudadanos en plenitud de esos derechos".

Hace unos años, Montero no se escondía por solidarizarse con quienes hacían la vida imposible a los que eran diferentes de quienes entonces mandaban en aquella Alemania. Todavía no había llegado la perestroika o reconstitución del marxismo. Ya entonces, y con el mismo conocimiento de causa que ahora, se lamentaba que los vascos no disfrutáramos 'la democracia de la República Democrática Alemana'. Montero no era solidario con quienes "clamaban por la condición de ciudadanos en plenitud de esos derechos", más bien apoyaba y solidarizaba con aquellos 'auténticos ciudadanos' que con 'pleno derecho' -o sea, con los derechos del pueblo revolucionario- cercenaban sectariamente derechos a los demás.

Hoy, algunos años más tarde, por el contrario, intenta esconder sus devociones sectarias a través de distintas intervenciones periodísticas y de otra índole. En nuestro caso, por ejemplo, llama pueblo a quienes en la República Democrática Alemana se movilizaron contra aquella estructura que anquilosaba y mataba "las fibras más sensibles del espíritu" y, oportunamente, se solidariza con ellos. Montero se equivocó en su día y, afortunadamente, los vascos, mayoritariamente no le hicimos caso.

En su mencionado artículo aprovecha esas referencias de la República Democrática alemana para presentar su análisis de uno de los aspectos de la Contradicción Principal en el Estado español. No sin malicia, interpreta los deseos de quienes son perseguidos por el MLNV (ETA y la Kale Borroka): "Una parte de nuestra sociedad se considera, y ciertamente lo es, maltratada en sus derechos fundamentales; objeto de constantes ataques contra su patrimonio e integridad corporal por parte de un auténtico poder en la sombra, ETA, capaz de decidir, fatalmente, sobre su vida y bienes. Ante tal situación, estos nuestros conciudadanos víctimas de la violencia por su pertenencia o adscripción a una ideología concreta, reclaman, primero su condición de tales, 'somos el pueblo' para a renglón seguido pasar a identificarse con una comunidad que consideran les da encaje y protección eficaz, la comunidad de símbolos, poder y representación que constituye España". Las acciones de ETA "actúan como poder normativo del terror, como fuerza constituyente de la comunidad de vascos que se afirman en su españolidad", comunidad que solicita "una mayor presencia del Estado, y de su orden, en nuestra Comunidad Autónoma".

Montero sugiere, en su escrito, comprensión hacia esos perseguidos por el MLNV puesto que, además de ‘víctimas’ les atribuye el mismo carácter de ‘pueblo’ que en su día les negó a los perseguidos por el régimen comunista alemán. Txema Montero sugiere, pues, respeto hacia esos perseguidos por el MLNV.

En los años ochenta, desde un púlpito periodístico, un sacerdote misionero, de apellido vasco, partidario de la Teología de la Liberación, hacía una novedosa interpretación del principio evangélico "ama a tu prójimo como a ti mismo": "El amor al prójimo se muestra combatiéndole". Entonces, a algunos, nos pareció una aberración fuera de toda lógica evangélica. Sin embargo, recientemente, Patxi Zabaleta valida una versión laica del mismo. Afirma categórico que "se combate lo que se respeta" (entrevista en el Diario Vasco del 8 de junio de 2000).

Ante tales premisas no es aventurado considerar que el respeto hacia esa comunidad que se identifica con la figura del Estado que sugiere Montero no está basado en un respeto estático hacia ellos, sino en un ‘respeto’ dinámico, nacido de la dinámica de combatirlos que pregona su amigo Zabaleta. Por lo tanto, ese sugerente respeto hacia "la comunidad de vascos que se afirma en su españolidad" en Montero significa tanto como una declaración de guerra, pues es un aspecto de la Contradicción Principal. El otro aspecto es el MLNV, que lo combate.

En un análisis de profundidad de los atentados de ETA Montero afirma con rotundidad que ETA "busca la configuración de dos comunidades ideológicamente enfrentadas" en la seguridad de que "las guerras ideológicas son las de peor solución", sucesoras de aquellas guerras de religión que asolaron Europa antaño.

