Artxibo rtf
(37 - 2005ko Abendua)


“Xabier Arzalluz: así fue”. ¿Fue así?

 Empiezo felicitando a Xabier Arzalluz, por su rotunda posición en un aspecto fundamental que modula cualquier sociedad que se precie civilizada. Su posición ante la tortura: “Como a algún ertzaña se le ocurra torturar se va a la calle. Si sus jefes tratan de protegerlo, se van a la calle también” (pág. 387). Sólo para matizar añado, que el tormento está condenado en la sociedad vasca desde muy antiguo. El Fuero Viejo de Vizaya de 1452 declara como uso y costumbre que ninguna autoridad está autorizada a dar tormento a ningún detenido hubiera cometido el delito que fuere. Esta ley, promulgada por vascos hace tanto tiempo, evidentemente no está prescrita, aunque para algunos no sea constitucional. El término ‘tormento’ incluye, no sólo el tormento físico (tortura), sino otras formas de vejaciones como humillaciones, chantajes, extorsiones, secuestros, amenazas, etc.

 Pero también hay otros aspectos menos brillantes que el citado y otros, ciertamente, opacos.  Veamoslos con una cierta cronología.

 Olvido.

En las págs. 74 al 76 se dibuja un perfil un tanto claustrofóbico del PNV, aunque esforzada en combatir al dictador. Se refiere a los años anteriores a la muerte de Franco. Y dice: “La vida interna del partido la aseguraba la propaganda. Y algunas pequeñas acciones simbólicas: que si poner la ikurriña en tal sitio, que si hacer pintadas en tales otros…” “… Así que concentrábamos nuestros esfuerzos en la edición de folletos, de manifiestos y de modestísimos periódicos cuya principal función era dejar constancia de nuestra existencia y de nuestras opciones nacionales frente al franquismo”. Y se pregunta, no sin cierta complacencia: “Y cómo de una cosa tan precaria, tan cogida por alfileres, pudo surgir luego en muy poco tiempo una estructura sólida?” “Sólo hay una explicación posible: la memoria histórica del pueblo vasco había demostrado ser muy superior a lo previsto….bien puede decirse que vivimos el período 1972-1977 como una auténtica travesía del desierto”.  ¿Travesía del desierto? No dudo que la memoria histórica haya desempeñado su papel, pero no es el principal factor de este súbito fortalecimiento. Porque de súbito tenía poco, todas las cosas humanas tienen su proceso de desarrollo. Y es que Arzalluz se ha olvidado del movimiento de creación de las ikastolas (1960-1980) y no lo ha valorado suficientemente. Aquello fue un movimiento popular de grandes dimensiones, que no duró cuatro días, sino 20 años, y abarcó a muchos nacionalistas y a otros muchos que no eran nacionalistas, pero sí amantes de la cultura vasca, y que se comprometieron hasta la cejas en un contexto plenamente franquista, represivo, y prohibidor de todo a que oliera a vasco. Fue una gran acción popular y democrática. El objetivo lo valía: una ikastola en cada pueblo. Duró muchos años y desde luego no era acéfala como la descripción anterior pudiera suponer. Y hubo, dentro de ese gran movimiento general, otras batallas más particulares pero enriquecedoras: la batalla por la unificación del idioma, la competición por crear libros de texto en euskera, las batallas por controlar el movimiento como tal, etc.Y el Partido participó como el que más en todas estas batallas, y no se dedicó solamente a poner ikurriñas y pintar paredes. Hizo cosas positivas, creadoras, de gran alcance. Fue un partido en movimiento. Se le veía en todos los pueblos. Y de esta larga acción de años, el partido recogió después su cosecha política. Y francamente, este olvido, es muy grave, porque  (el PNV) ni siquiera es un partido: es un movimiento social” afirma Arzalluz en la pág 448. Y fue, además, el mayor movimiento popular de más larga duración en toda la Europa occidental. Es un error medir la fortaleza de un partido sólo por su estructura; la acción social es muchísimo más importante. En esas batallas se fraguaron, grandes equipos y muchas relaciones sociales y en todos los pueblos de Euskadi. De ahí que en mi opinión, no hubo tal travesía del desierto porque había muchisima gente de todo tipo implicada en el proyecto. Fue un fenómeno dificilmente repetible. Pero se puede desarrollar en democracia movimientos populares mucho más grandes todavía, con beneficios ostensibles para todos, independientemente de la ideología de cada cual. El movimiento de las ikastolas benefició a todo el que tenía inquietudes culturales, tuviera o no ideología convencional. Fue un gran antecedente de lo que nos puede deparar el futuro, si se hacen las cosas bien.

 Irala, el personaje.

