GOIZ ARGI
(Número 4. Zenbakia - Martxoa 2000 Marzo)

5. Se dice que ETA, con estas acciones y la actitud que demuestra en el comunicado, se sitúa frente a Lizarra y su "esquema de solución". Parece lógico pensar que si la organización armada quiere seguir manteniendo la unidad de Lizarra debe abandonar el discurso en el que arremete contra "Ibarretxe y el Gobierno Vasco". Sin embargo, no ha sido así. Los términos que ETA utilizan contra ambos son especialmente duros. Yo, incluso diría que revelan "antagonismos profundos". ┐Pueden, a resultas de ello, el PNV y EA desmarcarse de Lizarra?

Para contextualizar las preguntas que se hacen, habríamos de recordar, primero, que Lizarra no es para ETA nada si no se analiza enmarcado en aquellos acuerdos de verano del 98 que, firmados o no, establecen una especie de reciprocidad –aún cuando llevaran lo que llevasen anotado al dorso- que significaba tres cosas: apuesta por un salto en materia de construcción nacional, con pasos efectivos hacia la soberanía de Euskalerria; ruptura con las fuerzas españolas y tregua general e indefinida de ETA. Ahí germina el después llamado "nuevo proceso democrático" y ese es el prólogo que hay que leer para poder entender e interpretar Lizarra, sin perjuicio, por supuesto, de que cada uno de los actores lea el guión tal y como le corresponde hacerlo.

Pero, de lo que de la lectura de la interpretación que el MLNV hace de la declaración de Lizarra podría desprenderse, ETA no parece querer situarse fuera de dicha declaración. Al contrario. Veámoslo. La ponencia II "Proyecto y línea de Intervención política" de ERAIKITZEN, recién aprobada en la Asamblea General de HB, opina que el MLNV "tiene la obligación de interiorizar más el contenido del Acuerdo de Lizarra-Garazi; más aún cuando los vascos, en los próximos meses y años, vamos a tomar la palabra y decisiones y el respeto de ellas va a ser clave. Tenemos que ofrecer un trabajo y un compromiso continuo, a favor de esa apuesta, que tiene las mismas bases que la Alternativa Democrática" (los subrayados son míos). No necesitaríamos recordar que el "esquema de solución" de la Alternativa Democrática, que HB y ETA equiparan con Lizarra, pertenece plenamente a ETA que lo formuló en abril de 1995, al inicio de la campaña "Oldartzen".

Lizarra no significa que ETA haya renunciado a representar a los vascos y, contrariamente a lo que manifiesta en el primero de los puntos de la su Alternativa, haya abdicado en las opciones políticas, sociales e institucionales la defensa de lo que considera derechos mínimos irrenunciables. ETA mantiene mecanismos de control y fiscalización de la política vasca y ejerce de vanguardia –tolerando o poniéndolo en crisis- del referido "proceso", aunque haya delegado el protagonismo a los grupos políticos, sindicatos o movimientos sociales para que configuren la alianza-base que propugna el segundo de los puntos de la Alternativa Democrática.

Dicha Alternativa Democrática prevé textualmente en su segundo punto que "..en el proceso democrático tendrían que tomar parte sindicatos, organismos, movimientos sociales, fuerzas políticas, todo tipo de instituciones, en definitiva toda la sociedad, definiendo para ello opciones, debates y marcos de decisión. A lo largo de ese proceso habría que definir como mínimo estos temas: la ejercitación del Derecho de Autodeterminación (formulación, metodología, opciones y plazos,...); formulación de la unidad territorial y el proceso para su construcción; las relaciones entre el conjunto de Euskal Herria; las competencias, sin limitaciones previas, de la nueva organización institucional a pactar; planificación para euskaldunizar Euskal Herria; modelos y planificaciones socio-económicas; desmilitarización de Euskal Herria (el papel del Ejército –incluida su desaparición, carácter y composición de las fuerzas policiales); derechos para la enseñanza, libertades democráticas". Este el papel que, según ETA, debería corresponder a Lizarra y a Udalbiltza. Lizarra, tal y como se indica en el segundo punto de esta alternativa democrática, define el llamado "proceso democrático", incorpora a éste a "sindicatos, organismos, movimientos sociales, fuerzas políticas,..." y acota el que Egibar ha denominado "esquema de solución" que no es otra cosa que "opciones, debates y marcos de decisión" identificando varios de los temas "mínimos" que ETA sugiere en su Alternativa. En concreto, la territorialidad, el sujeto de decisión y la soberanía política. Dentro del esquema pactado, Udalbiltza, por su parte, se ocupará de proyectar cómo deben ser "las relaciones entre el conjunto de Euskal Herria, las competencias, sin limitaciones previas, de la nueva organización institucional a pactar", de abordar el diseño de la "planificación para euskaldunizar Euskal Herria", y de planear "modelos y planificaciones socio-económicas". Ante esta realidad, ┐cómo se puede decir que ETA se ha situado frente a Lizarra?

