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(36 - 2005ko Uzta
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EVOLUCIÓN POLÍTICA DE CHINA ANTE EL NUEVO SIGLO

La Cuarta Generación de dirigentes comunistas y la China de las reformas

Es un tópico referirse al actual régimen chino en los términos de un sistema comunista que, una vez pasada la crisis de 1989, sobrevive en función de renunciar a sus principios y de caminar hacia un modelo pleno de liberalismo económico. Es también una idea mayoritaria la de que las reformas económicas traerán, necesariamente, una apertura del régimen político, e incluso la gradual relativización del monopolio exclusivo del Partido Comunista de China. Este pequeño trabajo pretende mostrar algo diferente: que existe una continuidad esencial en la historia de China desde que el Partido Comunista toma las riendas del poder. Y que esa continuidad tiene una base muy concreta: el propio dominio del PCCH, que permanece incólume y que encuentra formas de reforzamiento en cada etapa, y el mantenimiento, por parte del partido, de una jurisprudencia basada en la dialéctica marxista –en una ley política que se encuentra por encima de la ley jurídica. Para mostrar las características de la dialéctica marxista en el caso de China haremos uso del trabajo clásico de Antonio de Irala Uno se divide en dos (Etor-Erribide, San Sebastián, 1976). Y también haremos alusión a los jalones generales de la historia China reciente a lo largo de los años de la reforma, tocando la nueva etapa que protagoniza Hu Jintao para culminar con un somero examen de las declaraciones contenidas en el 16 Congreso del PCCH (2002).

Con la subida al poder del nuevo presidente chino, Hu Jintao, la cuarta generación de dirigentes comunistas chinos toma las riendas del estado, de partido y, como ha ocurrido recientemente (sept. 2004) del propio ejército, que todavía se encontraba bajo la jefatura del presidente saliente, Jiang Zemin. Mucho se escribe acerca del carácter reformista, liberal o conservador del nuevo líder comunista. Quizá la característica fundamental de este líder venga marcada por las peculiaridades de su ascenso. Pues Deng Xiaoping, tras la tremenda crisis de 1989, tras destituir a dos secretarios generales del PCCH, escogió a su sucesor (Jiang Zemin) y al sucesor de su sucesor (Hu Jintao). Fue esta una acción inusual, que obedecía a dos necesidades, a dos lecciones, derivadas de un discernimiento producto de la citada crisis. La primera de ellas era la de otorgar estabilidad a la dirección del PCCH, que, a lo largo de su historia, se había visto sometida a depuraciones y limpiezas con potencial carácter desestabilizador. De cara a la que se preveía larga trayectoria de amoldamiento del "socialismo de mercado" en pos del objetivo de conseguir un "moderado" bienestar de la población (en el cual Deng Xiaoping cifraba las posibilidades de mantenimiento del régimen), era necesario mantener a la dirección del Partido Comunista fuera de conflagraciones sangrientas. Y la segunda de ellas, era la de asegurar los puestos de dirección a personas que, en un momento determinado, no temieran las presiones externas e internas para reprimir con mano dura a los enemigos del partido y del régimen. Jiang Zemin lo demostró con la represión sangrienta del grupo religioso Falung Gong en 1999, justo en el décimo aniversario de las jornadas de Tianamem y de la gran represión dirigida por su mentor político Deng Xiaoping. Hu Jintao lo demostró tomando las riendas del Partido Comunista en Tibet, en sustitución del liberal y popular líder Wu Jinghua, en 1989, en plena crisis política, donde, durante cuatro años, impuso la ley marcial, rompiendo de forma abrupta con una década de liberalización, y dirigiendo la ocupación militar del país, con numerosos arrestos, torturas y ejecuciones, y una redoblada beligerancia contra el budismo tibetano y su representante en el exilio, el Dalai Lama. En China no habría, como en la Europa del Este, una "revolución pacífica", en la que los mandatarios comunistas harían cesión voluntaria del poder. "Una cosa está segura –afirma el periodista Pepe Escobar desde el Asian Times- el [Hu Jintao] no va a ser Mikhail Gorbachev vestido de mandarín". Por medio de estos dos criterios fundamentales Deng Xiaoping quería remarcar la unidad irrompible entre la prolongación de las reformas económicas y el monopolio de la política por parte del PCCH y, por tanto, su fidelidad a sus objetivos estratégicos.

Hu Jintao comenzó su mandato con una apertura de los canales de crítica al régimen y al partido. Si, en parte, la apertura iba encaminada a responsabilizar a su antecesor, Jiang Zemin, de los importantes problemas que tiene China respecto a la corrupción, la situación social y la falta de libertades, llegó a crear entre los intelectuales la expectativa de la persistencia de una permanente libertad de crítica. Estas expectativas duraron poco, ya que, según el especialista en China, Paul Mooney, tras unos meses, se restableció la censura con mayor vigor que en la era de Jiang Zemin "Desde la primavera del 2003, la libertad de expresión se encuentra desnuda en China. Han sido cerrados periódicos, han sido aprisionados editores, periodistas y disidentes de Internet, algunos abogados han visto temporalmente revocada su licencia y los intelectuales se encuentran bajo ataque". Esta experiencia es coherente con otros periodos de apertura y brusca restricción, que es una de las características del régimen, como ocurrió en abril de 1956, bajo Mao Zedong en lo que se denominó la campaña de "las cien flores" ("que florezcan cien flores y cien escuelas") o la llamada "Primavera de Beijing" que Deng Xiaoping impulsó durante los últimos años de los 70, en ambos casos con la misma consecuencia de un periodo de reforzamiento del control y la represión.

Y es que si bien se ha tratado a Hu Jintao como a un mero tecnócrata con tics nacionalistas, fue educado en la Universidad de Qinghua, fábrica de graduados a la vez "expertos y rojos". Su experiencia política gira alrededor de la Liga de Juventud Comunista, organismo ortodoxo e ideologizado por antonomasia, siendo su presidente en el periodo 1982-5. Es de este organismo del cual ha reclutado los nuevos cuadros que le rodean. En enero de 2004 lanzó una campaña de 18 meses para "mantener el carácter avanzado de los miembros del Partido Comunista Chino", que le permitió poner a sus hombres en los puestos de mando y que extendió a lo largo de ministerios, fábricas y escuelas periodos de estudio ideológico y de autocrítica, en la mejor tradición maoísta. Diversos expertos, como el filósofo político Xu Youyu de la Academia China de las Ciencias Sociales, señalan que el líder chino, lejos de ser "un reformista con chaqueta leninista" es mucho más ortodoxo y "conservador" (en el peculiar vocabulario político chino en el cual a la izquierda se le tilda de conservadora) que su predecesor Jiang Zemin. "Hu no ve su mandato como el fin de la dictadura del Partido Comunista Chino –afirma Paul Mooney – su meta es hacerla todavía más fuerte".

Para conseguir tal fin, el comunismo chino se enfrenta a tres enemigos y a un peligro. El peligro, del cual depende la propia supervivencia del régimen, consiste en la disparidad entre ricos y pobres creada en este periodo de desarrollo económico, que necesariamente ha traído un trastrueque del tejido social y económico, con nuevos problemas sociales, zonas en diversas fases de desarrollo y riqueza y diferentes sistemas de gestión, donde se combinan lo público y lo privado. "Las elites de Beijing –afirma el periodista Pepe Escobar- piensan que el Partido Comunista está en lo cierto: todo tiene que girar en torno al breakneck del crecimiento económico. Ningún populismo en la República Popular: ya pensaremos más tarde en la redistribución de la riqueza". Pero el "crecimiento económico" ha traído consigo un profundo desasosiego social, sobre todo por parte del campesinado, "privado de una decente asistencia médica, social, educativa, el derecho de tener más que uno o dos hijos", sometido a las leyes de la corrupción de cuadros del partido alejados del centro político y a exorbitantes impuestos, sigue atado y sin derecho a emigración de sus distritos rurales gracias a la persistencia del sistema de registro maoísta que impide la libre circulación y empadronamiento de las personas. Según el escritor chino Chen Guidi, autor de un famoso informe sobre las condiciones de vida en el campo, el nivel de vida del campesino chino ha caído en picado desde fines de los 70. Por otro lado, existe una población de emigrantes campesinos ilegales que ronda los 200 millones de personas, sometidos unos a una larga jornada laboral y a un sueldo mínimo y otros forman grupos de millones de desempleados. Los líderes comunistas chinos son perfectamente conscientes del peligro de que estos desclasados se unan a otros descontentos y formen "un Tiananmen campesino", que hay que evitar a toda costa.

Los tres enemigos están formados, primeramente, por las tendencias "separatistas" fuera y dentro del estado chino (por un lado, los movimientos nacionalistas y religiosos de las regiones del Tibet, Xinjiang, y la voluntad de algunos partidos taiwaneses de proclamar la independencia de Taiwán), por lo cual el nuevo liderazgo comunista plantea la estrategia de "luchar contra el separatismo" que es considerado "como la primera prioridad del primer orden de prioridades"; en segundo lugar, por el peligro de una "occidentalización política": "diplomáticos europeos en Beijing confirman que la cuarta generación [de dirigentes comunistas chinos] se encuentra positivamente alarmada por la posibilidad de un efecto domino democrático a través de Eurasia tras las "revoluciones" (naranja) de Ucrania y (terciopelo) de Georgia" ante cuya amenaza se alza la advertencia de un famoso editorial del oficial Diario del Pueblo señalando que "las fuerzas hostiles no han abandonado su conspiración y las tácticas de Occidentalizar China y dividir el país"; y, finalmente, por la amenaza religiosa, entremezclada, en el Tibet, con la amenaza separatista, en la figura a la vez nacional y religiosa del Dalai Lama en el exilio, y representada también por el grupo religioso Falung Gong, chivo expiatorio de las campañas gubernamentales, y la ilegal Iglesia Católica, duramente perseguida y castigada recientemente por el arresto de la persona del Nuncio del Vaticano, Julio Jia Zhiguo. También son de reseñar la represión, antes citada, en contra de intelectuales, escritores y periodistas, que ha llevado al oficialista Diario de la Liberación de Shangai a atacar a los "intelectuales políticos" y a proclamar, en la más estricta línea de la Revolución Cultural de Mao, que "la historia china ha probado que sólo cuando los intelectuales caminan junto con el Partido Comunista, convirtiéndose en parte de la clase trabajadora, y fundiéndose con las masas, pueden ellos plenamente manifestar sus propios talentos y tener una digna posición en la historia y la sociedad".

