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(43 - 2007ko Azaroa)

LA TERCERIA VÍA DEL NACIONALISMO DEMOCRÁTICO VASCO (III PARTE):

LA UNIÓN FUNCIONAL FRENTE A LA UNIDAD ÓRGANICA

ANTE EL DEBATE TERRITORIAL

-La alternativa de una Eurorregión material como algo previo a su consecución formal-

Iñigo Lizari Illarramendi

1.- Introducción, conceptos y principios.

2.- Breve examen de los problemas y de las oportunidades.

3.- Un cambio estratégico y un reto para la sociedad civil.

INTRODUCCIÓN, CONCEPTOS Y PRINCIPIOS

Si se ha dicho siempre que dos son los vectores que guían el impulso del nacionalismo vasco:

a).- El de la independencia a modo de soberanía formal.

b).- El de la territorialidad, a modo de unidad orgánica de los territorios que conforman el espacio cultural de Euskal Herria y el espacio histórico-político del antiguo Reyno de Navarra.

Por dicho motivo en la anterior entrega de la Tercera Vía del Nacionalismo Democrático Vasco (II Parte) se ahondó en el concepto de la soberanía material como alternativa frente a una soberanía formal que no llega.

En esta III parte de la Tercera Vía del Nacionalismo Democrático Vasco se quiere ahondar en un nuevo concepto desconsiderado hasta la fecha cual es el concepto de la unión funcional como alternativa frente al concepto de unidad orgánica que no asoma al día de hoy por ninguna parte.

Dichos conceptos pueden establecerse de la siguiente manera:

a).- La soberanía material depende de la cantidad de recursos públicos que nos podamos dotar desde nuestro entramado público propio, y tanto o más depende de la cantidad de recursos privados que nos podamos dotar de todo un entramado privado propio y que esté concienciado con lo propio y que opere tanto a nivel económico, financiero e industrial como académico, cultural y social, y que nos permite una capacidad de decisión y de actuación a todos esos mismos niveles.

b).- La unión funcional es la unión que se alcanza cuando el grado de intercambios y flujos que se logra a través de la expansión del todo ese entramado privado a lo largo del territorio orgánicamente desunido y para colmo dividido en dos estados, tiene como consecuencia la formación de una cohesión interna y la generación de una verdadera conciencia nacional de comunidad que nos lleva a pensar que somos uno.

Cualquier pretensión de unidad de los territorios vascos debe partir de la asunción de los siguientes principios:

1- Los elementos objetivos de una nación, tales como la cultura en todas sus distintas vertientes, constituyen el hecho diferencial de una nación. Los fundamentos históricos constituyen la justificación en términos explicativos de una nación. Los elementos subjetivos son los únicos que constituyen en factores legitimadores de una nación en términos políticos. Y los elementos subjetivos no son otros que las voluntades que se expresan en votos.

2.- Nadie puede dudar desde un punto de vista objetivo que Euskal Herria es una nación cultural a tenor de los múltiples signos inequívocos que existen, cuya mayor expresión es la presencia de una misma lengua como el Euskera. Nadie puede dudar que Euskal Herria dispone y ha dispuesto de una foralidad que se justifica en la preexistencia de un Estado histórico como el Reyno de Navarra que constituye la mayor expresión política propia alcanzada nunca por la Vasconia. Sin embargo, desde un punto de vista objetivo se debe afirmar que Euskal Herria no es una nación política a tenor de la ausencia de los elementos subjetivos necesarios para ello. Basta con constatar el distinto signo político de los partidos que gobiernan en los distintos territorios para entender que no existe una voluntad unívoca en todos ellos de constituirse en un único ámbito de decisión.

3.- Por tanto debemos asumir que ningún restauracionismo navarrista fundamentado en la historia, por muy incuestionable que ésta sea, y por muy ilegítimas que hayan sido las sucesivas invasiones sufridas por el Reyno de Navarra, y ni tampoco, ningún nacionalismo euskadiano de nuevo cuño fundamentado en la singularidad de la cultura vasca, por muy romántica y reciente que sea esta concepción, pueden ser suficientes para unir unos territorios si no van acompañados por la firme voluntad mayoritaria de los ciudadanos de cada uno de esos territorios desunidos.

4.- El principio de autodeterminación no está sólo para exigir el libre derecho a decidir de una nación política sino que el mismo exige también que se aplique a la determinación de la extensión de nación política que va a constituir el marco de decisión. La autodeterminación empieza por cada individuo y cada individuo es el sujeto originario de cualquier soberanía. La libre integración de unos individuos soberanos junto a otros conformando una nación es lo que constituye la soberanía nacional como una derivada de la originaria que es siempre individual.

5.- Cualquier tránsito a una situación territorial distinta no se podrá hacer partiendo de cero, sino que debe partir de la situación de hecho y de derecho preexistente en la que se encuentren los distintos territorios.

