GOIZ ARGI

(Número 12. Zenbakia - Abendua 2000 Diciembre)

Artxibo rtf
LAS AVENTURAS DEL LENGUAJE POLÍTICO ( III ): Capitalismo

Hay un buscador en Internet que responde a www.google.com, rápido y eficaz. Pues bien, para cumplir con la labor de documentación que me posibilite escribir este artículo, he acudido al mismo y le he preguntado: “capitalismo”. Las respuestas han sido muchas: 39.800, ni más ni menos, y la duración de la búsqueda, según el mismo buscador, ha sido de 0,11 segundos. La verdad es que Google funciona muy bien, y prueba de ello es que, no hace mucho, Yahoo, el “number one” de los portales de la red, lo ha comprado. Bien, no estoy aquí para hablar de la red de redes sino de los líos del lenguaje político. Por lo tanto, ¡a la tarea!.

 De los 39.800 lugares referenciados para analizar la palabra capitalismo he tomado la siguiente muestra: los quince primeros, y los he analizado según su posicionamiento respecto a la palabra en sí. Un 70% cita la palabra capitalismo para atacarla, y un 15% la cita de una forma, digamos, neutra. Solamente el 15% la cita para mostrarnos sus alabanzas. Ante esta realidad cuantitativa podemos pensar que la palabra se nos está quedando en palabreja. Ni Cristo bendito la defiende y, nosotros, pobres desgraciados, vivimos, creo, bajo su régimen. Y ¡qué régimen!: caos, imperialismo, en crisis, latrocinio, marginación, pobreza, salvaje, agónico, ..., palabras todas ellas pertenecientes a las descripciones en estos quince primeros lugares que nos da el buscador. Por cierto, lo de Cristo viene a cuento ya que la Agencia Reuters nos da la noticia, fechada el 14 de Julio de este año en La Habana, de que “El presidente cubano, Fidel Castro, ateo declarado en el pasado a pesar de su educación católica, cree que Jesucristo compartía su ideología comunista”. Y la palabra comunismo no se lleva demasiado bien con la palabra capitalismo, ¿o sí?. Veámoslo.

 El Diccionario de la R.A.E. la palabra socialismo la define como: “Sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes”. Pues bien, si cambiamos colectiva por privada, y Estado por Mercado, nos encontraremos con la definición de capitalismo. Dos concepciones opuestas en lo que a la propiedad y administración de los medios de producción se refiere, así como a la regulación de las actividades y a la distribución de los bienes.

 No se trata de dirimir si los medios de producción son buenos o no, si los bienes lo son o no, si la actividad económica es sana o no para el cuerpo, si el capital es puro y casto. ¡No!.  Se trata de un asunto mucho más “práctico”. Se trata del control a la hora de la generación de la riqueza. Se trata del control a la hora de la regulación de las actividades. Se trata del control a la hora de la distribución de la riqueza generada. Control, control, control. Poder, poder, poder. Y se mata por el Control. Y se mata por el Poder. Fin de la primera parte.

 En nuestra sociedad y en el momento actual  el Mercado de Valores está tomando una importancia creciente. La gente invierte sus ahorros, cada vez más frecuentemente (en menos de cinco años se ha duplicado) en la compra de acciones de empresas cotizadas en Bolsa, o mediante instrumentos intermediarios como los Fondos de Inversión o de Pensiones. Los stock-options se vuelven asequibles a nuestro entendimiento y comprensión. El capital intelectual de las empresas es fidelizado mediante un buen lote de acciones que la ligue al sitio donde trabaja actualmente. Cada vez hay más gente que, directa o indirectamente, tiene una o varias participaciones en una o varias empresas. Cada vez hay, en sentido estricto, más capitalistas. Por otra parte, estamos en una época de fusiones, de concentraciones de poder. Dos fuerzas, concentración y dispersión, actuando a la vez. La primera, muy tratada por los gurús del socialismo, desde Marx. La segunda, causa de que sus profecías (científicas, claro está) estén al mismo nivel que los augurios de Rappel. Veamos tres muestras de anuncio pre-mortem:

1.- Ya para 1916 Lenin, en su trabajo El Imperialismo, fase superior del Capitalismo, nos había advertido que “el capitalismo se ha trocado en imperialismo capitalista únicamente al llegar a un cierto grado muy alto de su desarrollo, cuando algunas de las propiedades fundamentales del capitalismo han comenzado a convertirse en su antítesis, cuando han tomado cuerpo y se han manifestado en toda la línea los rasgos de la época de transición del capitalismo a una estructura económica y social más elevada. Lo que hay de fundamental en este proceso, desde el punto de vista económico, es la sustitución de la libre concurrencia capitalista por los monopolios capitalistas. La libre concurrencia es la propiedad fundamental del capitalismo y de la producción de mercancías en general; el monopolio se halla en oposición directa con la libre concurrencia, pero esta última se ha convertido a nuestros ojos en monopolio, creando la gran producción, eliminando la pequeña, reemplazando la gran producción por otra todavía mayor, llevando la concentración de la producción y del capital hasta tal punto, que de su seno ha surgido y surge el monopolio: cartels, sindicatos, trusts, y, fusionándose con ellos, el capital de una docena escasa de bancos que manejan miles de millones. Y al mismo tiempo, los monopolios, que se derivan de la libre concurrencia, no la eliminan, sino que existen por encima y al lado de ella, engendrando así una serie de contradicciones, rozamientos y conflictos particularmente agudos. El monopolio es el tránsito del capitalismo a un régimen superior.”

