GOIZ ARGI

(Número 12. Zenbakia - Abendua 2000 Diciembre)

Artxibo rtf
HB CIPAYA

Ya va siendo hora de llamar a cada cosa por su nombre, analizar a qué juega cada uno, pensar en voz alta y explicar a la gente con palabras entendibles lo que vemos tan claramente está sucediendo. Es hora de desenmascarar al entramado del MLNV. Desde hace algunos años, la estrategia a medio plazo del MLNV gira entorno a un único objetivo: convertirse en el único referente del nacionalismo vasco. Esta estrategia medio placista pasa hoy y ahora (en el corto plazo) por sacar al nacionalismo histórico de las instituciones vascas y muy en particular del Gobierno Vasco y la Lehendakaritza. En estos términos piensa el MLNV; y esto es algo que podemos intuir muy claramente de unos meses a esta parte en los cuales una y otra vez han puesto al nacionalismo histórico entre la espada y la pared a través de una cruentísima campaña de atentados, que no ha debilitado en absoluto al gobierno español sino todo lo contrario, lo ha reforzado. Eso ha sido lo que ha conseguido. El asunto es que precisamente ése era el objetivo: reforzar las posiciones más extremas y ridiculizar las centrales, debilitar al nacionalismo histórico y desgastar sus apoyos sociales, por cansancio, por agotamiento. Por tanto, el objetivo se va cumpliendo, y los medios (abominables asesinatos), como todos sabemos, para el MLNV no cuentan. Ni tampoco lo hacen las consecuencias inmediatas de sus estrategias: un Lehendakari del PP, el departamento de educación en manos del PP.... lo único que importa es alcanzar sus objetivos últimos, cueste lo que cueste, caiga quien caiga.

Pero, ¿y qué “compensación”esperaría conseguir el MLNV de todo esto? Por un lado, y ante un panorama con un Mayor Oreja como Lehendakari, la más que probable creación de un frente común abertzale. Pero un frente además mucho más hermético que el conseguido con el Pacto de Lizarra. Por otro lado, sacar a la calle al nacionalismo histórico; y es que ante unas instituciones vascas españolizadas y españolizantes, éste sería el único lugar donde hacer reclamaciones nacionales, la manifestación permanente la única vía para hacerse oir, y las huelgas de hambre, huelgas generales, encerronas de todo tipo y la tensión en la vida diaria el pan nuestro de cada día. Supondría de facto la aceptación de los métodos tradicionales de la extrema izquierda abertzale, tantas veces rechazados y el alejamiento de las posiciones originales del nacionalismo histórico y el alejamiento de su electorado natural.....su radicalización y marginalización en definitiva. Por último (pero quizá su motivación principal) unas instituciones vascas encabezadas por el PP, permitirían legitimar, ahora sí sin ningún tipo de contradicciones ( y nos referimos a ese 50% de votantes de HB que no “entienden” la lucha armada de ETA en la actualidad) la lucha frontal que durante décadas han mantenido contra nuestras instituciones. Hasta ahora, la existencia de un Lehendakari abertzale hacía imposible el enfrentamiento militar directo contra esas instituciones. Eliminado ese “obstáculo”, el campo queda libre. Todo valdría. Todo. ¿Sería muy aventurado pensar que ETA asesinara al Lehendakari? ¿Qué perderían asesinando a un Lehendakari del Partido Popular?¿Qué apoyo perdería ya? Ninguno.¿Y qué ganarían? Radicalizar aún más la situación, hasta el extremo.

Debemos parar esta espiral mientras podamos. Debemos pararla ahora que podemos.

Conocemos qué es la derrota del nacionalismo, la sufrimos en el 36. Pero el nacionalismo vasco volvió a surgir, como el Ave Phenix. Volvió a surgir pero nos costó 40 años. No volvamos a ser derrotados ¡Que ningún nacionalista colabore con la derrota del nacionalismo!¡Eso sería traicionar a Euskal Herria! ¡Eso sería alta traición!

Patxi Urkizu