El respeto a estos principios democráticos y la consecuente asunción de que en política las voluntades se expresan en votos, y la constatación de que son los votos los que avalan la no integración de esas estructuras que permitan una unidad orgánica hace que sólo sean posibles dos alternativas legítimas:

a).- La pasiva: Que la sociedad civil abertzale acuerde esperar estoicamente a que se produzca un cambio en el sentido de los votos hasta que resulten mayoritarios los votos que abogan por la citada unidad orgánica y que la misma se alcance por la vía institucional.

b).- La activa: Que la sociedad civil abertzale organizada se valga de todos los recursos que constituyen su soberanía material. Que en uso de dichos recursos ejecute acciones dentro del respeto al marco institucional existente que ahonden en la consecución de una unidad funcional entre los entes y las gentes que comparten un sentimiento fuerte de pertenencia a lo que significa culturalmente Euskal Herria y a lo que significó históricamente el Reino de Navarra. Que fruto de la consecución de esta unión funcional se conciten una serie de adhesiones que cambie el signo de unos votos u obliguen al cambio de discurso político de muchos partidos. Que consecuencia de ello, se haga posible un cambio institucional que permita, si bien no una unidad orgánica que disuelva las estructuras existentes, si al menos la consecución de una estructura que se yuxtaponga la existentes y que permita la colaboración entre las mismas para garantizar la pervivencia y la potenciación de los valores comunes. Se trata de hacer privadamente, para convencer políticamente, para hacer públicamente.

El presente trabajo tiene por objeto el abordar la posibilidad de constituir desde la sociedad civil de gentes y agentes organizados una Eurorregión material que dote de una unión funcional a lo que es hoy culturalmente Euskal Herria y a todo lo que fue históricamente el Reyno de Navarra. Que una vez constituida de hecho dicha Eurorregión material, pueda posteriormente declararse en Derecho. Que para ello se cuente con la implicación de la Unión Europea que trate de aunar las voluntades necesarias para que los estados Francés y Español puedan constituir una Eurorregión Vasco-.Navarra formal. Que esta Eurorregión Vasco-.Navarra formal pueda garantizar un mínimo de unidad orgánica, pero que sin embargo no perjudique las divisiones administrativas existentes entre los distintos estados y dentro de cada uno de éstos, y promueva nuestro carácter transestatal a distintos niveles para evitar tentaciones de asimilación regionalista.

 

BREVE EXAMEN DE LOS PROBLEMAS Y DE LAS OPORTUNIDADES

 

Nos guste o no sobre el substrato común de la actual Euskal Herria y en el de los territorios que constituyeron el antiguo Reyno de Navarra, a la mayor diferencia que es la que nos divide entre españoles y franceses de Derecho, y a la voluntad de muchos vascos, de no querer abandonar esta doble condición, como es el caso de la gran mayoría de vasco-franceses, hay que añadir las diferencias institucionales, políticas y culturales que existen dentro de un estado como el español. Todo ello determina la existencia de comunidades administrativas diferenciadas, sistemas de partidos diferenciados, y sentimientos de pertenencia complejos que son difíciles de articular. Esta complejidad se ve incrementada más todavía si se tiene en cuenta también la existencia de adscripciones políticas que no asumen una serie de presupuestos fundamentales que alejan de cualquier posibilidad de trabajo en común cuando incluso se comparten identidades culturales de otro tipo.

A ello hay que sumar el hecho del diferente fundamento que tienen las distintas identidades que, no siendo incompatibles entre si, aún no se han conjugado hasta la fecha:

a).- La identidad de Euskadi se fundamenta en aspectos culturales.

b).- La identidad Navarra se fundamenta sobre todo en aspectos histórico-políticos vinculados al viejo Reyno.

El nacionalismo vasco tradicional, salvo honrosas excepciones, nunca ha considerado como propio los aspectos relacionados con la historia del Reyno de Navarra, ambicionando la asimilación de Navarra sobre aspectos culturales existentes en Navarra, que tal y como han sido planteados resultaban ajenos al presente de otra buena parte de su sociedad. Por otro lado, este miedo a la posible disolución de los elementos históricos del viejo Reyno, tan presente en la memoria colectiva Navarra, ha motivado una reacción en contra de esa cultura, la Euskara, de la que Euskadi hace bandera, y que no deja de ser a su vez la más vernácula cultura Navarra, y sin embargo es tratada como ajena o más bien propia de una minoría. Y es que gran parte de la divisiones que padecemos, son fruto de una ignorancia mutua por la cual hemos tomado como ajeno lo que es más propio, y cuya consecuencia puede ser que se acabe tomando como propio lo que es ajeno.

