Artxibo rtf
(34 - 2005ko Urtarrila)

La nueva propuesta de Batasuna

 

Recuperar el poder perdido

 

La propuesta de Batasuna viene dada en un momento especialmente grave para el MLNV. Es verdad que, por parte de este movimiento, se está dando un esfuerzo sostenido para superar esta coyuntura, que en lo policial y lo político está resultando tan calamitoso. Las elecciones municipales, generales y europeas han supuesto, en ese sentido, un éxito, que no por la situación de ilegalización y de falta de representación es menor. La recuperación electoral de Batasuna, en sus diversas denominaciones, presupone un avance respecto a la situación dramática de reflujo que se dio durante las elecciones autonómicas del 2001. En estas elecciones Batasuna perdió "la llave" de poder condicionar proceso político –aunque su presencia en el Parlamento Vasco resultó útil para dinamitar las iniciativas del tripartito en el poder y para mostrar la precaria división política de nuestro país. La creación de Aralar, tras estas elecciones, y el sentimiento de agravio creado por la ilegalización, han supuesto dos cortafuegos a la sangría electoral. Pero había otra cuestión que quedaba pendiente: la cuestión de la recuperación de la iniciativa política.

 

Porque, para el MLNV, ahora se trata de "recuperar" esos dos factores, que se encuentran en tan grave peligro: la presencia social, la movilización, la moral de futuro y de lucha que han caracterizado a sus maniobras en el terreno político y de la lucha de masas, y la iniciativa política antes citada.

 

Muchos analistas dejan a un lado la observación de dos de los factores que mayor daño han causado al MLNV: la derrota electoral del 2001 –que supuso un retroceso en el proceso llevado por el movimiento desde Lizarra-Garazi y que, combinado con los golpes policiales, tan duramente quebrantan la moral de su militancia; y la creación del Plan del Gobierno Vasco, que ha dejado al MLNV sin una alternativa creíble de cara al electorado. Así lo señala el análisis de coyuntura de la propuesta de Batasuna: "la izquierda abertzale entró en una crisis importante y su capacidad política para incidir en el escenario político se redujo por un tiempo"(GARA 15-11-2004). La propuesta de Batasuna viene, pues, a dar una respuesta a estos dos retos.

 

Y esa respuesta se basa en una nueva vuelta a los orígenes. Pues tal era el significado de la parafernalia montada en el Velódromo de Anoeta el día de la presentación de la Propuesta: viejos líderes, fotografías de luchas pasadas, resurrecciones (como la de la figura de Telesforo Monzón) que nos retrotraen a épocas más gloriosas, y el rotundo "Gora ETA militarra" con el que se cerró el acto, nos hablan de la necesidad de otorgar ánimo y espíritu a una militancia huérfana de resultados y casi de esperanza. Como toda propuesta del MLNV, está no se debe entender en términos de inmediatismo, es decir, es una propuesta para un ciclo político que busca remover el escenario político antes de 4 años. No olvidemos que la propia propuesta de ETA de la Alternativa Democrática, tardó al menos tres años en mostrar sus consecuencias palpables. Lo dice claramente el sociólogo cercano al MLNV Jakue Pascual: "la novedosa oferta de Batasuna abre una larga marcha. Que nadie piense que en esta fase la propuesta va a materializarse ante el panorama político constituido (...) En definitiva, la IA no cuenta más que con sus propias fuerzas para rearticular políticamente su espacio sociológico..." (GARA 11-12-2004). Una "larga marcha" que durante tiempo, mientras dure "esta fase", será seguida en solitario por parte del MLNV, ya que "no cuenta más que con sus propias fuerzas".