 Al tratar la figura histórica de Antón de Irala, Arzalluz pierde mesura, utiliza mala información y opina sobre temas que en absoluto conoce. Dice: “Y continuó diciéndome Irala: ‘Yo entonces me tuve que ir a Filipinas, de negocios’. Su negocio era la CIA’. “Iba a Filipinas para coordinar el trabajo de la red vasca de allí contra la guerrilla comunista, sobre todo en la isla de Negros, donde había bastantes hacendados vascos” (pág. 88). Arzalluz está confuso. En efecto, confunde ‘la red vasca de allí’ con las actividades de Higinio Uriarte [1] . Como Don Quijote los molinos, confunde la guerrilla antijaponesa que dirigió Uriarte en Negros durante la II Guerra Mundial, con una guerrilla comunista que, en Negros, jamás existió. Confunde los años cuarenta del siglo pasado con los años sesenta. Y, en medio de esta confusión le adjudica a Irala ‘negocios’ sin entidad alguna. También le adjudica otra tesis peregrina, muy peregrina: “ Esta gente (Irala y sus amigos) estaba convencida de que la URSS era perfectamente capaz de jugar con varias barajas: el PCE y ETA, dos vías distintas para un mismo objetivo. Creían que ETA no era mas que una infiltración o un tinglado que había caído en manos del marxismo-leninismo internacional, que trataba de meter la revolución en la península Ibérica a través del nacionalismo vasco. No son suposiciones mías: era su tesis. El escribió un libro al respecto ‘Uno se divide en dos: el arma revolucionaria de Mao Tse-tung’ ” (pág. 88). Lo de Arzalluz es pura suposición y le informo que el libro que cita tiene tres partes: la primera trata sobre ‘las reglas para ganar’; la segunda sobre cómo Mao aplicó esas reglas en China; la tercera trata sobre su aplicación en la esfera internacional (hasta 1973). No hay ninguna mención a ETA. Ni tampoco al nacionalismo vasco. Nada. El PCE se menciona incidentalmente y la URSS ni siquiera es el protagonista en el libro. Es evidente que su lectura no ha traspasado la portada del libro y, además, lo ha leído con gafas de madera porque Mao era chino y no ruso. Es deplorable que en estas condiciones se dedique a relatar sus Memorias.

 

“Servicios Vascos de Información”.

 En el libro se dice: “… los Servicios de espionaje del PNV” (pág 387), “… los Servicios, es decir, para la red de espionaje del partido” (pág. 388). No sé si el término ‘espionaje’ es el adecuado, suena a novela de intriga. Sus protagonistas nunca hablaban en esos términos. Y es que, normalmente, es el enemigo el que habla de ese modo. Creo que Servicio de Información es más adecuado. A fin de cuentas se trata de estar informado respecto del enemigo de cuanto más asuntos mejor. No sé lo que sabe Arzalluz del tema. En todo caso, algunas cosas lo sabrá de oidas, y no mucho. Porque para empezar, dudo que el partido -en el EBB, o en el Bizkai- tenga acta de constitución de los ‘Servicios’

En cuanto a su origen, Arzalluz situa el nacimiento de los servicios vascos en las cárceles franquistas, a partir de 1937. En realidad el nacimiento de los Servicios fue anterior, nació a finales de julio de 1936 cuando Ajuriaguerra, entonces en el Bizkai [2] , le encargó a Antón de Irala que organizara la compra de armas para defender Bizkaia de la ofensiva franquista. Irala se encargó de la infraestructura de la operación, del dinero, del transporte, y de agujerear el bloqueo de la No-Intervención. Monzón se encargó del resto. Irala se encontró en Irún con la ofensiva de Mola. Vio que la ciudad fronteriza caería pronto y quiso asegurarse su conexión con el partido en Bilbao. En el batzoki de esa ciudad le informaron de José de Mitxelena como hombre conocedor de la frontera. Y enseguida, entre los dos, esbozaron un sistema de comunicación entre Bayona -cuartel general que sería de Irala- y Bilbao, que funcionó muy bien. Irala abandonó su coche en Irun y cruzó el puente internacional. Sería de los últimos en pasar. Este fue el origen de los llamados ‘Servicios’. Cuando Doroteo Ciaurriz, presidente del EBB, pasó por Irún amplió los objetivos y encargó a José y a su hermano Juan José que desarrollaran los llamados “Servicios Vascos de Información y Propaganda”. Seguramente no existirá, como digo, ningun acta oficial de fundación ni en el Bizkai Buru Batzar ni en el EBB, porque nació como solución a un problema de operatividad. Todavía no existía el Gobierno Vasco. En octubre, justo en la ceremonia de conformación del Gobierno Vasco, llegó Monzón y terminó aquella operación de armas. Irala llegaría pocos días más tarde y de inmediato fue nombrado Secretario de la Presidencia y el embrión de ese canal informativo pasó a ser utilizado por el propio Gobierno del Lehendakari Aguirre, que geográficamente estaba aisado de Francia por la ocupación franquista de Gipuzkoa. Más tarde, tras de la entrega del ejército vasco a los italianos en Santoña en 1937, los ‘Servicios’ consiguieron establecer un número suficiente de enlaces con las cárceles, incluída la de Ajuriaguerra. Los presos recababan toda la información carcelaria posible que salía al exterior a través de estos enlaces para que se tuviera conocimiento en el exterior de la situación de las cárceles y poder organizar la defensa de los presos. Y cuanto desapareció el problema de las cárceles, porque la gente salió de ellas, toda la red informativa de ´Servicios’, tanto la del interior como del exterior, estaba funcionando en tareas propias de la II Guerra Mundial. Y no era tiempo de bromas.

