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(32 - 2004ko Uztaila)

José María SETIEN ALBERRO: Unidad de España y juicio ético, Erein, Donostia 2004 (Introducción de José María ZUNZUNEGUI: Aportes de la memoria histórica)

DE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO POR EL AUTOR

La función que han de cumplir tanto el estado como la nación

al servicio de los ciudadanos,

ha de plasmarse en una recta concepción del bien común,

entendido a partir de la función que ambas realidades,

en sí mismas y en sus relaciones mutuas,

han de cumplir, sin confundirlas ni ignorarlas.

Para lograrlo es necesario tomar en consideración

la complejidad de las dimensiones particulares

que han de realizarse en la integridad de ese "bien común", especialmente en la búsqueda de la armonización de las exigencias derivadas del ejercicio

de la coacción vinculante del estado

y

de la libertad opcional de la nación.

Todo ello,

teniendo en cuenta las circunstancias históricas cambiantes por naturaleza,

hace imposible la elaboración de un juicio ético que pretenda definir

cuál haya de ser la única forma concreta

de realizar ese pretendido "bien común",

con exclusión de cualquier otra manera que sea

éticamente válida y moralmente aceptable.

La inspiración o valoración ética de la convivencia política ha de ser así

un principio de libertad

ante la legítima diversidad de los posicionamientos políticos y

en contra de cualquier forma de imposición,

sean cuales fueren los motivos en los que ella tratara de apoyarse.

TEXTO ÍNTEGRO DE LA PRESENTACIÓN POR EL AUTOR

El 9 de enero de este año (2004) y tras su Conferencia pronunciada en el Club Siglo XXI, sobre España ante la Constitución europea, un alto dignatario de la Iglesia española decía que "la unidad de España es un bien moral". La prensa se hizo eco de esta afirmación y de su opinión personal manifestada en el sentido de que el episcopado debería iluminar a la feligresía católica de nuestro país sobre este asunto tan debatido en las últimas semanas. No era esta una cuestión intrascendente. No faltaron posteriormente otras voces eclesiásticas que llegaban a afirmar rotundamente que el nacionalismo "es un pecado".

Se imponía hacer una reflexión sobre el tema, tanto en el orden teórico como en su aplicación al caso particular de la unidad española. Es lo que pretende ofrecer este trabajo que lleva por título "Unidad de España y juicio ético". He aquí algunos de sus puntos más importantes:

  1. El hecho de que se plantee como cuestión ética o, lo que es lo mismo, el tema del carácter moral de la unidad de España es en sí algo muy positivo. Significa que tampoco en el ámbito de la política debe excluirse el juicio "humanizador" de la Ética. También la política, en contra de lo que frecuentemente se dice, con interesada precipitación, ha de poder ser objeto de una valoración ética, que es lo mismo que decir, de una valoración humanista, dado que el objetivo que la Ética ha de perseguir no puede ser otro que el de ayudar a realizar una vida auténticamente humana.
  2. Para que esa valoración ética se realice honestamente en este ámbito de la vida humana que ahora nos ocupa, ha de abarcar el tema en su realidad integral y no solamente en una perspectiva parcial. Lo que exige abordar tanto el tema de su modificación más o menos radical cara al futuro, como también el de la unidad española que actualmente existe. Conocer el presente iluminado desde la perspectiva histórica con vistas a la realización de un futuro más o menos humanizador, es, por ello, una exigencia que pensamiento ético no puede ignorar para ser fiel al servicio que debe prestar.
  3. En relación con el juicio ético sobre la unidad de España, el trabajo que presentamos hace una clarificación que, de entrada, parece ser te ser ineludible. No debe confundirse lo que es el Estado español con lo que se quiere significar al hablar de la Nación española. El estado viene definido por el ejercicio de un poder coactivo, al que se viene llamando, a falta de otra palabra mejor, "soberanía". La nación, por el contrario, es una forma de "comunidad", a la que desde la perspectiva de la integridad de la realización personal, ha de situarse en el ámbito de la "libertad". En el ámbito político, la "coacción" del estado y la "opción" libre por la nación han de configurarse adecuadamente al servicio de la convivencia social y de la realización personal.
  4. La valoración de las realidades históricas que son los estados y las naciones ha de hacerse desde el análisis de las funciones que ellas han de cumplir al servicio de las personas y de sus formas sociales de convivencia. Sin esta perspectiva funcional sería imposible disponer de criterios objetivos de valoración ética. Lo mismo ha de decirse en relación con la unidad del Estado y de la Nación, también en el concreto caso español. Esta funcionalidad no podrá tener otra referencia que la del respeto y tutela de los derechos humanos fundamentales que, en la sociedad pluralista en la que vivimos, habrá de tener una insistencia particular en la tutela de la libertad tanto individual como comunitaria.
  5. La función que han de cumplir tanto el estado como la nación al servicio de los ciudadanos, ha de plasmarse en una recta concepción del bien común, entendido a partir de la función que ambas realidades, en sí mismas y en sus relaciones mutuas, han de cumplir, sin confundirlas ni ignorarlas.
  6. Para lograrlo es necesario tomar en consideración la complejidad de las dimensiones particulares que han de realizarse en la integridad de ese "bien común", especialmente en la búsqueda de la armonización de las exigencias derivadas del ejercicio de la coacción vinculante del estado y de la libertad opcional de la nación.

