GOIZ ARGI

(Número 5. Zenbakia - Apirila 2000 Abril)

Artxibo doc

Los anhelos de Jabier Salutregi y la estrategia del MLNV

La incredulidad democrática del nacionalismo

Nuestra noción acerca de la política se encuentra demasiado enraizada en el funcionamiento de un modelo de democracia representativa. Aquellas estrategias que están al margen del modelo de gestión y de representación englobados en ella causan una impresión de inverosimiltud e incredulidad. Tendemos a pensar que las propuestas del MLNV, siempre encaminadas a sabotear y a romper con los moldes al uso, no responden sino a una forma de "inmadurez" o falta de conocimiento. De ahí los fallos de cálculo a los que se ha visto abocado el nacionalismo desde la declaración de la tregua por parte de ETA.

La verdad es que estamos empezando a ver los frutos de la estrategia que el MLNV está formulando en estos últimos años. De ahí el alborozo que embarga a sus líderes. Mientras el gobierno español y las fuerzas españolistas se frotan las manos con una perspectiva de hegemonía política e institucional impensable para Euskadi, (que se debe en gran parte al tensionamiento del que el MLNV ha hecho víctima a nuestra sociedad) los nacionalistas seguimos luchando contra los molinos de viento mediáticos, contra las declaraciones grandilocuentes y triunfalistas de los padres de la razón de estado.

Y, sin embargo, en buena inteligencia política, tendríamos que comenzar a evaluar las razones de esta situación. La reflexión, que aparece muchas veces vetada por el bozal que los líderes del nacionalismo quieren imponer a la crítica dentro del propio nacionalismo, brilla por su ausencia. Seguimos envueltos en el vals de las descalificaciones y acusaciones contra el estado, mientras el MLNV siega la hierba bajo nuestros pies.

¿Qué hay que hacer? ¿Seguir por el camino de los hechos consumados –sin pararnos un momento a reflexionar sobre la consecuencia de nuestros actos? ¿Debemos contemplar nuevamente la posibilidad de una tregua como una luz en el horizonte –mientras los mecanismos de coacción del MLNV siguen golpeando a nuestra sociedad? ¿Debemos confiar nuestra maltrecha fe política a los adalides del "tercer espacio" –que han vuelto a tomar su interlocución después de que la interlocución oficial "blanda" del MLNV haya perdido toda credibilidad?

Nos encontramos ante el peligro real de que la sociedad vasca dé la espalda al nacionalismo sin ningún tipo de razón ideológica. Por el hecho de que hay un problema, el de la socialización y expansión de la violencia del MLNV, y no seamos capaces de solucionarlo. En esta tesitura, los vendedores de atajos y simplificaciones y falsificaciones –como Mayor Oreja, como Arnaldo Otegi- tienen el campo sembrado. La sociedad percibe la perplejidad histérica de los líderes nacionalistas –que reaccionan a rebufo de unos acontecimientos que no prevén ni controlan. El nacionalismo puede perder su hegemonía no porque se esté dando una expansión de la ideología imperial o una asimilación interesada entre estado de derecho y constitución hispánica. Puede perder su hegemonía por su pura incompetencia a la hora de valorar la situación del país y aplicarle la terapia adecuada.

Las bondades de la tregua y sus aplicaciones de uso

El alto el fuego de ETA –y no tregua, ya que toda tregua debe de ser "bilateral"- ha tenido la virtud de presentarnos el escenario posible de una Euskadi donde la ausencia de muertes políticas deja ya de generar su cuota de frustración e impotencia. Esta virtud, malbaratada en parte por el acoso y ataque a los afiliados del PP y del PSOE, posee también el peligro de hacernos pensar que una declaración entre partidos o una simple propuesta de diálogo puede abocar un fin rápido del problema. Es decir: nos pone ante la posibilidad, aireada por algunos líderes nacionalistas, de una segunda tregua. Para que esa posibilidad pudiera ser fecunda deberíamos haber hecho una evaluación concreta de la primera. Y ese cálculo no aparece por ninguna parte. Y tendríamos también que prever las condiciones y garantías necesarias para que esa segunda tregua no se convirtiera en un nuevo fiasco. Escuchemos con detención lo que nos dicen los representantes del MLNV. Ellos nos pueden dar alguna luz sobre el futuro que deparan para Euskadi.