A pesar de todo esto, según Pepe Escobar, "la cuarta generación está confiada en que las agencias de seguridad pueden amenazar, encarcelar o exiliar a cualquiera que incluso implícitamente haga campaña en contra del partido". Dispone de poderosos instrumentos para ello, entre los cuales se encuentra el apoyo del Gran Capital, ávido de las posibilidades del mercado y de la mano de obra barata de China. Tanto el magnate de la Informática, Bill Gates, como el de la prensa mundial, Rupert Murdoch, colaboran estrechamente con el gobierno comunista chino, el primero para establecer un Gran Hermano informático, que controle las comunicaciones electrónicas en el interior del país, y el segundo para difundir al mundo una imagen positiva de la situación china. A estos factores se añade el apoyo de la Unión Europea a la apertura del embargo de armas a China, que duraba desde los sucesos de 1989. Sin soslayar la gran promesa de bienestar económico, la gran expectativa que ofrece el Partido Comunista al pueblo chino.

Dentro de este conjunto de cosas ┐Es posible seguir afirmando que el régimen que reina hoy en día en China es comunista? La mayor parte de los especialistas occidentales dan la negativa como respuesta. Interpretan que la evolución del sistema desde la crisis de los regímenes del Este ha llevado a otra cosa. Los líderes comunistas chinos, sin embargo, consideran que todo esto es fruto de la evolución de "un socialismo con características chinas", dentro de un largo periodo de adecuación a unas nuevas circunstancias. José Antonio Egido, ex líder de Herri Batasuna, ideólogo de EHAK y Doctor en Sociología y lector en la Universidad de Jilin en China, responde a la pregunta: "Hoy se puede decir que China sigue siendo un país socialista por varias razones: 1.- Porque se mantiene firmemente en el poder un partido que afirma basarse en el Marxismo-Leninismo. 2.- Porque se afirma que la clase obrera, incluida la intelectualidad, y el campesinado son las clases principales del país. 3.- Porque la educación se basa en valores socialistas y en el conocimiento del marxismo desde la escuela primaria a la formación doctoral. 5.- Porque respecto al imperialismo China mantiene su completa independencia sin rehuir su autodefensa cuando el país sufre provocaciones y su rechazo a las actividades hegemonistas y belicistas del Occidente imperialista". También señala los peligros, algunos de los cuales ya hemos dado cuenta con anterioridad. Pero concluye: "Los dirigentes del PC han aprendido de la derrota del campo socialista liderado por la URSS la lección de que hay que mantenerse limpios y ganarse continuamente el consenso popular. El país vive en condiciones de democracia socialista, o lo que es lo mismo, de dictadura democrático popular".

La intención de este trabajo, como señalamos anteriormente, es la de perfilar una respuesta, tomando como punto de arranque la dinámica de China durante el periodo de reformas y terminando con las conclusiones a las que se llega en el 16 Congreso del PCCH. Con la constancia de esa perspectiva, podemos empezar a tener elementos de juicio para discernir si la realidad que vive actualmente el régimen que reina en China se corresponde con sus raíces históricas y con las proclamas de los dirigentes comunistas.

 

La "liberalización burguesa" y la autocrítica dentro del Partido

La instauración de Hu Jintao en el poder ha hecho resaltar, en nuestro breve relato, algunas características: las restricciones y aperturas a nivel de expresión de ideas, la clasificación de los enemigos del Partido, la lucha interna dentro del Partido –con su expresión pública- y, finalmente, la persistencia en las reformas económicas junto con la conciencia de los problemas sociales que acarrean. En todo esto, la mayor parte de los especialistas políticos occidentales ven oportunismo y contradicción insalvable y, en definitiva, desvirtuación del originario proyecto comunista. Es por ello que nos vamos a referir a la historia china durante el periodo de crisis que protagonizó Deng Xiaoping y las reflexiones de su sucesor Jiang Zemin. Nuestra intención es concretar la perspectiva comunista que aplican estos dirigentes para dar sentido a sus acciones y teorizaciones.

Reformas y restricciones fulminantes van juntas dentro del accionar de los dirigentes comunistas chinos y ello es fuente de exégesis interminables. Como muestra el historiador Richard Baum tanto las reformas como esas restricciones encuentran sujetas a lo que denomina "el flujo Fang/Shou", que es como le llama al ciclo de apertura de reformas y control consiguiente, de dejar hacer con una mano y aferrar con la otra. Los economistas chinos lo decían de esa manera: "En muchas ocasiones [...] hemos sido testigos del espectáculo de "la flexibilidad inmediatamente seguida por el desorden, el desorden inmediatamente seguido por el control, el control inmediatamente seguido por la rigidez y la rigidez seguida otra vez por la flexibilidad" en un ciclo de "flexibilidad-desorden-control-rigidez". No sólo es dialéctico ese accionar por procesos contradictorios que a la vez son complementarios. Consiste en que las "reformas" y el "control" son, a veces, de diferente carácter, y tras un avance en lo que se denomina "liberalización económica" viene un énfasis en la lucha ideológica, en contra de la "Polución espiritual" –en lo que se refiere a las formas de vida juveniles derivadas de la cultura occidental-, en contra de la "liberalización burguesa" –es decir, en contra de aquellos que sostienen la necesidad de un modelo político liberal- o en contra de "los modos de proceder y sistemas anacrónicos". Y es que Jiang Zemin plantea con brillantez dialéctica en su discurso del 80 aniversario que "la diferencia más importante entre el socialismo y el capitalismo es la diferencia entre sus relaciones de producción y sus superestructuras ". Jiang Zemin pone énfasis en la relación entre "relaciones de producción" y "superestructuras" –o base ideológica- en que las reformas económicas tienen que ser asimiladas de una forma correcta desde la perspectiva política, y no tienen que ser consideradas como una "evolución pacífica hacia el capitalismo" sino como la "liberación de las fuerzas productivas" y, por tanto, como un factor de reforzamiento del estado socialista y del modelo chino de "modernización socialista". La lucha ideológica en contra de las desviaciones burguesas se corresponde con la "liberación de las fuerzas productivas", porque tal relación dialéctica es la condición de la originalidad de la adaptación del marxismo a las nuevas condiciones post-muro de Berlin. "Entendemos que por llevar adelante una política abierta, aprender tecnologías extranjeras y utilizar capital extranjero, nosotros queremos promover la construcción socialista, no desviarnos del camino socialista", decía Deng Xiaoping respecto a los disturbios de Tiananmen. Y remarcaba "no podemos estar sin dictadura. Debemos no sólo reafirmarnos en ella sino ejercerla cuando sea necesario".

Los hechos muestran que la lucha ideológica en contra de la "liberalización burguesa" y otras desviaciones no son simples palabras. Ejemplo de ello es la doble represión de, por una parte, los estudiantes que pedían la apertura democrática en 1989 en Tiananmem, y los miembros de la agrupación religiosa Falun Gong en 1999, tras la concentración que hicieron delante del Zhongnanhai, el palacio donde viven los líderes comunistas –acontecimientos que sacudieron toda la sociedad china y que dieron lugar a procesos de purgas, depuraciones, encarcelamientos y ejecuciones de cientos de miles de personas, llegando a afectar a la propia cúpula del Partido Comunista de China, con destituciones, encarcelamientos y expulsiones de muy altos cargos. Todo este proceso sirve para poner en claro que los principios fundamentales del Marxismo-Leninismo siguen vigentes, y serán aplicados en el momento de rigor. Y sirvió también para mostrar que los procedimientos de la Revolución Cultural, de destrucción pública masiva de libros subversivos, de sesiones de reacondicionamiento ideológico de autocrítica y de campos de reeducación, podían ponerse en marcha en cualquier momento. Decía Deng Xiaoping, con motivo de los disturbios de 1989: "En la Sexta Sesión Plenaria del 12 Comité Central yo dije que la lucha contra la liberalización burguesa debe ser conducida por veinte años. Ahora vemos que tomará más tiempo. La diseminación desenfrenada de liberalización burguesa puede tener graves consecuencias (...) Si no combatimos la liberalización desde un principio, nos veremos con problemas". Y, a continuación, expone el principio ideológico rector que guía esa lucha.

"Uno de los conceptos básicos del marxismo es que el sistema socialista debe ser defendido por la dictadura del proletariado. Marx dijo una vez que la teoría de la lucha de clases no fue su descubrimiento; su verdadero descubrimiento fue la teoría de la dictadura del proletariado. La historia ha comprobado que una clase nueva, ascendente, que ha tomado el poder es, en general, más débil que las clases opuestas. Debe, por lo tanto, recurrir a la dictadura para consolidar su poder. La democracia se practica en las filas del pueblo y la dictadura se aplica sobre el enemigo. Esta es la dictadura democrático popular. Es correcto utilizar la fuerza de la dictadura democrática popular para consolidar el poder popular. No hay nada malo en ello. Hemos estado construyendo el socialismo por sólo unas pocas décadas y estamos todavía en la primera etapa. Tomará un periodo histórico muy largo para consolidar y desarrollar el sistema socialista. Y requerirá la lucha persistente de varias generaciones, una o varias docenas de ellas. Nunca podemos dormir en nuestros laureles".

"La democracia se practica en las filas del pueblo y la dictadura se aplica sobre el enemigo". Este principio explica las formas diversas de resolver las contradicciones dentro de la sociedad china, en la línea tradicional maoísta, de diferenciar las "contradicciones en el seno del pueblo" y las "contradicciones con el enemigo". Pero es que además es expresión de la propia naturaleza del estado comunista chino que, como no podía ser de otra manera, en estos casos se divide en dos: por un lado está la democracia socialista, susceptible de todas las mejoras que se quiera, y por otro lado la dictadura democrático popular, que marca la línea de separación entre revolucionarios y enemigos en cada momento. Pues el estado comunista chino, en la tradición marxista, es democrático (respecto al pueblo) y es dictatorial (respecto a sus enemigos).

Si la represión en contra de la "liberalización burguesa" y "los modos de proceder y sistemas anacrónicos" se justifican, de cara al propio Partido, mediante la llamada a la necesidad y la importancia de la aplicación de la "dictadura democrático popular" de cara a la opinión internacional se justifican en los términos convencionales de mantener "el imperio de la ley" y de defender "la soberanía nacional" frente a los intentos de ingerencia de otros países, es decir, Deng Xiaoping se remite directamente al esquema estatal convencional, donde el estado es el que decide que actos son aquellos que atentan contra la ley y el orden y toma las decisiones oportunas para atajarlos. De esta manera, Deng Xiaoping "orienta al revolucionario" –apelando a la necesidad de la aplicación de la "dictadura del proletariado"- y "desorienta al enemigo" –haciéndole ver que la represión no es una expresión ideológica, sino que es una forma de vuelta al orden legal. Omitiendo de forma sabia que las expresiones de la ley y la legalidad en la China comunista son diametralmente diferentes a las de las democracias occidentales.

