GOIZ ARGI

Artxibo doc

LAS AVENTURAS DEL LENGUAJE POLÍTICO ( I ): Introducción

He leído el magnífico artículo de Joxan Rekondo titulado "La cuestión de Zanco Panco: ..." aparecido en el nº 9 de Goiz-Argi de Septiembre último, y les invito a que lo lean, o incluso, relean. Dice así en uno de sus párrafos: "Soy de los convencidos de que mucha de la confusión que anida en la política vasca podría resolverse sólo con que intentáramos que las mismas palabras reflejen los mismos significados y que para iguales significados se usen iguales palabras. Sólo usando el mismo lenguaje podrá ser factible el diálogo que preconizan, aunque también con significado diferente, casi todos los partidos políticos".

Que la lengua es un instrumento de comunicación, nadie lo pone en duda. Pero visto lo que se escribe y oído lo que se dice en el mundo político de aquí y de ahora, habrá que pensar que la lengua es, también, un instrumento de confusión y de manipulación.

Cada vez es más frecuente leer y oír a los políticos españoles tildando a ETA y a su entorno, de "fascistas", o de "nazis". Y parece que los dos partidos mayoritarios del Estado español se hayan distribuido los papeles. Los de PSOE prefieren la palabra "fascista", mientras que los del PP utilizan con profusión la palabra "nazi". Y no me extraña nada.

Un artículo publicado en El País al día siguiente del atentado a José Ramón Recalde y firmado por L.R.Aizpeolea comenzaba así: "El pasado mes de mayo, cuando ETA asesinó a José Luis López de Lacalle, José Ramón Recalde recordó, en homenaje a su amigo, una frase de éste: "A nosotros ya no nos para nadie". Ese "nosotros" era un guiño cómplice a la primera generación de resistentes antifranquistas de Euskadi. Los primeros en percibir el carácter fascista de la banda ETA y en condenarla, como habían hecho con el régimen de Franco". Y proseguía el articulista: "José Ramón Recalde, donostiarra de 68 años, igual que el asesinado José Luis López de Lacalle, pertenece al grupo de vanguardia, no más de una decena de personas, que se reunía, en el San Sebastián de finales de los cincuenta, en torno al escritor y dirigente socialista fallecido Luis Martín Santos. ETA, ayer, al ensañarse, otra vez, con el núcleo pionero que en Guipúzcoa abanderó la lucha contra la dictadura franquista, volvió a mostrar su auténtica naturaleza".

Según Aizpeolea, esta primera generación de resistentes antifranquistas de Euskadi, este grupo de vanguardia, este núcleo pionero, fue el primero en darse cuenta del carácter fascista de ETA. Lamentablemente el articulista no nos facilita ninguna fecha, ni precisa ni aproximada, de tal "descubrimiento". Aunque si se lee atentamente la última frase, es posible que comprendamos la clave que el articulista nos facilita, esto es: el fascismo de ETA comienza en el momento en que atenta por primera vez contra un antifranquista, sea contra su persona, sea contra sus intereses. Parece claro, ¿verdad?. Si el franquismo era algo parecido al fascismo, todo antifranquista era equiparable a antifascista. Y quien atentare contra un antifascista, ¡sea anatemizado como fascista!.

No me resisto a aportar una última cita de este artículo, que dice "Su actitud abierta y su denuncia, ya en los albores de la democracia, del riesgo totalitario del nacionalismo radical, le ha colocado en el disparadero de los simpatizantes de ETA".

Con lo leído hasta ahora, podemos concluir que la definición que se nos da de ETA puede aproximarse a lo siguiente: banda nacionalista radical de carácter fascista y, probablemente, totalitario. Tres palabras con gran trasfondo ideológico: nacionalismo, fascismo y totalitarismo. Agítense bien en la coctelera y obtendremos la esencia de nuestro análisis. Fin de la primera parte.

Dícese que el complejo de superioridad de Napoleón era debido a su anterior complejo de inferioridad. Y parece ser que algo de esto le ocurre al PP. No paran de lanzar sus rayos a diestro y siniestro, llamando nazi tanto al austriaco Haider como a ETA. Y es que la palabra fascista debe sonar demasiado suave a los nuevos paladines del centro. ¡Nada de fascistas, unos nazis, eso es lo que son!

Pero hete aquí que viene el comité de los tres sabios, compuesto por Marcelino Oreja, el experto en derecho internacional el alemán Jochen Frowein y el ex presidente finlandés Martti Ahtisaari, cuya misión ha sido la evaluación de la "naturaleza" del Partido Liberal Austriaco (FPÖ) y la labor del actual Gobierno austriaco, y acuerdan, como conclusión, recomendar a los demás miembros de la UE levantar las sanciones impuestas a Austria. Por su parte, Haider considera una gran victoria este informe, en el que los expertos no califican al FPÖ de "fascista" ni de "extremista" sino de "populista de derechas con elementos radicales". Y eso que los padres del amigo Haider eran nazis, y el míster no para de juntarse con los veteranos austriacos de la última guerra mundial. Ante esto, ¿qué podrían decir estos tres sabios sobre la "naturaleza" de ETA? ¿que es fascista? Pero hombre, si siempre fue antifranquista. Y es que ¿acaso los fascistas no estaban en el bando franquista?

