GOIZ ARGI

Artxibo doc

ARERIJUAK ETXIAN SARTUTA DAUKAGUZ – ANTE LA "NUEVA ETAPA"

La implacable campaña de ETA ha dado sus frutos. Los partidos nacionalistas pueden visualizar, vía práctica, que la estrategia de la organización armada y del movimiento que le secunda no ofrece más que el camino de compatibilizar las violaciones de los derechos humanos con un proyecto de "construcción nacional" engañoso.

Algunos dicen que tal proyecto es irreal y fantástico. Pero nada es frívolo dentro de la estrategia del MLNV. No es lo mismo la "fantasía" que el "engaño". La fantasía pasa por platonismo, utopismo o romanticismo. El engaño, sin embargo, no es utopía. El engaño del proyecto de "construcción nacional" del MLNV es notorio por dos cuestiones fundamentales: porqué promueve directamente la destrucción, el desmantelamiento de las instituciones vascas; y en que el proceso de institucionalización y de representación que propone sólo tiene operatividad para crear una realidad alternativa en permanente antagonismo con la realidad legítimo-legal. El proyecto de institucionalización y de representación sostenido por el MLNV es impulsado por la actividad armada de ETA, que pretende socavar el monopolio de la fuerza legítima con el fin de imposibilitar que los poderes públicos puedan garantizar la libertad de sus ciudadanos. Esta es la cuestión importante para el MLNV: quién posee la fuerza en Euskadi. A resultas de ello, el miedo y el control que sean capaces de generar los organismos violentos del MLNV son herramientas eficaces al servicio de una sociedad dócil a sus mandatos. El considerable sacrificio de vidas, ejecutados con la impiedad propia de fanáticos formados durante años en la obsesión de hacer triunfar pese a lo que pese la revolución comunista, pone a prueba la eficacia y el prestigio de las instituciones. ETA no está derrotada, como creyeron los Arzalluz y Garaikoetxea en 1998. ETA no busca un puente de plata. ETA sólo se conforma con la victoria, regada en la sangre de decenas, de cientos de inocentes. Llegados a este punto, el lehendakari ha decidido no proseguir por ese camino.

Es el conocimiento de una realidad injusta lo que impulsa a querer transformarla. De esta manera, son los acontecimientos los que han empujado al lehendakari a desandar el "camino sin salida" que es Lizarra y a optar por una nueva vía y una "nueva etapa". La firmeza del lehendakari al presentar la nueva etapa nos lleva a confiar y a apoyar con resolución su rectificación.

El lehendakari Ibarretxe ha planteado una propuesta de mínimos democráticos que pone bien clara la incompatibilidad entre la estrategia nacionalista y la estrategia revolucionaria. Se visualiza de modo nítido que ETA es el enemigo de los derechos individuales y colectivos del pueblo vasco. No sólo los derechos de las personas sino también las decisiones que colectivamente ha tomado el pueblo vasco –como la aprobación del Estatuto de Gernika. Que nos hable de una "asamblea constituyente" o un camino "por la independencia" no es más que un falaz juego de manos, desmentido por las consecuencias prácticas de las acciones generadas por el MLNV –identificación entre nacionalismo y violencia, retroceso de la conciencia nacional vasca, manipulación y desprestigio consiguiente de nuestras señas de identidad como pueblo. Lo hemos repetido muchas veces: el marxismo-leninismo del proyecto político del MLNV instrumentaliza la causa nacional vasca y la pretende encaminar por unos derroteros que suponen, en la práctica, la liquidación de nuestro pueblo ante el altar de una revolución y un internacionalismo insensatos.

