|
La teoría de la derrota de ETA y su último comunicado ETA coge fuerza de las desgracias, globales y locales, y sería imprudente perder de vista esta cuestión. La coyuntura de crisis económica mundial le da alas y esperanzas, pues la organización armada sabe que es el contexto preciso donde las diferentes problemáticas, políticas o no, pueden crear el magma de la desestabilización. Este gobierno socialista se empeña en plantear la derrota de ETA. El periódico de mayor tirada del estado español, El País, en su editorial posterior a la explosión de la bomba en la Universidad de Navarra (31-10) pretendía plantear la contradicción de las reivindicaciones de ETA (en este caso, la integración de Navarra en un marco común con las tres provincias) y sus acciones: "Persevera en el medio, la violencia, aunque sea contraproducente para el fin teóricamente perseguido con ella, la defensa de la identidad vasca de Navarra". Y plantea que "la debilidad de ETA es, por tanto, política, en primer lugar, y no es casual que el apoyo incondicional a la violencia entre los votantes de la izquierda abertzale haya pasado en 12 años del 20% al 2%". El rotativo madrileño no tiene en cuenta (como remarca el comunicado de ETA que pasaré a comentar) que la visión política del MLNV respecto a Navarra es bastante más compleja. Y que los índices de apoyo a la violencia no explican la existencia de miles de personas integradas en las organizaciones y dinámicas diversas del MLNV que no apoyando la violencia siguen fielmente sus consignas. Y es que también es una contradicción que el apoyo a la violencia de ETA cada vez sea menor, incluso dentro de la izquierda radical, y que, a la vez, la organización armada tenga reclutas de sobra. La disminución del apoyo a la violencia no supone, pues, la garantía de la derrota de ETA. Ni el hecho de que se mantengan las madrassas del circuito de la cultura de la violencia que siguen engordando con nuevos reclutas los diferentes aparatos coactivos del MLNV. Pese a que El País dice que la bomba en la Universidad de Navarra era "una operación improvisada como respuesta a la detención, la víspera, de cuatro miembros de la banda que trataban de recomponer un comando en Navarra", no deja de ser una exhibición de fuerza, en una coyuntura de lucha en la que parecía que ETA era incapaz de responder con tanta celeridad. Así lo da a entender, a mi entender con justeza, el editorial correspondiente del Diario Vasco: "El hecho de que en el transcurso de doce horas un grupo de terroristas pudiera operar entre Zumaia y Pamplona, robando un vehículo, cargándolo de explosivos y accionando dispositivos para su explosión a una hora señalada en el punto de destino recuerda que por exitosa que esté resultando la acción policial y judicial contra la trama etarra ésta continua manteniendo una capacidad operativa suficiente". La organización armada da muestras de adaptación a la nueva situación posterior al 11M no sólo ni fundamentalmente por lo que dice el rotativo guipúzcoano ("la organización terrorista constituye una realidad excesivamente opaca") sino por la existencia de un conjunto de organizaciones, el MLNV, cuyo nexo de unión es la ideología, una línea política común y la capacidad múltiple de autoorganización. Es el elemento ideológico la clave de la fuerza de ETA. Es la clave en dos sentidos: en la capacidad de los dirigentes del MLNV de gestionar las contradicciones políticas ajenas; y en la convicción ideológica creada en sus propios militantes de, pese a todo y en cada circunstancia, la justeza de su causa. La detención de parte de la cúpula de Batasuna en Iparralde es ejemplo de que el MLNV había conseguido reorganizar en Euskadi Norte una nueva forma de retaguardia. La implicación del gobierno francés en la política que sigue el español en esta parte de la muga no es, como pretende darse a entender, un signo de fuerza antiterrorista, sino, al contrario, la apertura de un nuevo frente de lucha, en el cual el MLNV va a tratar por todos los medios de condicionar la situación política de ese territorio. El