Existe un serio peligro de divorcio entre nuestra madre-tierra Euskal Herria y nuestro padre-estado Navarra. Shakespeare escribió una conocida obra con el titulo de trabajos de amor perdido., En ella el personaje que hace de Rey de Navarra afirma cómo Navarra será la maravilla del mundo. Trabajos de amor perdidos es el título que podemos otorgar a lo que hemos hecho en estos últimos años. No hemos sabido reconciliar a este matrimonio. Quizás se deba a que sólo hemos puesto mucho amor y voluntarismo y hemos puesto muy poco conocimiento de la realidad presente y pasada, y hemos puesto aún mucha menos inteligencia. Dicen quienes conocen la obra de Shakespeare, que Trabajos de Amor Perdidos es una obra extraña. Ello se debe entre otras cosas a que la misma no acaba en boda como el resto de comedias de entonces. Afirman que ello se debe a que se ha perdido la segunda parte que se pudo titular trabajos de amor ganados. De nosotros depende que podemos rescribir esta obra y ver recompuesto este matrimonio. Eso sí, esta vez para que sean trabajos de amor ganados deberemos de emplear también amor, pero sobre todo deberemos de emplear mucho más conocimiento de lo complejidad de la realidad y sobre todo mucha más inteligencia.

Hagamos lo que hagamos en el futuro, la realidad es que tenemos un problema nacional que no sólo es estructural en tanto en cuanto está a falta de poder estructurarse, sino que esta a falta de poder deshacer unas estructuras que consolidan su destructuración, toda vez que los elementos culturales de la nación vasca, y los elementos histórico- políticos del estado navarro se hallan divididos en dos estados y dentro de cada estado los depositarios de estos elementos se hallan divididos también entre distintas comunidades políticas. En otras palabras, no sólo tenemos el problema de componer una soberanía que nos conduzca a la consecución de un estado con las implicaciones propias de un siglo XXI, sino que tenemos además el problema de tener que recomponer una unidad nacional dispersa a causa de las distintas divisiones políticas existentes y a causa de la inexistencia de una conciencia nacional subjetiva mayoritaria en varios de los territorios en donde se extienden profusamente sus elementos objetivos y que son consecuencia a veces de una desinformación que impiden la expansión de esta conciencia.

No tenemos una Estrategia Territorial Unitaria porque carecemos de un entramado público administrativo unitario para Euskal Herria y para los territorios del antiguo Reyno de Navarra. La planificación es una actividad pública y conviene que así sea. Es obvio por ello, que el entramado privado de Euskal Herria no tiene la capacidad de imponer una Estrategia Territorial Unitaria, en tanto que cada Comunidad Autónoma o Foral (CAV, CFN) y el Estado Francés para la región de Aquitania y la subdivisión que consiste el Departamento de los Pirineos Atlánticos, diseñan la suya propia y cada una de esta define sus D.O.T (Directrices de Ordenación Territorial ).

Ahora bien es el entramado privado quien va a llenar de pabellones industriales los espacios delimitados por el correspondiente P.T.S. como el aprobado por el Decreto 262/2004 del Departamento Industria del Gobierno Vasco por el que se aprueba el Plan Territorial Sectorial de Creación Publica de Suelo para Actividades Económicas y Equipamientos Comerciales. En otros casos también, es el entramado privado quien va a dar vida a los nuevos núcleos de expansión de población que diseñen los PTPs correspondientes (Planes Territoriales Parciales). Y son los estudiantes quienes llenen o dejen vacías las Universidades que se planifiquen.

Por ello, llegados aquí podemos afirmar, no obstante, que si además de una penetración de este entramado que dota contenido a esos diseños, somos capaces de avanzar en la cohesión interna de este entramado, no solo tendremos capacidad de dotar de contenido a los mismos sino que además tendremos la capacidad de determinar el diseño del continente, y ello por el peso que dicho entramado adquiere en la economía. Por dicho motivo, quien gobierne en la administración correspondiente acaba plegándose al interés de éste pues en ello va el interés de la comunidad que le toca gobernar.

 

Hemos pasado todos estos años en busca de un marco estatal que no ha llegado y sería el mismo el encargado de culminar nuestra construcción nacional. Construyamos la Nación ultimando todos los recursos disponibles y que sea ésta la que culmine nuestro Marco Estatal. El marco estatal constituye al menos hasta la fecha el elemento de cierre de cualquier nación para garantizar su subsistencia. La burujabetza (expresión acuñada por los bultzagiles del PNV) no se culmina si no genera la posibilidad de representarse a uno mismo a todos los niveles, pues uno no es del todo dueño de si mismo si no es capaz de representarse a si mismo. No seré yo por tanto quien desmerezca la consecución de este elemento de cierre que constituye un elemento de autorepresentación. Pero desde luego la burujabetza no se asiente sobre la capacidad de representación. Una persona es dueña de si misma cuando tiene una personalidad y no está desdoblado en dos -(o en cuatro como resulta que estamos al sur de los Pirineos, con una CAV sometida a la LTH y una CFN uniprovincial por su lado)-, y cuando esta persona, con una sola personalidad, por sus circunstancias cuenta con capacidad de autodeterminación.

