GOIZ ARGI
(Número 4. Zenbakia - Martxoa 2000 Marzo)

2. Egibar había anticipado, a primeros de este año, que ETA había tomado ya "la decisión de abandonar las armas". Por lo que parece, se ha equivocado de medio a medio.

En lo que al portavoz del EBB del PNV –y de manera extensiva a la propia dirección del mismo partido- se refiere, es claro que no ha dado pié con bolo. Se ha equivocado en el juicio de fondo, se ha equivocado en el cálculo político y se ha equivocado al ocultar a la sociedad vasca los riesgos que para el patrimonio público de libertad entrañaba la apuesta política a la que estaba vinculada la tregua. Se ha equivocado en el juicio de fondo ya que ETA siempre ha considerado que la lucha armada "no puede constituir nuestro talón de Aquiles" cuando es, precisamente "la punta de lanza de nuestro proceso de liberación nacional y social". En el mismo documento se indica, "mientras no se haya logrado la independencia y el socialismo, la lucha armada será el instrumento que posibilite dar nuevos pasos en ese camino".En esta misma línea, nunca ETA ha anunciado o prometido que dejará las armas. Ni en el comunicado de septiembre de 1998 en el que anuncia la tregua indefinida ni en todos los que le siguieron, se habla o sugiere siquiera el abandono de las armas. Además, se ha equivocado en aquel cálculo político que, sin duda, está tras esas declaraciones y que le pudo inducir a pensar que la ruptura de tregua de ETA podría ser un "remake" vasco de las acciones incruentas del IRA tras la ruptura del alto el fuego de febrero de 1996. Y, asimismo, se ha equivocado cuando, como dirigente de un partido político como el PNV, no ha valorado o, si lo hubiera hecho, ha ocultado a los vascos los riesgos que llevaba aparejados los compromisos que los partidos nacionalistas habían pactado con ETA a cambio de una tregua indefinida, que excluía de la misma la Kale Borroka, la trama de extorsión económica, la reorganización, el rearme y la información de ETA.