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GOIZ ARGI
(Número
3. Zenbakia - Martxoa 2000 Marzo)
Artxibo doc
REFLEXION SOBRE REFLEXION:
TASIO ERKIZIA Y LA HUELGA DEL 27
La huelga del 27. Muchos nos extrañamos de
la convocatoria. ¿No se había mostrado suficientemente el fracaso de
anteriores días de lucha y huelgas generales -como la del 7 de marzo
de 1997? Sin embargo, la huelga, la amenaza de extender los mecanismos
de coacción del MLNV a todos los ámbitos posibles de la sociedad, es
un instrumento de lucha imprescindible. El MLNV tenía que hacer presente,
una vez más, la capacidad de condicionar la vida cotidiana de los ciudadanos
de Euskadi; tenía que seguir siendo la comidilla de todos los corifeos,
aunque se hable mal, aunque la impresión general sea de hastío y rechazo.
Podíamos pensar que este objetivo, en toda su humildad, el objetivo
de mostrar la fuerza de los puros instrumentos de coacción, la legitimación
de los piquetes del MLNV como portadores de la advertencia y la amenaza,
era objetivo suficiente para convocar una huelga. Además, el aislamiento
social del MLNV, teóricamente al menos, parecía menor que en 1997, a
pesar de que EA, PNV y ELA se habían desmarcado de la convocatoria.
La huelga transcurrió por parecidos cauces que la del 7 de marzo de
1997. Si la reacción de lucha por parte de la población vasca en contra
de la actitud desmandada de los piquetes fue menor, la sensación general
seguía siendo la misma. La huelga fue extendiéndose sobre la hostelería
en función de la acción amedrentadora de los grupos del MLNV -que actuaron
con especial rigor: saqueos, palizas y destrozos fue la secuela ejemplarizadora
que se extendió a su paso. En otros lugares, el trabajo de amedrentamiento
había sido previo. De todos modos, la gente se sintió tranquila; no
iban a engañar a nadie. La portada de GARA fue significativa: pararon
educación, hostelería y transporte público. Aquellas actividades más
susceptibles de ceder frente a la mera conciencia de la existencia de
piquetes que no sólo amenazan y ejecutan la amenaza, sino que guardan
en cartera los nombres de los desafectos, dosificando a largo plazo
el castigo. Desde la perspectiva de la adhesión popular a las consignas
del MLNV, la huelga fue un fracaso.
Debemos, sin embargo, contrastar estas impresiones con las reflexiones
propias del MLNV. El artículo de Tasio Erkizia (Reflexiones tras
la huelga del 27, GARA, 2000-02-5) arroja una importante luz sobre
la cuestión.
Balance. El balance que hace el actual miembro de la mesa de
HB Tasio Erkiza acerca de la huelga es, por decirlo suave, bastante
negativo. "Esta huelga ha abierto heridas que no conviene que se
cierren en falso. Necesitan ser bien limpiadas y desintoxicadas".
¿Dónde ha abierto heridas? ¿En la sociedad o dentro de la izquierda
revolucionaria? Diríamos más bien que en el segundo caso. Pues repone:
" es preocupante el relajo y la falta de determinación a favor de
los presos y presas por parte de algunos sectores de la población, incluso
de la izquierda abertzale".
Dura confesión. El objetivo de este tipo de actos suele ser mostrar
que el MLNV es capaz de proyectar su fuerza incluso más allá de los
límites de sus incondicionales. Y, sin embargo, Tasio Erkizia debe reconocer
que la flojera respecto a la convocatoria de la huelga, o lo que aun
es peor, respecto a la situación de los presos, tras incontables campañas
de sensibilización, etc, afecta a la propia izquierda revolucionaria,
al propio círculo de fieles. Es más: los propios grupos encargados de
hacer llegar a los ciudadanos la advertencia y la amenaza se veían afectados
por "una falta de convencimiento en la capacidad de movilizar a la
sociedad, de infravaloración de nuestras propias fuerzas". Mucha
gente, perteneciente a la izquierda revolucionaria, ha querido cubrir
el expediente y punto. Y algunos ni eso. La falta de entusiasmo hace
chirriar la maquinaria social del MLNV. Si las consignas no implican
a los propios, ¿Qué decir de los extraños?