Esta burujabetza de nuestra Euskal Herria será posible si somos capaces de avanzar en la concreción de la misma por la vía de una consecución de una unión funcional y de una independencia material, no como fuga del objetivo de la unidad orgánica y a la soberanía formal, sino como recurso intermedio que nos garantice el avance del que hemos estado privados en las dos últimas décadas por estar sujetos a una dinámica del todo o nada y en cualquier caso como paso previo necesario.

Frente a esta problemática existente, hoy más que nunca tenemos una nueva oportunidad para ello, y esta nueva oportunidad se llama Europa. Es Europa la que ha liberalizado sus mercados más que nunca y que lo seguirá haciendo todavía más. Se ha dotado de una moneda única, y hoy más que nunca es posible actuar mediante agentes privados a un lado y a otro de la frontera. Esta ausencia de unidad orgánica y de independencia formal por la ausencia del marco estatal debe salvarse con el recurso a un mecanismo en el que no se ha profundizado. En el ámbito de la cohesión interna de los territorios vascos es donde el ámbito de lo público está absolutamente limitado por el marco competencial. Por el contrario, el ámbito privado no puede ser sometido a los distintos marcos competenciales por lo que se torna inigualable.

Necesitamos grupos financieros propios bien dimensionados, potentes grupos industriales, universidades privadas propias, un sector de distribución propio mucho más internacionalizado, operadores de comunicación y de transporte propios que actúen sobre las redes ya liberalizadas, agentes sociales de diversa índole.

Todos estos elementos que conformen el entramado privado de Euskal Herria son los que, garantizándonos una capacidad de decisión material pueden extenderse para que su actividad se haga presente a los largo de todo el territorio de la actual Euskal Herria y del antiguo Reyno de Navarra y pueden generar unos flujos de intercambios tanto de bienes y servicios como de personas que superen las actuales divisiones administrativas hasta alcanzar esa unidad funcional y generar una verdadera conciencia nacional.

Nuestro problema es que tenemos muy en mente el mapa de las 7 provincias, y en cambio no conocemos nada de la realidad de las mismas. Ignoramos las necesidades de los de Iparralde y con esa ignorancia desaprovechamos gran parte de las oportunidades de los de hegoalde y viceversa. Vamos de agroturismo a Santander cuando hay casas en Iparralde que se caen porque no se explotan. Compramos queso manchego sin conocer los quesos que se hacen en Zuberoa. Acuden los estudiantes de Iparralde a Burdeos a estudiar ingenierías sin conocer las posibilidades económicas y laborales que ofrece nuestro entramado académico e industrial en Hegoalde. Los vascos a un lado y otra de la frontera existimos todavía, pero no convivimos aún. Las dos Navarras se siguen sin abrazar. La frontera material se ha venido abajo. Nuestra frontera es mental. Nuestra actitud es inercial.

Nos quejamos desde la CAV de la generación que se ha perdido en Navarra al dejar fuera de la zona mixta de la CFN a todos las localidades que estaban al Sur de Pamplona cuando su vascofonía venía constatada al final siglo XIX tal y como se recoge en el mapa elaborado por Louis Lucien Bonaparte. Nos quejamos como a cuenta de ello el Gobierno de Navarra ha diferido en el tiempo el acercamiento de los jóvenes de esa zona a la cultura vasca y que los mismos se incluyan entre los partidarios de estrechar los lazos con la CAV.

Sin embargo desde la CAV no somos capaces de hacer crítica contra nuestro sistema educativo. No vemos como por no haber incluido en las Ikastolas el francés como 3 lengua nacional de Euskal Herria se ha perdido otra generación que estaría mucho más en condiciones de estrechar el contacto con Iparralde de instalarse y trabajar desde allí estrechando los lazos entre ambos territorios. Y la cosa no parece tener solución a tenor de lo establecido en el nuevo currículum vasco. No sólo debemos de conservar y profundizar el uso de nuestra lengua vernácula el Euskera. Los vascos del sur deberíamos de impregnarnos de cultura francesa y los vascos del norte de cultura española. Tendríamos más en común, nos enriqueceríamos más mutuamente, y se vería todavía más reforzado nuestro hecho diferencial.

En la política europea, una Eurorregión es una forma de estructura para la cooperación transfronteriza entre dos o más países europeos. En Europa hay constituidas entre 60 y 168 Eurorregiones según se consideren las diferentes modalidades asociativas (168 es el dato que aporta el último Dictamen del CESE, Consejo Económico y Social Europeo. D.O.U.E. 27-10-2.007). Las Eurorregiones normalmente no corresponden a ningún gobierno legislativo o institución gubernamental, no tienen poder político y sus competencias están limitadas al gobierno local y regional y son frecuentemente organizados para promover intereses comunes a través de la frontera y cooperar para el bien común de las poblaciones fronterizas. Se plantean como "zonas de prosperidad compartida" y "espacios de de asociación vertical y horizontal" que permiten una "gobernanza cooperativa" y de desde el punto de vista socioeconómico permiten "movilizar el potencial endógeno de todos los actores" (cámaras de comercio, asociaciones, empresas, sindicatos, instituciones sociales y culturales, organizaciones ecologistas o agencias de turismo, entre muchos otros) y la generación de "un valor añadido".

