GOIZ ARGI

(Número 6. Zenbakia - Maiatza 2000 Mayo)

Artxibo doc

El huevo de la serpiente

El pasado viernes tuvo lugar en Pamplona la presentación de lo que dentro de un año será la refundación de la izquierda abertzale: Herriko Batasuna. Herri Batasuna y EH, su nueva marca electoral, se fusionarán tras un periplo de unos pocos meses que dotará al brazo político de ETA de una nueva organización destinada a la "construcción nacional" de un Estado vasco independiente, socialista y vascoparlante. La estrategia y filosofía de este futuro clon mimético de HB está contenida en el ponencia Eraikitzen en la que se afirma con rotundidad la vigencia de la lucha popular en todos los frentes, la movilización y la presión como herramientas imprescindibles para que las conquistas populares se hagan irreversibles. El espíritu guerrero que desprenden las ponencias aprobadas en el último congreso de HB y la puesta en escena del acto, similar a los comités centrales del Partido Comunista Chino, hacen presagiar una vuelta a las dinámicas de hace unos años, caracterizadas por la exaltación de la socialización del sufrimiento, el espíritu de Oldartzen.

La naturaleza política de Herri Batasuna y el complejo mundo que circula a su alrededor ha sido, en mi opinión, escasamente estudiado de forma seria y rigurosa por parte del nacionalismo vasco democrático. En primer lugar, HB se define como partido de izquierdas y nacionalista. Respecto a la concepción de partido de izquierdas, difícilmente puede otorgarse este calificativo a un partido político que es incapaz de posicionarse de forma clara y contundente contra la violación de los derechos humanos ejercidos por la organización terrorista ETA. De la misma forma HB está supeditada de forma vergonzante a ETA, cediendo en ella toda su responsabilidad política. La ruptura de la tregua ha demostrado la nula autonomía política del partido de Arnaldo Otegi. Ambos valores que HB incumple: la defensa de la libertad, de la tolerancia y la independencia ante la militarización de la sociedad, son valores tradicionalmente defendidos por la socialdemocracia europea. Pese a que HB ha vampirizado todo tipo de movimientos sociales alternativos, realmente ha prostituído la mayor parte de las iniciativas de éstos al parasitarlos y teledirigirlos hacia políticas anti-sistema. La fagocitación de los movimientos alternativos de izquierda que han surgido durante los últimos 30 años, ha sido la práctica habitual del MLNV, infiltrándose en su seno para controlarlos y ponerlos al servicio de sus espurios intereses.

Pero, żes HB-EH un partido realmente nacionalista? Con independencia de que su base social acoja sectores nacionalistas, sus cuadros dirigentes responsables de la teorización, dirección y ejecución de las actividades del MLNV no son nacionalistas vascos. Su carácter esencialmente revolucionario y anti-sistema les hace manipular de forma hábil todos los temas relacionados con la cuestión nacional detrás de lo que se esconde un objetivo: la transformación revolucionaria de la sociedad vasca. Como explica José Antonio Rekondo en una de las escasas obras dedicadas a desenmascarar los auténticos fines revolucionarios de ETA y HB (Bietan Jarrai, Ed. Aranalde), los nacionalistas que crean ingenuamente que comparten con el MLNV sus objetivos y que, ansiando que el conflicto y el sufrimiento se acaben de una vez, cedan ante la presión de ETA acabarán sumidos en su engaño revolucionario. La destrucción del sistema institucional vigente en Euskal Herria serían las condiciones necesarias para propiciar el éxito de su alternativa de ruptura revolucionaria. De una forma más sibilina o más descarnada, el MLNV no ha escatimado ni medios ni esfuerzos a la hora de sabotear el Estatuto o el Amejoramiento del Fuero y sus instituciones, enarbolando el incumplimiento de los mismos como coartada para declararlos fracasados y medrar en una situación de caos y frentismo que les otorgara más protagonismo. En consecuencia, hay que denunciar sin complejos la intolerancia presente en la identidad de HB-EH y en su proyecto para Euskal Herria, en el que no se contempla el respeto a la pluralidad de la sociedad vasco-navarra.

El nacionalismo vasco ha sido engaño por parte del MLNV durante este falso proceso de paz. Resultaba bastante obvio que el pacto de Lizarra sólo podía tener sentido en un marco de desaparición de la violencia. Hoy, ya son cuatro las víctimas asesinadas tras la ruptura de la tregua. Las voces críticas que desde dentro del nacionalismo advertimos que ya por sí misma la persistencia de la brutalidad callejera hacía éticamente imposible cualquier avance serio en un proceso de paz, no han sido escuchadas. Tampoco aquellos que veíamos como ETA y HB intentaban suplantar un proceso de paz por un proceso de construcción nacional. Tampoco los que denunciamos que las estrategias de aislamiento y exclusión de la mitad de la ciudadanía vasca, las políticas que favorecían el frentismo y la ulsterización del país nunca propiciarían una salida en clave de reconciliación. Hoy exigimos a la dirección del nacionalismo un cambio de rumbo, basado en la ruptura y el alejamiento de toda estrategia conjunta con HB. Lizarra ha fracasado y se necesitan nuevos escenarios basados en la defensa de la libertad desde el afianzamiento institucional vigente. No podemos seguir haciendo política con los que miran hacia otro lado ante los crímenes más inhumanos, a no ser que queramos seguir destruyendo la fuerza social del nacionalismo vasco democrático. No tenemos recetas ni soluciones mágicas o milagreras. Sólo la tenacidad, el sacrificio y la honestidad de unas instituciones y una sociedad aunadas en un proyecto de mínimos compartidos al servicio de la libertad, podrán llevarnos a escenarios de mayor integración, soberanía y satisfacción social. Ideas que ya fueron defendidas por el lehendakari José Antonio Aguirre en su obra "De Gernika a Nueva York, pasando por Berlín": "Nos encontramos inmersos en la lucha ideológica más profunda que ha conocido la humanidad. Hoy en día, no hay más que esta alternativa: por la libertad o contra ella: de un lado están aquellos que creen que el mundo es un refugio de seres razonables que debe regirse por reglas basadas en el respeto a la libertad y a la dignidad del individuo y por la colaboración y la coexistencia de los pueblos; del otro están aquellos que, en su concepción pesimista del hombre, no conciben otra doctrina que la de la fuerza"

Arturo Goldarazena Lafuente

Profesor de la Universidad de Florida y miembro de la Asamblea Nacional de Eusko Alkartasuna