GOIZ ARGI

Artxibo rtf

Comentario de Agosto
(9 - 2000ko Iraila)

(Secretariado Social Diocesano de Gipuzkoa-Justicia y Paz)

Este trabajo aparecía en el boletín de resúmenes de noticias del obispado. Lo publicamos en vista de su interés de actualidad.

Este agosto ha sido elegido por ETA para dar ejemplo del alcance de su ofensiva. Así lo muestra su comunicado de este mes, dando cuenta de los nombres de gran número de empresarios y banqueros de diferentes coloraciones como objetivos posibles. Así lo muestran los papeles incautados por la policía gala, donde la organización armada habla de un proceso a "la irlandesa" pero en el sentido de ampliar objetivos militares y personales. Los asesinatos de un empresario nacionalista, de un militar, de dos guardias civiles, de un concejal del PP, en lugares distantes y con perfecta coordinación, constituyen los ejemplos concretos de esa planificación.

El aspecto paradójico de la ofensiva consiste en la pretensión de plantear un escenario tan lleno de sangrantes vicisitudes que la situación sea insostenible y las sociedades vasca y española, ante la imposibilidad de que esas acciones sean impedidas, clamen por una solución, por un "hay que hacer algo" y se avengan a las condiciones de la organización armada. Precisamente el recrudecimiento de las acciones armadas y la proliferación de ataques a personas y bienes van encaminados a resaltar una realidad esencial: que la lucha armada y la kale borroka pararán cuando sus mandatarios lo decidan. Que no está en la mano de los partidos ni de los gobiernos el fin de esta conflagración. Luego la única vía consiste en hacer caso a las propuestas de paz y de diálogo provenientes de las filas del MLNV.

No se puede olvidar, en esta tesitura, la existencia en nuestros pueblos y ciudades de toda una infraestructura civil dentro del MLNV que coadyuva a la localización y la vigilancia de las personas que pueden ser objetivos de ETA o de la kale borroka. La presencia de esta red de voluntarios constituye algo cotidiano y visible para la mayoría de la población vasca, que ve como se extienden los hilos de una nueva dictadura a través del descabezamiento y amedrentamiento del adversario político. Como consecuencia de ello se extiende por la población la sicosis de un miedo y una amenaza que se puede ejecutar en cualquier momento ante todo rastro de oposición hacia la política del MLNV.

Desde estas páginas hemos reclamado muchas veces la pertinencia del diálogo y la negociación. Pero estas dos ideas clave para la pacificación no pueden ser planteadas desde la ingenuidad política y ética. ETA propone las ideas del diálogo y la negociación desde el apuntalamiento y la planificación de una ofensiva que está causando y va a causar indecible daño dentro de nuestra sociedad. Está claro que, bajo la perspectiva de los valores cristianos, esta postura resulta inadmisible. No se puede jugar con el ansia de paz de nuestra sociedad como medio de seguir propiciando la guerra. No es legítimo hablar de paz y producir violencia. Ya lo decía nuestro anterior obispo José María Setién: "Empeñarse en hacer compatible y creíble la supuesta voluntad de querer y hacer la paz, con la puesta en práctica de estrategias de violencia, sea cual fuere su naturaleza, es una pretensión imposible que conduce al engaño y la confusión".

La tregua de ETA nos da una clave de su voluntad de paz: una nueva generación de jóvenes ha empuñado las armas al abrigo del alto el fuego. La kale borroka constituye el campo de pruebas desde donde nuevas remesas de jóvenes comprometen su vida con una estrategia de reproducción y ampliación de la violencia. Tampoco es admisible éticamente aprovecharse del idealismo y del criterio generoso de una generación nueva para encaminarla hacia su destrucción física. Los cuatro cadáveres de los miembros de ETA, como fruto de la explosión de la carga que acarreaban, son responsabilidad exclusiva de la organización armada en la que militaban.

Parece claro que el único escenario de diálogo y negociación aceptable por ETA es aquel que impulse a su victoria política. Parece claro también que el modelo de construcción nacional planteado por el MLNV y el que tienen los partidos nacionalistas es radicalmente diferente; mientras unos apuestan por la destrucción y sustitución del modelo vigente de representación política, otros consideran que sólo se puede avanzar mediante la validación de las cotas de autogobierno ya conseguidas. La razón de esta diferencia no reside exclusivamente en los medios utilizados por unos y por otros. Lo decía el diputado nacionalista Anasagasti: el ideario claramente marxista-leninista de la organización armada constituye la clave del rechazo de cualquier propuesta política razonable. Ya que lo razonable consiste mínimamente en la aceptación de la representación política traducida por las urnas. ETA apuesta por un escenario institucional propio, desconectado del actual modelo institucional, que presupone un modelo de "democracia popular" al más puro estilo revolucionario. Puede que tal modelo sea perfecto o mejor incluso que el que actualmente disponemos. Su inconveniente ético es que hace abstracción de la voluntad y de la vida de las personas concretas que dice querer representar. Y está cuestión, para cualquier cristiano, es una cuestión clave, ante la que no caben las medias tintas.

Al comienzo de este mes la idea de diálogo ha estado en la boca de los más variados líderes políticos. La ha utilizado el alcalde de Vitoria Alfonso Alonso con motivo a un acto entorno a la figura de Fernando Buesa; ha sido expresada por el lehendakari Ibarretxe; también aparecía en el auto del juez Garzón acerca de la red internacional del MLNV, donde ETA decía que había que extender las ideas de la negociación y el diálogo. Todos dicen que el diálogo es básico, partidos, líderes y organizaciones armadas. Como cuestión genérica y sin contenidos, el diálogo puede transformarse en arma arrojadiza, en elemento de confrontación en vez de conciliación. Ya que se convierte en objeto de patrimonio partidista y de manipulación.

Decía nuestro obispo Juan María Uriarte en la homilía pronunciada durante el funeral de Joxe Mari Korta, que la clave estaba en el diálogo y el entendimiento. Y a continuación emplazaba a los partidos políticos presentes en el funeral a encargarse de llevar a cabo ese cometido. El entendimiento de los partidos, aunque no haya llegado al nivel de planteamientos comunes, al menos, durante este mes, se ha traducido en una unidad de respuesta frente a los hechos dolorosos ocurridos.

Si están claras las claves éticas por las cuales todos valoramos acciones contra la vida de las personas, el entendimiento político ya tiene una base sólida. Es deseable que los partidos políticos concreten los contenidos de un diálogo fructífero. El obispo, en ese sentido, no hacía sino transmitir una voluntad que nuestro pueblo siente íntimamente. Es la especialidad y la función de los políticos buscar una fórmula de acuerdo, y la sociedad respaldará sus decisiones. En este contexto, parece necesario un diálogo auténtico, no viciado por manipulaciones y engaños y compatibilidades extrañas, con contenidos concretos y a la luz del día. Que sirva para humanizar el conflicto, para que los presos no sean torturados y sus familiares no tengan que pagar por su situación; para que las víctimas no vivan en la humillación y el destierro; para que la gente amenazada y atacada no sienta el desamparo y la indiferencia de la sociedad. Un diálogo que no valide imposiciones ni violaciones flagrantes de derechos humanos.