    Todo ello, teniendo en cuenta las circunstancias históricas cambiantes por naturaleza, hace imposible la elaboración de un juicio ético que pretenda definir cuál haya de ser la única forma concreta de realizar ese pretendido "bien común", con exclusión de cualquier otra manera que sea éticamente válida y moralmente aceptable.

  7. Es ésta una cuestión política en cuya ordenación la Iglesia ha de respetar la autonomía propia de las realidades temporales, tal como ella misma la proclama en su doctrina. Se trata, pues, de un problema político que los ciudadanos han de resolver por las vías políticas propias de una sociedad respetuosa de los derechos humanos, tanto individuales como colectivos, mediante el diálogo entre diferentes posicionamientos nacidos de la pluralidad político-social y, en todo caso, con exclusión de la violencia contraria al ejercicio de la libertad.
  8. La inspiración o valoración ética de la convivencia política ha de ser así un principio de libertad ante la legítima diversidad de los posicionamientos políticos y en contra de cualquier forma de imposición, sean cuales fueren los motivos en los que ella tratara de apoyarse.

 

J.M. Setién Alberro

Donostia, 2004-06-25

 

 

 


 

 

 

José María SETIEN ALBERRO: Unidad de España y juicio ético, Erein, Donostia 2004 (Sarrera: José María ZUNZUNEGUI: Aportes de la memoria histórica)

LIBURUA AURKEZTERAKOAN EGILEAK ESANDAKOTIK

Estatuak eta nazioak,

bakoitzak bere aldetik eta bien arremanetan,

herritarren zerbitzura duten egiteko ezberdina

denon ona ulertzeko era zuzen batean mamitu behar da,

bien egitekoak kontutan hartuz,

baina bata bestearekin nahastu gabe.

Hori lortzeko, ezingo dira alde batera utzi,

denon ona osatzeko beharrezkoak diren dimentsio partikular guztiak, bereziki,

estatuarekiko derrigorrezko atxikimendua

eta

nazioarekiko hautazko erabakia ezkontzeko modua

gauzatzetik datozkeen eskakizunak.

Horrek guztiak,

izatez aldakorrak diren zirkunstantzia historikoak kontuan hartuta, ezinezko egiten du

ustez "denon ona" litzatekeenaren adierazpen etiko bakar bat

erabaki eta finkatzea,

etikoki bidezkoak eta moralki onargarriak diren

gainerako adierazpen guztiak baztertuz.

Bizikidetasun politikoaren inspirazio edo balioespen etikoak askatasun printzipio bat behar du izan,

jarrera politikoen aniztasun zilegizkoaren aurrean,

eta bortxazko ezarpen ororen kontra,

ezarpen horretarako zein ere diren arrazoiak.

 

 

 

EGILEAREN AURKEZPENAREN TESTU OSOA

Aurtengo (2004) urtarrilaren 9an, Club Siglo XXI-an Espainia Europar Konstituzioaren aurrean gaiari buruz hitzaldi bat eman ondoren, "Espainiaren batasuna ondasun moral bat da" esan zuen Espainiako elizako goi mailako agintari batek. Prentsak hots handiz jaso zuen adierazpen hori, eta, haren iritzian, gotzaiek herri honetako eliztar katolikoak azkeneko aste hauetan hainbeste eztabaidatu den auzi honetaz argitu behar zituztelakoa. Geroztik ez dira falta izan elizako zenbait ahots nazionalismoa "bekatua dela" biribilki esaten dutenak.

Gogoeta bat egin beharra zegoen, beraz, gai honi buruz, bai teoria mailan bai Espainiren batasunari dagokionean duen aplikazioari buruz zehazki. Horixe nahi du eskaini "Unidad de España y juicio ético" izenburua duen lan honek. Hona garrantzi gehien duten puntuetako batzuk:

1. Gai hau etikazko arazo bezala aurkeztea bera, edo, bestela esanda, Espainiaren batasunaren izaera moralaren gaia aurkeztea, oso gauza positiboa da berez. Esan nahi baitu, hain zuzen, politikaren eremua ez dela geratzen Etikaren iritzi "gizatiartzailetik" kanpo. Politika ere, askotan besterik esan ohi den arren, balioespen etiko baten mende dago, esan nahi baita balioespen humanista bat egin daitekeela politikaz, egiaz giza bizitza bat egiten laguntzeabaizik ezin baitu izan Etikaren helburuak.