 

 

La propuesta

 

Saliendo al paso de determinadas declaraciones políticas, que valoraban de forma positiva el hecho de que fuera Batasuna la que hiciese la propuesta y no –como en otras ocasiones- ETA, afirma sin tapujos el ex dirigente de Batasuna Antton Morcillo: "A mi entender, que la presentación de la propuesta haya corrido a cargo de Batasuna, no dice nada en contra de ETA, sino todo lo contrario" (GARA 28-11-2004). Hay en esta presentación un hecho táctico, del que nos da cuenta Morcillo, que es que la adhesión de Batasuna a la Alternativa Democrática de ETA de 1996, causó el encarcelamiento de la Mesa Nacional de HB. No iban a caer en el mismo error. En este caso, no iban a dar motivos legales para el encarcelamiento de aquellos que hacían suya esta propuesta, de haber sido ETA la que la presentase. Y, al mismo tiempo, Morcillo señala, que esta propuesta "no dice nada en contra de ETA, sino todo lo contrario". Y es que, a estas alturas, resulta flagrante la contemplación, en el terreno de la estrategia, de una separación o división entre Batasuna y ETA. La separación entre ETA y Batasuna es funcional y plantear que esta es rehén de aquella constituye un auténtico disparate político. Batasuna y ETA cumplen su función respectiva dentro del conjunto del MLNV y obedecen y obedecerán a la misma estrategia. Lo que no obsta para que, como en el caso de Lizarra-Garazi, ambas organizaciones se repartan los papeles y aludan a una autonomía derivada de sus diversas funciones para justificar decisiones determinadas, como la ruptura de la tregua por parte de ETA.

 

La propuesta viene precedida por un análisis de la coyuntura política de los últimos 25 años. Hay analistas y políticos que desvalorizan esta introducción, como si se tratase de una especie de alocución de consumo interno, con la intencionalidad de paliar la naturaleza de la propuesta con una visión triunfalista de la realidad. Ello es un grave error, ya que entre este análisis de coyuntura y la propuesta concreta existe una coherencia. El análisis, además, trae a la vista los momentos duros del MLNV (la época de 1992, la derrota y pérdida de iniciativa del 2001) con la conciencia de que sus enemigos "no contaban con la capacidad de reordenación táctico-estratégica de la izquierda abertzale". Es esta confianza plena, señalada también por Morcillo, de que "la fortaleza de una opción política es la fortaleza de sus ideas", recorre la propuesta de Batasuna como un hilo conductor, donde se subraya, precisamente, la persistencia y la constancia, la visión prolongada de la lucha, la recuperación del factor tiempo, como cuestión fundamental. Todo ello es una reformulación de la ponencia Oldartzen que, en otras circunstancias, pero con un panorama análogo de expectativas defraudadas de cara a la base social del MLNV, trataba de forzar el escenario político, con la promesa de resolución del conflicto (y con una fórmula para visualizarlo) y con la socialización de la violencia a todo el espacio político de Euskadi. En este sentido, hay también coherencia entre la actual propuesta de Batasuna y la oleada de kale borroka desatada contra tanto el PSOE como el PNV. Aunque en este caso hay un importante matiz que enseguida aclararemos.

 

La fórmula de resolución del conflicto, que se divide entre un "acuerdo entre los agentes de Euskal Herria" y un "acuerdo entre ETA y los estados español y francés" recoge de forma íntegra el espíritu y la práctica de Lizarra-Garazi (donde también se dio un acuerdo entre el MLNV, los partidos abertzales e IU y una negociación entre el PP y ETA) y, por tanto, no aporta ninguna novedad. La admisión de "la adhesión y el respeto de las distintas sensibilidades existentes en el pueblo vasco" es posterior a la aceptación previa de este planteamiento doble. Por eso dice Morcillo:

 

"Respecto al contenido de la declaración de Anoeta, éste hay que ponerlo en relación con propuestas anteriores como la Alternativa Democrática o el manifiesto de Udalbiltza para una solución democrática al conflicto vasco. Por eso, las novedades materiales no residen tanto ni en el compromiso de Batasuna con el respeto a todos los derechos humanos o con las vías políticas y democráticas, sobradamente expuesto por activa y por pasiva en múltiples declaraciones orales y escritas, ni tampoco al enunciar los contenidos del acuerdo que deberían tomar los estados y ETA respecto a las consecuencias de los 40 años de conflicto moderno, ni siquiera en el carácter democrático que debe tener el acuerdo entre los agentes políticos y sociales vascos para definir el nuevo marco de actuación política, ambos también expresados en el texto de la Alternativa Democrática".