En una entrevista reciente, Antton López Ruiz "Kubati", el famoso preso de ETA, nos da algunas nociones acerca de lo que entiende el MLNV a la hora de instaurar una tregua. Veamos lo que nos dice acerca de la función de la lucha armada:

"...es el mismo marxismo el que nos indica que las formas de lucha estarán en función de la situación histórica concreta. Es posible que haya fases en las que no sea necesaria la lucha armada, aun sin haber llegado a la culminación de nuestros objetivos. Esto no quiere decir que se renuncie a un método válido de lucha definitivamente, sino que hay una situación política táctica concreta que aconseja otro tipo de lucha. Si las condiciones para iniciar un proceso de lucha armada volvieran a aparecer podrá ser ETA u otra organización quien la podría llevar a cabo".

Meridiano es el significado de estas declaraciones. Algún líder nacionalista podría fruncir el ceño ante la alusión al "marxismo" y proseguir la auscultación de los astros o sumirse en el sueño opiado de las indicaciones tranquilizadoras de algún interlocutor "blando" del MLNV para arrojar nuevamente la sombra de la incredulidad sobre estas palabras. El hecho es que delimitan un principio de aplicación general: la lucha armada es un medio de lucha legitimo "al que han recurrido los insurgentes de la tierra para hacer valer sus derechos". La existencia de "fases" donde ésta esté ausente es siempre una posibilidad, pero "esto no quiere decir que se renuncie a un método valido de lucha definitivamente, sino que hay una situación política táctica concreta que aconseja otro tipo de lucha". Es más: tras lanzar sobre las espaldas de PNV y EA la responsabilidad de no haber cumplido unos determinados acuerdos, dice que "Esto junto con la influencia de otro tipo de acontecimientos dieron a ETA la lectura de que o se rompía la tregua para resituar las verdaderas posiciones del conflicto, o corríamos el riesgo de ser engullidos por el propio impasse".

La exigencia del MLNV de hegemonizar el proceso está por encima de la paz y de la construcción nacional. No hay otra conclusión posible. El propio Kubati se encarga de aclararnos la brecha entre aquellos, como el PNV y EA, que defienden el modelo de democracia representativa y ellos, el MLNV, que defiende un modelo revolucionario marxista-leninista:

"Quizá no tuvimos suficientemente en cuenta que nuestra cosmología y la del PNV es distinta debido a varios factores, pero sobre todo a uno muy importante, que es la pertenencia a distintas clases sociales. Si llegamos a acuerdos con el PNV deberíamos saber de antemano que su lógica es la del partido competitivo cuya actividad principal e insustituible es la de conseguir la responsabilidad del gobierno. Para ello, estructura todas sus estrategias a la búsqueda del voto. Esta manera de entender la política es insustituible para ellos".

Eso sí: sigue apostando por el acuerdo con el PNV y EA: "esperemos que la ruptura de la tregua no empañe de manera determinante este incipiente camino de entendimiento". Que las muertes y los ataques a personas y propiedades no empañen el "entendimiento". Esa confianza, y esa posibilidad, sería el gran logro conseguido por el MLNV desde la tregua. El caramelito, una segunda tregua, cumpliría la función de mantener esa unidad de acción por encima de las iniquidades que ETA y los grupos de violencia del MLNV vayan a someter a la sociedad vasca. Una nueva promesa ejercería de guía del nacionalismo hacia su liquidación o su disolución en el seno de un MLNV más amplio. ¿Especulaciones? El MLNV ya tiene previsto el escenario donde la liquidación o asimilación del nacionalismo sería posible.