 

 En cuanto a “que Pepe Mitxelena y compañía pusieron (los ‘Servicios’) a disposición de los Gobiernos de Washington y Londres” (pág. 388), no es como lo pinta Arzalluz. El proceso fue al revés. Cuando Aguirre marcó la línea a seguir en el mensaje de Gabón (Navidad) de 1940, la colaboración de los Servicios empezó con los ingleses a través del republicano Ramón Aldasoro que estaba en Buenos Aires. Más tarde, cuando Aguirre pisó suelo americano, fueron los ingleses quienes presentaron los Servicios Vascos de Información a los americanos.

- Durante la segunda guerra mundial, y aplicando las instrucciones que habia dado el Lehendakari Aguirre desde Nueva York, los Servicios Vascos trabajaron en estrecha relación con el OSS [3] para ayudar al ejército americano a preparar la liberación de Francia. Esta actuación no sólo era conocida de los dirigentes del PNV sino animada por ellos, especialmente por Doroteo de Ciaurriz, Heliodoro de la Torre, Juan Ajuriaguerra y Jesús Solaun. En 1943 y después de la salida de la cárcel de Juan Ajuriaguerra que entonces residía en Pamplona, se celebró en esta ciudad, una reunión de los dirigentes del PNV, en la que participaron, pasando clandestinamente la frontera, Doroteo de Ciaurriz y Pepe Michelena, reunión que tenía por objeto la coordinación de las activididades clandestinas existentes, tanto en el Interior como en el Exterior de Euskadi, sobre todo con relación a las actividades de información. El acuerdo sobre dicha actuación fue general.

            - En lo que se refiere a la postguerra, las bases para una coordinación de las actividades vascas, entre otras las informativas, con la administración Norteamericana fueron establecidas en una reunión que se celebró en Paris durante el mes de Abril de 1945, poco antes del final de la guerra con Alemania. La reunión tuvo lugar a petición de José Antonio de Aguirre que se trasladó a Paris en un avión puesto a su disposición por la administracion americana. Aquella reunión, fue presidida por el Lehendakari Aguirre, acompañado de los ministros PNV del Gobierno Vasco, Jesús Maria Leizaola y Heliodoro de la Torre; Doroteo de Ciaurriz, presidente del EBB, dirigía la delegacion del PNV que estaba constituida por los dirigentes que residían en Francia; Bereciartua, Solano, Zarrabeitia y del interior vinieron Juan Ajuriaguerra, y Jesús Solaun que habían cruzado la frontera acompañados de Joseba Elosegui, uniéndose en la zona de Bayona con Pepe Michelena y trasladándose los cuatro a Paris en un coche del ejército americano.

            El plan que presentó el Lehendakari con vistas a coordinar las actividades vascas con la administracion americana, fue calificado de muy importante por Solaun, ya que, en aquellos momentos José Antonio Aguirre tenía por objetivo continuar la lucha con vistas a conseguir la caida del franquismo y para ello se necesitaban medios. La propuesta del Lendakari Aguirre fue aprobado por todos los presentes y conviene destacar el hecho que Juan Ajuriaguerra se hallaba presente y que no manifestó la menor reserva.

Por ello, informo a Arzalluz que todas estas personas citadas constituian « la compañia de Pepe Mitxelena » en la relación con los americanos.

 

Con la muerte del lehendakari la actividad de la red cesó en gran medida, al menos en lo referente a la Guerra Fría y sus miembros tuvieron que reciclarse y hacer otras actividades. En realidad las oficinas de ‘Servicios’ de París se cerraron poco antes de deceso del lehendakari. Pepe Mitxelena, en cuanto pudo, vino a vivir a Donosti. Y allí murió el 14 de marzo de 1982. Existen dos cartas de Antón de Irala dirigidas al EBB -entonces su presidente era Jesús Insausti “Uzturre”-, una del 21 de febrero de 1985 de la que recibió acuse de recibo el 1 de abril de 1985 pero nunca la explicación que en ella se prometía y otra del 03-05-1985, más larga, de la que ni siquiera recibió acuse de recibo. Las escribió porque X. Arzalluz tuvo una intervención en el batzoki de Beasain el 28 de diciembre de 1984, en la que recogiendo veladas acusaciones, dijo que Irala era ‘miembro jubilado de la CIA’, sin ninguna prueba, que es como habitualmente suele acusar. Las Cartas tratan de ésta acusación, sobre los Servicios, y sobre irresponsabilidades y claudicaciones pero, sobre todo, temas de mucha más enjundia y actualidad como los referidos a ETA y al MLNV.