Deng Xiaoping también admite el carácter "interno" de la crisis y de las contradicciones, porque afecta al propio Partido Comunista, y por eso advierte de las desviaciones hacia la "derecha": "No es una cosa simple introducir reformas y modernizar nuestro país, y nunca hemos albergado la menor ilusión de que fuera fácil. Va a haber de forma inevitable interferencia desde varias direcciones, incluyendo la Derecha y la "Izquierda". Si en el pasado hemos pagado mucha atención a la interferencia de la "Izquierda" en detrimento de la de la Derecha, el actual desasosiego estudiantil nos ha recordado que deberíamos estar más en guardia contra esta última. Tenemos que apartar los obstáculos". Tengamos en cuenta que anteriormente había sido ya purgada la "Banda de los Cuatro", el grupo que representaba la desviación "izquierdista". Por tanto aquí se encuentra la situación para poder aplicar un modelo de simetría, típicamente leninista, en el cual el Partido Comunista de China castiga, por un lado, a los "izquierdistas infantiles" de la "Banda de los Cuatro" (que decían, según Deng, "que era mejor vivir pobre bajo el comunismo que rico bajo el capitalismo") y por otro a los "derechistas" pro-occidentales, que pretenden cambiar la naturaleza política del sistema.

Hemos localizado, pues, una serie de contradicciones, externas e internas, que se resuelven con el seguimiento del más puro espíritu y letra de Mao Zedong. Ahora nos ocuparemos de las contradicciones dentro del propio Partido, dentro de su propio cuerpo doctrinal, pues, dado que Deng Xiaoping –como bien señala Jiang Zemin en su perspectiva política por etapas- impulsa una nueva etapa en el devenir de China y del PCCH, las diferencias son tan importantes como las identidades. De una combinación de ambas podemos tener ya una imagen completa de la adaptación de los comunistas chinos a la nueva situación post-muro de Berlin.

Decía Deng Xiaoping: "la autocrítica es una de las tres mayores características del estilo de trabajo de nuestro Partido, una de las principales características que distingue a nuestro Partido del resto de los partidos políticos". No es extraño que el líder comunista chino le de tal importancia a esa práctica, que es la aplicación de la dialéctica al propio Partido. Más allá de las pretensiones que tenga este de enarbolar una determinada causa o llevar adelante una determinada línea, la autocrítica constituye la verificación de los errores cometidos y el análisis consiguiente de que, en función de esa conciencia de los errores, hay que convertir "lo malo en bueno".

En este sentido, Mao Zedong ha sido objeto de una crítica profunda desde el propio Partido Comunista Chino. Pero plantear, como normalmente se hace, que esta crítica presupone una "desmaoización" es perder la noción del sentido de esa crítica. En este punto, Deng Xiaoping se muestra especialmente tajante: "Durante la mayor parte de su vida, el Presidente Mao hizo cosas muy buenas. Salvó muchas veces al Partido y al estado de crisis (...) La máxima contribución del Presidente Mao fue que aplicó los principios del Marxismo-Leninismo a la práctica concreta de la revolución China, apuntando el camino hacia la victoria. Se debería de decir que antes de los sesenta o los últimos cincuenta muchas de sus ideas nos trajeron victorias, y los principios fundamentales que el adelantó fueron bastante correctos. Aplicó creativamente el Marxismo-Leninismo a cada uno de los aspectos de la revolución China y tenía perspectivas creativas en filosofía, política, ciencia, ciencia militar, literatura y arte (...) Ganamos grandes victorias en la revolución precisamente porque nos adherimos al Pensamiento Mao Zedong". Y concluye: "Continuaremos adhiriéndonos al Pensamiento Mao Zedong, que representa la parte correcta de la vida de Mao".

Al presidente Mao le hubiera encantado contemplarse bajo la crítica de las mismas categorías dialécticas que el había ayudado fundar, pues no podía negarse tener una "parte correcta" –y, por consiguiente, también- una "parte incorrecta". Por tanto, el propio juicio acerca de Mao ya es un ejercicio de su pensamiento. Y también es otro ejercicio del Pensamiento Mao Zedong afirmar: "No le haremos al Presidente Mao lo que Khrushchov hizo a Stalin". Para los comunistas chinos la crítica de Jruschov era unilateral, absolutista y perjudicaba a la larga a la causa comunista. Es por eso que Deng Xiaoping se cuida mucho de plantear una crítica en términos morales a Mao Zedong y la realiza en términos políticos, adhiriéndose a lo principal de Mao.

Deng considera que hay una responsabilidad también colectiva en los errores de Mao Zedong, como fueron considerados el Gran Salto Adelante y La Gran Revolución Cultural Proletaria. "No fue error exclusivo del Camarada Mao. Otros revolucionarios de la generación más vieja, incluyéndome a mi, deberíamos también que ser considerados responsables". Esta perspectiva de Deng Xiaoping respecto a Mao es la realización del enfoque dialéctico que caracteriza Irala:

"Porque para el enfoque dialéctico, "el cielo revolucionario" no es estático sino dinámico. "El ver no sólo las partes sino también el todo" supone una visión multilateral que mira no solamente al presente sino también y de manera especial a los futuros desarrollos de cualquier fenómeno revolucionario. Por eso, analizar la Gran Marcha, el Gran Salto hacia adelante y el experimento de las Comunas únicamente a la luz del fracaso, es mirar las cosas (...) viendo "un sentido" de la situación y olvidándose del "otro" que es más importante. Esta doble visión de un mismo suceso pone de manifiesto la postura dialéctica propia de todo auténtico revolucionario y que demuestra una vez más que "el camino revolucionario no es recto, sino tortuoso, con sus zigzags, con sus curvas y sus retrocesos".

Deng aplica a la perfección esa "visión multilateral", recogiendo la propia autocrítica de Mao respecto a la Revolución Cultural, y considerando, al fin, que "no hay nadie que no cometa fallos. No debemos cargar todos los errores pasados sobre el Presidente Mao. Por ello debemos ser muy objetivos a la hora de valorarlo. Sus contribuciones fueron principales, sus errores secundarios. Heredaremos las muchas cosas buenas del pensamiento del Presidente Mao mientras al mismo tiempo explicaremos claramente los errores que cometió". Y es que separando lo positivo de lo negativo del Presidente Mao, Deng da a entender que el propio "camino revolucionario no es recto, sino tortuoso, con sus zigzas, con sus curvas y retrocesos". La misma aplicación del "Fang/Shou" es la constatación de un tipo de evolución discontinua que es la expresión contradictoria del proceso revolucionario. Desde la mentalidad occidental, tal discontinuidad es tomada como incoherencia o como puro doctrinarismo y voluntarismo. Desde la perspectiva revolucionaria, es un avance por rupturas, por discontinuidades, que permite llevar, al mismo tiempo, las reformas, mientras su naturaleza socialista queda garantizada.

Pero la mayor paradoja e ironía dialéctica reside en que Deng Xiaoping no nombra el acuerdo, el aspecto positivo, de la Revolución Cultural Proletaria, más que de pasada. Decía Deng: "En lo que concernía a las esperanzas del Presidente Mao, inició la "Revolución Cultural" para evitar la restauración del capitalismo". No otra cosa son las campañas y las acciones concretas en contra de la "liberalización burguesa" que él llevó a cabo a lo largo de su mandato, y que llevan a cabo sus sucesores. Y volvemos a la cita anterior: "analizar la Gran Marcha, el Gran Salto hacia delante y el experimento de las Comunas únicamente a la luz del fracaso, es mirar las cosas (...) viendo "un sentido" de la situación y olvidándose del "otro" que es más importante". La "Revolución Cultural" fue errónea en los dos aspectos que Deng cita de Mao –por "destruirlo todo" y por "plantear una guerra civil a escala total"- pero fue correcta en tanto a conjurar los peligros de la restauración del capitalismo como ideología dominante. Por ello, junto con las reformas económicas tenemos la lucha contra la liberalización burguesa. Y en un alarde de astucia dialéctica Deng, que no deja de valorar positivamente a Mao, oculta su acuerdo principal –el principio de la Revolución Cultural de prevenir la "restauración del capitalismo"- y lo aplica en la práctica con todo el rigor de los recursos del estado comunista chino y el peso de la dictadura democrático popular, y con todo el lujo de los instrumentos de purgas, destituciones, ejecuciones, autocríticas y deportaciones a campos de trabajo que caracterizaban a la primigenia Revolución Cultural.

El propio Deng Xiaoping, tras su muerte, ha tenido el honor de ser objeto de esa autocrítica de la que alardeaba como característica de su partido. El viejo camarada de Deng, Deng Liqun, que fuera secretario de Liu Shao-chi, en una conferencia organizada por el PCCH, el 29 de junio de 1999, con una concurrencia en la que se encontraban todos los sectores del Partido (entre ellos el presidente del Partido, Jiang Zemin), crítico a Deng Xiaoping, diciendo que "la teoría central de Deng Xiaoping, que pone la economía como centro de todo y el dinero por encima de la política, había conducido a nuestro país y a nuestro Partido Comunista a un desastre […] La práctica ha demostrado que, en su esencia, la teoría de Deng Xiaoping es una combinación procedente de una realidad social y económica capitalista asiática, mezclada con la realidad política procedente de la Unión Soviética de finales de 1970". Nos encontramos ante uno tantos de esos ejemplos que muestra Irala de crítica revolucionaria o crítica pleni-parcial, donde Deng Liqun ataca de forma absoluta uno de los aspectos de la teoría de Deng Xiaoping ("la economía como centro de todo") que es más bien uno de sus peligros, ante el cual era perfectamente consciente el viejo líder chino. Y omite el aspecto positivo, la perduración del proyecto comunista en China y su capacidad de futuro gracias a las reformas. Y es que nos encontramos ante un nueva manifestación de "orientar al revolucionario" y "desorientar al enemigo" con esa fachada de crítica absoluta. Obsérvese que habla de esos errores refiriéndose al pasado y que guarda una gran confianza en la sucesión de la dirección del Partido, con Jiang Zemin a la cabeza: "Los hechos de los últimos dos años prueban que bajo el liderazgo del Comité Central con el camarada Jiang Zemin como núcleo, podemos vencer una dificultad tras otra y avanzar de victoria en victoria". Obsérvese también que será Jiang Zemin el que, en el 15 Congreso del PCCH, instaurará la "Teoría de Deng Xiaoping" como uno de los pilares de la ideología del Partido, en consonancia con el Pensamiento de Mao Zedong. Es decir, hay un acuerdo en lo esencial y una discrepancia en lo secundario, con lo cual Deng Xiaoping podía, como el propio Mao, subir a los altares del panteón comunista, tras la diferenciación de sus aspectos positivos y negativos.

Por ello, por haberse consumado el reajuste de la perspectiva crítica de los errores pasados y la proyección de una política de futuro desde unas bases y una situación renovadas, Jiang Zemin, en su discurso del 15 Congreso del PCCH, podía afirmar con rotunda conciencia de realidad: "El Marxismo es una ciencia que está firmemente basada en datos objetivos [...] En la China de hoy, Marxismo-Leninismo, el Pensamiento Mao Zedong y la Teoría de Deng Xiaoping constituyen un sistema científico unificado imbuido del mismo espíritu. Adherirse a la Teoría de Deng Xiaoping significa adherirse genuinamente al Marxismo-Leninismo y al Pensamiento de Mao Zedong; levantar la bandera de la Teoría de Deng Xiaoping significa levantar genuinamente la bandera del Marxismo-Leninismo y del Pensamiento de Mao Zedong".

