Artxibo rtf
(42 - 2007ko Uztaila)

TRAS LAS ELECCIONES: RECUPERAR EL LIDERAZGO NACIONALISTA

Los resultados electorales habidos en las pasadas elecciones a Juntas Generales, han traído en los tres territorios históricos de Euskal Herria, agrupados bajo la figura jurídica de la Comunidad Autónoma de Euskadi, un descenso de la representación del nacionalismo vasco en sede foral. De los 73 escaños de los que disfrutaba se ha descendido a 63 y, de un porcentaje de voto del 46,01% se ha pasado al 42,37%. Por el contrario en Nafarroa, donde el voto nacionalista se ha presentado agrupado en torno a la coalición Nafarroa Bai se han conseguido 12 escaños en el Parlamento Foral, superando en porcentaje al triunfador en la Comunidad Autónoma Vasca: el PSE-EE (PSOE). En efecto el Partido Socialista ha incrementado su representación foral de 35 a 44 escaños y su porcentaje de voto del 21,89% al 26,71%. Por el contrario el PP ha tenido un notable descenso pasando de 34 a 29 escaños, con la correlativa disminución de su peso electoral del 19,89 % al 17,40%.

Si comparamos los resultados por territorios históricos, la representación nacionalista ha bajado en Bizkaia 1,73 puntos en el porcentaje de voto y tres escaños, 6,36 puntos y 4 escaños en Gipuzkoa y, 4,32 puntos y 3 escaños en Araba. Se concluye, de esta manera, que la pérdida de voto se ha producido de manera más acentuada en el territorio guipuzcoano y ha sido contenida en Bizkaia, donde, probablemente, el descalabro de EA ha sido la causa del descenso electoral de base nacional, frenada por la mayor fidelidad del cuerpo electoral agrupado alrededor de EAJ-PNV. No es el objeto de este artículo insistir en argumentos ya reiterados que justifiquen el descenso de este partido en Gipuzkoa: las formas empleadas en el reemplazo del que ha sido su Diputado General y los casos Jáuregui y Bravo han tenido, sin duda, sus costes. Por el contrario resulta significativo que donde EA ha tenido sus mejores resultados electorales ha sido, justamente, en el territorio en el que su ejecutiva regional y sus bases han sostenido una posición favorable a la reedición de la coalición nacionalista. En Araba, el análisis es otro. Debe hacerse, probablemente, desde la perspectiva de comparar la adecuación existente entre la realidad sociológica de este territorio con el mensaje electoral ofertado.

Frente a este descenso generalizado, el PSE-EE (PSOE) en Bizkaia gana 3 escaños y sube 4,43 puntos, en Gipuzkoa 5,92 puntos y 4 escaños, y en Araba 4,51 puntos y 2 escaños. Si se observan los porcentajes de incremento y se comparan con los habidos por los partidos nacionalistas vascos se puede obtener una primera impresión, consistente en que mientras el incremento del Partido Socialista tiene una cierta homogeneidad en los territorios agrupados en la CA, el descenso del nacionalismo vasco aparece desequilibrado, más acentuado en Gipuzkoa y con una menor intensidad en Bizkaia. Desde una perspectiva sociológica electoral la única respuesta a estos resultados se da en que, frente a las proyecciones generales de los discursos de los partidos que han realizado los electores, -que tienen un claro reflejo en el resultado socialista-, también han tenido en cuenta, a la hora de depositar su voto y en relación con el nacionalismo vasco, elementos particulares que justifican la distorsión y disparidad habidas en su descenso electoral en tres de los territorios vascos. Existe, por tanto, un voto de castigo en Gipuzkoa por los avatares habidos en este territorio, que no está relacionado con el discurso y la estrategia mantenida en el conjunto del país.

Igualmente si comparamos los resultados nacionalistas obtenidos en la CAV y Nafarroa, también se puede concluir que la agrupación de fuerzas y su cohesión resulta favorable a los intereses de la causa nacional vasca.

Entresacados estos mimbres se trata de presentar una breve opinión sobre los factores que justifican el incremento general y homogéneo del PSE-EE (PSOE) en la CAV y el descenso del nacionalismo vasco en ese mismo ámbito territorial, lo que, sin duda tiene que ver, además de por la división impuesta por la ejecutiva nacional de EA, -respaldada por el 61% de los 578 compromisarios que acudieron al Congreso Extraordinario del partido-, en orden a la formalización de candidaturas conjuntas con EAJ-PNV, con la estrategia habida en este intervalo temporal por ambas fuerzas políticas en relación con la normalización y pacificación del País, lo que ha tenido sus costes electorales, singularmente en Bizkaia y Araba, fundamentalmente para EA

Una primera conclusión que parece que puede obtenerse es que los electores vascos han orientado su elección, en forma de voto expreso -Partido socialista y EAE-ANV- y voto nulo, a los agentes políticos que han bipolarizado el proceso de pacificación, los cuales han visto reforzadas sus posiciones, al convertirse en referentes principales del proceso de pacificación. Los vascos han recompensado el liderazgo del partido socialista y, más en concreto, de Jose Luis Rodríguez Zapatero en este orden. Por otro lado, el mantenimiento de la ilegalización de Batasuna, así como la ilegalización parcial de las listas de EAE-ANV, como el escándalo jurídico, parcialmente subsanado, del caso de De Juana Chaos, han favorecido el victimismo que suele emplear la extrema izquierda de este pais: "Si Iñaki ha vuelto con vida, es por la lucha de este pueblo", decía su compañera sentimental