El que ETA haya sido antifranquista la convierte, como a los demás, en antifascista. Hasta que ha comenzado a meterse con otros antifascistas, convirtiéndose, así, en fascista. Por lo que parece, es cuestión darwiniana de evolución ultrarápida. Se comienza siendo una cosa, para convertirse en su contrario, y eso sin perder un ápice de su coherencia. ¿A que está claro?

Traigo esto a colación para tratar de resaltar las posturas tan contrapuestas que han adoptado y adoptan, ante la utilización del lenguaje político, los dos grupos arriba citados: los políticos españoles y el comité de los tres sabios. Los primeros, mediante una postura consciente de banalización del lenguaje político, intentando lograr la indiferencia del oyente o lector ante el significado real de las palabras. Los segundos, manteniendo una atención escrupulosa a ese mismo lenguaje.

He dicho que la banalización del lenguaje político que hace el primer grupo, es una banalización consciente, y eso, por pura lógica, ya que estos señores, que tienen a su libre disposición los medios de comunicación más importantes del Estado español, no son, ni mucho menos, unos incultos, unos pobres hombres que hablan en su propia jerga, que utilizan las palabras que no entienden para aparentar saber más de lo que realmente saben. No. Estos prohombres, saben lo que dicen, y porqué lo dicen.

Y digo yo que saben lo que dicen y su por qué, pues de lo contrario no hay quien entienda que en el periódico de mayor tirada del Estado español se le de tanta cancha a un analista como Antonio Elorza, no pudiéndome resistir a transcribir dos citas de su artículo del 5 de Septiembre titulado "Terrorismo y Nacionalismo". Dice así: "La evolución histórica de la nación vasca es dual, en términos políticos y culturales, con su vertiente euskaldún y su vertiente de expresión castellana, con Unamuno y Sabino Arana, con el vasquizado Indalecio Prieto y José Antonio Aguirre, con Ibarrola, Chillida, Aresti, Arzálluz, Onaindía, Bernardo Atxaga. En suma, una pluralidad de posiciones políticas que se refleja elección tras elección y contra la que lucha con aliento y métodos nazis el nacionalismo neosabiniano de ETA, de Otegi y Egibar". Ya finalizando el artículo, escribe: "¿Cómo muchos vascos siguen las ideas de Sabino? Pregunta como respuesta: ¿cómo muchos alemanes y muchos italianos siguieron las de Hitler o Mussolini? Porque estamos en ese terreno, el de las religiones políticas de signo totalitario – y no olvidemos a los Milosevic, Karadzic o Tudjman -, donde la explicación se encuentra en el análisis de los movimientos sociales y políticos. El profesor Culla debiera leer a Sabino Arana, a Arzalluz y a Egin o Gara, al lado del Mein Kampf, ..."

Vamos, que el nacionalismo neosabiniano, que lucha con aliento y métodos nazis, es una religión política de signo totalitario cuyas cabezas visibles son Sabino Arana, Arzalluz, Otegi, Egibar y ETA, quienes, intelectualmente, se emparentan con Hitler, Mussolini, Milosevic, ... ¡Magnífico!

A pesar de que el amigo Elorza, tiene, también, vocación de coctelero, sus dotes de prestigitador no le van a la zaga al hacernos el numerito de encuadrar el nacionalsocialismo o nazismo (Hitler), el fascismo (Mussolini), y el nacionalismo (Sabino), dentro de las doctrinas totalitarias. ¡Fabuloso!

Lo malo de todo este asunto es que en cualquier diccionario político se puede leer que los que componen el trío de ases del totalitarismo tienen nombres muy concretos: nazismo, fascismo y comunismo. El amigo Elorza nos pega el cambiazo del comunismo por el nacionalismo, y nos quiere vender la burra de los Milosevic y de los Tudjman, silenciando que ambos fueron, mientras duró, grandes prebostes del comunismo yugoslavo. Cosa bastante comprensible si nos atenemos a los lazos históricos del amigo Elorza con el P.C.E. ¿A qué jugamos?

Porque para decirnos que la explicación de estas religiones políticas de signo totalitario está en el análisis de los movimientos sociales y políticos, y después hacer, como nos ha hecho, un juego de manos, hace falta, en su caso y como analista político marxista, una vocación de desinformación consciente y deliberada.

Para terminar este artículo quiero poner sobre el tapete lo siguiente: ETA, que se denomina a sí mismo como organización revolucionaria vasca socialista, y que se ha reivindicado históricamente como marxista-leninista, es dejado de lado como tal por los analistas políticos marxistas y no-marxistas españoles, y tildado de nazi, de fascista y de nacionalista radical, pero jamás de comunista (qué raro, ¿verdad?), cuando al más común de los mortales la lógica le guiaría por ese camino. ¡La lógica ha muerto, viva Zanco Panco!

Milosevic, Tudjman, ETA, ... comunistas convertidos al nacionalismo, antifascistas que se convierten en fascistas, analistas que "no se enteran", ... Y es que como decía el anuncio: "guate, aquí hay tomate".

Continuará.

Manu Manzisidor