 

Por tanto żDónde residiría la novedad de la propuesta? El salto cualitativo que se anunciaba con ella viene dado por la recuperación de un término que el MLNV negaba para el proceso de 1999. En aquel entonces, los líderes del MLNV decían constantemente que todavía no estábamos en un "proceso de paz". Y eso que existía un alto el fuego por parte de ETA. Eran otros tiempos que poseían sus propias necesidades políticas. La asunción del término de "proceso de paz" por parte de la propuesta de Batasuna presupone un posicionamiento de lo político como previo de lo militar, es decir, la oferta de la paz busca un protagonismo autónomo, y lo militar pasa a ser demostración de capacidad de disuasión, y no busca, de la forma tan ostensible de 1993 para adelante, sembrar el terror. Es coherente, por esta razón, que sea Batasuna la que lance la propuesta. Se trata así de ofrecer algo positivo junto con un accionar violento sujeto a los menos costes posibles en lo político y en lo operativo. La estrategia político-militar se adapta a las actuales circunstancias restrictivas.

 

Hay en la propuesta la prolongación y la presentación de otros cambios semánticos, como son los de asumir también los términos de "derechos humanos", "pluralismo" y "normalización". La propuesta de Batasuna, en este sentido, representa un jalón más en la adaptación a un nuevo vocabulario político, al que el MLNV, como siempre, pretende insertar su propio contenido. Y es que el ejemplo irlandés se muestra providencial y de él toman buena nota los redactores de la propuesta. Por que persiste el papel tutelar de ETA en esta propuesta, siguiendo, aquí, el ejemplo irlandés. Pues no olvidemos que el proceso irlandés avanza y retrocede a golpe de las decisiones del IRA. Y eso que Batasuna no propone ni desarme ni desaparición de ETA, sino que la organización armada negocie con el estado español, la "desmilitarización del conflicto", cosa mucho más vaga y que presupone también la "militarización" del conflicto, es decir, la demostración de una capacidad operativa por parte de ETA, que es otra de las materias pendientes del MLNV en esta nueva etapa que se pretende abrir.

 

Los estrategas del MLNV, con una perspectiva de lucha prolongada, hacen de la necesidad virtud y tratan de acoplar la situación de baja capacidad operativa de ETA con una apariencia de distensión de la lucha armada, mientras cobra protagonismo el aspecto político de su lucha mediante una propuesta de "proceso de paz". Por ello dice Rafa Díez, refiriéndose a la propuesta, de que "la solución del conflicto se ha situado en el centro de la agenda política" (GARA 17-11-204). Es la expresión del deseo que envuelve a la propuesta de Batasuna: que ella misma se coloque "en el centro de la agenda política" o, lo que es lo mismo, arrebatar el control de la agenda política de la mano de las instituciones.

 

Y es a la luz de esta recolocación de lo "político" –como "solución del conflicto"- de la mano de Batasuna, como hay que entender la carta de los seis históricos de ETA, coincidiendo con la propuesta de Batasuna. Una carta donde lo que se critica es la imposibilidad de ETA de llevar a cabo sus acciones, de que la lucha armada sea el eje de la lucha del MLNV y, por tanto, la necesidad de "orientar la acción hacia la lucha institucional y de masas, de acuerdo con las pautas que establezca la izquierda abertzale en su conjunto" (Diario de Noticias 2-11-2004). Y afirman: "aquí lo que falla es el motor. Es decir falla la estrategia político-militar sustentada en la potencialidad de la lucha armada". Ergo, hay que cambiar de motor (que este sea político) y dejar que ETA actúe a la medida de sus posibilidades, dando una apariencia de distensión a lo que es una rearticulación estratégica a largo plazo en la que pueden venir mejores tiempos para el ejercicio de su plena capacidad operativa. La estrategia seguirá siendo "político-militar" pero ahora estará sustentada en la "potencialidad" de la lucha política y de masas.