Sin embargo, en su trabajo "Por la independencia de Euskadi" (1992) que supuso su expulsión de HB, Montero escribía: "Nada tan inexacto como calificar hoy al contencioso vasco como una guerra. No es guerra aquella situación en la que no está/no se siente implicada la mayoría del pueblo".

¿Se ha equivocado Montero otra vez? Digamos que lo que ha cambiado desde entonces son algunas circunstancias: hoy existe la llamada Iniciativa del MLNV en la que participan, en algunos de sus aspectos, PNV y EA junto con EH y que tanto desde EH como desde Madrid gustan llamar de la ‘existencia de compromisos’, unos entre PNV y EA con ETA, y otros respecto de ellos mismos. De hecho hay un cambio de relación de fuerzas entre el MLNV y su idea de ‘España’ respecto de antes del Acuerdo de Lizarra. Ello hace que condicionados por los prejuicios franquistas que aludíamos en trabajo anterior, e impulsados por esa Iniciativa existe hoy una amplia comunidad en la sociedad vasca que se siente identificada en la idea de ‘España’ que vende ETA, y otra amplia comunidad que quieren que participe de su idea de ‘Euskal Herria’. Son las dos "comunidades ideológicamente enfrentadas" que ve Montero: ‘España’ por un lado y, ‘Euskal Herria’ por el otro. Y los presenta como una guerra de comunidades enfrentadas (nacionalistas contra no nacionalistas), sucesora de las guerras de religión de antaño.

Ante su afirmación de que "No es guerra aquella situación en la que no está/no se siente implicada la mayoría del pueblo" lógicamente habría que preguntarle ¿existe un concepto de "guerra" en la que "está implicado la mayoría del pueblo"?. Montero, conocedor del maoísmo, lo sabe pero no lo dirá: se trata de la ‘guerra popular revolucionaria’ desarrollada en teoría y práctica por Mao, y que Montero, por lo visto, está decidido a vigorizarla disfrazándola de ‘guerra de comunidades’. Por eso, algunos errores de Montero pueden entenderse en clave de desinformación. Ello indica que sus parámetros políticos e ideológicos siguen anclados en su etapa anterior a 1992.

En esa labor desinformadora le ayuda su amigo el periodista Gregorio Morán. Desde las páginas de La Vanguardia del 3 de junio de 2000 -en su trabajo "Cartas vascas. A Txema Montero- le felicita porque "sostenías que ETA está tratando de convertir la situación en Euskadi en una vuelta a las guerras de religión" a pesar de que ninguna guerra de religión se hizo en el pasado bajo el eslogan "Independentzia eta Sozialismoa".

Metido en harina, Morán lanza más desinformación amparados en la ingenuidad de los responsables de La Vanguardia.

La afirmación "me temo que el desarrollo de eso que se ha dado en llamar "izquierda abertzale", que por su propia expresión resulta equívoca, en la medida en que "socialismo nacional" es una expresión en la que una de las partes domina sobre la otra y no define lo que es fundamental" lo adereza, por un lado, con: "antes había un polo ineludible que era el PNV, pero cada vez lo es menos"; y, por otro, esa "supuestaizquierda’ adjetivada de abertzale ha significado también la laminación política del socialismo vasco". Según la lógica de Morán la expresión "socialismo nacional", por equívoco, no define lo que es fundamental porque de hecho laminan, por un lado, la socialdemocracia vasca (una forma de entender ‘izquierda’) y, por otro, hace que cada vez cuente menos el nacionalismo jelkide. Sin embargo, mantiene la información de que "una de las partes domina sobre la otra" (¿cuál, ‘izquierda’ sobre ‘abertzale’ o ‘abertzale’ sobre ‘izquierda’ y porqué?).