El nacionalismo vasco adoptó la decisión de apoyar sin condiciones la tentativa realizada por el presidente español, subordinando la mal llamada normalización a otros momentos posteriores, en un nuevo ejercicio de lealtad y responsabilidad política, reconocida incluso por el propio partido socialista: "El PNV se ha comportado con lealtad en relación al Gobierno y es muy importante preservar esa alianza y esa complicidad en este asunto".

Sin embargo, esta separación de los procesos de pacificación y normalización, correcta por higiene democrática, ha partido de una falta de concreción de los contenidos a abordar en la primera y se ha transformado, en la práctica, en la subordinación del último al primero, al condicionar a la pacificación, las aspiraciones a un mayor autogobierno vasco que han permanecido paralizadas.

Por otro lado, y en relación con los agentes intervinientes en cada uno de los procesos, si bien es cierto que la pacificación necesita de la implicación del gobierno del estado, también es consistente sostener que el gobierno vasco no parece que deba permanecer al margen de la misma, cuando los actores de la violencia, así como sus víctimas son, en su mayor parte, vascos, por lo que la subordinación que en esta cuestión se ha tenido, derivada del ejercicio responsable del que se ha hablado, resulta difícilmente explicable para un ciudadano vasco, víctima de la acción terrorista, en sus múltiples expresiones, y que pudiera esperar una participación más activa de su gobierno.

Por consiguiente, el diálogo con ETA, esa bipolarización entre ETA y gobierno español, que hasta el momento ha venido siendo aceptada por los actores políticos, merece un ejercicio de reflexión acerca de si no debe estar participada, asimismo, como condición necesaria, por representantes vascos.

En cualquier caso, una pacificación democráticamente entendida, solo puede ser planteada bajo:

  1. el principio irrenunciable de la rendición material de ETA, lo que lleva a que el proceso vaya a ser necesariamente largo, mientras la citada organización tenga el respaldo electoral del que disfruta
  2. sobre las bases de:
    1. la acción policial,
    2. el compromiso cívico
    3. y el convencimiento democrático,

  3. sin renunciar al diálogo como método de actuación,
  4. y con dos objetos únicamente:
    1. el abandono de cualquier expresión de violencia
    2. y la reinserción de los presos de ETA, con la formalización de acuerdos en materia de política penitenciaria, incluyendo la eventual aplicación de medidas de gracia.

Si este debe ser el contenido de la pacificación, no parece lógico que su desarrollo condicione el del avance estatutario, en cuyo estado actual se encuentra cómodo el socialismo vasco, pero que, sin embargo se vería obligado a implicarse en su profundización, si no quiere incurrir en una actuación contradictoria con las posiciones que han mantenido sus correligionarios en Cataluña y Andalucía.

La proyección del discurso nacionalista, bien estructurado en cuanto a su contenido material en EAJ-PNV, con ideas renovadoras que no renuncian a su ideario tradicional si bien que necesitadas de concreción jurídico-política, ha pecado, sin embargo, de una pérdida de liderazgo y de presencia comunicativa que es necesario recuperar, sobre la base de una estrategia bien planteada que no debe de ir dirigida a la formalización de planteamientos maximalistas y que no debe construirse al margen de los cauces institucionalmente previstos. Se hace necesario, por un lado, deslindar y definir claramente el discurso institucional del discurso de partido; mantener la radicalidad en la defensa de los derechos humanos, tradicional en la historia del nacionalismo vasco, singularmente en materia de participación política, en la aplicación no arbitraria del derecho y en política penitenciaria; y, por otro, que nuestros referentes institucionales recuperen la vanguardia en la llamada normalización sobre la base de proyectos más posibilistas, que permitan una mayor profundización democrática y tengan una capacidad integradora de otras sensibilidades presentes en la realidad sociológica de nuestro país, sin reproducir esquemas que han resultado fracasados por incluir pretensiones que, más allá de que se comparta o no su contenido intrínseco, no tienen en cuenta la correlación de fuerzas existente en el momento político en que se plantean. Se debe ser consciente del desencanto existente en ciudadanos vascos frustrados por la no culminación de otros proyectos que, de insistirse de manera voluntarista en su consecución, podrían traer consigo una peligrosa pérdida de legitimación del ideario nacionalista y de las instituciones nacidas al amparo del pacto estatutario: "El pacto y la no-imposición es el procedimiento por el que se constituyen las reglas de juego en las sociedades avanzadas"

Kepa Bilbao Gaubeka

Deustu, 2007-06-21

Gara, 3 de marzo de 2007

2 Declaraciones de Patxi López al Diario Vasco el 28 de enero de 2007

3 "Quae contra jus fiunt, debent utique pro infectis haberi": Las cosas que se hacen contra derecho, deben igualmente ser tenidas como no hechas.