 

Deconstrucción y recomienzo del marxismo

Afirmaba Alain Badiou acerca del marxismo-leninismo:

"El marxismo-leninismo-maoísmo no es un formalismo. Las palabras se toman ahí en el movimiento de destrucción/construcción que es el del conocimiento real. Si se alcanza el objetivo, poco importan los signos. De ahí que las palabras pueden desplazarse; sólo cuenta su poder. La fuerza, ahí también, supera al respeto por los lugares".

El marxismo nunca va sólo, siempre va acompañado de un ingrediente social, político e ideológico (el nacionalismo, la religión, reformas económicas de tipo capitalista, un sistema de alianzas plural...) que le da arraigo a cualquier problemática o a cualquier lugar donde actúa. Y el marxismo no está sujeto siquiera a los signos de su propia historia o a las formas históricas en las que se manifiesta. "Si se alcanza el objetivo, poco importan los signos"; "las palabras pueden desplazarse, sólo cuenta su poder". Por ello, la terminología que los marxistas han utilizado a lo largo de su historia –y que es deudora de una determinada filosofía creada en el siglo XIX- debe de remodelarse, para contribuir mejor a la transformación de la sociedad.

Esta declaración tiene la máxima importancia en un momento en el que todavía se aprecia la resaca de la crisis de 1989-1993 –que hizo temblar a la China comunista e hizo caer el régimen comunista en múltiples países. Por ello, los teóricos comunistas de todo el mundo comenzaron a elaborar una acomodación de la teoría marxista a las nuevas circunstancias. Por ello, en el País Vasco, desde la órbita política del MLNV, el colectivo J. Agirre afirmaba:

"Nosotros –que no renegamos del marxismo- tenemos que decir que es necesario su reformulación. Con el bagaje escaso de sus invariantes y procedimientos genéricos, con sus enunciados y prácticas que estamos en situación de proponer –a través de un lenguaje nuevo y con el método dialéctico de análisis de la realidad- debemos iniciar un nuevo camino en la búsqueda del sujeto político de nuestros días, para, por medio de él, reelaborar la teoría marxista de la fase histórica en la que nos encontramos –a partir del legado fundamental que nos han dejado Marx y Engels-[...]".

No es objetivo de este trabajo entrar de lleno en un tema de tal complejidad. Señalar solamente que pretendemos contextualizar la evolución del régimen comunista chino dentro de un proceso más amplio y global, que afecta a la doctrina marxista, a las organizaciones marxistas en general y a sus derivaciones contemporáneas. Cifraría en tres los aspectos donde mejor se aprecia esta evolución:

  1. La remodelación del Partido. Irala nos relata en su libro la gran división o desdoblamiento que se da en el movimiento comunista internacional mediante la disputa chino-soviética. Hemos señalado que este desdoblamiento significaba una gran expansión, una más extensa ocupación del territorio político. Para Mao Zedong se trataba de la supresión de la organización formal comunista. Como afirma Irala abogó "por la supresión del Comminter, primero, y, después, del Cominform, y proponía organizar el "Movimiento Comunista Internacional" a base de "relaciones de amistad y cooperación mutua", evidentemente según los casos y problemas". La crisis del modelo único de partido ha mostrado que tal desdoblamiento era una necesidad imperiosa que, por un lado, ha mantenido a China bajo la órbita comunista –y alejada del efecto dominó que se dio en los países comunistas europeos durante aquella época- y, por otro, ha permitido la creación de un sinfín de grupos y movimientos revolucionarios que sin las antiguas lacras de la identificación comunista pueden llevar adelante la misma lucha en diferentes circunstancias. Como bien señala el teórico comunista Toni Negri, el Movimiento Antiglobalización, la suma de cientos de grupos de constitución ideológica diversa pero encauzados a la misma causa de incidir en la lucha contra el capitalismo y el imperialismo, supone la creación de una nueva alternativa revolucionaria, que deja atrás los modelos "formalistas" de los antiguos partidos comunistas. En este sentido, decía Irala: "..en la organización CLÁSICA del Partido se trataba de organizaciones "fuertemente estructuradas" y "localizadas". En cambio, ahora, las estructuras son "variadas", "flexibles", y no localizables".
  2. La búsqueda de un nuevo sujeto. Es a lo que se refiere el colectivo J. Agirre. El nuevo "sujeto" sería la nueva franja social de la cual deben alimentarse las nuevas organizaciones revolucionarias. La Tercera Revolución Industrial ha cambiado la naturaleza de la producción y el Proletariado ya no existe al estilo del siglo XIX. Es por eso que hay que abrirse a las nuevas clases sociales, que surgen con el nuevo modelo de producción. A eso llama Toni Negri el "obrero social"; y, por ello, el PCCH, en su 16 Congreso, abre la puertas del partido a los nuevos segmentos sociales creados mediante la liberalización económica. Por consiguiente, el nuevo tipo de organización tiene que amoldarse a las exigencias de la nueva pluralidad social. Al "nuevo sujeto" Negri llama "multitud" y el colectivo J.Agirre "múltiple infinito", subrayando el aspecto plural y expansivo de tal sujeto y la capacidad del militante revolucionario de insertarse en el y otorgarle la necesaria convergencia revolucionaria entre lo múltiple diverso.
  3. La remodelación del lenguaje. Aquí hablamos de una depuración de la terminología y de la conceptualización marxista. Decía Deng Xiaoping: "uno de nuestros problemas de hoy es el formalismo (...) El formalismo es una especie de burocratismo. Debemos emplear más el tiempo en actividades prácticas. Esto quiere decir hablar menos y hacer más. El presidente Mao nunca hizo largas reuniones, sus ensayos eran cortos y concisos y sus discursos breves". Por ello, el colectivo J. Agirre en Euskadi aboga por la creación de un "lenguaje nuevo", como consecuencia de la crisis del comunismo, que suponga "un proceso de reformulación, vaciamiento, disgregación y dispersión", del núcleo teórico del marxismo-leninismo.

Estos tres puntos representan tres remodelaciones que son tres formas de camuflaje con la función de orientar y desorientar. Están ligados firmemente entre sí, ya que el nuevo sujeto supone una nueva organización y un nuevo lenguaje –que son las condiciones para actualizar el comunismo en las circunstancias de hoy- y sirven para "desorientar al enemigo" –con nuevas formas de organización, con nuevos sujetos sociales atados a ellas, con un nuevo lenguaje que reivindique la lucha contra el mismo enemigo, y con un cambio de denominación, que haga desaparecer la alusión del desprestigiado "comunismo"- y "orientar al revolucionario" –dándole un ámbito renovado de acción práctica. Los tres puntos señalan el problema del "formalismo" –de confundir la apariencia con el contenido, de darle más importancia a la apariencia que al contenido, de por medio de la apariencia no dejar el desarrollo del contenido. Tengamos en cuenta que todavía nos movemos en una etapa histórica donde la idea de comunismo se encuentra desprestigiada y, por tanto, en los términos de Badiou, el desplazamiento de las palabras y el cambio de los signos es una necesidad. Por ello afirmaba la profesora Lilly Marcou: "En tanto que idea, ideal, mensaje, utopía y mesianismo, el comunismo es ciertamente eterno. Mientras que los comunistas, sobre todo los de la generación que ha crecido y se ha formado en la escuela del socialismo soviético, con su mítica historia, sus desgarros y sus derrotas, se hallan en plena mutación, acaso haya que esperar a la nueva generación, a la que ha crecido en el periodo posterior al "socialismo real" para que nazca otra forma de comunismo que, sin duda, no llevará este nombre". Señalemos lo que dice Marcou: será necesario "otra forma de comunismo que, sin duda, no llevará este nombre". Digamos también que dada la perspectiva revolucionaria hoy es mañana y que ese proceso de cambio de nombre ya se ha dado en casi todo el mundo.

Las circunstancias son, hoy en día, mucho más halagüeñas. La recapitulación que hace Jiang Zemin de la época de la crisis en su discurso del 16 Congreso, lo plantea con claridad y vigor:

"Entre finales de los años 80 y comienzos de los 90 del siglo XX ocurrieron graves disturbios políticos en nuestro país, se operaron cambios drásticos en Europa Oriental y se produjo la desintegración de la Unión Soviética, por lo que el socialismo mundial sufrió serios reveses y la causa socialista de nuestro país se enfrentó en su desarrollo con grandes dificultades y presiones sin precedentes. En el futuro y el destino de nuestro Partido y país, el Comité Central, apoyándose estrechamente en los camaradas de todo el Partido y en el pueblo de todas las etnias del país, perseveró sin vacilación en la línea trazada desde la III Sesión Plenaria del XI Comité Central y logró estabilizar con éxito la situación general de la reforma y el desarrollo y salvaguardar la gran causa del socialismo con peculiaridades chinas".

El que fuera presidente chino remarca la perspectiva de avance respecto a esa época de crisis: "El desarrollo de la economía de mercado bajo las condiciones del socialismo ha sido una gran hazaña sin paralelo en la historia, ha sido una contribución histórica que los comunistas chinos han hecho al desarrollo del marxismo, y representa el enorme valor con que nuestro Partido se ha empeñado en la innovación teórica y en la marcha a paso del tiempo". Y no hay duda de cómo se ha logrado este resultado: "El que hayamos podido lograr una victoria como ésta se debe a la guía certera de la teoría, la línea y el programa fundamentales del Partido". China, es, por tanto, modelo, de una compatibilización entre viabilidad económica y socialismo. Digamos que la crisis del comunismo pertenece ya al pasado y que tanto fuera como dentro de China se están generando nuevas formas de organización y nuevos frentes de lucha, que están solucionando los problemas con los que se había topado el comunismo. Se dan las condiciones, pues, de un recomienzo del marxismo en las condiciones que apuntaba Irala.

 

Nueva aplicación de la Revolución de Nueva Democracia en el 16 Congreso del PCCH

El 16 Congreso del PCCH tiene un papel muy importante tanto por sus innovaciones teóricas como por constituir el relevo de poder de la tercera generación a la cuarta que gobierna al Partido y a China. En el 15 Congreso, como ya hemos visto, se decidió elevar a Deng Xiaoping al nivel de referencia fundamental. En el 16 Congreso, ha sido el propio Jiang Zemin quien ha pretendido dar un impulso a la teoría y práctica del partido. En este congreso se puede verificar la aplicación del concepto de Nueva Democracia, aunque sobre nuevas bases y con otro punto de partida y llegada. La cuestión de la Nueva Democracia es uno de los puntos a los que más importancia ha dado Irala por referirse a la etapa de transición al socialismo, pero que también puede aplicarse a la etapa de transición al comunismo, ya que, en cualquier circunstancia, el Partido tiene que plantear una política desdoblada, una política que tenga en cuenta la unidad y la simultaneidad del programa mínimo y el programa máximo.