Las Eurorregiones son como el bastidor de un lienzo, lo conforman pero no se ven; eso sí, están ahí para que el que el lienzo se pueda pintar. Llevamos décadas discutiendo sobre el marco y tenemos aún el lienzo sin pintar. Entre tanto el boceto de nuestra nación, que ha estado dibujado por siglos de comunidad cultural e inequívocos signos de una comunidad política pretérita, se está difuminando cada vez más. Pongamos este lienzo de Euskal Herria sobre un bastidor virtual de una Eurorregión Vasco-Navarra, ajustémoslo y pongámonos a pintar de una vez con los pinceles que nos otorga nuestro entramado social económico, industrial, financiero. Los oleos: los que podemos fabricar con materiales autóctonos y cuando no sean suficientes los que podemos obtener de nuestros respectivos estados. Esta Eurorregión Vasco-Navarra material debe aspirar a constituirse en una Eurorregión Vasco-Navarra formal si la colocamos sobre el caballete de la Unión Europea.

Debemos implicar la Unión Europea en la formación de esta Eurorregión y que ésta además presione para concitar la voluntad de los estados Español y Francés. No hay marco que se pueda colocar sobre ningún cuadro si previamente el lienzo no esta ajustado a un bastidor. Cuando tengamos pintado ya el cuadro, el marco podrá venir por descontado y estará mucho más a tono con el color del mismo. De igual modo, si ese marco ansiado no llega, cuando menos tendremos un cuadro pintado en donde nos vemos reflejados compartiendo un mismo ámbito, y siempre se le podrá poner otro marco aunque no coincida con el más deseado.

Uno tiene la tendencia y la precaución ideológica de dar siempre más valor a la conclusión antropológica que a la sociológica. Por ello ha acabado reteniendo mucho más aquellas lecciones aprendidas de aquel incipiente liberalismo de fundamento humano basado en la simple observación empírica, como el de Adam Smith, que aquellas otras lecciones que versaban sobre ideologías de fundamento social basadas en la ciencia. Es quizás por este motivo, que uno tiene bien presente el consejo de este teórico, del que también se hace eco Max Weber en una de sus grandes obras, en virtud de lo cual resulta conveniente que cuando uno quiere carne del carnicero gratis no acuda a él para explicarle sus necesidades sino la conveniencia que le puede reportar al carnicero el que le haga ese favor a él. Por ello, no planteamos por qué nos conviene a nosotros que Europa nos ayude en nuestro problema nacional. Planteemos por qué conviene a Europa la solución de este problema nacional nuestro para la constitución de su proyecto federal.

La Eurorregiones van a tener cada vez mayor contenido no hay más que ver el Dictamen del Comité Económico y Social Europea (CESE) sobre las "Eurorregiones" publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea de 27-10-2007, cuyo aparatado 4 se incluye como anexo, para ver insinuadas una buena parte de las cuestiones que se apuntan en este trabajo. La Unión Europea podría tomar como modelo de solución a la problemática que ofrece las naciones transestatales como la vasca, y apostar por la articulación de unas Eurorregiones con un marco jurídico de mayor calado que el establecido en el Reglamento (CE) n 1082/2006 sobre la Agrupación Europea de Cooperación Territorial (AECT), que puedan garantizar competencias de contenido muy superior las que ejercen hasta la fecha en estos ámbitos. Y en cuanto a nosotros, tenemos que saber plantear esta cuestión con inteligencia a la Unión Europea para que se sirva de la misma para otras situaciones similares a los que tenga que enfrentarse en el futuro.

 

Se trata de ensayar una tercera vía frente a un reivindicacionismo maximalista que constituye un mecanismo inmóvil por irrealista, y frente a un realismo factualista que genera un pragmatismo circular de andar siempre a vueltas con lo que hay que sirve para moverse perno que no sirve para avanzar.

Hoy por hoy, si queremos un lugar común para los vascos y navarros tendremos que compartir y asumir como propio lo que nos divide: La cultura vasca y la historia navarra, pero también la historia y cultura francesa y su presente político y además la historia y cultura española y su presente político. Si queremos independencia, hoy por hoy, tendremos que asumir la interdependencia.

 

UN CAMBIO ESTRATÉGICO Y UN RETO PARA LA SOCIEDAD CIVIL

 

Tenemos que pasar de las estrategias tendentes a la constitución pública que nos dejan casi siempre de vacío a las estrategias tendentes a la declaración pública de lo constituido privadamente que al menos en el peor de los casos siempre quedará como tal. Esta fórmula, que puede parecer novedosa en la dinámica nacionalista de las dos últimas décadas, es sin embargo la más antigua de las utilizadas en la construcción nacional vasca y la que cuenta con más probado éxito. Fruto de la misma es la creación de la red de Ikastolas y el Movimiento Cooperativo Vasco cuyo mayor exponente es MCC sin que hubiera ninguna Consejería de Educación ni ninguna Consejería de Industria. Tenemos que escudarnos en las posibilidades del derecho privado para salvar las limitaciones del Derecho Público.