Ante los atentados del MLNV y con el objeto de subrayar que el MLNV no es ‘izquierda’ -puesto que escribe "supuesta izquierda"- Morán rasga sus vestiduras justificando que "nunca la izquierda tuvo como alternativa superar la violencia del Estado multiplicando ella su violencia sobre la sociedad". Esa actitud de perplejidad intelectual de Gregorio Morán es puramente teatral porque es evidente que se está refiriendo a la izquierda socialdemócrata, es decir, al PSOE; y esta izquierda nunca ha tenido, en efecto, esa pretensión. Pero sabe que no es la única izquierda existente porque oculta conscientemente la actividad de la izquierda marxista-leninista pues ha leído a Montero que "la aportación teórica de Mao al marxismo fue precisamente su adaptación del materialismo dialéctico hasta el punto que desde él y hasta el día de hoy los movimientos revolucionarios que en el mundo persisten siguen analizando las contradicciones políticas de acuerdo con la sistemática maoísta y de igual forma tratan de resolverlas".

Con falsa sensiblería hacia las víctimas, Morán considera que los objetivos fáciles de algunos atentados de ETA tienen utilidad, bien sean "las de un anciano que regentaba un diminuto estanco" o "un columnista como Lacalle" porque -dice- "son objetivos fáciles que alimentan una guerra". ¿Qué guerra alimentan?. Esa que tanto Montero como Morán saben que existe pero no lo dicen, al contrario, lo disfrazan de "guerra de religión": la "guerra popular" en la que, según Montero, debe estar implicada la mayoría del pueblo. Atreverse o no a hacer la guerra popular revolucionaria es la línea que separa a las dos izquierdas: los marxistas-leninistas de los socialdemócratas.

En esta línea de actuación no son pocas las gentes del MLNV que, desde la ruptura de tregua por ETA, hacen mención de la ‘guerra’. Así Arnaldo Otegi en su intervención parlamentaria en Vitoria del 16 de junio dice que si no se aborda el núcleo del problema, esto es, "el derecho de autodeterminación para toda Euskal Herria" y "si no se adhieren a nuestra apuesta clara y democrática va a haber una guerra y parece que son ustedes las que la quieren". Desde las páginas de GARA del 18 de junio, el colaborador Jesús Valencia escribe: "Si el proceso de liberación se acelerase, la violencia del Estado se intensificaría. Pero la inútil violencia colonial sería entonces el vínculo que nos une, la prueba que nos purifica y el acicate que nos estimula". Este colaborador omite que, en la concepción de sus estrategas, la contraria de la ‘violencia colonial,’ es decir, la ‘guerra popular’, es el vínculo que unificaría el mayor número de sectores sociales posibles -incluso los ‘enemigos de clase’ que menciona Montero- en la lucha contra el Estado.

El tema de la autodeterminación, o el de los presos, o cualquier otro, es justificación, coyuntural o no, de una estrategia de guerra popular tomada hace ya mucho tiempo.

De ahí que a tenor de los resultados obtenidos por la Iniciativa del MLNV, Morán explique (sin mencionar) porqué los marxistas-leninistas dominan sobre la izquierda socialdemócrata (socialismo PSOE) y sobre lo nacional (nacionalismo PNV-EA), definiendo en lo fundamental lo que él dice que no define la expresión "Izquierda Abertzale".

Es sabido, para el que quiera entender, que la expresión "Izquierda Abertzale" es la nueva nomenclatura que identifica lo comunista, lo revolucionario, lo ‘democrático’ (referida sectariamente sólo a la ‘dictadura democrática del proletariado’). En ella, dominan operativamente consignas ‘nacionalistas’ (independentzia, construcción nacional, ikurriña, democracia, euskera, hipervasquismo, autodeterminación, etc.) pero están todas ellas al servicio de contenidos de clase, de "la sistemática maoísta" y que los neofranquistas de toda índole confunden con contenidos separatistas y/o nacionalistas que, en su día, les atribuyó el franquismo. Esta circunstancia hace que el engaño y la campaña de desinformación en que están involucrados determinados movimientos políticos de izquierda leninista (no democrática) y personajes a su servicio, tengan éxito no sólo entre los nacionalistas y socialdemócratas, sino también en el Gobierno de Madrid que, de facto, con sus prejuicios franquistas, es el mayor aliado del MLNV pues ambos, en su antagonismo, se sostienen mutuamente.

Colectivo "Asier Etxegoien"