comunicado de ETA del 5 de noviembre plantea, en este sentido, un listado de sus acciones y sus diversas motivaciones políticas. Ataque contra el aparato militar, como del se Santoña, ataque contra el sistema judicial, ataque contra la Ertzaintza, ataque contra la Univesidad de Navarra, contra la Caja Vital, contra intereses económicos y turísticos ETA nos muestra una ideologización más clara que nunca en tanto a atacar los aparatos de estado representados por diversos estamentos, sin hacer distinciones entre lo autonómico y lo propiamente gubernamental, ni entre lo institucional o lo privado. Al contenido simbólico de las acciones (que representan el rechazo al modelo de democracia representativa) se le añade la sicosis de la amenaza sobre esos estamentos. Aparte de intervenciones que en realidad pretenden irrumpir en cuestiones concretas (como la fusión de las Cajas Vascas o el panorama político navarro) para generar contradicciones entre los partidos políticos y dejar su rastro en un determinado ámbito. Un sistema de libertades siempre es vulnerable a este tipo de intervenciones porque siempre existen contradicciones y agravios. Las acciones armadas de ETA han demostrado su capacidad de ir más allá de ellas mismas y generan un caldo de cultivo de contradicciones entre los partidos y entre las políticas diversas que es el efecto que se quiere conseguir. La retórica de la derrota de ETA no quiere dejar ver la paradójica efectividad de los atentados. En estos momentos, crisis económica permite asimismmo a la organización armada plantear su rechazo al sistema global: "La globalización neoliberal es una dictadura global. Nadie tiene derecho a cambiar eso, es antidemocrático, a nadie se le pide el voto para cambiarlo ( ) la crisis es realmente del sistema capitalista. Nadie sin embargo lo puede poner en duda". ¿Nadie? Estas afirmaciones, escritas en un tono de ironía paradójica, muestran que si hay alguien o algo que pone "el sistema capitalista" en duda y que ataca la "dictadura global" neoliberal, es la propia organización armada, con sus acciones reivindicadas y con la confirmación profética de la crisis del sistema. Al amparo de la crisis económica global, ETA no tiene rubor en desplegar el estandarte de la revolución mundial en contra de la dictadura global. Y sus acciones son locales, en contra de aparatos locales, en contra de instituciones y personas locales. Es por ello que ETA dice: "Sanz e Ibarretxe no conocen los problemas y las inquietudes de los trabajadores ( ) Están cómodos con los empresarios, no reciben de estos más que parabienes". En plena crisis, ETA propone el antagonismo entre los trabajadores y los empresarios y las fuerzas que los representan, por un lado ETA (y el conjunto del MLNV) que supuestamente conocen "los problemas y las inquietudes de los trabajadores" y el PNV y UPN (partidos mayoritarios de la CAV y de la CAF) que se encuentran "cómodos" con los empresarios. ETA no deja de señalar a otros enemigos. A Nafarroa Bai: "Siendo la desaparición de la izquierda abertzale una necesidad estratégica, han buscado y conseguido barata la ayuda de Nafarroa Bai. Los representantes de Nafarroa Bai han mostrado una gran habilidad para postergar a la izquierda abertzale, para aparecer más fuertes que nadie en contra de las acciones de ETA y para alabar el papel de la Guardia Civil en la defensa de los ciudadanos vascos". Al Opus Dei ("no es más que una máquina de asegurar nuevos cuadros y generaciones a la Navarra franquista"). A la Policía Foral Navarra ("les instamos a que reflexionen y que cambien su actual camino"). A todos los sectores del PNV ("El PNV de Urkullu, Ibarretxe y Egibar están cumpliendo de forma inmejorable la hoja de ruta de Josu Jon""Iñigo Urkullu y los burukides del EBB dejan corta a la mafia siciliana"). A la Ertzaintza ("En estos últimos años se ha convertido en uno de los máximos responsables de la represión en contra del pueblo. ETA seguirá su campaña en contra de la Policía Autonómica de España, hasta cambiar su talante y naturaleza represiva"). En referencia a las