Con este panorama de engaño y coacción, el pueblo vasco como comunidad nacional tiene derecho a defenderse. Frente al uso de la fuerza indebida por parte del MLNV –en un pulso que se dirime principalmente contra los miembros de nuestra sociedad y que sólo secundariamente representa un enfrentamiento con las diversas fuerzas policiales- los vascos debemos reclamar la utilización de la fuerza legítima, la Ertzantza, y de la acción popular para arropar y defender, en todos los pueblos de Euskadi, a todas aquellas personas y colectivos golpeadas o amenazadas por el MLNV. La imagen compacta, unida en el silencio, resulta en el "ETA ez" de los 150.000 de la manifestación del 21 de octubre es el mejor impulso para iniciar esa "nueva etapa" en la que se producirá la "rebelión contundente" contra ETA que el lehendakari ha pedido a todos los vascos, tras el asesinato de Máximo Casado Carrera. Se acabó la etapa de las muertes inútiles. La muerte de cualquier ciudadano debe ser útil para que reflexionemos, para que nos movilicemos, para que reaccionemos, para que distingamos al enemigo y nos rebelemos contra él. "Arerijua etxian sartuta daukaguz" dijo Agirre a los gudaris para aleccionarlos ante la guerra. El enemigo nos ha entrado en casa, diríamos nosotros. Es ETA.

El PP se ha "pasado de rosca". Está quemando todas sus naves y las del Estado en una apuesta de partido. Es la tesis de Mayor Oreja: "nosotros no tenemos prisa como partido, pues nos interesa que el PNV siga cociéndose en su propia falsedad....sabemos que hay un ciclo imparable en el País Vasco y cuanto más tiempo, mejor para el PP; eso sí, si se dilata será peor para el País Vasco" (Especiales de ABC). ¿Se trata, acaso, de que el Partido Popular considera que la mejor de las "políticas de Estado" es aquella que, sin embargo, es la "peor para el País Vasco"? Es difícil creerse lo contrario. La "unión de los demócratas" frente al terrorismo es motivo de deseo para los ciudadanos vascos y el país. Pero, la unión requiere convicción y mucho esfuerzo para realizarla. La opción del PP ante la manifestación del 21 de octubre –que, por cierto, algunos portavoces populares han contabilizado a posteriori en la nómina de las manifestaciones anti/ETA- fue mas congruente con el interés de que "el PNV se siguiera cociendo en su propia falsedad" que con el interés de hacer lo mejor para el País Vasco". Parece claro que el Partido de Aznar tiene un orden de prioridades radicalmente distinto a la necesidad, sentida por la inmensa mayoría de los vascos, de defender y cohesionar a la sociedad frente al enemigo que le ataca directamente. En estos momentos, el PP es el partido que está poniendo más obstáculos a una política unitaria en contra de ETA. No quiere al lado a los nacionalistas. Victoria Prego, subdirectora del diario EL MUNDO, es conocedora de las más íntimas intenciones de Aznar al respecto: "No le valen estos primeros gestos de ruptura que hemos visto en los últimos días, ni le valen las voces críticas que se han levantado dentro del partido nacionalista...Quiere mucho más, quiere exactamente lo que sabe no va a producirse". La manifestación de "Basta Ya" –a favor de la "Constitución y el Estatuto"- representaba muy bien ese hecho. No puede haber unión política ante el terrorismo si se prescinde del hecho de que hay personas y colectivos a los que no les gusta la Constitución –en lo que a la cuestión del autogobierno se refiere- y aprobaron el Estatuto. De hecho, también este último fue fruto de un pacto político que generó unas expectativas populares que rebasaron con creces las que originó la aprobación de la Constitución.

En el terreno del nacionalismo, Ibarretxe no las tiene todas consigo. Las declaraciones de Joseba Egibar, portavoz del EBB, publicadas por el diario GARA en el día 22 de octubre son un verdadero torpedo contra la "nueva etapa" de Ibarretxe. Egibar dice que "pensar que pasar de una tregua indefinida a definitiva no iba a exigir compromisos ni desarrollos" es un "reduccionismo". Según el lehendakari, "es preciso llamar a las cosas por su nombre, ETA no pretende la libertad de Euskadi sino imponer a los demás su propio proyecto, su propio modelo de sociedad". ¿Quién reduce qué? ¿No es cierto que "los compromisos y desarrollos" que se aceptaren con ETA en realidad –con la lógica que subyace a la idea del lehendakari-comprometerían gravemente la libertad de Euskadi y de los vascos? ¿No es, acaso, un presupuesto de esta "nueva etapa" que preconiza Ibarretxe la imposibilidad de comprometer desarrollos políticos y democráticos a cambio de paz o treguas? ¿Es que no es verdad que vincular el deseo de paz mayoritario con la resolución de problemas políticos que afectan a todos sólo beneficia a ETA? Las declaraciones del portavoz de EBB debilitan la posición del lehendakari y, por otra parte, no van a conseguir que finalice la escalada de terror de ETA.

