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(41 - 2007ko Martxoa)

MAYO DE 2007

Veintiuno de enero de 2007. Eusko Alkartasuna acuerda en Congreso Extraordinario ratificar la decisión de su Ejecutiva Nacional de acudir en solitario a las elecciones municipales y forales a celebrar en el mes de mayo de este mismo año, rompiendo con la dinámica instaurada al concurrir en coalición electoral junto con el Partido Nacionalista Vasco a las elecciones municipales y forales de los años 1999 y 2003.

Al poco de concluir el Congreso Extraordinario, la presidenta Begoña Errazti destacó que el Partido había salido "reforzado". Por su parte el líder crítico Iñaki Galdos y su equipo "confían en mantener las alcaldías que logró en Gipuzkoa la última vez que concurrió en coalición con el PNV" según señalaba el diario Noticias de Gipuzkoa en su edición del día veintitrés de enero.

Anteriormente, en una entrevista concedida al diario El Correo el día tres de diciembre de 2006, Begoña Errazti se mostraba convencida de que tras las elecciones municipales "EA va a ser la llave en muchos casos", y que "lo bueno que tiene mantener coherencia en una línea política y de funcionamiento es que todo se puede demostrar con el tiempo".

El panorama dentro de Eusko Alkartasuna, como se ve, es de plena confianza ante los próximos retos electorales. Pero uno, que ya ha visto ciertas cosas, se siente espoleado por el aguijón de la duda, y acude a la web de Eusko Alkartasuna (www.euskoalkartasuna.org) así como a la del Archivo de Resultados Electorales (www9.euskadi.net) para reverdecer su flaca memoria.

En la web de EA se puede acceder a la lista completa de los municipios de los cuatro territorios históricos del Sur cuyo máximo mandatario pertenece al partido. Así, en Araba ostenta las alcaldías de Agurain, Alegria-Dulantzi, Amurrio, Asparrena y Okondo. En total, cinco municipios. En Bizkaia dos localidades: Bermeo y Zaratamo. En Gipuzkoa 16 localidades: Asteasu, Astigarraga, Beizama, Berastegi, Bidegoian, Deba, Eskoriatza, Hernani, Idiazabal, Legazpi, Oiartzun, Segura, Urretxu, Usurbil, Zarautz y Zegama. Y para finalizar, seis localidades en Nafarroa: Baztan, Bera, Ituren, Lakuntza, Lekunberri y Sunbilla. En total, 23 localidades en la CAV y seis en la CFN.

En Nafarroa Eusko Alkartasuna acudirá a las elecciones municipales y forales dentro de la coalición NaBai (Nafarroa Bai), integrada por sí misma (como es evidente) más otras tres formaciones políticas, y que son: Aralar, Batzarre y el PNV. Lo que supone que la decisión, tanto de la Ejecutiva Nacional como la de su confirmación en el Congreso Extraordinario de no ir en coalición con el PNV se circunscribe a los tres territorios históricos que conforman la Comunidad Autónoma Vasca. Por ello, el seguimiento de los resultados electorales también se reducirá a este ámbito.

Eusko Alkartasuna se presentó por primera vez el año 1986 a las elecciones al Parlamento Vasco consiguiendo 181.175 votos, pero llegó a su más alta cuota en las municipales del año siguiente, consiguiendo nada menos que el 18,1% de todos los votos válidos a candidaturas. No hay que olvidar que en esa misma contienda el PNV logró el 22,5%, solamente 4,4 puntos por encima de su "escisión". Amargo trago, sin duda, para los jeltzales.

En las municipales de 1991, EA alcanzaba el 12,0% de los votos válidos a candidaturas, mientras que el PNV se aupaba a un 30,1%. El primero había perdido 6,1 puntos, mientras que el segundo había recuperado nada menos que 7,6 puntos. Un retroceso y una progresión de órdago.

En las municipales de 1995, EA sumó un porcentaje del 10,8% (1,2 puntos menos) de todos los votos válidos a candidaturas, mientras que el PNV llegaba hasta el 28,4% (1,7 puntos menos).

