GOIZ ARGI

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LAS AVENTURAS DEL LENGUAJE POLÍTICO ( II ): Socialismo

Francisco Umbral escribía así en el diario El Mundo el 1 de Junio de este año un artículo titulado “La socialdemocracia”: “Me lo dijo Paco Fernández Ordóñez, ya enfermo, al costado los dos de un lobo viejo que se nos moría: -Mira Umbral, la socialdemocracia es un pacto entre el capital y el trabajo-. Ese pacto funcionó en Europa durante algunos años. De modo que lo que trajo el PSOE renovado a España no fue un socialismo al viejo uso menestral sino una socialdemocracia que Felipe González vendió muy bien a los españoles. De este equívoco, de llamar socialismo a lo que no era, vienen todos los males posteriores.“

Por otra parte, en El Diario Vasco del 6 de Noviembre actual hay una Carta al Director que se titula “¿Desobediencia civil?” y que comienza así: “Sabido es que en la época que vivimos las palabras han perdido su significado hasta el punto de llegar a ser lo contrario de lo que significan.”

En los dos artículos se remarca la importancia del maridaje de las palabras con su verdadero significado. ¿Pero es esto posible? ¿Acaso el significado de las palabras es único? ¿No cambia con el tiempo? ¿Y con el contexto cultural que lo enuncia? ¿Existe, en fin, un significado alejado del tiempo, de la cultura, del entorno, de la malicia, ...? Quiero que me acompañen en este viaje de investigación (con “i” minúscula) del léxico político para descubrir nuevas rutas de exploración. El título del artículo de Umbral nos puede servir para que elijamos la primera de las palabras del mundo de las ideas políticas que pretendemos escudriñar: el Socialismo.

En el Diccionario de la R.A.E. a la palabra Socialismo se le dan dos acepciones: “1) Sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes. 2) Movimiento político que intenta establecer, con diversos matices, este sistema”.

En otro Diccionario, el del Pensamiento Político de Larousse, se dice sobre los conceptos de Socialismo/Comunismo: “Estos dos movimientos del pensamiento pueden ser asemejados –por su común oposición, sobre todo, al liberalismo- o distinguidos –por las vías de acceso a la sociedad sin clases que los dos preconizan, pacífica para los socialistas, violenta para los comunistas.”

En un tercer Diccionario, el del Español Actual, volvemos a encontrar dos concepciones de la palabra Socialismo: “1) Doctrina y sistema económicos y políticos que defienden la preponderancia del interés colectivo frente al particular y la posesión por parte del Estado de los medios de producción. 2) Partido o conjunto de partidos de izquierda no comunistas y no liberales.”

De la lectura de los significados que dan estos tres diccionarios sacamos algunas conclusiones principales que están, tanto explícita como implícitamente, en los mismos:

1.- Que el socialismo y el comunismo pertenecen a la izquierda.

2.- Que el socialismo no es ni comunismo ni liberalismo.

3.- Que el socialismo se opone tanto al comunismo como al liberalismo, pero sobre todo a éste.

4.- Que el socialismo y el comunismo preconizan un mismo fin, pero por distintos medios.

Analicémoslas con mayor detalle.

1.- Que el socialismo y el comunismo pertenecen a la izquierda

Según  el Diccionario de la R.A.E. una de las acepciones que tiene la palabra izquierda es la siguiente: “en las asambleas parlamentarias, los representantes de los partidos no conservadores ni centristas”.

Según esto, sabemos que para ser de izquierdas no se puede ser conservador ni centrista. Veamos lo que nos dicen de conservador: “Dícese de personas, partidos, gobiernos, etc., especialmente favorables a la continuidad en las formas de vida colectiva y adversas a los cambios bruscos o radicales”. Mientras que la palabra centrista designa a: “Partidario de una política de centro”, y centro: “Tendencia o agrupación políticas cuya ideología es intermedia entre la derecha y la izquierda”. Para finalizar, nos falta el significado de derecha: “en las asambleas parlamentarias, los representantes de los partidos conservadores”.

Por lo tanto, tenemos en primer lugar que:

a) la izquierda no es la derecha ni es el centro. ¡Esto sí es un descubrimiento!

b) conservador y derecha es la misma cosa.

c) la derecha es la que está, en términos generales, satisfecha con el estatus actual

d) la izquierda quiere cambiar el estatus actual

e) el centro quiere conservar y, además, cambiar el estatus actual. ¡Vaya papelón!.

Pero, claro está, esto nos plantea un problema: ¿son verdaderos los apartados b, c y d?. Fidel Castro es comunista, por lo tanto es de izquierda, por lo tanto quiere el cambio. ¿Seguro? ¿Castro lleva 41 años de líder indiscutible e indiscutido conservando “su” revolución? ¿acaso, entonces, no es conservador? ¿es favorable a la continuidad en la forma de vida colectiva? ¿se va a revolucionar a sí mismo? Lenin, Stalin, Mao, Enver Hoxha, Kim Il Sung, Tito … murieron en la cama. Recuerdos, similitudes, ...