La destrucción nacional

En estos momentos ese escenario puede vislumbrarse con todo su fulgor. El gobierno en precario de Ibarretxe va a dar como consecuencia tarde o temprano a unas elecciones generales anticipadas. La colaboración nacionalista con EH se ha saldado como un rotundo fracaso. Y la conclusión es que los dirigentes del MLNV siguen tan empeñados como siempre en acabar con el actual modelo institucional vasco. La posibilidad, la simple conciencia de que hay que acabar con éste, es el rédito ideológico más preciado que posee el MLNV. Es verdad que ETA ha roto la tregua y que EH ha roto su colaboración con el Gobierno Vasco. Pero, exclaman plenos de alegría los voceros del MLNV, la situación ya no es, no puede ser, la anterior al septiembre de 1998. Proclama Kubati:

"Hemos superado el plazo que se dieron para derrotar al Colectivo de Presos Vascos; se ha superado el plazo que el Pacto de Ajuria Enea se dio para derrotar a la Izquierda Abertzale; a pesar del empecinamiento de Mayor Oreja hace tiempo que se ha superado el plazo para derrotar a ETA (...) Hoy en día la situación está mucho más clarificada que en el 98. Queramos o no, se han producido desencuentros dentro de las fuerzas que formaban el Pacto de Ajuria Enea difíciles de solventar a corto plazo. Por el contrario, se han producido encuentros entre las fuerzas abertzales (...) Es difícil que se vuelva a la situación del 98..."

Y lo remacha el ex director de Egin Jabier Salutregi: "Un punto que se nos antoja que es nuevo, que es volver al de partida, pero que no obstante ya no será nunca un punto cero..". El período de tregua ha servido para dar la vuelta a la situación negativa que se le avecinaba al MLNV tras el verano de 1997. Por ahora, el consenso general de la sociedad en contra de la violencia de ETA se encuentra distorsionado por el debate político entre nacionalistas y estatalistas. El actual marco estatutario está puesto en duda en función de un cambio de "marco jurídico" cuyas posibilidades reales de montar un proceso de construcción nacional (es decir, de integración de las personas y de las regiones de Euskadi) no es que parezca irreal o fantástico sino que es absolutamente contraproducente para la consecución del fin que explícitamente se dice que se quiere llegar.

Las promesas de un "cambio de marco jurídico" –que en puridad significa para el MLNV crear su ruptura frente al modelo político vigente en cuanto a modelo capitalista- se traducen en lo concreto en la mayor crisis institucional que jamás ha visto en la Comunidad Autónoma, en una beligerancia contra lo vasco más descarada que nunca por parte del Gobierno de Navarra y en una sociología electoral nefasta para la causa nacional vasca. Estos tres movimientos paralelos son consecuencia milimétrica de la aplicación de la estrategia del MLNV.

En estas condiciones impeorables pretende el MLNV seguir tocando la melodía de la "superación" del marco estatutario hacia cotas hipotéticamente mayores de libertad nacional. El contraste entre la situación real y lo descabellado de una "Asamblea Constituyente de los 6 herrialdes" constituye para cualquier nacionalista un verdadero sarcasmo.

No están locos, saben lo que quieren

El recurso a la locura u obcecación de algunos líderes del MLNV está ya demasiado manido. Es verdad que la actual situación es una de las peores del nacionalismo a lo largo de toda su historia. Seamos realistas: a esa situación nos quería verdaderamente llevar el MLNV. En rapto de eufórica sinceridad, dice Jabier Salutregi en las páginas de GARA (2000-04-9):

"Una pena que Iturgaitz o Mayor Oreja, no sea el lehendakari de Gasteiz. Seguro que si logramos entre todos auparles a uno u otro, la construcción nacional está asegurada (...) A ver si cae una moción de censura y Redondo se atreve a sostener eso de que respaldaría la candidatura del PP "en las actuales circunstancias".

No vayamos a pensar que éstas son las declaraciones aisladas de algún exaltado. El propio Arnaldo Otegi, tras saberse los resultados electorales del pasado marzo, exclamaba que nos encontrábamos en la mejor situación para la construcción nacional. ¿Cómo es posible que la derecha española sea mayoritaria en Euskadi sur y que los voceros del MLNV lo consideren positivo para la "construcción nacional"? ¿Cómo es posible que la perspectiva del PP en la lehendakaritza del Gobierno Vasco suponga un paso hacia delante para la "construcción nacional"?