Para estos casos siempre resulta reconfortante aludir a las grandes
fatalidades sistémicas; "Vivimos en una sociedad consumista, con
un alto grado de comodidad. La tendencia a no "complicarnos la vida"
con problemas colectivos es creciente". Esto es como aquel político
que aludió a la excelente climatología playera de un día electoral tras
conocerse los desastrosos resultados de su opción. De todas maneras,
pese al "no complicarnos la vida" mucha gente no hizo caso de las amenazas
del MLNV. Lo más cómodo hubiera sido cerrar o no ir al trabajo; y, sin
embargo, como se trasluce a lo largo de todo el artículo, la huelga
fue un fracaso. Pues dice Erkizia: "Esta huelga ha tenido poco reflejo
en los centros de trabajo". Precisamente en aquellos sitios donde
la capacidad de decisión colectiva tenía menos probabilidad de ser coaccionada
por la amenaza de los piquetes del MLNV.
Oportunidad. A pesar de todo, como se preguntaba Erkizia, "¿Ha
sido necesaria la convocatoria de la huelga? Por desgracia yo creo que
sí". Siendo miembro de la Mesa Nacional de HB tiene que apechugar
con su responsabilidad por muy crudo que parezca. Y sigue en el mismo
tono autoexculpatorio: "Ya sé que debe ser uno de los últimos recursos
a utilizar. Que toda huelga además de tener su coste tiene sus riesgos".
¿Qué abocó a la dirección del MLNV a convocar una huelga, que se considera
"como recurso extremo" y en cuyo balance "ha abierto heridas"?
Tasio Erkizia alude a la situación de los presos: "Creíamos que la
propia huelga de hambre de los prisioneros y la política de aniquilación
aplicada por el Gobierno de Aznar son tan claras que de por sí dejan
en evidencia la directa interpelación que supone para todos y todas
y de manera directa a todos los que nos sentimos de la izquierda abertzale".
Esa creencia ha quedado desmentida por los duros hechos, pues prosigue
diciendo: "Pero por lo visto no debe ser tan evidente. Por determinadas
reacciones debo deducir que dicha situación no es compartida ni siquiera
por sectores teóricamente muy cercanos".
Hagamos una recapitulación de la situación política general. Los presos
han sido excusa para múltiples movilizaciones y actos e incluso huelgas
y días de lucha. Lo que pasa es que ahora nos encontramos en un contexto
diferente. La ruptura del alto el fuego por parte de ETA ha puesto este
tema en un segundo plano. Y lo que es peor: la ruptura del alto el fuego
anuncia un largo calvario para los presos. Si el Gobierno de Aznar se
movió poco durante el periodo de tregua, ¿Qué va a hacer ahora? En un
momento de abundamiento de asesinatos y otros tipos de violencia ¿Se
podrán mantener las acciones unitarias con otros partidos? La huelga
ha tenido el carácter de test sociológico y político. Para ver la implicación
real del pueblo vasco con la problemática de los presos, desde los puros
mandatos emanados desde el MLNV.
Pues afirma Erkizia: "Sobre la oportunidad de la huelga siempre cabe
discrepar, pero la misma analizada y valorada desde la perspectiva de
la grave situación de presos como Josetxo Arizkuren, al borde de la
muerte, y otros dispuestos a llegar al mismo extremo y la incapacidad
de impulsar acciones unitarias de envergadura por parte de Lizarra-Garazi
que supusieran un paso adelante". Por un lado, el hecho de que los
presos inicien una campaña de huelga de hambre para sensibilización
popular; por otro lado, la negativa, por parte de PNV, EA e IU, de ir
de la mano de Lizarra-Garazi en la cuestión de los presos dentro de
una situación de lucha armada. "La izquierda abertzale se ha visto
obligada a ello".