Conclusión provisional: Socialistas y comunistas pertenecen a la izquierda. La izquierda no es conservadora cuando no detenta el poder, pero cuando arrampla con el poder, defiende el estatus hasta el último aliento.

2.- Que el socialismo no es ni comunismo ni liberalismo

Ha quedado claro que el socialismo no es comunismo, porque, aún teniendo los mismos fines, no utiliza los mismos medios. Pero ¿es esto verdad?.

En la primavera de 1850, Marx escribe en Las luchas de clases en Francia: "el socialismo doctrinario(...) sólo ha sido la expresión teórica del proletariado mientras éste último todavía no se había desarrollado lo suficiente como para convertirse en un movimiento libre, autónomo... El proletariado se agrupa cada vez más alrededor del socialismo revolucionario, alrededor del comunismo para el cual la burguesía ella misma ha inventado el nombre de Blanqui. Este socialismo es la declaración permanente de la revolución, la dictadura de clase del proletariado, como punto de transición necesario para llegar a la supresión de las diferencias de clases en general, a la supresión de las relaciones de producción sobre las cuales descansan,..."

Marx critica el socialismo doctrinario y apoya el socialismo revolucionario, punto de transición necesario para llegar al comunismo. Es evidente que la palabra Socialismo adquiere más de una interpretación, como estamos viendo. La primera como fin último, y la segunda como fase de transición hacia ¿otro? fin, el comunismo. 

Sobre el liberalismo poco podemos decir, pues siendo la lucha contra el mismo uno de los elementos más importantes de coincidencia de las dos vías de la izquierda poco trabajo nos dará el afirmar que el socialismo no es liberalismo.

Conclusión provisional: Si los que anhelan la sociedad sin clases y utilizan la vía pacífica para conseguirla llaman socialismo a su objetivo y los que utilizan la vía violenta llaman socialismo al estadio de transición necesario para llegar a su objetivo, llamando a ésta comunismo, es factible concluir que los dos socialismos son distintos. Uno de ellos es final de trayecto, mientras que el otro es una estación intermedia. Pero si los que utilizan la vía pacífica y los que lo hacen mediante la violenta tienen un mismo objetivo final, si esto es así, entonces deberemos de concluir con que el socialismo de unos y el comunismo de los otros es la misma cosa, con el inconveniente (de cara a una clarificación) de que los seguidores de cada una de las dos vías se autodenominan socialistas.

3.- Que el socialismo se opone tanto al comunismo como al liberalismo, pero sobre todo a éste.

En el punto 75 de la Declaración de Principios de la Internacional Socialista, adoptada en el XVIII Congreso celebrado en Estocolmo el año 1989 se decía lo siguiente: “El comunismo ha perdido el atractivo que tuvo en ciertos momentos -tras la revolución de Octubre o durante la lucha antifascista- para una parte del movimiento obrero o para algunos intelectuales Los crímenes del estalinismo, las persecuciones masivas y la violación de los derechos humanos, así como sus problemas económicos sin solución, han erosionado la imagen del comunismo como alternativa al socialismo democrático o como modelo para el futuro”.

En una carta de Lionel Jospin titulada “La inútil tercera vía de Tony Blair” podemos leer lo siguiente: “si contemplamos las cosas con más distancia, sigue siendo cierto que la socialdemocracia ha pasado por momentos difíciles. Buena parte de su identidad política se derivaba, en efecto, de su doble oposición al comunismo soviético y al imperialismo americano. Con el fin de la bipolarización mundial y de la guerra fría, esta doble oposición ha perdido su papel específico”. Y en otro párrafo de la misma carta prosigue de la siguiente forma: “No debemos rendirnos al concepto fatalista de que el modelo capitalista neoliberal sea el único disponible. Al contrario, debemos moldear el mundo de acuerdo con nuestros valores. Ser socialista significa tratar de construir una sociedad más justa”.

Está claro que para Jospin el comunismo “ha muerto”, y combatir a los fantasmas supone una pérdida de tiempo. Sin embargo, hay un peligro claro, el del liberalismo, o el del neoliberalismo, o como quiera llamarlo, siendo el socialismo su única alternativa válida.

Nótese que se introducen dos nuevos nombres: socialdemocracia y socialismo democrático. El Diccionario Enciclopédico Espasa nos da la siguiente definición de socialdemocracia:nombre aplicado a los partidos políticos de orientación marxista en Alemania, países escandinavos y Rusia a finales del s.XIX y principios del XX. Después de la revolución rusa, el término ha venido a designar a las tendencias y partidos socialistas moderados que postulan el reformismo dentro de una democracia liberal y parlamentaria”.

