GOIZ ARGI
(Número 4. Zenbakia - Martxoa 2000 Marzo)

8. Destruir o desestabilizar el sistema es una intención que se ve con cierta claridad. La cuestión es para qué. Así, ¿en que condiciones se hace posible una alternativa socialista revolucionaria o comunista en pleno siglo XXI? ¿Qué aporta ETA a ello?

La afirmación de Antonio Negri que antes he citado y ahora reproduzco textualmente dice así respecto a la idea que Marx y Lenin tenían del comunismo: "El comunismo, en tanto que proceso de liberación se definía como el movimiento real que destruye el estado de cosas actual". Hay una gran diferencia entre el anarquismo de Netchaiev y de su "Sociedad del Hacha", para el que el sólo hecho de destruir es liberador y esta definición de comunismo que recoge Negri que implica que la destrucción debe caminar sobre la guía de un "proceso de liberación". Un proceso de liberación impulsado por un "poder constituyente" organizado como colectivo, determinado a ejecutar su plan de "liberación", con un método para ganar, con capacidad para cuestionar el orden y la violencia legítima del sistema, que ejerce el contrapoder y el contragobierno desde la misma base de la sociedad y que mantiene, a semejanza de los regímenes periclitados en el Este de Europa, la misma determinación histórica de apropiarse de la dirección política y económica de los procesos productivos.

Además de mostrar "nuestro desprecio por los que en la actualidad celebran unánimemente el fin del comunismo, tranformándolo en apología del actual estado de cosas", Negri señala que "el comunismo vive. Vive allí donde la explotación persiste. Constituye la única respuesta al anticapitalismo natural de las masas". Añade, "el que en la orgía actual de anticomunismo, crea sinceramente que la explotación y la voluntad subversiva han desaparecido no puede sino evidenciar su ceguera". Ante esto, preconiza que hay que volver a "repensar la transición comunista como algo que se constituye en el seno del desarrollo capitalista". Así, indica que "el método es materialista: sumergir el análisis en el modo de producción actual, reconstruir las contradicciones que se anuncian bajo figuras siempre nuevas entre éste y los procesos y los sujetos productivos, criticar la modernidad y sus consecuencias, trabajar en la recomposición de las subjetividades colectivas y sus redes comunicativas, transformar el conocimiento en voluntad consecuente". Vaticina, "nos encontraremos, pues, ante una serie de prerrequisitos del comunismo que viven en nuestras ciudades y que han alcanzado un nivel de madurez sin precedentes". Este su estilo, el estilo de Negri, oscuro como la noche para quién no le conoce pero directo y lleno de sugerencias para quién está interesado en la evolución del pensamiento marxista más moderno. Sus planteamientos evocan realidades presentes y vigentes en Euskadi. Nos ayudan a comprender mejor la evolución del MLNV y a pronosticar con mayor posibilidad de acierto la conformación y el desarrollo de las "subjetividades" que ligadas al movimiento abren continuamente la crisis en diferentes puntos de interés.

ETA aporta, lógicamente, ruptura al máximo grado, crisis y contradicción. Aporta, también, sentido global, sentido de proceso, al proyecto. ETA es hoy el referente del "poder constituyente".