El término de transición, concretado en el concepto de Nueva Democracia, explica la naturaleza de "proceso" –es decir, algo que se está dinámicamente dando- de toda transformación social y, por tanto, siempre estamos o estaremos en un proceso de "transición" hacia algo. Desde el punto de vista revolucionario se trata de insertar en ese proceso o transición la hegemonía y la iniciativa del Partido o de su equivalente actualizado de movimiento-partido. Es el movimiento-partido la garantía de que el natural impulso de transformación tenga naturaleza revolucionaria. Es el encargado de gestionar la relación, ya descrita, entre programa mínimo y máximo. En sentido estricto, siempre estamos o estaremos en una transición y ello no es más que la expresión de la concepción maoísta de la naturaleza permanente de las contradicciones sociales y políticas dentro del propio movimiento revolucionario y dentro del propio estado revolucionario.

Jiang Zemin alude de forma clara a la naturaleza de la Nueva Democracia de 1939 cuando afirma:

"El programa de un partido político es una bandera. En cada etapa histórica, sea esta de revolución, reconstrucción o reforma, nuestro Partido jamás ha fallado en tener tanto un programa básico para una etapa dada, es decir, el programa mínimo, y un programa máximo para los objetivos a largo plazo. Nosotros creemos en la unidad de los programas mínimos y máximos".

El programa es "una bandera" porque se trata de una alternativa táctica con el objetivo de concitar el máximo de voluntades a su alrededor. El desdoblamiento entre programa mínimo y máximo es la garantía de su aplicación simultánea ("creemos en la unidad de los programas mínimos y máximos"), en tanto a que, como ya decíamos, el programa máximo es el horizonte de ruptura del programa mínimo. La naturaleza mixta de la Nueva Democracia queda reflejada en los aspectos concretos que se combinan, ya que "bajo la guía de las teorías básicas del Partido, de su línea básica y de su programa básico" se trata de "impulsar y mejorar el sistema económico básico con la propiedad pública jugando el papel principal, codo con codo con todas las formas de propiedad; el sistema socialista de mercado; las formas diversificadas de distribución con la distribución acorde con el trabajo como la modalidad principal; el programa de apertura; la dictadura democrática guiada por la clase obrera y basada en la alianza obrero-campesina; el sistema de asamblea popular y la cooperación multipartita y de consulta guiada por el Partido Comunista y el sistema de autonomía regional de las minorías étnicas". Si examinamos al detalle cada uno de los factores nombrados vemos que o hay un desdoblamiento (entre "propiedad pública" como factor principal y "todas las formas de propiedad" como factor secundario) o hay una unificación de elementos aparentemente contradictorios (como cuando se habla del "sistema socialista de mercado"). La tipología, pues, en tanto que señala aspectos socialistas y capitalistas en diferentes combinaciones, responde a la perfección a la perspectiva de Nueva Democracia creada por Mao. La diferencia ahora es que partimos de un sistema político socialista ya firmemente consolidado que se entrega a la innovación teórico-práctica en función de la nueva coyuntura económica y política creada tras la crisis de 1989-1992.

Decía Deng:

"Según Marx, el socialismo es el primer paso del comunismo y cubre un muy largo periodo histórico en el que tenemos que aplicar el principio de "a cada cual de acuerdo con su trabajo" y combinar los intereses del estado, del colectivo y del individuo, porque sólo de esta manera podemos levantar el entusiasmo por el trabajo y el desarrollo socialista. En el estadio más elevado del comunismo, cuando las fuerzas productivas sean grandemente desarrolladas y el principio de "de cada cual de acuerdo con sus habilidades, a cada cual de acuerdo con sus necesidades" será practicado, los intereses personales serán apreciados todavía más y las necesidades personales serán satisfechas".

Este es el esquema de transformación por etapas de los modos sociales que propugna el marxismo clásico. En China, ya se ha pasado la época de transición del feudalismo-imperialismo al socialismo, mediante la Revolución de Nueva Democracia, en la cual se compatibilizaban aspectos del mundo capitalista y del mundo socialista por venir. Ahora, alcanzado el estadio del socialismo, la mixtura y la compatibilización parten de una nueva base, que no es otra que la consolidación del partido comunista y del estado que dirige. Según Jiang Zemin, "nuestro país se halla y seguirá hallándose durante largo tiempo en la etapa primaria del socialismo" y por tanto "la contradicción existente entre la creciente demanda material y la atrasada producción social sigue siendo la contradicción principal de nuestra sociedad". La perspectiva largoplacista referida a las reformas económicas es evidente. Y, fíjense, que el dirigente chino utiliza el lenguaje técnico marxista para explicar el principal problema de China, que es la "contradicción" entre la "demanda material" y la "producción social", es decir, este es el principal frente de lucha, alrededor del cual tiene que girar todo lo demás. "[...] cuando tengamos suficiente riqueza material –dice Deng- tendremos la iniciativa al manejar contradicciones y problemas". La aplicación de la primacía del desarrollo económico es consecuencia directa de las lecciones derivadas de la caída de los regímenes comunistas europeos y, en función de ello, hay una posposición de algunos objetivos revolucionarios. Pero se trata de conservar lo fundamental: el carácter dirigente del Partido Comunista Chino, sin el cual la posibilidad de un verdadero avance revolucionario es imposible. Es lo que confirma Jiang Zemin: "El carácter avanzado del Partido es concreto e histórico y debe ser examinado en el curso de su impulso del desarrollo de las fuerzas productivas avanzadas [...] es necesario ver el papel que desempeña el Partido en la promoción del avance de la historia".

Junto con la persistencia en el desarrollo económico como prioridad, como frente de lucha prioritario, se encuentran también otra serie de labores que sirven para dar a este desarrollo su particular carácter socialista. Ese carácter ya viene dado por el papel dirigente del Partido, que toma la forma concreta de tres labores ideológicas, tres emancipaciones, con las cuales insuflar al desarrollo material el espíritu revolucionario:

"La innovación supone emancipar la mente de continuo, buscar la verdad en los hechos y avanzar al paso del tiempo. La práctica no tiene fin ni lo tiene tampoco la innovación. Debemos sobrepasar a nuestros antecesores y, por cierto, harán lo mismo las generaciones venideras con respecto a nosotros. Esta es una ley inexorable que rige el avance de la sociedad. Hemos de adaptarnos al desarrollo de la práctica y comprobar todo con ella, emancipar conscientemente nuestra mente y conocimiento de las trabas de las concepciones, modos de proceder y sistemas anacrónicos, emanciparnos de las compresiones erróneas y dogmáticas del marxismo, emanciparnos del yugo del subjetivismo y la metafísica. Hay que perseverar en los principios del marxismo y también escribir nuevos capítulos de la teoría; hay que desplegar la tradición revolucionaria y también crear experiencias frescas".

Las tres emancipaciones reflejan de forma nítida el primado de la dialéctica marxista como columna vertebral de la metodología teórica del partido. Son tres emancipaciones, además, que ya se han puesto en práctica, que se han verificado en la política concreta y que ahora deben poseer una nueva proyección. Hay una relación dialéctica entre el desarrollo económico y la lucha por esas tres emancipaciones, ya que de esa manera el proceso persiste en su carácter socialista. Mientras el desarrollo económico y la apertura de China al mercado mundial ciega a aquellos que pretenden entender al marxismo como una simple teoría económica –y por tanto la consideran desde una perspectiva "formalista", para la cual la propiedad privada y el mercado son los que dan el carácter ideológico a una sociedad determinada- los comunistas chinos anuncian de forma denodada que no se apartarán del camino del socialismo y aplicarán la dictadura democrático popular sobre aquellos que se oponen a ese camino, por ser partidarios de la autoridad religiosa ilegal (del Dalai Dama, de las iglesias ilegales católica y protestante, de la agrupación religiosa Falun Gong), por ser dogmáticos –y entender al marxismo como una receta fija- o por ser partidarios de la liberalización burguesa. Resulta, finalmente, una aplicación impecable de la dialéctica marxista el que Jiang Zemin no haga mención de ella en su discurso del 16 Congreso (salvo en eufemismos como cuando habla de "aprehender la ley objetiva de las cosas" o del "conocimiento de las leyes objetivas"), o el plantearla, como en el presente caso de las tres emancipaciones, por negativa, al hablar de la lucha en contra de "el yugo del subjetivismo y la metafísica", que es lo directamente opuesto al marxismo-leninismo.

La gran aportación teórica de este Congreso es la Teoría de las Tres Representatividades. Esta Triple Representatividad constituye tres aspectos que el PCCH debe representar: "representar las exigencias del desarrollo de las fuerzas productivas, la orientación de la cultura progresista y los intereses fundamentales de la mayoría aplastante de la población". La primera de ellas se da en los términos de combinación y mixtura de elementos socialistas y capitalistas, como corresponde a un programa tipo "Nueva Democracia" cuyo punto de partida es un sistema socialista en expansión en la sociedad mundial del momento. La segunda representatividad se refiere a la cultura: "si queremos que nuestro partido represente siempre la orientación china de vanguardia [...] todas las actividades del Partido deben reflejar las demandas de desarrollo de la cultura nacional socialista, científica y popular, que debe estar orientada a la modernización, hacia el mundo exterior, hacia el futuro, para promover la constante mejora de la calidad moral, científica y cultural de toda la nación y proporcionar un apoyo espiritual e intelectual al desarrollo económico y al progreso social de nuestro país [...]. Durante los últimos 80 años, nuestro partido ha elevado muy alta la bandera de la cultura de vanguardia china. Ha eliminado la antigua cultura, legado de la vieja sociedad, y la podrida y decadente introducida desde el extranjero, y ha formado varias generaciones de ciudadanos instruidos y disciplinados, con un ideal y una moral nobles" al mismo tiempo que "consolidaba la posición preponderante del marxismo leninismo". Y concluye: "Hay que llevar a toda la sociedad el patriotismo, el colectivismo y el socialismo; oponerse y resistir a la cultura del dinero, del hedonismo y del individualismo extremado y cualquier otra idea decadente". Y la tercera representatividad consiste en representar, "los intereses de la gran mayoría de la gente [...] el factor más importante y más decisivo", "nuestra patria siempre ha colocado los intereses del pueblo por encima de todo. No hay intereses particulares más allá de los de la aplastante mayoría de la población".