 

En cuanto a ciertos contenidos que se atribuye a los ‘Servicios’, Xabier Arzalluz presenta alguno especialmente odioso:  por ejemplo,  la espera del dia D, en la que ya tocaría hacer lo que hubiera que hacer”. “Nosotros -dice Arzalluz- vimos en este fenómeno del día D, de nada de acción y mucha formación, la mano larga de los Servicios. Eran las tesis americanas de Irala y de los Servicios: no a la acción antifranquista, pues sería apoyar a Stalin ” (pág. 90). Dice que se lo contó el conserje de Beyris: “El veterano Ander Barrutia, guardián fiel, junto a su esposa Mari, de la Villa Izarra en Beyris, me contó que Irala le decía que no convenía luchar contra Franco, porque eso era ayudar a Stalin” (pág. 90).  En el capítulo ‘Irala,“los servicios” y la CIA’ insiste: “Esa gente difundió una consigna en un momento dado: ni el partido ni el sindicato debían hacer labor de oposición a Franco” (pág 87). En otras palabras, Arzalluz está acusando que Irala y los ‘Servicios’ estaban al servicio del franquismo pues sólo al franquismo interesa ‘no hacer oposición a Franco’. Su truco consiste poner en boca de personas sencillas y leales, que además han muerto, acusaciones interesadas que nacen de su torcida personalidad. En sus cálculos está que nadie puede probar nada. Lo que está claro es que el procedimiento utilizado por Arzalluz es el adecuado para lanzar infundios calumniosos. Los canallas, lo utilizan. La acusación, como digo, es odiosa. En una cosa se equivoca: contra acusaciones indemostrables quedan los hechos. Y vamos a narrar unos pocos.

 

 No estaríamos hablando aquí de “Servicios” si la acusación ‘nada de acciones antifranquistas’ de Arzalluz fuera cierta. En realidad creo que habla desde una profunda ignorancia, además de mala fe, porque no conoce el estilo de trabajo del Partido y de los llamados “Servicios”. Había dos modos de hacer antifranquismo: el modo destructivo que básicamente consiste en atacar por fuera combatiendo las instituciones franquistas o por dentro -infiltrarse en las instituciones para reventarlos- y el modo constructivo: que consiste en crear instituciones democráticas alegales o en el límite de la legalidad, con sentido positivo: así se crearon las ikastolas y surgió el movimiento de las cooperativas. Todos los partidos antifranquistas, se empeñaron en el modo destructivo. El PNV se quedó sólo en su empeño constructivo: impulsó la creación de ikastolas y apoyó el movimiento cooperativo [4] . El pueblo captó la novedad, y surgió lo que todos ahora conocemos. Las acciones de ‘Servicios’ no fueron sólo en el campo de la información. Por presentarle un ejemplo cercano digamos, que Jesús Insausti “Uzturre” estuvo preso en los primeros cincuenta en Madrid. Un operativo del los Servicios Vascos lo sacó de la cárcel  -no fue el único- lo llevó a Francia, y hasta le buscaron un trabajo en Bruselas con el que se jubiló. Otro ejemplo: el primer presidente de la Federación de Ikastolas de Gipuzkoa fue José Murua Garín. Antón de Irala, José de Michelena y José Murua, éste más joven, formaron un trío formidable de pensamiento y acción durante una etapa del franquismo, más o menos la que va desde 1955 en adelante, quizá antes. Y todo esto significa un gran legado de acciones y lucha antifranquista al par que construía país. Otros, careciendo de este curriculum, dedican sus esfuerzos a oscurecerlos con Stalin. ¿Qué tiene que ver Stalin con todo ello? Aparece con cierta evidencia que tanto Stalin como “el anticomunismo primario de la gente vinculada a los Servicios” (pág. 94) y otras falacias no son mas que instrumentos para desprestigiar a hombres honestos que propugnaron grandes acciones. Fueron cabezas de turco de otras pequeñas ambiciones. Y buscar a estas alturas las pequeñas ambiciones que procuraron esto, de verdad, carece de utilidad alguna.

 

La Constitución.

Reconozco que este párrafo me trae de calle: “ Me vino Perez Llorca, que entonces era ministro de relaciones con las Cortes, si no recuerdo mal, y me trae una fórmula: ¿Qué te parece esta?, me pregunta. ‘No me vale por esto, esto y lo otro’ le respondo. Y me dice: ‘ pues tú verás, porque todos están de acuerdo en aceptarla. Si no la aceptas, no hay alternativa: tu enmienda decae y desaparece’. Y yo la verdad es que no sé por qué, le hice una propuesta absurda: ¿Y si yo digo que sí a esta enmienda, porque algo tiene, pero a cambio vosotros aceptais que la nuestra no decaiga, sino que siga viva durante todo el tracto constitucional, en el Congreso y en el Senado? ¡Y me dice que de acuerdo! No tenía sentido pero así fue. Y figura en las actas del Congreso. Este episodio tuvo una consecuencia interna desagradable. Garaikoetxea alude una y otra vez a que yo claudiqué y desobedecí  aceptando esa fórmula. Y seguirá diciéndolo aunque se demuestre lo contrario. Sin embargo, yo sigo considerándola mi mejor pegada política  