2.- Por su parte, la Agencia Reuters, nos recoge la siguiente noticia fechada el 25/01/99 y que dice lo siguiente: El presidente cubano, Fidel Castro, dijo el viernes que él no sabe "casi absolutamente nada" de economía, pero vaticinó que el actual sistema de capitalismo global es insostenible y terminará en una crisis. En el discurso de clausura de la conferencia "Globalización y Problemas del Desarrollo", en La Habana, Castro consideró que el orden económico existente será reemplazado en las próximas décadas con una globalización de la "solidaridad socialista, comunista o como ustedes quieran llamarla". En lugar de clausurar la conferencia de cinco días con uno de sus largos discursos tradicionales, el líder cubano de 72 años pronunció una especie de sumario de preguntas y respuestas que calificó de estilo "cablegráfico" y arrancó risas de los participantes. "¿Qué tipo de globalización tenemos hoy? Una globalización neoliberal. ¿Es sostenible? No. ¿Podrá subsistir mucho tiempo? Absolutamente no. Más temprano que tarde, tendrá que dejar de existir", agregó. Castro repitió el argumento que ha defendido ardientemente en los últimos meses sobre la desaparición del orden mundial existente de capitalismo "neoliberal". "¿Me creo acaso una especie de profeta y adivino? No. ¿Conozco mucho de economía? Casi absolutamente nada", continuó. A pesar de todo, esta aparente muestra de humildad no le impidió vaticinar con confianza que el sistema que critica desaparecerá después de atravesar "profundas y catastróficas crisis". "Es lo más probable. Casi, casi inevitable", sentenció. Castro dijo que las "ideas y conciencias" deben de ser las armas para forjar un orden mundial más humano. "¿Se trata de una Utopía, un sueño más entre tantos otros? No. Porque es objetivamente inevitable y no existen alternativas", añadió. Sus palabras clausuraron un encuentro de 600 economistas y académicos de 51 países promovido personalmente por Castro para debatir el tema de la globalización, algo que se ha convertido en una especie de obsesión para el anciano líder cubano. Al final de la conferencia, los participantes recibieron un disco compacto firmado por Castro con una mezcla de música cubana y comentarios suyos acerca de la globalización.

 3.- La tercera muestra nos la facilita Izaskun R. de Larramendi con una noticia fechada el 5/09/00 al hablarnos de una conferencia en la que bajo el título La tecnología como elemento clave del crecimiento económico dada en los Cursos de Verano y que la UPV organiza en el Palacio Miramar de San Sebastián, el profesor de la Universidad Autónoma de Madrid Gustavo Matías Clavero anunció : “La revolución social anunciada por Marx está ocurriendo y está acabando con el capitalismo gracias a la revolución digital que está teniendo lugar en nuestros días”. Según el profesor, el capitalismo está “tocando su fin”, ya que nos encontramos “en el principio de algo nuevo”: el “digitalismo”.

 Las profecías no cesan, pero parece ser que el muerto está muy vivo. Prueba de ello es esta muestra obtenida de todo lo que se habla de este enfermo en fase terminal en la búsqueda anteriormente citada en Internet. Y créanme Uds. que me he quedado corto: capitalismo de Estado, capitalismo popular, capitalismo liberal, capitalismo natural, capitalismo asistido, capitalismo global, capitalismo salvaje, capitalismo puro y duro, capitalismo centralizado, capitalismo gansteril, capitalismo a la rusa, capitalismo digital, capitalismo sindical, capitalismo comunitario, capitalismo soviético, capitalismo neoliberal, capitalismo contemporáneo, capitalismo de partido, capitalismo democrático, capitalismo casino, capitalismo civilizado, capitalismo rentístico, capitalismo financiero, ... Demasiados “alias” para un solo nombre. Es por ello imprescindible que estos árboles no nos impidan ver el bosque.

 Decíamos que el  elemento básico del antagonismo entre el capitalismo y el socialismo era y es el tan diferenciado, opuesto, punto de vista sobre la idoneidad de la propiedad privada o estatal de los medios de producción (y por lo tanto de su control) para la creación de la riqueza y de su distribución. En esta última década hemos contemplado, en todo el mundo, acaso más acusado en Europa, el fracaso de los estados socialistas. Fracaso originado por la imposibilidad de los mismos de generar riqueza, así como por su incapacidad para distribuir su escasez de una forma más o menos democrática (nomenclatura y resto de la población). Ha quedado patente que la otra opción, el capitalismo, sí sabe generar riqueza, aunque sea más o menos discutible su savoir faire ante un “reparto adecuado” al disfrute del mismo. Conclusión provisional: Para cumplir la segunda tarea hace falta terminar la primera.

 Jesucristo (parece que me ha dado la vena mística) supo, mediante una simple regla aritmética llamada multiplicación, generar riqueza (los panes y los peces) y, en un alarde de desprendimiento, no lo guardó para su empresa (él como accionista mayoritario y sus socios, los apóstoles), sino que lo repartió a cuantos se le ponían por delante. Pero hay un detalle que no debemos dejar escapar, y es que parece ser que esta historia no se repitió, o sea, que fue una acción original y única. Además, ¡qué puñetas! Jesucristo hacía milagros.

¡Feliz Navidad!

 Continuará

Manu Manzisidor