Artxibo rtf
(31 - 2004ko Maiatza)

TIEMPOS DE ESPERANZA

Las recientes elecciones de Cortes Generales han dado como resultado el triunfo del PSOE que ha pasado de 125 diputados a 164, con un incremento en el número de votos, sobre el 99,99% de los votos escrutados, de 2.990.935 respecto de las elecciones del 2000, lo que ha supuesto, en términos porcentuales, un aumento del 34,16 al 42,64%.

Por el contrario, el PP ha sido el gran perdedor, al disminuir su número de diputados de 183 a 148. Fijarnos en este único dato puede dar lugar a espejismos, porque los conservadores españoles únicamente han bajado 690.666 votos respecto de las elecciones habidas en el año 2000, lo que significa que existe todavía un elevado número de ciudadanos que comparten lo que ha sido la principal bandera mediática popular a lo largo de esta legislatura: una concepción rancia, unitaria y autoritaria del estado.

Teniendo en cuenta que el índice de participación ha pasado del 68,71% de las elecciones del 2000 al 77,21% en estas últimas, podemos concluir que el incremento experimentado por el PSOE se ha generado por la incorporación al voto de un elevado número de ciudadanos que se abstuvieron en las pasadas elecciones, además del voto joven y del llamado voto útil, éste último no tan significativo como se ha pretendido, puesto que IU a pesar de haber descendido de 9 a 5 diputados, en votos únicamente ha bajado 112.801. El hecho de que 9.630.512 ciudadanos sigan convencidos de que es mejor un estado uniforme frente a uno plural, una España centralizada frente a una abierta e integradora, la imposición frente al diálogo y la tolerancia, es seguro que va a condicionar, en gran medida la política del nuevo gobierno del estado en materia de desarrollo autonómico y, por consiguiente, resultará necesario que el nacionalismo vasco administre los tiempos y las reclamaciones con inteligencia, en la búsqueda de consensos susceptibles de ser asumidos por la mayoría de los ciudadanos vascos.

En el caso catalán, el porcentaje de voto nacionalista se ha incrementado respecto de las elecciones del 2000, un 5,78% respecto de un 5,03 anteriormente. Este incremento ha venido motivado por el aumento espectacular de ERC que ha pasado de 194.715 a 649.999 votos y el descenso, más moderado de lo que se preveía, de CiU al que se han mantenido fieles 829.046 votantes en relación con los 970.421 que depositaron su confianza en esta fuerza política en las elecciones del 2000.

No es el propósito de este artículo reproducir argumentos que han venido siendo recogidos con profusión en los medios de comunicación. El efecto 11M, la guerra de Irak, el manejo mediático del atentado terrorista por el gobierno Aznar, el asunto Carod, las posibles combinaciones para obtener mayorías parlamentarias estables, etc., son cuestiones que han sido y seguirán siendo analizadas por numerosos comentaristas y no se trata de reproducir lo que otros ya han escrito. Estas líneas, por tanto, se van a centrar en hacer un breve comentario de lo que nos ha pasado en casa.

Empezando por los grandes números y las fuerzas que han obtenido representación parlamentaria: con el 100% del voto escrutado, el partido mayoritario en la CAV ha sido EAJ-PNV que ha obtenido 417.154 adhesiones, el 33,71% de los votos válidamente emitidos y 7 diputados. La segunda fuerza política es el PSE-EE con 336.958 votos, que suponen el 27,23% de los votantes y 7 diputados. En tercer lugar el PP con 232.577 votos, el 18,80% y 4 diputados, y, finalmente, EA con 80.613 votos, el 6,51% y 1 diputado. Esto es: el voto nacionalista ha sido del 40,22% y el llamado voto constitucionalista del 46,03%, debiendo tenerse presente que en estos porcentajes no está incluido el voto nulo propugnado por SA ni el voto obtenido por Aralar-Zutik. En definitiva, sigue estando presente la Euskadi fragmentada en dos mitades, con preferencias en sus sentimientos de identidad de signo variado. Esta dicotomía se acentúa si contemplamos toda la Euskal Herria sur donde, en Nafarroa, siguen mandando las opciones estatales, si bien hay que saludar como un éxito electoral el surgimiento de Nafarroa-Bai que con 60.645 votos ha conseguido una diputada al Congreso.

En lo que hace referencia a los doce senadores que nos correspondía elegir a los vascos de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, 6 han sido para EAJ-PNV, 5 para el PSE-EE y 1 para el PP, mientras que en Nafarroa, de los 4 que correspondía elegir a los navarros, 3 han sido para UPN-PP y 1 para el PSOE.