De verdad, lo que relata Arzalluz me trae de calle porque no entiendo nada. Arzalluz no entresaca el párrafo que Perez Llorca le enseñó. Además con la rusticidad de ‘esto, esto y lo otro’ -impropio de una persona culta- nos quedamos sin saber los argumentos de rechazo de aquél párrafo que, más tarde, lo firma a cambio de que su enmienda siguiese curso, sabiendo que, al final, iba decaer. La zozobra aumenta porque “su mayor pegada política” fue aceptar esa fórmula. ¿Alguien conoce esa fórmula? Por el libro no hay manera de conocer, pues ni el editor, ni el escritor, ni el entrevistado han mostrado intención alguna de entresacar el párrafo. Nadie mejor que Arzalluz para identificar lo que firmó, pero no está interesado. Sin embargo es preciso preguntarle para que afirme o niegue: ¿Es éste el párrafo en el que todos los grupos del Parlamento de Madrid estaban de acuerdo: “La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales. La actualización general de dicho régimen foral se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la Constitución y los Estatutos de Autonomía”? Porque si no es la fórmula que firmó, no pasa nada. Y si lo fuera, teniendo en cuenta que la Constitución se estaba elaborando y que del Estatuto de Autonomía no había ni un mal borrador ni nada de nada, su firma suponía como pasivo, la continuidad de una enmienda hasta el Congreso donde iba a morir (y murió). Como activo está la aceptación de la Constitución. La verdad, después de 27 años no se ve donde radica ‘su mayor pegada política’.

 

Arzalluz hace referencia de muchas reuniones insulsas. Pero hay una que olvida. Y es un olvido importante. Porque fue una reunión solicitada por él, a través de Agustin Miner un viejo sindicalista y patriota por entonces director de la revista Goiz Argi. Quería una reunión en Zarauz. Era la época en que estaba recabando opiniones de varios sectores del partido cara al posicionamiento respecto de la Constitución. Estuvo Arzalluz, estuvo Antón de Irala, y estuvimos los de Goiz Argi. Le razonamos nuestro posicionamiento a favor de la abstención en el referéndum constitucional. Le chocó mucho, porque él era partidario de aceptar la Constitución. Fue una reunión para no olvidar. Además se celebró pocas horas antes del funeral de Juan Ajuriaguerra.

 

Los infiltrados en ETA.

Este es un tema delicado, y como todo ello suele ser clandestino, no hay información veraz, y se recrea normalmente a través de indicios. Arzalluz utiliza varias veces el término “apariencia contradictoria”. Quizás haya una cierta incomodidad intelectual con la idea de la “contradicción” a secas y se prefiere utilizarla con el suavizante “aparencia”. Aunque no guste, ETA y el MLNV, son en esencia contradicción a secas. Y la contradicción hay que estudiarla: cuáles son sus dos aspectos, cuál la dominante y cual la secundaria, las relaciones entre ellos, etc. Y no se hace. Por el contrario se plantea la ‘apariencia contradictoria’ de un doble juego que se traen entre ETA y el Gobierno de Madrid. “Cuando lo de Argel, Felipe me comentó: ‘no creo que estén maduros para una negociación’. Le parecía que todavía estaban demasiado enteros, poco baqueteados. Los otros actuaban igual y lo reconocían” (pág. 297). En 1995 “ETA pidió que José Luis Elkoro, y alguno más, viajaran a Buenos Aires a entrevistarse con Adolfo Perez Esquibel, premio Nobel de la Paz de 1980 y que pidieran que hiciera de intermediario para entregar una carta a Felipe González. La carta incluía lo que ETA llamaba entonces ‘la Alternativa Democrática’ y representaba una oferta de diálogo. Felipe no dijo no”. El ministro Belloch “lo que sí nos dijo es que habían puesto a ETA una condición: en tres meses sin ningún muerto”. “Pasaron los tres meses y tuvimos una reunión en Madrid, en la sede de Justicia. Margarita Robles, que era la Secretaria de Estado de Interior, nos preguntó si creíamos que había llegado el momento de dar el siguiente paso. Nosotros repondimos que sí. Margarita estaba de acuerdo. Belloch se reservó su opinión. Pero el caso es que,  pocos días después ETA realizó un tremendo atentado en Madrid, en el que murieron varios auxliliares del Ejército del Aire”. “¿Se  habían vuelto locos? ¿Por qué no esperaron algo más antes de considerar que el Gobierno había incumplido su parte del compromiso? Pensé: O Belloch no nos a contado todo, o estos van a la deriva” (págs. 302-303).