En las contiendas municipales de los años 1999 y 2003 las dos formaciones se presentaron unidas en coalición.

Y en las municipales de mayo de 2007, qué rumbo tomará Eusko Alkartasuna? se traducirá en algo tangible esa confianza y optimismo que irradian sus dirigentes?.

Aún a riesgo de equivocarnos, vamos a analizar los datos obtenidos en las contiendas electorales al Congreso de los Diputados. En el año 1989 EA obtuvo el 11,2% de todos los votos válidos a candidaturas, exactamente 0,8 puntos menos que en la contienda municipal que se celebró dos años más tarde. Y, casualidad de casualidades, en las elecciones a Madrid del año 1993 EA obtuvo el 10,0% (en coalición con Euskal Ezkerra, escisión de Euskadiko Ezkerra), también con la misma distancia de 0,8 puntos de menos que las municipales celebradas dos años más tarde, es decir, en 1995. En los dos períodos completos que hemos podido comparar hemos obtenido una diferencia de 0,8 puntos a favor de las confrontaciones municipales con respecto a las del Congreso de Diputados de Madrid. Y como el resultado que EA obtuvo en la confrontación de 2004 para Madrid fue de un 6,6% de los votos válidos a candidaturas, podremos aventurar un resultado del 7,4% (=6,6% + 0,8%) en las elecciones de mayo de este año. Estoy de acuerdo en que hay muchos factores que hacen que una elección sea muy diferente que otra de su misma clase, que hay formaciones que por diversas razones aparecen y desaparecen y que también existen momentos más tensos que otros, momentos que hacen que la balanza se incline hacia los partidos más fuertes en detrimento de los más débiles, pero esto es lo que hay.

Y es que el seguimiento de los resultados electorales de Eusko Alkartasuna al Congreso de los Diputados de Madrid nos da la pauta de su tendencia (11,2%, 10,0%, 8,3%, 7,8% y 6,6%). La última cuota supone el 59% de la primera. Si a esto añadimos que las elecciones municipales nos muestran que en 20 años se ha pasado de tener un 18,1% de los votos válidos a candidaturas, a un previsible 7,4% de este año (lo que supone la pérdida del 59% de la cuota) concluiremos que la tendencia negativa es muy marcada, lo que no invita a demasiados triunfalismos.

Pero volvamos a los municipios con alcaldes de Eusko Alkartasuna. Ya hemos dicho que en la CAV son 23. Normalmente esto debería suponer que el partido más votado, o por lo menos que el que más fuerza tiene de los dos de la pronto extinta coalición es EA. Dos elecciones municipales seguidas presentándose en coalición no aclara nada de lo que comentamos, pero siendo las elecciones de 2004 al Congreso de los Diputados las más recientes de cuantas ha habido, podremos sacar algo de provecho, aunque solo sea para ver la tendencia de los votantes a la hora de votar siglas. Pues bien, de los 23 municipios con alcalde de Eusko Alkartasuna, únicamente en cuatro de ellos EA se erigió en ganador, a saber: Asteasu, Bidegoian, Segura y Zegama, los cuatro, guipuzcoanos. Lo que nos sugiere que si en las próximas elecciones municipales el factor más importante de elección para el votante son las siglas de los partidos o coaliciones, en el 83% (19 de 23) de los municipios regidos por EA el peligro de ser únicamente el segundo, tercero o incluso el cuarto partido más votado va a ser muy real. Un resultado así, evidentemente, sería una catástrofe de muy serias consecuencias para la vida de Eusko Alkartasuna.

Pero aún hay más. En Gipuzkoa la cuota de EA en aquellos municipios en que ostenta la alcaldía supuso en las elecciones anteriormente citadas el 21%, mientras que en el resto de los municipios del territorio histórico no controlados directamente por la formación se alcanzaba unicamente el 10%. En Araba fue de un 13% contra un 4%, y en Bizkaia de un 26% (teniendo en cuenta que solo sumaban dos municipios) contra un 4%. En el conjunto de la CAV las cifras fueron de un 21% contra un 6% Y qué quiere decir esto? Pues quiere decir que en aquellos municipios con alcalde de Eusko Alkartasuna (incluso no siendo por siglas la formación más votada en la últimas elecciones a Madrid) la incidencia del partido es muy superior a la que se tiene en los municipios con alcaldes de otras formaciones. Todo esto suena a pura lógica, pero, claro está, la lógica funciona a favor y en contra, y en el caso de una pérdida abundante de alcaldes, habrá una pérdida abundante de incidencia, de influencia y de motivación. Se ve, por tanto, que la figura del alcalde tiene proyección hasta en lugares en los que EA ya no es mayoritario.