Bajando a las circunscripciones, el partido más votado en Araba ha sido el PSE-EE que, a su vez, ha experimentado el mayor incremento en votos y en porcentaje. También ha obtenido un notable éxito electoral EAJ-PNV que se convierte en la tercera fuerza política en este territorio histórico con el 25,81% de los votos. Sube EB-IU que pasa del 5,61 al 7,79, EA tiene un ligero descenso de 4 décimas en el porcentaje de voto y, el gran perdedor ha sido el PP que ha pasado del 39,10% de los votos al 26,82%: 17.593 alaveses han decidido retirar su voto a la candidatura encabezada por Mayor Oreja.

En Gipuzkoa vence de manera clara EAJ-PNV que ha aumentado en votos y en porcentaje. Suben también PSE-EE, EB-IU y aparece Aralar-Zutik con un 6,02% de los votos: 22.212 guipuzcoanos han dado su confianza a esta opción política. Nuevamente la derrota corresponde a los populares que han bajado más de 9 puntos y han perdido la confianza de 23.829 ciudadanos de este territorio. La otra fuerza que también ha bajado ha sido EA que desciende en votos y en porcentaje: de 45.525 a 42.811 y del 14,06 al 11,60%. El mayor descenso electoral en el territorio en el que, tradicionalmente, ha venido obteniendo mejores resultados.

En Bizkaia se reproduce prácticamente el esquema de Gipuzkoa, con la única salvedad de que EB-IU es la 4 fuerza política y EA pasa a ser la quinta, y, con la matización de que la implantación electoral de Aralar-Zutik es sensiblemente inferior, ya que solo alcanza el 1,85% de los votos válidamente emitidos. Nuevamente bajan el PP, con casi 9 puntos y EA, en el que dejan de depositar su confianza 3.059 vizcaínos.

Finalmente en Nafarroa UPN-PP, a pesar de seguir siendo la primera gran fuerza política, sufre un importante descalabro electoral de más de 12 puntos, el PSOE alcanza el 33,58% de los votos respecto del 27,32% que tuvo en el 2000 y emerge con fuerza Nafarroa-Bai con 60.645. Llama la atención que este es el único territorio vasco en el que IU baja en votos y en porcentaje. El elemento que parece generar esta distorsión es su no presencia en el gobierno foral, al contrario de lo que ocurre en la CAV

Por capitales: en Vitoria-Gasteiz, la primera fuerza es el PSE-EE, seguida del PP y PNV. EA es la 5ª con un 3,38% de los votos. En Donostia vuelve a ganar el PSE-EE, seguida de EAJ-PNV, PP y EA. En Bilbao EAJ-PNV sigue siendo la fuerza hegemónica, seguida del PSE-EE y el PP. El porcentaje de voto de EA es inferior incluso que en Gasteiz un 2,94%. Finalmente lo más destacable de Iruña es que Nafarroa-Bai aparece como la tercera fuerza política con 22.952 pamplonicas que han depositado su confianza en esta coalición abertzale.

Comparando por circunscripciones entre las elecciones del 2004, con las del 2000, EAJ-PNV sube en los tres territorios de la CAV, siendo destacable que dónde más lo hace es en Araba, en el que incrementa su adhesión en más de 5 puntos. Sin embargo el partido que, proporcionalmente, sube más es el PSE-EE que sube en toda Hego Euskal Herria, en mayor proporción, nuevamente, en Araba. EA baja en los tres territorios en los que se presenta, con un descenso más acentuado en Gipuzkoa. Y el gran fracasado es el PP que desciende 12,28 puntos en Araba, 9,48 en Gipuzkoa, 12,43 en Nafarroa y 8,62 en Bizkaia.

En relación con el Senado, Araba sigue sin senadores nacionalistas y se intercambian los senadores entre el PP y el PSE-EE respecto de los habidos en el año 2000, 1 y 3 respectivamente. Paulino Corcuera, candidato nacionalista, se queda a escasos quinientos votos de haber alcanzado un escaño en la Cámara Alta. En Gipuzkoa y en Bizkaia todos los candidatos de EAJ-PNV alcanzan su escaño, siendo el 4º para el PSE-EE. Los que más votos obtienen son los más conocidos entre el electorado nacionalista. Finalmente en Nafarroa siguen siendo 3 para UPN-PP y el 4º para el PSOE. Tal como está distribuido el voto todavía queda un largo camino para que Nafarroa tenga representación abertzale en el Senado.