Movidos por estos razonamientos X. Arzalluz se pregunta: ¿Hay alguien en ETA que frena una y otra vez cualquier intento serio de encontrar una solución negociada y pacífica al conflicto? Y a continuación se responde de este modo: “Estoy convencido de que los franceses y los españoles tienen gente dentro de ETA, a uno u otro nivel. ¿Tanto como para controlar la organización, pararla  cuando quieren, lanzarla en un momento dado, desviarla, etcétera?Eso, desde luego, no lo sabemos” (pág. 304). Que en ETA hay infiltrados, hasta los etarras lo saben. Pero que sea la policía o el Gobierno de Madrid o de París el que controle ETA, ‘que la para, la lanza y la desvía cuando quiera’ me parece que la sugerencia es de un alucine total. Y esto es lo que, a futuro, me preocupa: la salud mental de los dirigentes políticos. Porque, a lo mejor Arzalluz no lo sabe, pero es cierto que para algunos grupos políticos la cordura mental es objetivo político. Mao lo plantea de esta manera: A fin de lograr la victoria, debemos hacer cuanto sea posible por taparle los ojos y oídos al enemigo, de modo que se vuelva ciego y sordo, así como para crear la mayor  confusión posible en la mente de sus mandos, hasta que pierdan completamente el juicio”. (“Uno se divide en Dos”, de Antonio de Irala, pág 16.) No lo digo para el caso presente. Pero todo tiene su proceso, se empieza con sospechas, luego se elucubra, luego vienen los desvaríos, luego los delirios y finalmente la perdida completa de juicio que,  como digo, es un objetivo político.

Yo creo que el problema de las elucubraciones proviene de una falla intelectual respecto de la negociación. Irala habla de la existencia de dos modelos de negociación en dos de sus libros: ‘Uno se divide en dos’(1976) y ‘Revolución-Represión o Burujabetza’ (1981). En términos coloquiales podríamos llamarle al primero ‘la negociación del mercader’ por la que se intenta llegar a un compromiso desde una posición de fuerza: es la que manejan Felipe y Arzalluz. Y, en opinión de Arzalluz, también ETA. Al segundo modelo, le podríamos llamar ‘la negociación como instrumento de lucha’ en la que no se pretende llegar a ningún compromiso ni solucionar nada, ni siquiera injusticias, pues todos ellos son argumentos para seguir con la lucha. Ningún demócrata se refiere a esta segunda modalidad negociadora. Quizás porque el demócrata no lo entienda muy bien, y precisamente por eso, lo está utilizando el MLNV con su conocido ‘oferta de diálogo primero y atentado después’ o combinando ambos, obligándo a los demás a elucubrar. Pero deslizarse gozosamente por la pendiente de la elucubración es hacer trampas: no se puede sustituir la falta de conocimiento en un tema por su correspondiente elucubración. Si seguimos en esa senda, es posible que luego vengan los desvaríos y luego, todo lo demás. Y no pretendo que personas de cierta edad -Arzalluz es septuagenario- se pongan ahora a estudiar zarandajas de contradicciones y modelos de negociaciones. Cada uno tiene que seguir con su vida. Y estudiar estas cosas corresponde más a los  jóvenes, y tampoco va con todos.

 Por alusiones: para sostener su -para mí absurda- teoría pone un ejemplo: “Ya he contado la infiltración que tuvimos nosotros a través de los bultzagilles [5] de Antón Irala. Estos estaban controlados por los Servicios. Esta cosas suceden”. Yo creo que muchas de las cosas que cuenta Arzalluz, no suceden, o suceden, al menos, de manera diferente a como lo cuenta. Por ejemplo, el elevado nivel elucubrativo de su teoría infiltrativa en ETA no puede justificarlo con los bultzagilles, porque no ha tenido nunca oportunidad de sentarse en el EBB [6] al lado de un bultzagille. Y calificar a un simple afiliado de base -que, aunque ‘bultzagille’, llevo muchos años como tal en el partido- de ‘infiltrado’ me parece una canallada por su parte.

 

Los medios y los fines.