El comunicado que venimos analizando concluye afirmando que ha "llegado el tiempo de la definición" y que dicha definición exigía "imprescindiblemente superar tantas y tantas contradicciones mantenidas hasta ahora": ETA es consciente que muchas de esas contradicciones, aquellas que en este momento obstaculizan el progreso del denominado proceso político, son las que han surgido de las diferencias de "definición" existentes entre ETA, PNV y EA. Y para resolver dichas contradicciones, ETA ha recurrido a la acción armada. Iñaki Gil de San Vicente, un teórico marxista local de gran predicamento, lo explica de la siguiente manera: "esas tremendas y dolorosas acciones han sacado a la superficie los obstáculos que lo frenaban y casi lo encallan [se refiere al proceso]". Y aboga por la incentivar la "tendencia ascendente" del proceso histórico. Antonio Negri confiaba, para ello, en la operatividad de tres paradigmas: la determinación colectiva, la irreversibilidad y la dinámica de la crisis. ETA ha actuado en el contexto de esos tres paradigmas. Existe la determinación colectiva –fortalecida a nivel discursivo, a nivel de dinámicas estrechas de cooperación,...- de los componentes del Acuerdo de Lizarra por mantenerlo, por considerarlo incuestionable e irreversible "incluso en situación de verdadera catástrofe" –no puede tener otra denominación el asesinato de Buesa-. Sin embargo, estas determinaciones y el modo en el actúan sobre los diferentes partidos y movimientos políticos siguen generando contradicciones y contienen un gran potencial de creación de crisis. ETA ha actuado sobre ellas. Ha participado en la dinámica de crisis generada para resolverla conforme al método dialéctico, acelerando la irrupción de los más graves síntomas del problema. Siempre lo hace así. Se da por consolidado, aunque no abandonado, como una realidad institucional sólida, el espacio de Lizarra con un modelo de gestión que acepta el método de resolución propuesto por la Alternativa Democrática y asume los temas que configuran la agenda del MLNV. Y, tendencialmente, se reabre la crisis y se "rompe" Lizarra hacia arriba. Se sientan las bases de dos velocidades en Lizarra: el Lizarra de vía lenta y el Lizarra de alta velocidad. Así, para PNV y EA siempre existe la oportunidad de acomodarse a la versión lenta y no desmarcarse de Lizarra y, de esta manera, se consigue contener a ambos partidos dentro de los límites que ha delineado el "método" o "esquema de solución".

La crisis no revela que hayan aflorado "antagonismos profundos" entre ETA y los miembros nacionalistas. Hay contradicciones, pero no hay antagonismos –con la importante salvedad, antes comentada, de la amenaza al lendakari- en la política del momento político. Lenin lo dijo con claridad: "el antagonismo y la contradicción no son en absoluto una y la misma cosa". Aunque, tampoco la no existencia de antagonismo en las contradicciones entre PNV y EA y ETA, nos debe llevar a pensar que las contradicciones que han surgido entre ellos puedan ser reconciliadas o aplazadas. ETA no conoce de eso. Además, ETA ni empata, ni reconcilia ni aplaza nada. Siempre busca la victoria y la aceleración de los conflictos. Antón de Irala, uno de los vascos mejor conocedores del método dialéctico, decía que el antagonismo se manifestaba como "una forma de lucha aguda o violenta dirigida a producir la súbita manifestación del cambio cualitativo de las cosas". El antagonismo se manifiesta directamente contra el principal de los enemigos, contra el Estado y sus representantes. O contra quién se interpone entre los antagonistas. Aunque los efectos de la lucha antagónica, virulenta, contra el Estado generan efectos directos y colaterales en demás grupos, ciudadanos y partidos. Está claro que los asesinatos que ETA reivindica con este comunicado que comentamos han causado una gran conmoción, desasosiego, desorientación y confusión entre los políticos nacionalistas. Está por ver si genera alguna rectificación. Confiamos en que así sea.