Especial atención merece el porcentaje de voto nulo construido, en gran parte, a partir de la consigna propuesta por SA. A este respecto debe evitarse el error de comparar el voto nulo con los votos obtenidos con cada fuerza política, puesto que el primero no se computa en relación con los votos válidamente emitidos. Por consiguiente el criterio correcto para determinar la incidencia de este voto es el de compararlo con las elecciones habidas en el año 2000. Así en Alava ha pasado del 0,76% al 4,61%, en Gipuzkoa del 0,87 al 11,77%, en Nafarroa del 1,24 al 4,44% y en Bizkaia del 1,09 al 6,27%. Si haríamos las correspondientes extrapolaciones, considerando el porcentaje de voto nulo habido en las elecciones del 2000 como un porcentaje fijo, resultaría que 101.012 vascos han optado por seguir la consigna del MLNV, que sigue manteniendo un electorado fiel, gracias en gran parte a la nefasta política mediática del PP en materia terrorista, así como el victimismo con el que se puede presentar ante la sociedad vasca, ante los procesos antidemocráticos de ilegalización que ha sufrido su fuerza política representativa.

Expuestos esquemáticamente los datos hay tres conclusiones que parecen indiscutibles:

1º) Que los grandes triunfadores de estas elecciones han sido, en el ámbito del Pais Vasco, por este orden, el PSE-EE y EAJ-PNV. IU-EB ha obtenido unos buenos resultados electorales y han emergido con fuerza Nafarroa-Bai y, con menor intensidad de la que ellos mismos esperaban, Aralar-Zutik.

2º) Que el gran perdedor ha sido el PP y, en menor medida EA, que debe hacer un serio esfuerzo de reflexión, tanto desde una perspectiva estratégica como táctica, si no quiere seguir el camino de convertirse en una fuerza testimonial. Desde la última de las perspectivas citadas, la táctica, alguna responsabilidad política debieran tener los que se negaron en su día a formalizar la correspondiente coalición electoral con EAJ-PNV, aunque en un país como éste, no acostumbrado a este tipo de sanos ejercicios democráticos, nada es previsible a este respecto.

3º) Que el MLNV sigue manteniendo un importante apoyo electoral favorecido por la política antidemocrática que ha practicado el gobierno Aznar.

Por otro lado, los resultados electorales habidos a nivel del estado se han traducido en que ninguna fuerza política ha alcanzado la mayoría absoluta de la cámara –176 diputados-, lo que va a obligar al PSOE a acuerdos con el resto de las fuerzas políticas con representación parlamentaria y, todas ellas, a excepción de IU, tienen, con mayor o menor intensidad, signo nacionalista o, en su caso, regionalista: CiU con 10 diputados, ERC 8, EAJ-PNV 7, CC 3, BNG 2, CHA 1, EA 1 y Na-Bai 1. Estamos, por tanto, en un escenario parlamentario óptimo para hacer de la necesidad virtud.

Si atendemos a la periferia del estado, las propuestas de reforma de los Estatutos habidas en Andalucía como en Cataluña, así como el gobierno de coalición que existe en esta última Comunidad y la firmeza que ha mostrado Maragall, si bien que obligado por las circunstancias, ante los envites recibidos por el "affaire Carod", abren caminos a la esperanza.

La figura de Rodríguez Zapatero es todavía una incógnita. Su carácter aparentemente tolerante, favorable al diálogo y a restaurar la normalidad institucional con nuestro gobierno, así como sus apelaciones a la humildad en el ejercicio del poder político, hay que saludarlos con optimismo. Sin embargo, en materia de autogobierno, el futuro presidente del gobierno del estado, se mueve en una doble dialéctica: la de que con el plan Ibarretxe puede haber diálogo, pero entendimiento nunca y acuerdo imposible, y la de que "somos el PSOE del Estatuto, el que gobernó en el Gobierno Vasco, el PSOE del euskera de la Ikurriña, el que ha defendido siempre lo que es la identidad vasca dentro de un marco razonable que es la Constitución".

La misma apelación a la flexibilidad hay que hacerla a los líderes nacionalistas, singularmente a Imaz y a Ibarretxe. Uno viene observando con agrado los planteamientos que está sosteniendo el presidente del EBB, que únicamente mantiene como condición innegociable un principio democrático fundamental, cual es, el del respeto a la voluntad de los vascos. Muchos nos sentimos identificados con esa línea de pensamiento.