 Aquello que Uzturre dijo que respecto a ETA ‘tenemos los mismos fines pero discrepamos absolutamente de los medios’ debe pesar a algunos como una losa, porque las desautorizaciones nunca han tenido fuerza. Es cierto que, en cuanto a medios, el PNV nunca ha sido partidario de secuestros, chantajes, asesinatos, etc. Pero sobre la diferencia de fines se ha insistido mal: algunos porque creen que los fines son los mismos y otros porque no lo ven con claridad, y están un tanto perdidos. Arzallus hace un esfuerzo adicional: sobre la ‘construcción nacional’ dice “(Ellos) se quedan en ideas nebulosas, en abstracciones, en tanto que nosotros vamos construyendo día a día todo lo que podemos y a la velocidad que podemos”; “… Quiero decir con esto que es absolutamente imprescindible saber en cada momento hasta dónde cabe llegar. Y ETA no lo sabe”; “Repite una y otra vez la cantinela de sus objetivos máximos: territorialidad, soberanía. Como si de ese planteamiento absoluto no hubiera una verdad posible. ETA no dice qué proyecto tiene, adónde pretende que vayamos y mediante qué pasos intermedios”; “Se dicen socialistas. ¿Qué socialismo plantean? ¿Qué es hoy ser socialista?”. Luego vuelve a los métodos: “(Nuestros gudaris) nunca pusieron bombas en sitios públicos, ni mataron niños , ni extorsionaron a nadie  Y continúa en lo mismo: “Bajo una dictadura establecida por la fuerza de las armas, nunca negué a nadie el derecho legítimo a responder con las armas” (págs 314-315). Y termina con “de modo que nuestras diferencias con ETA abarcan muchos planos”. Y uno queda con la sensación que con esta exposición no se ha avanzado nada, de modo que seguimos estando en la superficie del dilema y no se sabe muy bien cómo salir de ella. A lo mejor resulta que, contra lo que opina Arzalluz, “territorialidad, soberanía, derecho de autodeterminación” no es ningún ‘objetivo máximo’ del MLNV, por lo que tampoco es ‘un  planteamiento absoluto’, y por tanto, la ‘verdad posible’ de Xabier no tiene razón de ser. Y el resultado es justo al revés: ETA sabe a dónde quiere ir y Arzalluz no. Esos fines forman parte de lo que en el MLNV llama su ‘programa mínimo’ lo que denota la existencia de un ‘programa máximo’, con otros fines distintos que Arzalluz los menciona de modo incoherente. Es lógico que los del MLNV no hablen ahora de su ‘programa máximo’ porque no están todavía en esa fase. Esos fines, los del programa máximo, ya vendrán después, no ahora, aunque tampoco están olvidados: son los correspondientes a la etapa de la construcción socialista. Por poner ejemplos reales: A algunos les puede pasar que sean buenos colaboradores en la etapa del ‘programa mínimo’ y cuando empieza la segunda etapa, la de la socialización, se estrellan, cuanto menos, con alguna celda carcelaria. Sucedió en China, Cuba. Y puede ocurrir en más sitios. ¿Es consciente Arzalluz de que con un programa mínimo y otro máximo estamos hablando de un proceso del MLNV dividido en etapas? ¿De qué proceso se trata? ¿Con qué fines está de acuerdo o en desacuerdo Arzalluz, con los del programa mínimo, o con los del máximo? Su respuesta debe ser unitaria, dada la unicidad del proceso al dividirse en etapas. ¿Por qué el método de las dos etapas: primero la etapa del ‘programa mínimo’ y después la etapa del ‘programa máximo’? Es importante saber responder a estas cuestiones, porque si nos movemos por elucubraciones dando palos de ciego, es para empezar a sospechar que estamos en la fase previa de taparle los ojos y oídos al enemigo, de modo que se vuelva ciego y sordo”. Estas preguntas están a la espera de respuestas honestas y no de calumnias.

 

El futuro.

En general, yo no veo que nuestro porvenir esté en nuestro entendimiento con los socialistas, ni siquiera aunque vayan rectificando su política. Nosotros, el campo que tenemos que trabajar, porque es el nuestro, es el campo nacionalista. Tenemos que entendernos con la base social de la izquierda abertzale, demostrándole que defendemos los intereses del pueblo vasco mejor que los de Batasuna y los de ETA. Ahí hay una ecuación clarísima: cuanto más se duerma el PNV y más proclive al pasteleo con pesoes y demás se muestre, más gente se irá con los Otegi y compañía. Y, en sentido contrario, cuanto más se vayan a las nubes los de Batasuna, más descabelladas sean sus propuestas o más insista ETA en hacerse notar, más gente vendrá al PNV ” (pág. 507).

A ver si lo traduzco bien: no al pasteleo con los ‘pesoes y demás españolistas’ porque eso es ‘dormir al partido’ y eso resta del PNV y engorda HB; por el contrario, el PNV engordará con propuestas descabelladas de HB o con más ETA. La primera parte de la clarísima ecuación es justo al revés: el pasteleo con ETA engordó a HB y enflaqueció al PNV.Y hubiera apostado que la segunda parte de la clarísima ecuación era de Mayor Oreja y no de Arzalluz. Me he equivocado. Arzalluz, mantiene su esquema de enfrentamiento entre oñacinos y gamboínos (Acuerdos de Lizarra), al modo Aznar pero al revés, imitándole.Y se deja en el baúl, otra vez más, que la combinación PP-PSOE-HB (o EH, es igual), por iniciativa de esta última, también es otra forma de pasteleo político. Por lo que su fórmula de futuro es del pasado. Está ensayada en sus dos modalidades y las dos han fracasado y no por culpa del partido. ¡En qué mal lugar nos deja a los abertzales Xabier! Cara al futuro no te digo, amigo lector, pasteleando con unos y no con otros, porque los otros, aunque vivan en Euskadi, no deben ser por lo visto parte integrante del comunidad vasca. Además, para que la carambola salga perfecta, demostraremos (a las bases de HB) ‘que defendemos los intereses del pueblo vasco mejor que los de Batasuna y ETA’. ¿Hasta ahora no se ha demostrado nada? ¿Por qué Arzalluz se limita voluntariamente sólo a las bases de HB? ¿Quiere ser su mentor?. Allá él si quiere ser un nuevo Monzón [7] .

Por lo demás, con la dicotomía de su propuesta prescinde totalmente del pueblo vasco y de la comunidad vasca, convirtiéndolo en una entelequia. Además no plantea acción concreta alguna. Excluyendo a unos para incluir a otros no se defiende ningún interés real del pueblo vasco. Esta es nuestra contradicción. Otros tiene otras.Y los mimetismos no sirven. Y se debe de resolver, porque si no los conflictos -los pacíficos y los violentos- van a desbordar cualquier agenda. ¿Cómo se puede resolver esta contradicción que Arzalluz, por sus limitaciones, es incapaz de resolver?. Encerrarse para pensar suele dar malas ideas. Al contrario, hay que tomar el aire y pasear.