 

 

La propuesta contra el plan

 

La otra novedad de la propuesta es externa, es una novedad de contexto, es, como señala Morcillo, "la caída del mito de Maltzaga", el hecho concreto de la existencia de otra alternativa política, el Plan del Gobierno Vasco, contra la que apuntan todas las baterías del MLNV. Y subraya "la caída del mito de Maltzaga" –es decir, la caída del mito de un "frente abertzale" formulado en los términos en los que Telesforo Monzón aludía, de que el MLNV y los partidos abertzales marchen juntos hasta la divisoria política de los caminos: "Maltzaga no existe porque el itinerario hay que hacerlo todos los días con lo que se tiene, con la capacidad de transformar intereses distintos en avances comunes, sin más hipotecas que las que establezca la correlación de fuerzas de cada momento". Es la "correlación de fuerzas" –negativa, en este momento, pero que, de cara a las próximas elecciones autonómicas, puede cambiar- la que dicta las condiciones de posibilidad de revitalización de un nuevo Lizarra-Garazi. Mientras el tripartito del actual Gobierno Vasco permanezca fuerte, por tanto, hay que seguir por un camino solitario, mientras se rearticula el "espacio sociológico" del MLNV. Y, sobre todo, en un momento de confusión para la militancia, no es adecuado que el camino deba hacerse en solitario. Hay que clarificar ante la militancia, como plantea Morcillo, ‘los intereses distintos’, del MLNV respecto al nacionalismo o respecto al propio PSOE, pero subrayando ‘los avances comunes’ –la derrota del PP, la asunción generalizada del cambio político no sólo en Euskadi, sino también en Catalunya, poniendo en crisis el modelo vigente de estado.

 

La propuesta de Batasuna apunta directamente a esta oposición entre el Plan de Gobierno y ella misma: "Es precisamente el PNV el que aprovecha este momento para presentar el plan Ibarretxe como mecanismo que aborte el debate abierto en el conjunto del país sobre el marco, y además, sirva para desgastar a una Batasuna en plena ilegalización". Es decir: volvemos al principio de disputa de iniciativa política (en el cual el Plan actuaría como desactivador del "debate abierto en el conjunto del país" por parte del MLNV) y la disputa del espacio político y de masas (de que el plan "sirva para desgastar" a Batasuna). ETA, en su Zutabe 106 de noviembre del 2004, en clara alusión a la propuesta de Batasuna (llamada aquí "la Alternativa de la izquierda abertzale"), señala que una de las funciones de esta viene marcada por "la necesidad de hacer frente a las propuestas engañosas, basadas en la Autodeterminación y en dar la palabra al pueblo que los diferentes agentes están presentando".

 

En este contexto, żdónde se encontraría la virtualidad de la propuesta de Batasuna frente al Plan del Gobierno Vasco? En que la propuesta de Batasuna apunta a uno de los aspectos más importantes del Plan: la condición de ausencia de violencia para que pueda llevarse a cabo. Tengamos en cuenta que el Plan del Gobierno Vasco se formula en unas circunstancias muy diferentes a las actuales, de ofensiva legislativa y política del PP. El Plan del Gobierno constituía, así, una reafirmación de principios, que se planteaba en un contexto de radicalización de contradicciones entre el gobierno vasco y el gobierno español. La alusión a la condición de "ausencia de violencia" era así un reconocimiento, frente al conflicto político interinstitucional, de la existencia previa del problema de la violencia. En otro contexto, donde la reforma de la constitución española y del estatuto de autonomía de Catalunya parecen inevitables (y con el PSOE planteando, también para Euskadi, una reforma del estatuto de autonomía) tal condición proporciona a ETA una oportunidad. Oportunidad que sirve para dotar de convicción a la propuesta de Batasuna –una convicción más allá de sus contenidos aparentes, que son los señuelos de siempre, de reconocimiento del derecho de autodeterminación, etc, etc.

 

La fuerza de la propuesta de Batasuna es que nos vende un proceso de paz frente al plan Ibarretxe. Su debilidad es que sigue pareciendo un ‘proceso tutelado’. De este modo, la ofensiva violenta es una condición necesaria para demostrar la incapacidad del plan y la efectividad de la propuesta, que se nos presenta como siempre, como remedio para todos los males derivados de la violencia que ETA produce. Por ello, afirma ETA en su Zutabe 106 de noviembre del 2004 que "De aquí a junio se vivirán momentos importantes en nuestro pueblo. La izquierda abertzale tiene que salir fortalecida de estos retos. Hacer frente a la opresión, denunciar y desactivar la mentira de Ibarretxe, fortalecer la Alternativa de la izquierda abertzale, marcar nuevos pasos por medio del Debate Nacional, deben de ser muestras distintas de una dinámica renovada". ETA, pues, nos plantea los tres pilares de la estrategia del MLNV, uno de los cuales es la propia propuesta de Batasuna (la "Alternativa de la izquierda abertzale"), otro el combate frontal, político-militar, en contra del Plan del Gobierno ("denunciar y desactivar la mentira de Ibarretxe"), mientras se mantienen calientes ciertos espacios políticos, como el Foro Nacional de Debate o Eztabaidagunea, caladeros de abertzales inocentes que se mueven bajo el brillo del espejismo del espíritu de Maltzaga y que sirven para dar a la alternativa política del MLNV un ámbito publicitario de representación más allá de su espacio político, jugando el papel de incubadora de un nuevo Lizarra-Garazi.