Hasta la fecha hemos buscado sin éxito concitar administraciones autonómicas regionales y el beneplácito de los respectivos estados. Apuntemos más alto por arriba y más bajo por abajo. Concitemos voluntades privadas, impliquemos a los sumo a administraciones corporativas y organismos autónomos y las administraciones locales, y busquemos el beneplácito de las autoridades o instituciones europeas. Trabajamos a nivel medio (las autonomías) donde no hay entendimiento y buscamos la implicación del superior (los estados) que no tiene ningún interés en que le puedan tocar la frontera. Trabajemos a nivel más bajo en donde sea posible el entendimiento (en el ámbito privado a todos los niveles, económico, cultural, formativo, en el ámbito social de las organizaciones de todo tipo, el de las administraciones corporativas, colegios profesionales, cámaras, universidades y en el de los entes locales) y busquemos la implicación de un ente supraestatal (la Unión Europea), que sí tiene interés en la superación de las fronteras para adquirir mayor entidad.

Tenemos que hacer un tránsito de las dinámicas de autoafirmación basadas en la simple reivindicación de lo que consideramos exigible, que nos dejan en minoría, a las dinámicas de transformación que exige la suma entre diferentes y la búsqueda del mayor número de adhesiones para lograr todo aquello que resulta asumible por una mayoría. Y es que sencillamente la puesta de acuerdo para la consecución de unos mínimos en modo alguno conlleva ni tiene que conllevar la renuncia de unos máximos. Se trata de algo en el que todos ganan. Una dinámica ascendente de acuerdos sucesivos de mínimos puede a largo plazo imprimir profundos y considerables avances.

Además de ello, siempre que se quiera llevar adelante un proyecto y necesite de ayuda uno no debe de preocuparse de aquellos que nos puede prestar una ayuda directa sino de aquellos que nos puedan prestar una ayuda indirecta, y es que las cosas no sólo salen adelante por nuestra capacidad de generar adhesiones directas sino por nuestra capacidad de generar adhesiones indirectas. En democracia habrá quien directamente te podrá dar tu voto, y habrá quien directamente no te podrá dar tu voto. Y entre quienes no te puedan dar el voto habrá quien a cuenta de lo que defiendes te reconoce y le resultas merecedor de su consideración. Sucede muchas veces que, a cuenta de la consideración que hemos tenido en ciertas personas y ciertos agentes de prestigio que no nos podían dar el voto, hemos conseguido que muchas personas que de otra manera no nos hubieran dado el voto finalmente nos lo hayan dado. Debemos recuperar las relaciones de prestigio internacionales que teníamos para que vuelvan a venir muchos de los apoyos nacionales que hemos perdido y consigamos relanzar nuestra empresa.

Hay gente a la que los problemas de la nación vasca puede que le importen muy poco. Sin embargo, a esta misma gente puede que le importe mucho la consecución de una unión europea verdadera que supere definitivamente las dinámicas generadas por los estados europeos existentes hasta la fecha. Si esta gente observa que las instituciones europeas ven en el ámbito de nuestra nación una oportunidad única para generar entre dos estados una región transestatal por la existencia, por un lado, de una comunidad cultural transestatal, en este caso la Vasca, y por otro, por la existencia una comunidad histórico política transestatal, en este caso la Navarra, si esta gente observa que se generan unos intercambios culturales, económicos, demográficos que desdibujen por completo las fronteras anteriormente existentes tal y como no lo harían en ningún otro lugar, esta gente puede tornarse la más ferviente defensora de esta reestructuración de esta comunidad vasco-navarra a través de una Eurorregión simplemente por dimensión europea que esta reestructuración adquiere. Es absolutamente necesario que dotemos de una dimensión europea a nuestra empresa que consiste en la construcción nacional vasca y en la recuperación de la conciencia de la estatalidad navarra si queremos que dicha construcción y reconstrucción sea algo actualizable al siglo XXI para evitar que caiga en un anacronismo propio de un siglo XIX.

Se precisa la constitución de una Eurorregión Vasco-Navarra que tenga una doble dimensión, una cultural, por el carácter transfronterizo de la cultura vasca, y otra histórico-política, por el carácter transfonterizo de los vestigios del Reyno de Navarro. Es preciso también profundizar en la esfera urbana transestatal europea. Debemos sumarnos a los esfuerzo por constituir una Eurociudad Vasco-Navarra del Bidasoa como eje central de esa conurbación que se pretende crear entre Donostia y Bayona.