 

 Recientemente, el lehendakari Ibarretxe, después de uno de sus viajes nos a dicho que, “por ahí, por el mundo se nos conoce por las cooperativas”. Esta es nuestra identidad positiva en el mundo de hoy. La identidad negativa ya la sabemos. Corresponde a los vascos de hoy desarrollar esta ‘identidad positiva’, porque a nadie de fuera de nuestras fronteras le interesan nuestras ideologías ‘abertzales’ o ‘españolistas’, y gracias a ese estilo de producción se nos identifica como colectividad en el  mundo de hoy.

Esto significa que hay que lanzar desde las más altas instancias vascas un gran proyecto de acción social, que abarque Euskadi en su totalidad y a Euskal Herria en su plenitud, proponiendo por ejemplo, la transformación social vasca a través la transformación de la empresa. Debemos crear nuevas empresas de gestión democrática con vocación de servicio al país. Este es el gran reto de futuro.

Las actuales cooperativas de MCC [8] representan un modelo de gestión democrática de empresas y de servicio al país. Pero es sólo eso: un modelo. Hay que crear más modelos democráticos. El modo de crear ikastolas en los años sesenta podría servir como modelo para desarrollar este proyecto. Las ikastolas no se crearon en base a decretos de la autoridad, ni bajo sus presupuestos. La iniciativa surgía entre gentes que querían que su pueblo tuviera una ikastola y se iba extendiendo de un pueblo a otro porque cada pueblo quería su ikastola. ¿Quién no desea que en su pueblo o ciudad no surgan nuevas empresas o servicios de gestión democrática con vocación de servir a la comunidad donde se inserta?

A diferencia de aquella, en la que ahora se propone, la iniciativa impulsora corresponde a las autoridades vascas y a los partidos políticos, a todos, pues hay que crear un humus favorable. La iniciativa concreta de crear modelos de empresas democráticas, sin embargo, corresponde a los particulares. Hay muchas ideas de las que partir, y existen experiencias nuevas, concretas, en nuestros pueblos.

Apoyar o rechazar proyectos de esta naturaleza responde a una sana competencia política, pues al final todo tiene su traducción a votos. E involucrando al euskera en estos proyectos se potenciará en análoga proporción la cultura y modernización de lo vasco. Se me hace difícil pensar que si el franquismo dio luz verde a un proyecto como el de Arizmendiarrieta, la democracia y los partidos políticos tienen menos motivo para no apoyar nuevas iniciativas sociales democratizadoras. Este proyecto no mira al pasado mas que para impulsar lo positivo. En realidad tampoco se inventa nada. Tenemos experiencia y tenemos algunos modelos. No partimos de cero.

 

Considerando en su totalidad las Memorias de Arzalluz bien puede decirse que, la falta de referencias en la valoración del movimiento de las ikastolas y del modelo vasco de producción (el modelo de empresas de gestión democrática de las cooperativas) indica el alto nivel de desapego de Arzalluz respecto de su pueblo que lo sustituye por polémicas elucubraciones de altísima política entre ideologías “abertzales” y “españolistas” que se convierten en su zarzal particular. En realidad su desapego al pueblo, significa dos cosas: uno, que se opone con todas sus fuerzas a la transformación social del país; dos, que se opone también con todas sus fuerzas a elevar el nivel democrático de su pueblo.     

 

Jon Mimentza Alberdi

Afiliado en el batzoki de Gros. Donosita

 

[1] Como el insigne nacionalista Manuel de Ynchausti, Higinio Uriarte fue un nacionalista vasco nacido en Filipinas. Con la invasión japonesa, Uriarte abandonó su hacienda y se internó en la selva. Fue la bestia negra de los invasores. Dirigió las guerrillas antijaponesas de la isla de Negros hasta la derrota japonesa.

[2] Organización regional del PNV en Bizkaia.

[3] Organismo precursor de la CIA.

[4] Este apoyo data desde los años cincuenta con cooperativas ubicadas en el Duranguesado y anteriores a las de Arrasate-Mondragón pero todas ellas están conectadas por la acción social.

[5] Bultzagilleak era la firma de la línea editorial de la revista Goiz Argi, durante los años 1975 -1981. La integraban Antón de Irala, José Murua, quien esto firma, y otros. Sus seguidores son conocidos como bultzagilles.

[6] EBB: máximo organo ejecutivo del PNV.

[7] Monzón: en su primera época fue político nacionalista del PNV. En un exilio de más de cuarenta años, llevó una errática vida política. Acabó siendo lider y mascarón de proa del MLNV.

[8] MCC son las siglas que representan a  la Corporación de las cooperativas creadas  bajo la inspiración del padre Arizmendiarrieta. Su sede está en Mondragón.