El segundo punto es una repetición de la lucha por las tres emancipaciones, para subrayar el dominio de la cultura socialista, libre de las tres lacras antes citadas, y del imperativo de luchar por ella y de poner toda la maquinaria del partido al servicio de esa causa. Y el tercero es una declaración implícita de la necesidad de aplicación de la dictadura democrático-popular, en tanto que el Partido tiene que representar a la mayoría de la población, y, por consiguiente, más allá de ese interés colectivo, no deben existir "intereses particulares".

En la práctica, con las Tres Representatividades "el partido ha propuesto ampliar su base de masas. Ha definido seis nuevas categorías dentro de la sociedad china derivadas de la política de modernización y reformas". Se recogen "los intereses de la inmensa mayoría de la gente", en la que se incluyen los nuevos técnicos y empresarios que estén de acuerdo con los principios del PCCH. En lo referente a la introducción de la propiedad privada, como señalamos anteriormente, el PCCH, apuesta por la coexistencia de diversas formas de propiedad, con predominio de la propiedad pública. "La introducción del mercado como regulador y de la competencia como estímulo a una producción mejor, más eficaz.. aquí también la idea es que haya mercado socialista y mercado capitalista". Es decir, nos encontramos en una nueva aplicación de la Revolución de Nueva Democracia de 1939, donde la combinación de elementos socialistas y capitalistas se efectúa ahora desde un nuevo punto de partida, de nueva expansión del Partido y del estado socialista.

Hemos visto como hasta ahora las Tres Representaciones se ajustaban a dos de los presupuestos, al de cambio organizativo y al de la elaboración de una nueva teoría del sujeto –hay un ajuste de la organización tanto del estado como del partido comunista en las reformas políticas y económicas y en los nuevos sectores sociales. Finalmente, se trata de otorgar una nueva forma de denominación a esa nueva forma de organización en torno al nuevo sujeto. Las Tres Representaciones, en ese sentido, serían formas de a la vez dar un carácter objetivo y camuflar la antigua forma de denominación revolucionaria. El articulista Bao Tong recoge de forma precisa la idea: "Se puede dudar del socialismo, pero no se puede poner en duda a las "fuerzas productivas avanzadas". Puede que uno no crea en el marxismo, pero debe creer en la "cultura avanzada". El PCCH ya no representa a los trabajadores y campesinos, pero puede representar a "la mayoría del pueblo", incluyendo a los "capitalistas rojos". Bao Tong interpreta de forma no dialéctica su afirmación, pues no señala que los términos que contrapone, el antiguo y el nuevo, son equivalentes, aunque corresponden a etapas sucesivas, y que se trata, en el último punto, de abarcar las nuevas categorías sociales como hacer referencia a la mutación de las viejas, ya que la naturaleza de las categorías de trabajadores y campesinos en el "socialismo de mercado" cambia de forma profunda. En todo caso, la teoría de las Tres Representaciones responde a una etapa de recomienzo del marxismo y tiene analogías muy fuertes con otros modelos de reorganización dados en el campo revolucionario.

En el fondo, la Teoría de las Tres Representaciones constituye una modernización de la definición leninista de lo que es el Partido, es decir, "la combinación de las ideas del socialismo" –rumbo de su avanzada cultura- "con el movimiento de masas" –intereses de las masas-, donde tal modernización residiría principalmente en el añadido del primer punto –el desarrollo de las fuerzas productivas avanzadas. Esto significa en la práctica la apertura de otro frente de lucha, esta vez en el ámbito financiero-productivo, a nivel mundial contra el capitalismo, sin precedentes hasta la fecha. La novedad de un "sistema socialista de mercado", enclavado en una zona de emergente desarrollo económico como es el Asia oriental, tiene la virtualidad de poder condicionar revolucionariamente el mercado mundial, como ya está ocurriendo.

Para finalizar este apartado, nos referiremos a la cuestión de la propia conformación del Partido. Decía Mao Zedong: "excepto en los desiertos, en cualquier lugar en que habiten seres humanos existe la izquierda, el centro y la derecha. Y continuará así en los próximos diez mil años". Mao hace alusión a la clásica visión leninista de las tendencias que, de forma natural, conforman cualquier Partido Comunista. Esta visión, además, trae aparejado un elemento novedoso y muy útil en estos momentos de recomienzo del marxismo: la cuestión de la desformalización del Partido, el hecho de que el Partido, más allá de su estructura formal, siendo como ya hemos dicho citando a Lenin la combinación estricta entre dos dimensiones ("la combinación de las ideas del socialismo con el movimiento de las masas"), está determinado a reproducir esas tres tendencias, y cada una de ellas tiene su propia labor y ejerce su influencia tanto dentro como fuera del Partido, tanto contra como a favor del Partido. El profesor americano del Centro para la educación marxista de Cambridge, Massachussets, Albert Sargis subraya la existencia de esas tres tendencias inmediatamente tras la muerte del presidente Mao e indica los diversos vórtices de influencia de cada una de ellas. Señala que "la influencia de la derecha alcanzó su punto culminante en 1987, durante el XIII Congreso del Partido Comunista Chino". Subrayamos que se trata de la primera etapa de las reformas económicas y coincide su conclusión con la aplicación de la dictadura democrático-popular sobre los estudiantes rebeldes, y sus aliados y con la depuración del PCCH. Por otro lado, "entre mediados de 1989 y finales de 1991" "la izquierda ejerció su influencia sobre el centro". "La influencia política de la izquierda comenzó a dejarse notar en 1999, con motivo del bombardeo de la embajada china en Belgrado, de las concesiones propuestas por el primer ministro chino Zhu Rogji a la Organización Mundial del Comercio y de la crisis del capitalismo asiático".

Estas tendencias, según Sargis, representan además diferentes bases sociales: "La izquierda, desde el comienzo de la reforma, se ha concentrado sobre todo en la planificación estatal, el ejército y en los órganos de propaganda. En los ámbitos de la cultura se ha instalado en las principales universidades y academias de ciencias sociales, en los medios de comunicación y en las escuelas del PCCH". Por otro lado, "La derecha, en principio fuerte entre los intelectuales de algunos institutos de investigación y en las agencias gubernamentales encargadas de poner en marcha la reforma, después se extendió entre los gestores de las empresas rentables del Estado, entre los cuadros de las regiones más ricas de la costa y entre los propietarios de empresas privadas".

Y también representan funciones políticas diferentes: "Era evidente que para la izquierda y la derecha, la manera de interpretar el marxismo era diferente: para la izquierda había que subrayar la "adhesión"al marxismo, mientras que para la derecha se trataba del "desarrollo" del marxismo. Sin embargo, en términos concretos, la izquierda funcionó como una fuerza vigilante del ritmo y amplitud de la introducción de los conceptos y de las reformas derechistas".

Sargis concluye: "Hoy la izquierda está en su mejor posición desde comienzos de los años 90. Pero las masas, la credibilidad e incluso la comprensión de la ideología marxista, en sus versiones de izquierda, de centro y de derecha, no es muy alta. La izquierda sigue asociada a un periodo menos próspero aunque más benéfico en el terreno social. [...] Para que logre apoyo el programa de la izquierda, en gran medida todavía sin terminar de cristalizar, será necesario que llegue a otras capas, más allá de los cuadros medios y superiores a los que se dirige generalmente, y alcance las entrañas mismas del país, implementando políticas que correspondan a los intereses y a las exigencias de las masas, movilizándolas para que actúen por su cuenta".

Sargis está planteando una de las cuestiones pendientes que se le presenta al PCCH: la cuestión del Partido fuera del Partido, la ampliación del ámbito de la doctrina y el debate a "las masas"; nos dice también que "la izquierda" está ascendiendo, pero que necesita alcanzar "las entrañas mismas del país" para movilizar a las masas "para que actúen por su cuenta". Un ensayo de ese tipo de política de masas, cuya expresión más pura se dio en la propia Revolución Cultural, fue la reacción antiamericana desencadenada por la izquierda con motivo al bombardeo americano de la embajada china en Belgrado en 1999. Para Sargis se trata de que la izquierda consiga "que los problemas surgidos a causa de la reforma, sumados a las graves crisis económica y política, conduzcan a acciones espontáneas de masa". Se trata, pues, de que las propias "masas" comprendan la necesidad de la revolución y para ello las crisis políticas y económicas creadas por las reformas pueden ser el ámbito de un reforzamiento ideológico del Partido, que ya tendría, de esta forma, una perspectiva de control y de salvaguarda de los valores revolucionarios desde la informalidad de la sociedad civil, debidamente concienciada y movilizada. En todo caso, como dice Sargis, "la revolución china todavía es una obra en proceso de realización".

Esta perspectiva ya estaba anunciada por Irala cuando subrayaba la declaración del Comité Central del PCCH acerca de este tema tan importante: "Si el grupo dirigente en cualquier partido adopta una línea no revolucionaria y lo convierten en un partido reformista, entonces los marxista-leninistas de dentro y FUERA del partido los reemplazarán y dirigirán al pueblo en la realización de la revolución".

No nos encontramos ante una declaración retórica. Entre 1987-9 el grupo dirigente del PCCH, en las figura de los dos secretarios generales consecutivos, no quiso aplicar la dictadura democrático-popular contra los estudiantes sublevados. Fue necesario que Deng Xiaoping volviera del retiro político y pusiera en marcha todo el conjunto de fuerzas revolucionarias de dentro y del fuera del Partido, para encarrilar a este en el camino de "la realización de la revolución". El adalid de las reformas y el hombre que puso en sus puestos a los secretarios depurados, es el que toma nuevamente la batuta de la dirección revolucionaria del Partido y el que dirige personalmente la represión de los reaccionarios.

Por ello decía Deng Xiaoping:

"Algunos me miran como si fuera un "reformista" y otros como un "conservador". Soy un reformista, es verdad, pero si uno que aboga por sostener los Cuatro Principios Cardinales es un conservador, entonces soy un conservador. Por tanto, según las circunstancias, no soy ni un reformista ni un conservador. Para ser más exactos, abogo por buscar la verdad en los hechos".

Parece innegable el regocijo que se esconde tras estas palabras, plenas de ironía dialéctica. Es que la concepción, paradójica –realmente inversa a la de la política parlamentaria occidental- recorre sus afirmaciones, ya desde la propia denominación de las tendencias políticas (pues se llama "conservadores" a "la izquierda" y "reformistas" a "la derecha"), hasta el paladino desprecio con el que se arrojan repentinamente a la basura los ropajes ideológicos ("no soy ni un reformista ni un conservador") y se plantea "la búsqueda de la verdad en los hechos" que parece pragmatismo o empirismo pero que para un marxista, con su visión doble de las cosas, significa contar con los hechos que hay y con los hechos que se pueden realizar. No es más que la constatación del primado de la práctica, de la capacidad de poder llevar adelante, en determinadas circunstancias, una política plenamente revolucionaria, para lo cual hay que tener un ojo en la realidad objetiva y otro en la dirección que hay que impulsar al proceso de cambio revolucionario de esa realidad.