Está claro que un escenario de conflicto, fractura social y división política son las condiciones necesarias para el proyecto del MLNV. Hacen bueno el aserto de Lenin de "cuanto peor mejor". La política de franco antivasquismo, de vender la idea de España en Euskadi, que están llevando los populares en Navarra y Alava, es el modelo institucional que podría ponerse en marcha desde Ajuria Enea en caso en que los anhelos de Salutregi se hicieran realidad.

Además, el nacionalismo se quedaría sin el espacio político que el modelo de democracia representativa le reservaba. ¿Qué mejor modo que condicionar al PNV y a EA dejándoles sin instrumentos institucionales? Entonces, el modelo de "democracia directa" que pasa por el batiburrillo de grupos y gurpúsculos clónicos del MLNV poseería una proyección determinante. Sin representación institucional plena, con una experiencia novedosa y desazonante de oposición dentro del arco de un enfrentamiento bipolar cuya intensidad todavía no podemos imaginarnos (dado que el Gobierno Vasco, sus funcionarios y departamentos pasarían a ser objetivos de ETA y de los grupos de violencia del MLNV) PNV y EA perderían la función de eje que habían aportado al concierto político vasco, y la perspectiva de una sociedad desgarrada adquiriría, al fin, una posibilidad cierta de producirse. Esto es lo que quieren, no nos engañemos. Y lo peor de todo: lo están consiguiendo –a costa del retroceso de la conciencia nacional, a costa de dar pie a ataques contra el euskera, a costa de nuestras instituciones.

Salutregi, además, nos adelanta las intenciones del MLNV: que el PP sea dueño y señor del entramado institucional vasco, desde Carranza hasta Tudela. Un modelo inverso de "territorialidad", al que poder oponer toda la barbarie revolucionaria que se pueda. Crean esa situación, claman contra ella y luego se erigen como la única clave para salir de ella...

Cuando un tren dice que va a un sitio (a la "construcción nacional") y es evidente por el recorrido que nos lleva a otro; y ante la reiteración de la imposibilidad, por ese camino, de llegar a la meta, el maquinista insiste en que vamos a ella –y nos lleva hacia la dirección contraria; entonces ya no cabe ninguna confusión.

La locomotora de Lizarra, ya lo decía Tasio Erkizia, tiene que ser el MLNV y los partidos nacionalistas sus vagones. El tren del MLNV es como el tren de los hermanos Marx: los vagones deben ser desmantelados para dar fuelle a ese tren. Esa es la lógica de su estrategia. Esa es la lógica que empezamos a sentir en nuestras carnes. Y encima nuestra última estación no es la libertad de Euskadi: al contrario; supone la destrucción de la convivencia y de las posibilidades reales de construcción nacional. Supone la liquidación de los jalones reales de construcción de Euskalerria que hasta ahora, con tanto esfuerzo y sacrificio, se han llevado a cabo.

El MLNV no es un movimiento abertzale por mucho que las cadenas televisivas españolas, en su ignorancia supina y su desprecio hacia lo vasco, establezcan una identificación entre el término inventado por Sabino Arana y ese esqueje de la izquierda revolucionaria española transplantado aquí, para nuestra desgracia.

El modelo marxista-leninista, de generar contradicciones cada vez mayores en el seno de la sociedad, a la búsqueda de un salto revolucionario desde el cual reiniciar la lucha, podrá ser todo lo irreal que se quiera en el contexto de este siglo que comienza. Las consecuencias concretas de la estrategia del MLNV nos llevan a eso. Y encima es lo que explícitamente quieren. ¿Para cuándo la denuncia contra los falsos abertzales? ¿Hasta cuándo nos llenaremos la cabeza de ilusiones sin fundamento, mientras la tierra se abre bajo nuestros pies?

 

Xabier Iparragirre