Dos son las actitudes en los que no podemos caer a la hora de trazar una estrategia: La actitud abstraccionista de la realidad, por la que se ignora el signo político de muchos votos, y otra, el derrotismo frente a la realidad que nos lleva a pensar que esos votos van a estar siempre ahí y que ello es una realidad a la que no se le puede dar la vuelta mediante un ejercicio de convencimiento por la vía de la transformación de los hechos. Una realidad sólo puede superarse desde la asunción de la misma. Para poder llevar a cabo nuestra empresa lo primero que tendremos que hacer es asumir su dificultad en base a la complejidad de la situación de partida, pues no podemos ignorar que coexisten identidades nacionales contrapuestas, por no hablar de yuxtapuestas, y que las mismas cuentan con legitimidad cuando se expresan en votos que nunca podemos desconsiderar.

Otro tanto pasa con los ataques. Los ataques nunca se vencen si se ignoran. Podemos hacerles frente dirigiéndonos en contra de la dirección en la que se nos realizan dichos ataques, pero difícilmente tendremos éxito si nuestra masa corporal es un muy inferior a la del atacante. No obstante, si en lugar de hacerles frente somos lo suficientemente hábiles para darles un giro, podemos reconvertir la masa y la velocidad con la que se nos ataca en una fuerza favorable a nuestro intereses. Así cuando a lo vasco se opone lo navarro como ataque a su unidad cultural para establecer una dicotomía, ni se debe ignorar ni se debe enfrentarse directamente a dicha dicotomía. Lo mejor es imprimirle a ello un giro inesperado que debilita por completo al atacante al añadir a lo navarro otra dimensión. Ello pasa por admitir esta diferencia y considerar que se trata de dos categorías con connotaciones distintas y no excluyentes. Lo vasco es una categoría cultural, con una presencia transestatal indiscutible entre los diferentes territorios existentes a un lado y a otro de los Pirineos en forma de habla, toponimia, simbología, etc. Lo navarro, por el contrario, es una categoría histórico-política con presencia transestatal indiscutible a través de los siglos, cuyos vestigios ya sean físicos como jurídicos perduran hoy en forma de ruinas de castillos, Fueros y la existencia en Pau, la capital de los Pirineos Atlánticos, y en Pamplona la capital de la CFN, de sendos Edificios Parlamentarios Navarros. Ambas cuestiones son incontrovertibles, y por tanto inatacables.

 

Pero mucho más inteligente que defenderse de los ataques es buscar la formula de no ser atacado. En el presente caso cualquier proyecto político que tenga por objeto la constitución de un entramado público está abonado al fracaso. La más sutil proposición va a ser blanco de las iras de los Gobiernos de las Administraciones de aquellos territorios en donde la conciencia nacional cultural vasca no tiene el arraigo mayoritario que nosotros quisiéramos. Por este motivo, y no por otro, resultan gobernados por partidos que se dirigen desde Madrid, y que son contrarios a la constitución de cualquier ente que fomente un arraigo de esa conciencia nacional vasca porque consideraran que ello va en detrimento de la nacionalidad cuya imposición pretenden culminar.

 

Entiendo por ello, y vistas las cosas, que somos nosotros, la sociedad civil que se siente entroncada con el legado cultural vasco y con el legado político navarro, quienes debemos alumbrar y bautizar esta región. Y una vez que esté popularizada y arraigada la idea, la imagen y la realidad de esta Euroregión Vasco-Navarra material y de hecho, es entonces cuando estaremos en condiciones de poder presionar la Unión Europea, a nuestros Estados y a nuestras respectivas administraciones territoriales para que se sumen a consolidar aún más esta Euroregión dotándola del debido apoyo institucional público para que la misma nazca en Derecho. Una eurorregión es además una estructura flexible y podrá permitir la incorporación de otros territorios con indudables lazos históricos con el Reyno de Navarra y con la cultura vasca.

 

Se hace necesario reunir en esta empresa a todos las asociaciones, entes u organismo privados que a distintos niveles sectoriales trabajan en pro de Euskal Herria para condensar todo esta labor dispersa y fomentar la creación de un espacio económico vasco-navarro, que, pueda, posteriormente, desarrollarse como un espacio social, para que, si es preciso, un día, si la gente lo considerada necesario, pueda establecerse sobre el mismo un espacio político a nivel Eurroregional, ello siempre sin perjuicio y menoscabo de las distintas administraciones regionales que lo integran.

Si la sociedad civil en todas sus dimensiones es capaz de consensuar un proyecto así, será posible exhortar a las Administraciones Territoriales de los distintos estados, y con el debido respeto a sus competencias, a no ser un obstáculo en la voluntad de muchas/as ciudadanos/as y muchas empresas, agentes y agrupaciones privadas de constituir una Eurorregión Vasco-Navarra que sirvan para incrementar el intercambio mutuo, ahondar en el disfrute de los valores culturales e históricos comunes entre ambos estados sobre los que se articula esta Eurorregión y que preexisten a los mismos, y que sirva, también, para sacar partido de los nuevos valores existentes gracias a la Unión Europea como son: una moneda única; una ciudadanía común de derechos políticos; un espacio económico y social común. Y todo ello porque de la consecución de estas Eurorregiones transfronterizas depende las consecución del proyecto europeo, y de la consecución de este proyecto europeo depende la garantía para muchas/as ciudadanos/as y muchas empresas, agentes y agrupaciones privadas de compartir un espacio mayor de seguridad, prosperidad, libertad, y solidaridad.

