GOIZ ARGI

(Número 5. Zenbakia - Apirila 2000 Abril)

Artxibo doc

Idus de Marzo

Los resultados obtenidos por el nacionalismo vasco democrático en general, y los de Eusko Alkartasuna en particular, en las pasadas elecciones generales deben servir para hacer una seria autocrítica a los responsables de las Ejecutivas de EA y PNV. La pérdida de 16.000 electores en el conjunto de la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra suponen el peor resultado para EA desde las elecciones al Parlamento Europeo de 1994, en donde apenas rozó los 75.000 votos. La situación del PNV tampoco es muy boyante, pues el espejismo de los 7 escaños obtenidos, no puede ocultar la importante fuga de votos del electorado urbano hacia el PP que no logra ser frenado por la aportación proveniente de HB y EA. Importantes sectores dentro de Eusko Alkartasuna han ejercido la crítica, intentando reconducir esta perniciosa estrategia, aunque la mordaza que las Ejecutivas han impuesto sobre toda aportación ante la amenaza del enemigo común, ha impedido poder establecer un debate razonado. En el presente artículo el lector encontrará algunas de las claves que está provocando el constante retroceso del nacionalismo vasco y propuestas para reconducir esta situación.

La metodología de Lizarra-Garazi. La firma del acuerdo de Lizarra supone la declaración de tregua por parte de ETA. Pero la metodología que conlleva el pacto de Lizarra es perversa para conseguir una paz basada en la reconcialiación en la sociedad vasco-navarra. Me explico. El punto 3 del acuerdo de Lizarra-Garazi dice textualmente "Gracias a la reflexión de todos los protagonistas del conflicto, el enfrentamiento cederá su puesto al trabajo en común (al principio entre próximos pero diferentes, más tarde entre contrarios y por fin entre enemigos), siempre con la pretensión de no excluir a nadie de estas reflexiones". La realidad sin embargo es otra muy diferente, pues Lizarra se ha gestionado desde una visión frentista y ha desarrollado una política de bloques siendo incapaz de establecer lazos entre el mundo del nacionalismo y del constitucionalismo. Lo que no estaba escrito formalmente en el Pacto de Lizarra, el aislamiento de los partidos constitucionalistas y la compartimentalización de la política vasca, se ha aplicado a rajatabla según los designios de ETA y HB. Y la solución dialogada a un conflicto de naturaleza política como el vasco, no se alcanza desde posicionamientos de mayorías y minorías, la paz no podrá estar fundamentada en porcentajes sino como dice Galtung en la reconciliación. La metodología que encierra la actual gestión de Lizarra Garazi, además de carecer de sentido en una coyuntura de vuelta a la violencia, es intrínsecamente perversa. El restablecimiento del diálogo con el resto de los partidos constitucionalistas, en un foro compartido por todas las fuerzas políticas es el camino más adecuado para avanzar en un marco de tolerancia que aporte soluciones políticas al conflicto vasco.

La vía soberanista. ¿Cuáles han sido los resultados de la vía soberanista diseñada por ETA y HB y seguida hasta ahora por las Ejecutivas de EA-PNV? La génesis de Udalbiltza como pseudoinstitución virtual que pretende representar la integridad territorial de Euskal Herria, además de ser un caldo de cultivo para que los teóricos del mundo de HB diseñen sus experimentos con gaseosa, está propiciando los efectos contrarios a los pretendidos por el nacionalismo. Es absurdo pretender propiciar un sorpasso, un desbordamiento, a las instituciones Navarras y vasco-francesas mediante una institución alegal en la que apenas participan un reducido número de munícipes navarros y vasco-franceses. La construcción nacional, no sólo no se está explicando a la ciudadanía, (¿cuáles van a ser las atribuciones y competencias de Udalbiltza? ¿es compatible Udalbiltza con una concepción progresista de la LTH?), sino que se ha pretendido hacer de espaldas a las actuales Instituciones (Parlamento Vasco y Parlamento Foral Navarro). Las consecuencias han sido el alejamiento de Navarra de cualquier relación con la CAV (ruptura del acuerdo de la Comunidad de los Pirineos, alejamiento del PSN respecto del Órgano de Colaboración Permanente) y la negativa del Gobierno Francés a negociar el desarrollo de un departamento propio para Iparralde (País Vasco Francés). Los efectos de la huída hacia delante ha sido todavía más dañina para la representación nacionalista en Álava. La pérdida de representación Institucional en este territorio, materializada en el gobierno popular de la Diputación, el Ayuntamiento de Vitoria y la presidencia de la Caja Vital, son un reflejo directo del constante retroceso electoral del nacionalismo vasco en Álava, en donde menos se entiende esta dinámica agresiva en un nacionalismo experto en liderar las Instituciones desde el pacto y la moderación.