Es esta una combinación de voluntarismo y de, ahora si, pragmatismo, que constituye el meollo de la lógica dialéctica. El voluntarismo dirige la voluntad humana hacia el objetivo de la ruptura revolucionaria; el pragmatismo tiene en cuenta "las leyes objetivas" de cada proceso y marca las condiciones de posibilidad de aplicación de esa voluntad. Por ello afirmaba Irala:

"(...) es imprescindible que la voluntad actúe de acuerdo con las leyes objetivas inherentes a los problemas que se trate (...).

Lo mismo sucede con la revolución. Pero "bajo el respeto fundamental de las leyes que la rigen" es preciso destacar "la importancia del pleno desarrollo de la funcionabilidad subjetiva" que permite al pensamiento y a la voluntad desempeñar "un papel funcional gigantesco sobre la existencia" real y objetiva. Esto aclara y explica el "gigantesco" esfuerzo de los dirigentes chinos en pro "del pleno desarrollo de la funcionabilidad subjetiva de las masas populares a favor de la transformación revolucionaria del mundo" y su fe inquebrantable en el poder del hombre y su voluntad".

Es por ello que el PCCH, teniendo en cuenta las leyes de la nueva economía liberal, pretende combinar "la importancia del pleno desarrollo de la funcionabilidad subjetiva" (es decir, de la voluntad subjetiva de persistir en los principios revolucionarios), con la reforma económica. Pero la lucha contra las tres lacras ideológicas tiene, además, un correlato estructural. Baudouin Deckers, miembro del Buró Político del Partido del Trabajo de Bélgica, cuya delegación visitó China el 25 de febrero del 2003, ante la pregunta, "┐Juega aún el Partido Comunista un papel dirigente?", respondía:

"Nosotros constatamos que el papel dirigente del Partido y del estado socialista es, en todas partes, afirmado y reforzado. "No se trata de que el PCCH abandone jamás el poder –al contrario, como se ha afirmado en el último Congreso: es la condición esencial para mantener la orientación socialista". El 16 Congreso reafirmó que había que atenerse a los "cuatro principios fundamentales": la vía socialista, la dictadura democrática popular, la dirección del Partido comunista y el marxismo-leninismo Pensamiento Mao Zedong.

Los inversionistas y los capitalistas privados son obligados a aceptar no solamente al sindicato, sino también la existencia del Partido dentro de las empresas. El papel del sindicato, correa de transmisión entre el Partido y las masas, en tanto a defensor de los intereses de los obreros, así como educador político e ideológico, resulta así reforzado".

En las mismas entrañas de las reformas económicas los comunistas chinos introducen el factor político y social del Partido y de su intermediario con las masas, el sindicato, como modo de que la voluntad subjetiva pueda dirigir los condicionamientos objetivos de una economía liberal por un camino revolucionario.

El 16 Congreso del PCCH representa, en este sentido, una nueva suerte de combinatoria, de auténtico "Fang/Shou", en tanto persistencia en la línea de desarrollo económico hasta conseguir una situación económica "modestamente acomodada" para la mayoría de los chinos y de persistencia en la capacidad de la dirección ideológica del Partido de dar a este desarrollo una virtualidad revolucionaria, ahondando en el surco que dejaron marcado Mao Zedong y Deng Xiaoping.

 

Conclusión

La próxima celebración de las Olimpiadas en Beijing y el próximo congreso, el número 17, que se dará en el 2007, vienen a marcar una etapa de optimismo para el régimen comunista chino. Su readecuación a las nuevas circunstancias y su emergencia como uno de los poderes más decisivos del mundo es motivo de legítimo orgullo. "Ello (los chinos) –afirma Pepe Escobar- saben que están en ascenso, mientras el superpoder de USA se percibe que va en descenso". Y repone: "los jóvenes chinos de las ciudades sienten de forma creciente que USA está perdiendo su hegemonía. Sienten que China es la nueva América: no una réplica de América, sino un nuevo modelo socioeconómico, muy lejano al paradigma Occidental [,,,] Sienten que el siglo 21, de la forma más definida, será un siglo chino". La combinación entre las reformas económicas y el monopolio del poder por parte del PCCH son los dos pilares sobre los que se asienta ese "nuevo modelo socioeconómico". Y, como en la época de Jruschov, un país socialista vuelve a la posición de poder competir con los países capitalistas en el terreno del desarrollo económico, abriendo un nuevo frente de lucha. Hablando de las elites de Beijing, concluye Pepe Escobar: "ellos saben que virtualmente todo lo que cuenta depende de China –el comercio mundial, el cambio del dólar, el cambio del euro, el precio del petróleo, el precio de las comodidades industriales". Parece seguro que esta conciencia de avance dará nuevos bríos al papel del régimen comunista chino en el mundo.

 

Imanol Lizarralde

 

 

 

Así lo afirmaba Hu Jintao en su discurso a la apertura del Fortune Global Forum (30-6-2005): "nosotros en China hemos identificado el objetivo para los próximos 20 años de este siglo. Que es abrir la importante ventana de las oportunidades para construir una sociedad moderadamente próspera de un mayor nivel de vida para beneficio de más de un billón de personas" (Hu Jintao, Address by President Hu Jintao of China at the Opening Ceremony of the 2005 FORTUNE global forum, http://www.fmprc.gov.cn/eng/zxxx/t202193.htm ).

2 Pepe Escobar, The emperor ┤s new clothes (5-2-05), http://www.atimes.com

3 Dicen los periodistas del Asian Times, Tiang Jing y Feng Liang: "Existe la extendida especulación de que Hu Jintao está impulsando la libertad de expresión en el ciberespacio para conseguir un apoyo público y consenso para sus puntos de vista y desacreditar a sus oponentes (...) Su mayor oponente es el pasado presidente Jiang Zemin y su grupo de Shangai (...) Los propios chinos y observadores de China dicen que un poderoso líder está tocando las cuerdas del ciberespacio, dejando a los sitios web florecer sin censura ni sanción" (Tiang Jing y Feng Liang, Hu-Jiang power struggles enter cyberspace, 20-7-04, http://www.atimes.com ).

4 Paul Mooney, Hu Jintao bad for intellectuals, good for peasants, (10-5-2005), http://www.atimes.com

5Resulta significativo que durante este periodo una de las víctimas de la censura haya sido el libro del presidente del PEN club de China Liu Xiabao, El pasado no es como (disipado) humo, acerca del periodo de las Cien Flores. El autor fue detenido asimismo con otros dos intelectuales (Yu Jie y Zhang Zhuhua) en diciembre del 2004. Paul Mooney, Gagging China ┤s intellectuals, (Diciembre 2004), http://www.atimes.com.

6 Pepe Escobar, Never mind the party, let ┤s party (2-2-05), http://www.atimes.com

7 Pepe Escobar, The peasant Tiananmem time bomb (22-1-05), http://www.atimes.com

8 "Hu y el Premier Wen Jiabao han prometido reducir el desajuste de las áreas rurales, donde los salarios son menos de una tercera parte que los urbanos, bajando los impuestos acumulados sobre los cultivadores, desechando las tasas rurales, estimulando las ganancias campesinas y ofreciendo asistencia a las áreas productoras de grano". Paul Mooney, Hu Jintao, bad for intellectuals...

9 Pepe Escobar, The emperor ┤s new clothes (5-2-05), http://www.atimes.com

10 El Mundo, 6-7-05, p . 32. Según esta crónica periodística, "en la actualidad hay 18 obispos y más de 20 curas católicos detenidos o desaparecidos en el país"

11 Paul Mooney, Gagging China ┤s intellectuals. Este artículo comenta también que, a raíz de las recientes detenciones, "China tiene más periodistas entre rejas que cualquier otro país del mundo". Finalmente, "Reporteros en algunas publicaciones chinas han confirmado que el departamento de publicidad del partido, que es responsable de controlar los media, lanzó un decreto verbal en Noviembre (2004) prohibiendo nuevos reportajes referidos al papel de los "intelectuales públicos" así como los artículos de algunos comentaristas liberales".

12 Pepe Escobar, The emperor ┤s new clothes.

13 Es bien conocida la estrecha colaboración entre Rupert Murdoch y el régimen comunista chino. El magnate australiano-americano es amigo personal del ex premier Jiang Zemin y tiene múltiples negocios en China. Su defensa activa del actual régimen le ha llevado a conducir campañas en contra del Dalai Lama y la agrupación religiosa Falun Gong. El miembro de la Oficina Política del PCCH, Liu Yunshan, agradeció a Murdoch, sus "activos esfuerzos y gran trabajo en la cooperación con los media informativos de China" (16-3-05, People ┤s Daily Online).

14 Según Óscar Rodríguez (en Periodistadigital.com, 22-6-05), Google, Yahoo y Microsoft "colaboran con la censura china""Este artículo no debería contener discursos prohibidos tales como esa blasfemia". Y blasfemia en chino administrativo significa "libertad", "democracia" o "derechos humanos". Si un internauta chino teclea en su buscador cualquiera de estos términos, la censura china actuará bloqueando la página a la que pueda dirigir con el mensaje que iniciaba este artículo".

15 El Mundo, 8-3-05, p. 41. "La Unión Europea aparca los Derechos Humanos y prepara una inminente suspensión del embargo para vender a China". "Francia y Alemania, los promotores, tienen un interés especial en abrir el mercado de armas chino a sus respectivas industrias".

16 José Antonio Egido, China en el punto de mira, (┐Sigue siendo China un país socialista?), 29-11-03. http://www.nodo50.net/ehk/ficheros/china/

17 Richard Baum, Burying Mao, Princenton University Press, 1996, p. 5.

18 Jiang Zemin, "Informe de Jiang Zemin en el XVI Congreso del PCCH", 8 de Noviembre del 2002, p. 9.

19 La Triple Representatividad, (resumen en castellano del discurso de Jiang Zemin con motivo al 80 aniversario del PCCH), p. 1.

20 Deng Xiaoping, Take a clear-cut stand against bourgeois liberalization, December 30, 1986, p. 1-2. http://english.peopledaily.com.cn/dengxp/vol3/text/c1630.html

21 El periodista de la BBC James Miles hace uso de los documentos del Partido para estimar que sólo dentro del Partido fueron investigados más de cuatro millones de sus miembros, "decenas sino centenas de miles fueron arrestados a lo largo del país" y "millones de personas que habían seguido las protestas, por no mencionar aquellos que habían tenido un papel relevante, vivieron en terror". Del artículo de Jonathan Mirsky, Tiger on the brink: Jiang Zemin and China ┤s new elite, p. 2. http://www.findarticles.com/p/articles/mi_m0FQP/is_4416_127/ai_53567183/print

22 Fueron destituidos los secretarios generales Hu Yaobang, en 1987, y Zhao Ziyang, en 1989. En referencia a lo ocurrido con los estudiantes en 1989, Deng Xiaoping advertía que el peligro había llegado hasta el propio Partido Comunista: "algunos individuos han hecho declaraciones extremadamente perniciosas, tratando de incitar al pueblo a la acción. Ellos se oponen al liderazgo del Partido Comunista y al sistema socialista, ellos claman por la total Occidentalización de China y la adopción de todo el sistema capitalista de Occidente. Estos instigadores son personas bien conocidas y tenemos que hacer algo respecto a ellas. Ellas se encuentran en todas partes, dentro del Partido Comunista" . Deng Xiaoping, We have to clear away obstacles and continue to advance, January 13, 1987, p. 1. http://english.peopledaily.com.cn/dengxp/text/c1640.html.