 

ETA, recogiendo para sí misma la representación del conjunto del MLNV, lo repite de forma machacona: "la izquierda abertzale no acepta el Plan Ibarretxe, y no lo aceptará. Seguiremos diciendo NO al Plan que busca la reforma del Estatuto. Que quede claro, decimos NO al Estatuto presentado por Ibarretxe, decimos no al engaño".

 

 

 

Convergencia situacional

 

El MLNV está en contra del Plan de Gobierno por una práctica cuestión de principio, no lleva el timón. Otra cosa es que por mantener viva la llama de la lucha y la posibilidad de desestabilización utilice todos los recursos del sistema parlamentario para azuzar unos contra otros y crear la mayor confusión y engaño posibles. Muestra de ello es la abstención de Sozialista Abertzaleak en la votación de la tramitación del Plan del Gobierno Vasco. Esta maniobra ha servido para que diversos medios de comunicación y portavoces políticos puedan aventar el espejismo de una compatibilidad entre las alternativas del MLNV y del PNV, aunque Arnaldo Otegi deje bien claro su postura negativa: "decir no al plan Ibarretxe no es un capricho", "decimos no porque sólo responde a los intereses de unos partidos"(DV 21-12-2004). El aspecto positivo, es la interpretación que hace el dirigente de Batasuna de esta tramitación, que supone, para el MLNV, levantar el acta de defunción del Estatuto de Gernika: "podemos decir de forma oficial que el Estatuto ha muerto" (GARA 21-12-2004). Resulta bastante evidente, sin embargo, que no por tratar de enterrar al Estatuto de Gernika van a ayudar a dar a luz a uno de sus retoños, como puede ser el Plan de Gobierno o la propia Propuesta del PSOE. Pero esta maniobra da tiempo al MLNV, a la vez que pone al Gobierno Vasco y al nacionalismo vasco en el ojo del huracán de las soflamas mediáticas, y determinados líderes políticos resucitan teorías conspiratorias.

 

La cercanía de los comicios autonómicos y el hecho de que el programa electoral de los diferentes partidos vaya a girar en torno a la cuestión de la reforma estatutaria y más concretamente entorno al Plan del Gobierno Vasco, va a dar a los próximos meses una transcendencia especial. Nos encontramos ante la segunda vuelta de las elecciones del 2001, donde vuelve a darse la convergencia situacional entre los partidos estatales y más concretamente el PSOE, cuya apuesta estratégica es más arriesgada y tiene más posibilidades electorales, y Batasuna, que debe, a la vez, mostrar su fuerza y quitársela a la coalición EA-PNV. Estos partidos convergen en su deseo de hacer descabalgar al tripartito del Gobierno Vasco.

 

En este sentido, el análisis de coyuntura de los partidos estatales y concretamente de ámbitos cercanos al PSOE va por el camino de considerar próxima la extinción de ETA donde se prescinde de la consideración de que la represión policial es efectiva porque va combinada con otros factores, como son la derrota electoral del 2001 (que es el comienzo del vía crucis del MLNV, como sus propios análisis lo confirman) y la pérdida de iniciativa y de centralidad política ocasionada por el lanzamiento del plan Ibarretxe. Por ello sería imprudente obviar el propio análisis de los estrategas del MLNV, que inciden en la continuidad de ETA y principalmente en la pérdida de iniciativa y en el peligro de erosión social, y que tratan de solventar mediante la estrategia multilateral puesta en marcha mediante la propuesta de Batasuna.