2. Eskuartean darabilgun giza bizitzaren alor honetan balioespen etiko hori zintzo egin dadin, bere errealitate oso-osoan heldu behar dio gai honi, eta ez ikuspegi partzial batetik bakarrik. Etorkizunerako gai hori erro-errotik aldatzeko aukera aztertzea ez ezik, gaur egun Espainiak duen batasunaren gaia ere aztertzea eskatzen du horrek. Gaur egungo egoera, etorkizun gutxiasko gizatiartzaile bat eratzeko asmoz, historiaren ikuspegitik ezagutzea, beraz, inola ere baztertu ezin duen eginkizuna da, etikazko gogoetak eskaini behar duen zerbitzua zintzo beteko badu.

3. Espainiaren batasunari buruzko irizpide etikoari dagokionez, aurkezten ari garen lan honek, hasiera-hasieratik saihestu ezinezkoa ditudien argitasun bat eskaini nahi du. Ez dira nahastu behar Espainiako Estatua zer den eta zer nahi den adierazi Espainiako Nazioa aipatzen denean. Izen hoberik ezean "subiranotasun" deitzen zaion aginpide hertsagarri baten jarduerak definitzen du estatua. Nazioa, aldiz, "komunitate" modu bat da, eta, pertsonaren betetasun osoaren ikuspegitik begiratuz gero, "askatasunaren" eremuan behar da kokatu. Politikaren alorrean, estatuaren "hertsagarritasuna" eta nazioaren aldeko "aukera" askea zuzen eta egoki egituratu behar dira gizartearen elkarbizitzako eta pertsonaren betetasunerako.

4. Estatuak eta nazioak diren errealitate historikoen balorazioa, errealitate horiek pertsonen zerbitzutan eta berauen gizarte bizitzaren mesedetan bete behar dituzten eginkizunen analisian oinarrituta behar da egin. Ikuspegi funtzional hori ezean, ezin izango litzateke etikazko baloraziorik egiteko irizpide objektiborik izan. Gauza bera esan behar da Estatuaren eta Nazioaren batasunari buruz, baita Espainiaren kasuan ere. Funtzionaltasun horrek erreferentzia bakarra izan beharko du: oinarrizko giza eskubideak errespetatzea eta babestea; hala, hain zuzen, gaur denok bizi garen gizarte pluralista honetan arreta berezia jarri beharko da, hala ere, norbanakoaren zein komunitatearen askatasuna babesteko.

5. Bai estatuak bai nazioak herritarren zerbitzuan bete behar duen egunkizunak ondasun komunaren ikusmolde zuzen batean mamitu behar du, ondasun komun hori bi errealitate horiek, berez eta elkarrekiko harremanetan, ez bata eta ez bestea nahastu edo baztertu gabe, bete behar duten eginkizunetik abiatuta ulerturik.

Hori lortzeko oso kontuan hartu behar da "ondasun komun" horretan guztian gauzatu behar diren dimentsio partikular guztiak, estatuaren hertsapen loteslea betetzetik eta nazioaren aukera askatasuna gauzatzetik datozkeen eskakizunak adosteko modua bilatzeari dagokionez batez ere.

Horrek guztiak, beren izatez aldakorrak diren zirkuntstantzia historikoak kontuan hartuta, ezinezko egiten du "ondasun komun" ustezko hori burutzeko modu zehatz bakarra, etikaren ikuspegitik baliozkoa eta moralarenetik onargarria izan litekeen beste edozein bazterturik, zein izango den definitzeko iritzi etiko bat ematea.

6. Politikazko gai honen ordenamenduan, bere dotrinan argi adierazia duenez, mundutar errealitateen autonomia guztiz errespetatu behar du Elizak. Arazo politiko bat da, beraz, hau, herritarrek, giza eskubideak, norbanakoarenak zein taldeenak, errespetatzen dituen gizarte baten politikabideak erabiliz, aniztasun pòlitiko-sozialetik jaiotako jarrera desberdinen artean hitz eginez, eta, beti ere, jokatzeko askatasunaren kontrakoa den bortxa oro baztertuz, konpondu behar dutena.

7. Bizikidetasun politikoaren inspirazio edo balioespen etikoak askatasun printzipio bat behar du izan, jarrera politikoen aniztasun zilegizkoaren aurrean, eta bortxazko ezarpen ororen kontra, ezarpen horretarako zein ere diren arrazoiak.

 

 

 

J.M. Setién Alberro

Donostia, 2004-06-25