Conclusión provisional: Que sí, que ahora la única “bicha” para el socialismo es el liberalismo. Que el significado de la palabra socialdemocracia ha variado con el tiempo. Que, en este momento, las palabras socialdemocracia y socialismo democrático significan lo mismo. Que los partidos socialdemócratas son partidos socialistas demócratas, moderados y reformistas. Que (como hemos visto en una de las citas del punto anterior a éste, el punto 2) existen también los socialistas revolucionarios o comunistas, según el propio Marx. Socialistas reformistas (socialdemócratas) y socialistas revolucionarios (comunistas), he aquí las dos tendencias del socialismo.

4.- Que el socialismo y el comunismo preconizan un mismo fin, pero por distintos medios.

Norberto Bobbio, el ilustre filósofo político italiano y estrecho colaborador del Partido Socialista Italiano, dice así en su libro “¿Qué Socialismo?”: ¿Es realmente el mismo el objetivo final de quien considera que el socialismo sólo puede ser alcanzado con la destrucción violenta del estado burgués a través de un proceso revolucionario de larga duración, que el del que opina lo contrario, o sea, que puede alcanzarse gradualmente a través del cauto uso de las instituciones democráticas? Dado el estrechísimo nexo existente entre los medios y los fines –tanto, que no hay fin que sea indiferente por completo al medio, ni medio que no incida sobre el fin- ¿no puede darse que el cambio ejerza algún efecto sobre el cambio del fin, aun cuando sea inconscientemente? En pocas palabras, ¿que el socialismo del que hablan los partidarios de la vía democrática no sea ya la misma cosa que el socialismo del que hablan los partidarios de la otra vía? En resumidas cuentas: cuando se contrapone la vía democrática hacia el socialismo, a la vía no democrática, lo que cambia ¿es sólo el juicio sobre el medio, o también la visión del fin? No tengo ninguna respuesta precisa que dar a esta pregunta. Por lo demás, la importancia de una pregunta como ésta no está en la respuesta, sino, precisamente, en su formulación, ... ”.

Conclusión provisional: Mientras Bobbio encuentra esa respuesta precisa al binomio fin-medios, podemos afirmar que ni él mismo se atreve a distanciar el fin de una y otra vía, mientras que explícitamente lo hace de los medios.

Algunos ejemplos aquí y ahora

He entresacado algunos textos de los propios partidos u organizaciones que tienen que ver en la política vasca y que se autodefinen , de una forma u otra, partidarios del socialismo. Veamos lo que dicen:

Euskadi Ta Askatasuna (ETA) se define a sí mismo como: “Organización socialista vasca revolucionaria de liberación nacional”.

Izquierda Unida (IU) en sus Estatutos federales y en su artículo 1º se define como: “un movimiento político y social que se conforma en una organización, política y jurídicamente soberana, cuyo objetivo es transformar gradualmente el sistema capitalista económico, social y político, en un sistema socialista democrático, fundamentado en los principios de justicia, igualdad y solidaridad y organizado en una forma de un Estado de Derecho, federal y republicano”.

El Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra (PSE-EE) se define así en el artículo 2 de sus Disposiciones generales: “Es una organización de clase, democrática y de masas, de los hombres y mujeres que luchan contra todo tipo de explotación, aspirando a transformar la sociedad para convertirla en más justa, libre, igualitaria e integrada, desde la lucha por el progreso, el socialismo y la paz, y que tiene también como objetivo el autogobierno de los vascos en un marco de solidaridad y cooperación con los demás pueblos de España”.

Eusko Alkartasuna (EA) dice en su Ponencia Social: “Tenemos que construir como partido socialdemócrata una sociedad más justa y solidaria, igualitaria y desarrollada, en lo social, cultural y económico, en la que queden reservados y garantizados los valores y señas de identidad de la nación vasca”.

La verdad es que, excepto ETA , todos los demás partidos, de una u otra forma, integran la palabra democracia en su definición. Y viendo esto, nos alejamos del método “objetivo” seguido hasta ahora (basado en el lenguaje de los diccionarios y las enciclopedias), y damos cabida a la debilidad, damos entrada al “subjetivismo” y nos planteamos la corrección de la equivalencia entre la concepción de democracia de una Izquierda Unida (cuyo componente hegemónico y fundamental es el Partido Comunista de España) y la que pueda tener, por ejemplo, Eusko Alkartasuna. Nos planteamos la comprensión (volvemos al método “objetivo”) de esas otras palabras, tantas veces oídas, pero que aún así tan distantes, que llenan ampulosamente el lenguaje político.

Las preguntas se me amontonan. Queda y hay mucha oscuri-dad. Son las doce y cuarto. ¡A la cama!

Continuará.

Manu Manzisidor