 

La mayor fuerza del MLNV y el campo de su potencialidad es la continuidad de conflictos que pueden degenerar hasta el antagonismo, sin cauces democráticos de resolución. Pensar que los estrategas del MLNV van a dejar su estrategia político-militar cuando tienen por delante todo un campo de contradicciones fecundas, con potencial de ruptura, es obviar la parte política del MLNV, que es la que alimenta y da aliento a su parte social y su parte armada. La propuesta de Batasuna estaba dedicada, por tanto, a la propia militancia del MLNV y era el anuncio de una esperanza: de que con el instrumento de una oferta de paz en la mano y con las contradicciones del enemigo en la otra es posible vencer; por tanto, pedía fe y constancia para un viaje largo. Y, no olvidemos, para un viaje político-militar.

 

Hacia la ruptura

La iniciativa de Batasuna de dividir su voto y apoyar y negar a la vez el Plan de Gobierno en la votación de fin de año en el Parlamento Vasco es uno de sus primeros pasos en recuperar la iniciativa y marcar la agenda política vasca. Así lo dice Batasuna en su Barne buletin berezia de diciembre del 2004: esta decisión, que posibilita la puesta en tramitación del Plan de Gobierno, "supone un nuevo paso en nuestra ofensiva política; una pieza más en nuestra línea de intervención política global, que hay que entenderla junto a las demás piezas". E insiste: "es un elemento que forma parte de todo El Plan global de intervención de la izquierda abertzale". Esta decisión es, por tanto, coherente con las intenciones de su Propuesta.

En este documento se remarca también el carácter secreto de la decisión y el que esta fuera tomada por el conjunto de las organizaciones del MLNV –incluida ETA, presente en la sesión del Parlamento Vasco mediante la lectura de la carta de Josu Ternera: "sólo manteniendo en secreto el sentido de nuestra votación podíamos coger desprevenidos a los demás agentes políticos y multiplicar los efectos políticos de dicha votación". Cabe destacar que Batasuna ha realizado un ejercicio de división dialéctica (un "uno se divide en dos") donde se combate explícitamente al propio Plan de Gobierno con la intención de plantear un escenario de contradicciones y de pálpitos de ruptura entre los partidos políticos y los ámbitos institucionales. Constituye la escenificación de un choque de trenes político-institucional entre el Gobierno vasco y el español, y entre el nacionalismo vasco y el estatalismo. Así lo afirman: "de este modo vamos a condicionar la apuesta del PNV, dificultar la jugada que tenía preparada para las elecciones autonómicas y dificultar su intención de imponernos el Plan", mientras que, por otro lado, "obligamos al PSOE a moverse en un escenario político que no quiere. Con un supuesto plan "secesionista" ante la opinión pública española".

Batasuna pretende perfeccionar la apuesta estratégica que le salió mal en el 2001, es decir, pretende descabalgar al nacionalismo vasco de sus resortes institucionales, contaminando su alternativa política (el Plan de Gobierno) con sus votos, y tratando de quitarla de en medio por la vía de una aceleración de su tramitación. Así la encamina hacia un previsible rechazo por parte del Gobierno y parlamento españoles, y se quita de encima un elemento político engorroso, que le causa una evidente contradicción con su base social y electoral. Por ello, dice el comunicado de la Mesa Nacional de Batasuna del 31-12-2004 que su previsible no absoluto al Plan de Gobierno "era la coartada perfecta para buscar la mayoría absoluta, pivotada sobre nuestra ilegalización, en las próximas elecciones autonómicas (...) la coartada que la izquierda abertzale desmontó en el pleno de ayer". La división en dos del voto de Batasuna obedece, pues, a uno de los segundos pilares de la propuesta de Batasuna: mantener y consolidar la base social propia. Frente a la demasiado clara estrategia del 2001, donde, por parte de Batasuna, se apostaba explícitamente por Mayor Oreja como lehendakari, la doble postura de Batasuna en esta votación responde a la intención de contrarrestar el tirón nacionalista, que repercutiría a favor del tripartito, de una confrontación con el gobierno español y los partidos estatalistas mediante una apertura táctica, cuyo límite será las próximas elecciones, donde Batasuna jugará previsiblemente a la carta del voto nulo o la abstención, cortando la hierba de los pies al plan del lehendakari en el terreno más importante: en el de la legitimación del voto popular, en unas elecciones que poseen carácter de refrendo al plan. Para eso sirven los votos de Batasuna en el Parlamento Vasco: para impedir una mayoría absoluta nacionalista en las próximas elecciones autonómicas.