ANEXO:

Apartado 4-Dictamen del Comité Económico y Social Europeo (CESE) sobre "Eurorregiones" D.O.U.E 27-10-2007

4. La cooperación transfronteriza: un valor añadido para la integración europea.

4.1 Superación de fronteras

4.1.1. La necesidad de superar los obstáculos para la integración es una experiencia cotidiana para los habitantes de las fronteras. No se trata de modificarlas ni de vulnerar la soberanía de los Estados, sino de permitir una cooperación efectiva en todos aspectos de la vida a través de las fronteras mejorando las condiciones de vida y haciendo realidad una Europa de los ciudadanos

 

4.1.2. Las fronteras de la UE han superado ampliamente su papel de barrera, pero aún existen diferencias económicas, socioculturales, administrativas y legales, algo particularmente evidente en las fronteras exteriores de la UE. Por tanto, el objetivo de la cooperación en las zonas transfronterizas es desarrollar estructuras, procedimientos e instrumentos de cooperativos que permitan remover los obstáculos administrativos y normativos, conseguir la eliminación de los factores históricos de división, y convertir en factor de movilidad, de desarrollo económico y de progreso social la vecindad. Se trata, en suma, de hacer de las regiones transfronterizas "zonas de prosperidad compartida"

4.2. Valor añadido

4.2.1. La cooperación transfronteriza, y su realización estable mediante eurorregiones, no sólo permite prevenir conflictos, responder a catástrofes o superar barreras psicológicas, sino que mejora de forma evidente el desarrollo a ambos lados de las fronteras. Este valor añadido puede materializarse en términos institucionales económicos, sociales, culturales y de integración europea. La cooperación transfronteriza implica una valiosa contribución a la promoción de la convivencia, la seguridad y la integración europeas. Es una manera muy efectiva de cabo los principios comunitarios de subsidiariedad, de cohesión económica, social y territorial. Y de apoyar incorporación de nuevos Estados miembros a la UE.

4.2.2. Estas estructuras permanentes de cooperación transfronteriza permiten una implicación activa y sostenida de los ciudadanos y las administraciones así como de los grupos políticos y sociales de carácter transnacional, aseguran el conocimiento mutuo y permiten una asociación vertical y horizontal a le estructuras y competencias nacionales diferentes. Permiten, así mismo, la gestión de programas y proyectos transfronterizos o el manejo conjunto de fondos de distinta procedencia (comunitarios estatales, propios o de terceras partes). En opinión del CESE, el desarrollo común de este tipo de iniciativas puede ser llevado a cabo con mayor éxito y de una manera más eficaz si la sociedad civil organizada juega un papel principal.

4.2.3. Desde el punto de vista socioeconómico, las estructuras de cooperación transfronteriza permiten movilizar el potencial endógeno de todos los actores (cámaras de comercio, asociaciones, empresas, sindicatos, instituciones sociales y culturales, organizaciones ecologistas o agencias de turismo, entre muchos otros); abrir los mercados laborales y armonizar las calificaciones profesionales; ampliar el desarrollo económico y la creación de empleo mediante actuaciones en otros sectores como las infraestructuras, el transporte, el turismo, el medio ambiente, la educación, la investigación y la cooperaciones entre la PYME.

4.2.4 En el ámbito sociocultural, el valor añadido de la cooperación transfronteriza radica en la difusión permanente del conocimiento general, difusión entendida como un continuum transfronterizo, que puede ser abordada en distintas publicaciones y formatos, Del mismo modo, permite comprometer a una red de entidades que actúan como multiplicadores. Éste sería el caso de los centros educativos, las instituciones para la protección del medio ambiente, las asociaciones culturales, las bibliotecas, los museos, etc. Además, la cooperación transfronteriza fomenta la igualdad de oportunidades y el conocimiento extensivo de la lengua del país vecino, o incluso de los dialectos locales, componentes esenciales del desarrollo regional transfronterizo y requisito previo para la comunicación.

4.2.5. La cooperación transfronteriza así entendida, impulsada por estructuras permanentes como las eurorregiones, añade valor a las medidas nacionales gracias a la adicionalidad de los programas y proyectos transfronterizos, las sinergias movilizadas, la investigación y la innovación conjuntas, la creación de redes dinámicas y estables, el intercambio de conocimientos y buenas prácticas, los efectos indirectos de la superación de las fronteras y la gestión transfronteriza y eficiente de los recursos disponibles.

Iñigo Lizari Illarramendi