Perder alcaldes es perder fuerza, mucha fuerza. Ir en solitario a unas elecciones en que la tendencia histórica a la baja es tan palpable, y confiar en que los grandes "nombres" de los candidatos van a salvar una papeleta sólo encomendada a los "supermagníficos" conlleva un grandísimo riesgo. Eusko Alkartasuna se juega (o se ha jugado ya, el tiempo dirá) su futuro. Pero qué decir cuando la presidenta de EA, la señora Begoña Errazti, en la misma entrevista al diario El Correo citada en el tercer párrafo de este mismo artículo y ante la pregunta "Debatir sobre cuestiones de estrategia a seis meses de las elecciones, no despista a la militancia?" responde "No vamos a debatir de cuestiones de estrategia. Es un tema que tiene que ver con distintas opiniones expresadas por toda la militancia; por poner números, por menos del 25% y por el 75%. Pero se trata de un ejercicio muy interesante. La estrategia del partido es otra cosa: es el posicionamiento para los próximos años. Ahora hablaremos de unas reflexiones en torno a aspectos muy puntuales y, lógicamente, la coyuntura será tenida en cuenta."

Parece ser que la señora Errazti considera que las próximas elecciones no tendrán ninguna incidencia en el posicionamiento de Eusko Alkartasuna para los próximos años, que serán coyunturales, nada de estratégicas, y así responde en una entrevista efectuada por El Diario Vasco con fecha tres de diciembre de 2006 ante la pregunta "Los defensores de la coalición con el PNV defienden esta fórmula para que el nacionalismo institucional sea fuerte en el proceso de paz y normalización y argumentan que la mayoría de las bases de EA quieren la alianza" responde " Este no es un tema de creencia o no. Ha habido un proceso de recogida de firmas que no ha llegado al 25% y lo digo con todo respeto. Entiendo que haya posiciones distintas en relación a la coalición con el PNV, o con otros. De acuerdo con que el nacionalismo tiene que ser fuerte en el proceso, por eso no veo contradicción con que haya acuerdos postelectorales, que tendrá que haberlos. No caigamos en un esquema del todo o nada. Yo contemplo acuerdos postelectorales y veremos qué es lo mejor en la defensa de los intereses de nuestro partido y de Euskal Herria." Y finaliza diciendo "Además, estamos hablando del ámbito local y territorial."

El problema con que se va a encontrar Begoña Errazti, y por ende todo Eusko Alkartasuna es que si continúa imparable su tendencia a la baja tenga muy poco que ofrecer en esos futuros pactos postelectorales y que el PNV se aproveche de su inercia al alza (y es que no hay que olvidar que EA nació como escisión del PNV y que pretende cubrir el mismo territorio de influencia nacionalista, y esto por mucho que se quiera diferenciar con los conceptos progreso y socialdemocracia). La llegada de esta situación de extrema debilidad provocaría el enfrentamiento interno, empujando a las dos visiones (sin/con PNV) a sus espectros ideológicos más afines (polo de las izquierdas – polo nacionalista), anulando de esta manera el papel de alternativa nacionalista que quiso ser desde su nacimiento para convertirse en carnaza de cuantos pudieran echarle mano.

Duro final ante una previsible derrota electoral, anticipada desde la finalización del Congreso Extraordinario por la negativa de dos alcaldes alaveses a ir en solitario con las listas de su partido. De veintitrés, dos alcaldes menos, y eso sin elecciones. Mal presagio.

Manu Manzisidor

 

Nota: las negritas en las declaraciones de Begoña Errazti están puestas por el autor del artículo,