GOIZ ARGI
(Número 4. Zenbakia - Martxoa 2000 Marzo)

6. El esquema de solución de Lizarra es tratar el conflicto político para llegar a la paz ¿Quiere ETA la paz? Los nacionalistas dicen que Lizarra no significa la abstención o la "desobediencia civil". Sin embargo, todo apunta a que ETA parece que quiere romper Lizarra hacia arriba, con mayores exigencias.

El tantas veces y tan injustamente demonizado Setién solía lamentarse de que, en Euskadi, todos decían querer la paz y que, pese a ello, resultaba imposible conseguirla. En su Pastoral del Adviento de 1997, decía que "la coincidencia verbal en el objetivo de la paz y la aparente convergencia en el deseo de realizarla, no se traduce prácticamente en el acuerdo sobre el modo de conseguirla y en los caminos que han de recorrerse para alcanzar ese fin que se dice desear de verdad".

Es cierto que, si se le pregunta por la paz, ETA respondería sin titubeos que quiere la paz. Y, añadiría, muy probablemente, que quien diga a su vez que la quiere no tiene más que aceptar los "mínimos democráticos" de la llamada Alternativa Democrática para realizar su generosa aportación a la deseada paz. Consideraría, asimismo, que la pax romana que significa "ausencia de violencia" y respeto a "la ley y el orden" no es la paz que necesitan los vascos y que la paz helénica de la "armonía" es algo imposible en un mundo lleno de contradicciones y conflictos.

Yo coincido en estas últimas apreciaciones. Si la paz fuese, en realidad, posible, sea como armonía o como ausencia de violencia, no tendría sentido el recurso a la coerción legítima. Pero, como diría I. Berlin, "moverse en un mundo carente de fricciones, deseando solamente lo que uno puede conseguir, sin estar tentado por posibilidades diferentes, y no persiguiendo nunca fines que sean incompatibles, es vivir una fantasía coherente. Presentar esto como el ideal es querer deshumanizar a los hombres,..Reducir el ámbito de la libertad humana, es hacer daño a los hombres en un sentido intrínseco, kantiano, y no meramente utilitario". Y, lo que pervierte el proyecto político de ETA en sí mismo no es su ataque contra la paz, la armonía o el orden, sino el ataque frontal contra la libertad. Lo que pervierte el proyecto de ETA es, básicamente, la imposición que subyace al "si queréis la paz, tomad mi Alternativa política", es el chantaje que supone la extorsión económica, es la agresión que realiza contra la primera de las libertades que hacen digno al hombre, su vida,... ¿Quiere ETA la paz? Claro que sí. Pero, yo quiero la libertad que dota, sin duda, a los hombre y a los pueblos de las mejores herramientas para mejorar las siempre relativas paz y armonía. Porque el "esquema de solución" que propone proporcionar una pista de aterrizaje –con una determinada solución política a un conflicto que se pretende sea visto desde una perspectiva única- para que ETA nos conceda la paz o, siquiera una raquítica tregua puede poner en riesgo libertad. Las soluciones de cualquier "esquema" que se vayan a plantear no deben buscar servir o contentar a ETA, sino profundizar en las libertades y la democracia al servicio del pueblo, haya o no haya paz o expectativas de ella. Ese es el gran error del método Lizarra o, siendo más prudente, de la gestión que se ha realizado en ese foro.

Es cierto, asimismo, que el texto del Pacto de Lizarra no propugna la abstención ante las elecciones españolas ni la desobediencia. La declaración de Lizarra admite como "clave de resolución del conflicto", "depositar en los ciudadanos de Euskal Herria la última palabra respecto a la conformación de su futuro y se respete la decisión por parte de los Estado implicados". Añade que "Euskal Herria debe tener la palabra y la decisión". EH propugnando la abstención y ETA tutelándola, consideran que han llevado este aserto hasta el máximo grado de coherencia. Es decir, si se reconoce que "Euskal Herria debe tener la palabra y la decisión y no nos la dan, nos la tomamos y santas pascuas". Tres cuartos de lo mismo con aquellas otras propuestas de insumisión a la legalidad, aunque sea vasca autonómica. Con este análisis, las demás fuerzas que acompañan a EH en Lizarra quedan como ambiguas, contemporizadoras, vacilantes,...e incoherentes. No es que ETA haya roto Lizarra hacia arriba. Es que, para ETA, Lizarra no tiene límites en su capacidad de desarrollo político. Por eso, ETA señala en su comunicado que "no se han activado todas las fuerzas y potencialidades de Euskal Herria". Toni Negri lo llamaría, con su pompa habitual, "creatividad contra el límite y la medida".