fuerzas policiales, ETA hace gala de un ecumenismo igualador de todas las jurisdicciones: "No repararemos en el color del uniforme". ETA nos está mostrando toda la gama de sus enemigos y el tratamiento preciso y diferenciado que tiene para cada uno de ellos. Y como no es una organización aislada, sino que cuenta a su vera con las nutridas fuerzas políticas y sociales del MLNV, podrá confiar en dar la vuelta a la correlación de fuerzas en cada una de las ocasiones tácticas que le toque actuar en contra de alguno de esos enemigos. Esa es su fuerza: la de la concentración y convergencia de esfuerzos diversos contra un enemigo desunido. "No quieren reconocer la quiebra del marco. No quieren admitir que el Estatuto de la Moncloa no es más que el fin para este pueblo". Podía resultar cómica esta admonición en contra de la mayoría de las fuerzas políticas vascas sino fuese el fruto de una largamente elaborada y profunda convicción. Y sino fuese por el escenario de caótica división que reina actualmente en la política vasca. La apuesta de ETA es muy fuerte, aboga por la revolución global, aboga por una acción local que se corresponda con poner en cuestión la trama del sistema global. La correspondencia, entre un pensamiento global en términos de entender la lógica de un sistema mundial, que en Euskadi y el estado español toman una determinada forma- y una acción local constituye la clave para entender la estrategia de ETA y del MLNV. Pues ese "pensamiento global" (que es el marxismo revolucionario puesto al día) marca el tiempo de las acciones de ETA, un tiempo de muy largo recorrido, dentro del cual el logro de cuestiones tácticas (como las reivindicaciones de su programa mínimo como, por ejemplo, la autodeterminación) no es más que un escalón, una etapa, en el combate contra la "dictadura neoliberal". ETA reitera el concepto de pueblo vasco que siempre ha sostenido: "Mediante el miedo quieren hacer desaparecer el movimiento ciudadano que puede llevar a este pueblo a la independencia. Pero aún no ha nacido mandatario que doblegue a Euskal Herria". De esta manera, ETA hace una igualación entre "Euskal Herria" y "el movimiento ciudadano" que es el propio MLNV. La propia ETA es parte de ese "movimiento ciudadano" porque, al contrario de lo que sostienen las intolerables tesis acerca del etnicismo de ETA, ETA se pone a disposición de un sujeto civil y ciudadano, como es el MLNV en su conjunto, en el que se desenvuelve ETA, y del que se alimenta para autoreproducirse todas las veces que haga falta. Y siendo su "Euskal Herria" un mero constructo político social, el conjunto de siglas y cuasinstituciones del MLNV, entre las que se encuentra ETA en un sitial de honor, y excluyendo a la plana mayor de la sociedad civil vasca, sus instituciones y los partidos políticos restantes, no duda en apelar al sujeto histórico Euskal Herria y atribuir la perdurabilidad secular del pueblo vasco a sí mismo. Este es un ejercicio de ilusionismo político sin el cual ETA no podría matar en nombre del pueblo vasco al mismo tiempo que lo hace en nombre de la revolución mundial contra el capital. Las consecuencias destructivas de las acciones de ETA en contra de bienes y personas vascas son coherentes con su pensamiento global y son coherentes con la liquidación selectiva de enemigos, en el contexto del tablero político vasco. Tras ese listado de atentados y de enemigos a golpear de diferentes modos, ETA también trae a colación una propuesta positiva. Es el recuerdo de Lizarra-Garazi, del cual ETA proclama "la actualidad para hoy en día de la definición de las raíces políticas del conflicto y la reflexión para solucionarlo". Denuncia la postura de los partidos lo firmaron ("algunos (están) en la involución abertzale, mientras que otros como se vio en el proceso de negociación- no quieren tomar ningún compromiso o responsabilidad") ETA hace aquí un ejercicio de memoria selectiva, en el cual apunta al planteamiento de Lizarra-Garazi, sin mencionar su propia propuesta concreta en el 2000, la apertura de un proceso constituyente para los 7 