Esta votación del Parlamento Vasco ha desencadenado toda una serie de iniciativas "multilaterales" que expresan de forma práctica la aplicación o aplicabilidad de la propuesta de Batasuna. Comentaremos brevemente algunas de ellas, como la de Nazio Eztabaidagunea, la carta de Batasuna a Zapatero y el último comunicado de ETA.

La iniciativa de Nazio Eztabaidagunea posee la virtualidad de dar cobertura ideológica a la interpretación que Batasuna hace de sus votos favorables al plan, interpretación que pasa por la manipulación de conceptos comunes, como el de la "consulta popular", que aparece en el Plan de Gobierno y al que Batasuna pretende otorgar el contenido rupturista –y, por tanto, anti-plan- que caracteriza a su ideología revolucionaria. Aquí se trata de compartir aspectos del plan pero que vayan más allá del plan. Nazio Eztabaidagunea es así el marco adecuado para plantear un ámbito de sustitución del Plan de Gobierno y de las propias instituciones vascas por un organismo auspiciado por el MLNV y en el que ETA cifra tantas esperanzas de futuro.

La carta de Batasuna a Zapatero es otro eje de la estrategia de la Propuesta. Pues una vez escenificado el desencuentro institucional y político entre nacionalistas y socialistas, una vez puesto en marcha el mecanismo que puede desencadenar la ruptura entre instituciones y entre partidos políticos en Euskadi, Batasuna se apresura a plantear interlocuciones diferenciadas con aquellos entre los que ha sumido en la discordia. A los nacionalistas se acerca con el señuelo de los votos positivos del parlamento y con la oferta de consensuar una "consulta" mediante Nazio Eztabaidagunea. A los socialistas, al presidente Zapatero, se acerca con la promesa de un "proceso de paz". Dice la carta: "hagamos todo lo que está en nuestras manos para situar el conflicto político y armado en una fase definitiva de superación"(El País, 15-1-2005). E invita al gobierno a que abra conversaciones con ETA.

ETA por su lado se adhiere de forma rotunda a la Propuesta de Batasuna –"es la aportación más sólida que se ha presentado cara a superar el enfrentamiento entre Euskal Herria y los estados" (GARA 16-1-2005)- y manifiesta su voluntad de implicarse "en un proceso de estas características". Para ETA es "el entierro del Estatuto de la Moncloa" el que hace posible esta situación.

Una vez separados y divididos los enemigos nacionalistas y socialistas el MLNV plantea su estrategia de interlocuciones separadas. Y estas iniciativas convergen en un punto: son iniciativas que prescinden de las realidades institucionales vascas. Es aquí donde hay una convergencia entre los socialistas y el MLNV, en tanto que los primeros, con su negativa a tener en cuenta la mayoría absoluta del Parlamento Vasco y, por tanto, su negativa a negociar el Plan de Gobierno, así como su negativa a tramitar su propuesta de reforma del estatuto por vía del Parlamento Vasco, pueden ver una oportunidad de ampliación de sus posibilidades políticas entrando por el camino de la oferta de un "proceso de paz" planteada por Batasuna y por ETA, habida cuenta del triunfalismo de Zapatero en cuanto a la defunción próxima de ETA.

Por parte del MLNV se trata de meter la mayor confusión y engaño posibles en la política vasca, con vistas a propiciar el fracaso más cercano posible del Plan del Gobierno vasco. Es en esta clave en la que debemos entender las acciones del MLNV. La Kale Borroka, los ataques y amenazas a los partidos políticos y a sus representantes municipales, las declaraciones de apertura, los cambios de léxico, una posible tregua de ETA, son factores instrumentales para conseguir recuperar su iniciativa política. Los votos del Parlamento constituyen uno de los desencadenantes de este proceso. Que es un proceso multilateral, donde entran lo político y lo militar, y donde de lo que se trata (siguiendo además el precedente de 1986) es de construir un proceso capaz de sobrevolar por encima de las instituciones vascas y sus iniciativas.

 

Imanol Lizarralde