La huelga es el caramelo que el MLNV ha querido regalar a unos presos
cuya situación no va a mejorar durante mucho tiempo gracias a la ruptura
por parte de ETA de la tregua. Y ya se ha llegado al tope de implicación
popular: las fuerzas de Lizarra-Garazi dejan de acudir a las convocatorias
unitarias; el pueblo no hace caso de las consignas del MLNV, y ve la
amenaza antes que la problemática sangrante de los presos. Los años
de "socialización del sufrimiento" han dejado su huella. El nervio que
unía a ETA o al MLNV con el pueblo vasco, esa fibra sentimental que
hacía que los estallidos populares superasen la propia capacidad de
control de los partidos institucionales, está definitivamente cauterizado
y roto. El MLNV obliga por la fuerza. Hasta a sus propios miembros.
Más madera. Para un militante histórico de HB como Tasio Erkizia
el panorama tiene que ser retrospectivamente desolador. Vivir los tiempos
de ilusión, y de entusiasmo movilizador, los tiempos de unidad con las
bases del PNV y del PSOE, y encontrarse con esta coyuntura, no debe
de resultar muy grato. Aunque todo depende de cómo se tomen las cosas
y a qué se le dé importancia.
En este sentido, el artículo de Tasio Erkizia deja poco espacio para
la evocación nostálgica o el sentimentalismo. Para la próxima ocasión
se tienen que tomar las precauciones debidas y hay que seguir por el
mismo camino: "El día 27 no fue el final de ninguna fase, sino un
paso más en la socialización de la lucha en favor de los presos".
No queda lugar para el cansancio o el desaliento.
Su conclusión: "Las apuestas de futuro: reforzar
las acciones unitarias y buscar iniciativas que convulsionen las entrañas
de la sociedad". Hay que obligar al PNV y EA a que vayan en el mismo
rebaño, para que en caso de ridículo social, como en este, las responsabilidades
sean compartidas y en caso de éxito la iniciativa siempre será propia
("Resulta imprescindible potenciar y reforzar las acciones unitarias
a todos los niveles y ámbitos de actuación. Lo que no se pudo conseguir
para el día 27, es necesario lograrlo para el futuro"). Pero sobre
todo hay que "buscar iniciativas que convulsionen las entrañas de
la sociedad". Este leit-motiv tan simpático se repite: "necesitamos
buscar revulsivos que despierten las conciencias dormidas y las voluntades
acomodadas". El sentido simbólico siempre tiene alguna aplicación
concreta, donde la frontera entre el convencimiento y la obligatoriedad
nunca está muy clara.
En este orden de cosas, después de aludir al garrote también se nombra
la pedagogía y la autocrítica: "Deberemos realizar la pertinente
autocrítica por no haber sabido explicar a la sociedad vasca en general
y a la izquierda abertzale en particular, la necesidad y urgencia de
dar saltos cualitativos en las formas de lucha en favor de los derechos
de las y los prisioneros políticos vascos (...) no hemos sabido explicar
suficientemente, ni transmitir a muchísimos sectores la urgencia del
tema". Hay una conciencia real de que los mecanismos de disuasión
y de persuasión no han funcionado. De ahí lo de "explicar" y "transmitir".
No hay suficiente convencimiento ni suficiente miedo. Luego tienen que
multiplicarse, "socializarse"; hay que administrar bien el convencimiento
y el miedo, el sufrimiento de los presos y el que se vaya a infringir
con el pretexto de los presos.
Por tanto, más madera: "...los trenes no se mueven sin la correspondiente
locomotora, y en este caso corresponde a la izquierda abertzale cumplir
esa función". Hay que actuar, "siempre que se pueda, de manera
unitaria" -hay que obligar a PNV, EA e IU que sean los vagones de
la locomotora del MLNV, mientras este va "...tirando del tren, proponiendo
nuevas iniciativas". Que viaje.
Lander Solaguren
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