herrialdes de Euskalerria. Es decir, los partidos se han movido, y también lo han hecho ETA y el conjunto del MLNV (que ahora plantean una propuesta "sólo" para las cuatro provincias de Euskadi sur), con lo cual su denuncia de la incoherencia ajena oculta su propia evolución en función de la coyuntura y de su último interlocutor negociador, el PSOE. Lo que significa que el MLNV y ETA modulan el mensaje político según las circunstancias, al igual que modulan el programa mínimo según el interlocutor sea el PSOE o el PNV. La enseñanza de la comparación entre los procesos de Lizarra-Garazi y el de Loiola es que lo importante no son los contenidos de un proceso negociador sino que este sirva a la coyuntura del MLNV. Si ha habido una ofensiva sangrienta (como a partir de 1993, en la época de la socialización del sufrimiento), entonces cabe un parón para reorganizarse y remejorar la imagen, como con Lizarra-Garazi. Si ha habido una derrota política, como la del 2001, el camino es bajar el listón de las reivindicaciones frente al PSOE y plantear una nueva tregua en el momento más políticamente oportuno, como fue el 2005. La alusión genérica a Lizarra-Garazi cumple aquí dos funciones: recordar una de las fechas en las cuales había expectativas de paz y plantear un acuerdo en los términos de Lizarra-Garazi, es decir, plantear esa correlación de fuerzas en torno a un diagnóstico común. Y hacer abstracción de que algunas de las fuerzas incluidas en ese acuerdo se encuentran también en el campo de sus objetivos a atacar. Concluye ETA: "que los gobernantes y los políticos profesionales no se engañen. Que dejen de intentar engañar al pueblo". Esta apología de la "verdad" la hace una organización armada que, bajo el pretexto de la autodeterminación de Euskadi, pretende seguir embarcando a un sector de nuestro pueblo en una lucha sin fin ni fecha de caducidad contra un sistema global. Y cuyos dos pilares de lucha son el engaño y la violencia, pues el engaño y la violencia son justificables en un contexto de guerra, que es el que quiere seguir ETA creando en nuestro pueblo, golpeando selectivamente a sus estamentos y grupos políticos. Con estos presupuestos estratégicos resulta dificultoso hablar en términos de derrota de ETA. Esta organización ya ha dejado la semilla de múltiples grupos autónomos ocupados en amplias labores de sabotajes y ataques a objetivos y personas diversas. En el colmo de la chulería, usada con la plena conciencia de que está justificada por los hechos de la historia, ETA clama, en casi solitaria alusión a Loiola, dirigiéndose al PSOE: "Se sentarán otra vez. Les haremos sentarse otra vez". ETA piensa, con convicción bastante cierta, que el PSOE negociará de nuevo y que los malos tiempos para todos serán buenos tiempos para los que, al fin y al cabo, como la propia organización armada, reman a favor de las desgracias. Y ETA cuenta que el PSOE se sentará de nuevo gracias a la fuerza de sus acciones y la justeza de su línea, en la confianza de que el PSOE hará lo que hizo en Loiola, vender la negociación con ETA con el pretexto de que ETA estaba débil. Ese pretexto puede ser también útil para la siguiente ocasión. Pues no es incompatible la comisión de acciones violentas, la detención incesante de comandos ni la coexistencia de dos discursos antagónicos, como el de ETA y el del PSOE, y la convergencia de ambas organizaciones si la ocasión lo requiere para beneficio de las dos. Para ello resulta evidente que ETA necesita engordar una nueva ofensiva sobre dos caminos que son la ofensiva armada y violenta y la ofensiva política. Por eso nos muestra los atentados y nos habla de Lizarra-Garazi. El objetivo del MLNV es encontrar, en la derrota táctica del nacionalismo histórico (a la que contribuyen de forma determinante), la oportunidad de una nueva correlación de fuerzas, rescatando los restos del naufragio para su propia línea política y de masas. Manteniendo abiertas asimismo sus posibilidades negociadoras del PSOE en medio de las acciones más cruentas. Ya lo han hecho y lo pueden repetir.
Imanol Lizarralde |