GOIZ ARGI

(Número 3. Zenbakia - Martxoa 2000 Marzo)

Artxibo doc

LA INCLUSION DEL OTRO
ESTUDIOS DE TEORIA POLITICA


En esta obra del filósofo alemán Jürgen Habermas se recogen cuatro ensayos escritos después de la publicación de Facticidad y validez (1992). A todos ellos les une el común interés por la cuestión relativa a las consecuencias que en nuestros días se desprenden del contenido universalista de los principios republicanos. Se plantean cuestiones de indudable interés en las sociedades modernas como los efectos que se derivan en las sociedades pluralistas en las que se intensifican las divergencias multiculturales, las consecuencias para los Estados nacionales que se unen en entidades de mayor envergadura (supranacionales) así como los efectos para los ciudadanos de una sociedad mundial que han sido congregados en una comunidad de riesgo.

El libro se divide en cuatro partes. En la primera parte (¿Cuán racional es la autoridad del deber?) el autor incide sobre el contenido racional de una filosofía moral basada en el respeto igualitario para cada ciudadano y de la responsabilidad universal de cada uno para con el otro. Habermas incide en como la desconfianza de la postmodernidad frente al universalismo homogeneizador, amenaza y malinterpreta el sentido último de su moral basada en un "universalismo" bien entendido. En realidad, este primer capítulo supone una profundización de su Teoría de la acción comunicativa en donde se exponían los conceptos que soslayaban la falsa disyuntiva entre la "comunidad" y la "sociedad".

Habermas apuesta fuerte por una teoría de la moral y del derecho por un universalismo altamente sensible a la diferencia. De esta forma "El igual respeto de cada cual no comprende al similar, sino que abarca a la persona del otro o de los otros en su alteridad". Hay una propuesta al ciudadano para que se haga solidario y responsable del otro, como si fuera uno de "nosotros", entendiendo al "nosotros" como una comunidad que se opone a todo lo sustancial y que amplía cada vez más sus propios límites. Habermas plantea que la comunidad moral se debe construir sobre la eliminación de la discriminación y del sufrimiento y la incorporación de los marginados y de lo marginado. La comunidad no se construye a modo de colectivo que obligue a miembros clónicos a firmar su propio modo de ser pues la inclusión no adquiere el significado de incorporación en lo propio y exclusión de lo ajeno. Habermas en la "inclusión del otro" propone una comunidad abierta, con límites permeables para todos, incluso para aquellos que son extraños para los otros y desean seguir siendo ajenos a ellos.

En la segunda parte del libro (¿Tiene futuro el estado nacional?) el autor profundiza en la historia reciente de su propio país, y trata de contribuir al esclarecimiento de las controversias que surgieron tras la reunificación de Alemania. Este ensayo es una continuación de "Ciudadanía e Identidad Nacional".

Habermas diserta sobre los planteamientos problemáticos que surgen del concepto de inspiración romántica de nación como comunidad de cultura y destino enraizada étnicamente que reclaman una existencia estatal propia. Profundiza sobre la apelación al derecho de autodeterminación nacional, sobre el rechazo simétrico al multiculturalismo y de la política de los derechos humanos y sobre la desconfianza con respecto a la transmisión de los derechos de soberanía a organismos supranacionales. El autor critica duramente los planteamientos apologéticos de la nación étnica e incide en las conquistas históricas del Estado nacional democrático apoyándose en los principios constitucionales republicanos para afrontar los problemas relativos al las formas postnacionales de socialización.

En la tercera parte (Los derechos humanos a nivel global y en el ámbito interno de los Estados), Habermas trata sobre la realización de los derechos humanos a escala planetaria, global y en el ámbito interno de los Estados. El ensayo supone una revisión de la concepción kantiana del derecho a la luz de su experiencia histórica. El autor defiende la ingerencia en asuntos internos de los Estados, cuando hay una vulneración patente de los derechos humanos, en contraposición con la actitud de la corriente multiculturalista. Los sujetos estatales, que un día fueron soberanos, y que hace ya tiempo perdieron la presunción de inocencia en términos del derecho internacional, no pueden apelar al principio de no intromisión en los asuntos internos. Habermas también menciona el problema de las minorías en los Estados plurinacionales como sujetos que buscan protección frente a sus propios gobiernos, aunque justifica veladamente el "derecho que tiene la mayoría a ejercer una sutil dominación mediante una cultura mayoritaria fundida con la cultura política general". Frente a la política comunitarista de Charles Taylor, Habermas reivindica una "política del reconocimiento" que debe asegurar una coexistencia en igualdad de derechos de las diferentes subculturas y formas de vida en el interior de la misma comunidad republicana, que tiene que arreglárselas sin derechos colectivos ni garantías de supervivencia.

La cuarta parte (¿Qué significa política deliberativa?) trata los puntos básicos de la concepción discursiva de la democracia y del Estado de derecho. Así la acción política presupone la posibilidad de decidir a través de la palabra sobre el bien común. Habermas desarrolla un modelo normativo de democracia que incluye un procedimiento ideal de deliberación y toma de decisiones: el modelo de la política deliberativa, que responde a un propósito no disimulado de extender el uso público de la palabra a las cuestiones que afectan a la buena ordenación de la sociedad.

En este libro Habermas afronta la cuestión del creciente pluralismo de culturas y formas de vida en las sociedades modernas desde los presupuestos de la democracia deliberativa y radical. La integración de los emigrantes con tradiciones culturales diferentes a las de los miembros de la sociedad de acogida, tema candente en Europa, implica el derecho a mantener la propia forma de vida cultural pero la obligación de aceptar el marco político de convivencia definido por los principios constitucionales y los derechos humanos. Habermas propone la "inclusión del otro" como vía de acceso a la comunidad política, con independencia de la procedencia cultural de cada cual. Desde una óptica claramente neomarxista el autor opta por unas Instituciones Públicas desprovistas, en el mayor grado posible, de connotaciones morales densas. Frente a cualquier tentación de exclusión, Habermas aboga por un "patriotismo constitucional" por el que los ciudadanos se identifiquen con los principios de la propia constitución como una conquista en el contexto de la historia de su país. Al mismo tiempo propone que los ciudadanos conciban la libertad de la nación de manera universalista, libertad hacia dentro de la nación y hacia fuera de ésta. Se trataría, por tanto, de una comprensión cosmopolita y abierta de la comunidad política como una "nación de ciudadanos".

El autor está convencido de la superación de Estado Nacional y es un firme partidario de la integración política de carácter supranacional, como la emprendida en Europa. Habermas defiende en este libro un nuevo republicanismo con vocación mundial y trata de evitar los peligros que representan los despliegues nacionalistas en Europa y la disolución de la política en el mercado global.

Arturo Goldarazena Lafuente