23 Jay Nordlinger, Crakdown time: why Beijing fears the Falun Gong, p. 1-2. http://www.findarticles.com/p/articles/mi_m1282/is_1999_Sept_27/ai_55820850/print

24 Deng Xiaoping, Resumen de pláticas en Wuchang, Shenzhen, Zhuhai y Shangai, p. 6-7. op., cit.

25 Pues también hay campo para las "reformas políticas", es decir, la política de Deng no sólo se limita al campo de lo económico. Pero esa reforma política está sujeta a una condición irrenunciable: la hegemonía del Partido Comunista de China: "No podemos copiar los caminos del capitalismo Occidental ni los de otros países socialistas; todavía menos nos podemos permitir renunciar las ventajas de nuestro propio sistema. Una de las ventajas de China es el liderazgo del Partido Comunista. Tenemos que sostener el liderazgo del Partido Comunista. Por supuesto, el Partido debería aceptar también la supervisión y estar sujeto a restricciones. Nosotros ahora estamos planteando la cuestión de separar las funciones del Partido de las del gobierno. Pero no importa como se haga, es el Partido el que tiene que liderar, y la separación se diseñará para fortalecer su liderato". Deng Xiaoping, We are undertaking an entirely new endeavour, October 13, 1987, p. 3. http://english.peopledaily.com.cn/dengxp/vol3/text/c1810.html.

26 "Solíamos decir que los EEUU y la Unión Soviética buscaban la hegemonía. Ahora en su reunión el Grupo de los Siete han estado buscando la hegemonía y jugando a políticas de poder. Después de que suprimimos la rebelión, la reunión del Grupo de los Siete decidió sacar una declaración imponiendo sanciones a China. ┐Qué les cualificaba para hacer eso? ┐Les dimos nosotros autoridad? Actualmente la soberanía nacional es mucho más importante que los derechos humanos, pero ellos interfieren en la soberanía de los pobres, débiles". Deng Xiaoping, We must adhere to socialism and prevent peaceful evolution towards capitalism, November 23, 1989, p. 1. http://english.peopledaily.com.cn/dengxp/vol3/text/d1090.html.

27 Deng Xiaoping, We have to clear away obstacles and continue to advance, 1987, p. 1.

28 Deng Xiaoping, We are undertaking an entirely new endeavour, October 13, 1987, p. 1. http://english.peopledaily.com.cn/dengxp/vol3/text/c1810.html.

29 Los dos principales "derechistas" dentro del Partido fueron sus dos sucesivos secretarios generales, Hu Yaobang y Zhao Ziyang. Dice Deng acerca de ellos y de su postura: "en el pasado reciente hemos tenido dos Secretarios Generales que no retuvieron el puesto por mucho tiempo. Eso no fue porque no fueran cualificados cuando fueron elegidos. Fue correcto elegirlos, pero luego cometieron errores en lo que respecta a una cuestión fundamental, la cuestión de adherirse a los Cuatro Principios Cardinales [Esos principios son: mantener la vía socialista y sostener la dictadura democrático popular, el liderazgo del Partido Comunista, y el Marxismo-Leninismo y el Pensamiento de Mao Zedong], por tanto vacilaron (stumbled) y cayeron. De los cuatro principios, los dos más importantes son sostener el liderazgo del Partido y que tenemos que mantener el socialismo. Lo contrario de los cuatro principios es la liberalización burguesa (...). Durante los últimos disturbios Zhao Ziyang se expuso como claramente del lado de aquellos que estaban causando problemas. El estaba actualmente tratando de romper el partido. Afortunadamente, yo estaba por ahí y no fue difícil manejar la situación" . Deng Xiaoping, We are confident that we can handle China ┤s affairs well, September 16, 1989, p. 1. http://english.peopledaily.com.cn/dengxp/vol3/text/d1040.html. Y prosigue: "Estoy seguro de que después de los recientes disturbios, China tendrá más éxito en su vía de modernización y en la reforma y en su apertura al mundo. Nos han enseñado una lección importante. Durante muchos años algunos de nuestros camaradas, inmersos ellos en cuestiones específicas, no han mostrado preocupación política ni dado importancia al trabajo ideológico". Está claro que la "modernización socialista" tiene que ir de la mano de la concienciación ideológica, en función de lo dicho por Jiang Zemin de la relación entre la ideología y el desarrollo económico.

30 No es tema de este estudio, pero cabe remarcar la fuerza de la crisis que sacudió al estado comunista chino en 1989. En el Tibet Hu Jintao, actual líder comunista, declaró la ley marcial y se actuó a gran escala y con implacable dureza en contra de tres años sucesivos de protestas pro-independentistas, aplicándose torturas masivas y fusilamientos. Relata el periodista Jasper Becker, "la vasta escala de los hechos que atraparon a China durante diez semanas, más tarde en 1989, más de un millón de personas marcharon a través de las calles de Pekín, y millones más a lo largo de las calles de cada una de las grandes y pequeñas ciudades provincianas. Nada a tal escala había ocurrido nunca en ningún país comunista, ni siquiera en la Polonia de Solidaridad o en la Unión Soviética de Gorbachov, ni en ningún otro sitio del Este de Europa en las semanas anteriores al colapso del Telón de Acero". Y concluye: "Estas protestas no cambiaron nada". La acción del Ejército Popular Chino, que al contrario que los ejércitos de los otros países comunistas, reprimió con decisión las protestas, fue fundamental, y era reflejo de la decisión del propio Deng Xiaoping, que, en contra de gran parte de la cúpula y de los cuadros de su partido, decidió no ceder frente a la marea. Jasper Becker, "Comrade Jiang Zemin does indeed seem a proper choice", London Review of Books, Vol 23 No. 10 dated 24 May 2001. http://www.Irb.co.uk/v23/n10/print/beck02_.html

31 Deng Xiaoping, Concerning problems on the ideological front, July 17, 1981.

32 Deng Xiaoping: Answers to the italian journalist Oriana Fallaci, August 21 and 23, 1980. p. 1-2. op., cit.

33 Idem., p. 1.

34 UNO SE DIVIDE EN DOS, p. 303-4.

35 "En los últimos años antes de la muerte del Presidente Mao, el dijo que la "Revolución Cultural" estuvo mal por dos motivos: uno era "destruirlo todo" y el otro era acometer "una guerra civil a escala total". Deng Xiaoping "Answers..." , p. 2, op., cit.

36 Deng Xiaoping: Answers to the italian journalist Oriana Fallaci, p. 6. op., cit.

37 Idem, p. 2.

38 Al Sargis, Tendencias ideológicas y políticas de reforma en la "primera fase del socialismo" en China, p. 5. http://www.urbs.og/corint/numero/_5esp_5/rerchine.htm.

39 Deng Liqun, Learn from Mao Zedong, Be a Staunch Revolutionary –Text of Deng Liqun Ardes at a December 7, 1991, p. 2. op., cit.

40Jiang Zemin, Hold high the Great Banner of Deng Xiaoping theory for an all-round advancement of the cause of building socialism with Chinese characteristics into the 21s century, september 12, 1997, p. 6. http://www.china.org.cn/english/features/45607.htm.

41 Alain Badiou: Teoría de la contradicción, Madrid, Biblioteca Júcar, 1982. P. 15. Dentro de esta misma línea de reflexión, la misma organización ETA decía en 1984: "Nuestra organización es ideológicamente marxista, entendiendo el marxismo como un instrumento de conocimiento y de análisis de la sociedad. Pero para nosotros lo más importante es romper con los principios dogmáticos y establecer una dialéctica teórico-práctica que configure las líneas ideológico-políticas de nuestro proceso, tanto en su estrategia como en cada una de sus fases tácticas" (EGIN, 31-7-84).

42 Cita del trabajo inédito de Antonio de Irala, Sobre el "recomienzo del marxismo" en el País Vasco", (Obra fotocopiada), 1992, p. 13-14.

43 Idem, p. 50-1.

44 Idem, p. 50.

45 Deng Xiaoping, Resumen de... 1992, op., cit., p. 8.

46 Antonio de Irala, Sobre el... p. 18.

47 (Lilly Marcou, El crepúsculo del comunismo, Barcelona, Edicions Bellaterra, 1999, p. 104).

48 Jiang Zemin, Texto de informe..., p. 4, op., cit.

49 Idem, p. 5.

50 Jiang Zemin┤s Speech at the Meeting Celebrating the 80th Anniversary of the Founding of the Comunist Party of China, p. 14. http://www.china.org.cn/english/features/35725.htm

51 Idem, p. 6.

52 Jiang Zemin, Texto íntegro..., p. 12.

53 Deng Xiaoping, Resumen de pláticas... p. 5.

54 Jiang Zemin, Texto íntegro... p. 9.

55 Idem.

56 La Triple Representatividad, resumen del discurso de Jiang Zemin en el 80 aniversario del PCCH, p. 2. op., cit.

57 Baudouin Deckers, Preguntas sobre el desarrollo del socialismo en China, p. 7. Estas dos citas son declaraciones de los comunistas chinos a una delegación del Partido del Trabajo de Bélgica en una visita efectuada en el 2003. www.marx.be

58 Idem, p. 3.

59 Bao Tong, Los capitalistas rojos, p. 3. Revista Autogestión. http://www.solidaridad.net/imprimirnoticia.as?noticia=117

60 Y es que la nueva definición del Partido que dan los comunistas chinos, corresponde a una etapa revolucionaria, a aquella en la que hay que luchar por el "desarrollo del socialismo en sus primeras fases".

61 Jonathan Spence, Mao, Barcelona, Mondadori, 2001, p. 197.

62 Al Sargis, Tendencias ideológicas y políticas... p. 3. op., cit.

63 Idem, p. 5.

64 Idem, p. 3.

65 Idem, p. 5-6.

66 UNO SE DIVIDE EN DOS, p. 223.

67 Lisa Movius, Popular Culture, Social Change and Political Reaction in Post-Reform China, 1998. Del capítulo "Spiritual Polution" and Chinese Politics. http://www.geocities.com/Tokyo/Harbor/6080/Thesis.htm

68 UNO SE DIVIDE EN DOS, p. 174-5.

69 Baudouin Deckers, Preguntas sobre el desarrollo del socialismo en China, p. 4. www.marx.be