Las esperanzas de aquellos que hacen la política desde la inocencia más candorosa, ya pueden ir disipándose. ETA ha advertido a toda la militancia del MLNV que se prepare para una larga etapa en estas mismas claves de ofensiva. No es probable que haya treguas a la vista en un largo periodo. Por eso, los movimientos tipo Zaramaga parecen más un colchón social, un espacio político en gestación, que sea "pista de aterrizaje" de un nuevo experimento político que pueda desgajarse del MLNV. La dirección de ELA también está ahí. Ante la manifestación del 21-O, la dirección de ELA ha sido desleal a la trayectoria histórica del sindicato. Sólo ELA y el MLNV se ha descolgado de la movilización por ese flanco. Muchos afiliados han reprobado la actitud de esta dirección que, en materia de terrorismo, sólo se ocupa de redactar condenas retóricas y de estar ausente de los compromisos reales y concretos. Contrariando a su dirección, tras la pancarta de "Bakea/ETA ez" se concentraron miles de afiliados y delegados de empresa de ELA. Al parecer, Elorrieta y su camarilla han creído que la manifestación era un retroceso porqué no apelaba al diálogo. Nosotros debemos recordar que la actual ofensiva de ETA no se deriva de la "ausencia de diálogo". Quién diga lo contrario no dice toda la verdad. La actual ofensiva de ETA sólo se comprende como derivada de la "ausencia de diálogo en los términos en que ETA lo quiere imponer". ETA planta, pues, un diálogo en condiciones de sometimiento. Es conveniente precisarlo, ya que no todo diálogo garantiza una paz democrática. La cuestión, en todo caso, es la siguiente: ¿a qué opción están apostando sus cuartos los dirigentes de ELA?

Finalmente: en este contexto, donde el dolor se acumula, donde los colectivos y las personas atacadas por el MLNV se encuentran en el ojo del huracán de una coacción sin precedentes y que se ceba con saña sobre ellos, es necesario proclamar que cualquier solución de este conflicto pasa por restablecer la dignidad de las víctimas ante la sociedad.

En Euskadi corremos el peligro de olvidarnos de las víctimas en el mismo momento en que estas son martirizadas. De volver la cara frente al sufrimiento de la persona vecina. Recordemos que hay colectivos –como los afiliados y cargos públicos del PP y del PSOE, empresarios, funcionarios,...- que están enterrados en vida, a los cuales se ha despojado totalmente de cualquier atisbo de normalidad cotidiana y que sufren en la humillación y en la soledad más desoladoras.

Euskadi nunca ha sido un país de verdugos y los nacionalistas siempre hemos defendido la vida de nuestros adversarios políticos. Coyunturas difíciles como la guerra del 36 lo demuestran. Que un grupo determinado, cuyo ideario no es nacionalista, como el MLNV, pretenda hacer bandera de la causa de nuestro pueblo, no cambia esta cuestión. Ahora es labor de los nacionalistas y del pueblo vasco en general de mostrar nuestra solidaridad y nuestro apoyo a aquellas personas víctimas de los ataques y de aquellos que se han embarcado en un exilio exterior e interior. Las víctimas deben tener constancia fehaciente de que su sufrimiento no es en vano, de que los nombres de sus familiares muertos estarán inscritos en letras de honor en la memoria y la personalidad de nuestro pueblo. Defender a nuestro pueblo y dignificar a sus mártires: esa es la tarea que nos queda.

Goizargi