¿Qué nos ha dicho la sociedad en estas elecciones?.  a) Euskadi y Navarra son un mosaico muy plural. Esto es evidente todavía más en los núcleos urbanos en donde se aparece una franja de ciudadanía que vota a un partido u otro en función del tipo de comicio y del momento. Esta tendencia muy común en otras latitudes, se va haciendo cada vez más clara en Euskal Herria y debería obligar a los partidos y a EA a reconocer que no somos dueños de "nuestros" electores. Es decir, las fronteras políticas se han vuelto permeables. b) Es una necesidad imperiosa que comience el diálogo entre los partidos nacionalistas y no nacionalistas. Esta es la consecuencia más clara que se desprende de los resultados electorales. Un diálogo sobre el futuro pero en condiciones de libertad para todos los vasco-navarros y las opciones que les representan. c) En Euskal Herria no existe una masa crítica para activar un proceso de corte soberanista pese a las ensoñaciones territoriales de algunos (HB-ETA). Especialmente reveladores son los resultados en Navarra, Álava, en las capitales vascas y en los grandes núcleos urbanos. d) El peso del nacionalismo vasco tampoco se puede ningunear ni obviar, pero la fragmentación política vasca complica a cualquier fuerza política hacerse hegemónica, incluso desde la alternancia. e) Todo esto conlleva una política de integración en la que EA y el nacionalismo deben llevar la iniciativa, redireccionando la política que se ha estado realizando durante los últimos 2 años. Es urgente trabajar por la integración entre nacionalistas y constitucionalistas, especialmente con el PSE-PSN, desde una metodología del consenso y la confianza abandonando toda praxis de métodos unilaterales, frentistas que excluyan a la mitad de la ciudadanía vasca. f) Sólo aplicando el punto anterior conseguiremos evitar la fractura de la sociedad vasca y navarra. Hay que anteponer la construcción social a la "construcción nacional desde la territorialidad". Sólo desarrollando la construcción social podremos ir madurando los cambios políticos desde la sociedad que permitan avanzar en el desarrollo de la segunda. g) Por último el atrincheramiento de posiciones., el frentismo, la política de bloques entre nacionalistas y constitucionalistas no conllevan más que la progresiva laminación por desgaste de Eusko Alkartasuna y del nacionalismo vasco a medio plazo. Así mismo, favorece la implantación y desarrollo del Partido Popular y de Herri Batasuna (los posicionamientos extremos), provocando el progresivo desalojo del nacionalismo democrático de las instituciones con poder de decisión .

Coda. La actual dinámica en la que EA está embarcada, parece indicar que el pacto nacionalista, ahora encubierto, con los que no respetan la voluntad de las urnas va a continuar "caiga quien caiga". Nada sería más pernicioso para el futuro del País, que los actuales dirigentes y portavoces, hoy a la deriva, no recapacitaran sobre los errores cometidos. A EA y al nacionalismo en general, se les está escapando además de los votos, todo el potencial democrático que logró concentrar cuando ejercía el liderazgo desde la centralidad. Es en este espacio, entendido como punto de arranque para trabajar por la creación de un espacio de conexión entre partidos nacionalistas y no nacionalistas, en donde Eusko Alkartasuna pudiera tener un interesante espacio para jugar. El espacio que ha sido usurpado por organizaciones como Elkarri, de oscuros intereses en el pegamento de Lizarra, y que ha dejado a un partido bisagra como EA descolocado en gran parte de este proceso. El retorno a la centralidad, un proceso de paz en el que se separen las reivindicaciones de construcción nacional de la reconciliación y una concepción de País moderna que supere los viejos y surrealistas dogmas de la territorialidad deben ser liderados por la socialdemocracia nacionalista vasca. Sólo desde un profundo replanteamiento político de los programas y estrategias que EA ha llevado a cabo durante estos dos últimos años podremos poner las bases que le vuelvan a enganchar con la sociedad vasco-navarra.

Arturo Goldarazena Lafuente

Doctor en Ciencias por la Universidad de Navarra y

miembro de Asamblea Nacional de EA

DNI 15 249 664 C

Tfno 656 71 20 93