Hace tiempo que algunos llevamos escribiendo, con mayor o menor fortuna, acerca de la necesidad de abandonar posiciones dogmáticas; de no pretender el acuerdo en aquello que constituye el sustrato profundo de la ideología de cada uno porque en ese caso toda negociación está condenada al fracaso, cuando nos encontramos en casos como el vasco, donde existen sentimientos identitarios no coincidentes; de recuperar la tradición pactista que ha caracterizado nuestra historia; de profundizar, más allá del juego semántico, en la vía de la foralidad, de los derechos históricos, frente a vía autodeterminista, entendida a la manera jacobina; de entender que cada momento histórico y cada sociedad en ese momento exigen una determinada distribución y organización del poder político, de comprender que ni la Constitución, ni el Estatuto, ni el plan Ibarretxe son totems inmutables.

Se recogía en Gara, el pasado el 23 de noviembre de 2003, el epílogo que el presidente del PSE-EE Jesús Eguiguren redacta en su libro "los últimos españoles son patria y sin libertad", bajo el epígrafe Bases para un arreglo. Eguiguren es, sin duda, el socialista vasco que mayor capacidad doctrinal tiene de los que militan en el PSE-EE. Eguiguren en el año 95, en un artículo publicado en El Correo, defendía los derechos históricos como la vía para alcanzar un escenario final sin vencedores ni vencidos y reivindicaba un espíritu de acuerdo entre los vascos, basado en las singularidades del pais. Del mismo modo, en el año 2002 sostenía que se equivocaba gravemente quien pensara que la solución del llamado conflicto vasco vendría de la eliminación o marginación de las fuerzas con presencia en Euskadi, sean nacionalistas o estatutistas reclamando el cumplimiento íntegro del Estatuto. Finalmente está su libro en el que defiende un diálogo multipartidista, sin límites ni condiciones, con una vocación de alcanzar acuerdos y desde el respeto a las instituciones y marcos políticos existentes. Sobre esas bases hay camino para recorrer, desde la lealtad y el respeto recíprocos.

En este sentido hombres como Jáuregui- partidario de una estrategia positiva y de reformas del estado autonómico-, Odón Elorza –defensor de la discusión del Plan Ibarretxe en el Parlamento y de que se pueda negociar el mismo con EAJ-PNV- y, con mayores interrogantes, el propio Patxi López, se revelan como hombres clave en la nueva política a desarrollar por el PSE-EE, un partido que durante el periodo Redondo Terreros se caracterizó por un seguidismo despersonalizado del PP. Los que hoy tienen ascendencia en el PSE-EE pueden y deben servir de puente entre el gobierno vasco y el español.

Los socialistas vascos se comprometieron a defender en las Cortes Generales los acuerdos que sobre el desarrollo de nuestro autogobierno alcanzáramos los vascos, siempre que se hicieran desde el respeto a las reglas de juego. De mismo modo afirmaron su concepción de no ser dique de contención de la voluntad de la mayoría ciudadana. Esta mayoría necesariamente ha de construirse sobre la base del acuerdo de los dos partidos mayoritarios en Euskal Herria, los dos triunfadores en las pasadas elecciones a Cortes y los que recogen en nuestro país las sensibilidades identitarias más tolerantes. Son tiempos de negociación y cintura políticas, de transversalidad: tiempos de esperanza.

Kepa Bilbao Gaubeka

Getxo 2003/03/19

Entrevista a RODRÍGUEZ ZAPATERO, Jose Luis, en EL DIARIO VASCO, 11 de marzo de 2004

2 EGUIGUREN, Jesús, ¿por qué no intentarlo?, El Correo Español-El Pueblo Vasco, 11 de noviembre de 1995

3 EGUIGUREN, Jesús, La alternativa es el Estatuto, El Pais, 15 de octubre de 2002. Hay en este artículo además de un intento de abanderar el estatuto, con la contraposición entre nacionalistas y estatutistas, argumentos más que discutibles, sobre todo si se tiene en cuenta la política de desarrollo autonómico existentes en los tiempos de gobierno socialista.

4 "En mi opinión, hay recorrido autonómico en nuestro modelo de reparto competencial y lo hay sin necesidad de reforma constitucional. No me parece incompatible mantener el carácter estatal y único del Poder Judicial y agotar en los tribunales superiores los recursos, manteniendo en el Supremo la unificación doctrinal, o delegar em Consejos Judiciales autonómicos algunas facultades de gestión del Consejo general del Poder Judicial. No tiene por qué afectar a la Unidad del Sistema Fiscal la organización territorial de la Agencia Tributaria. La Caja de la Seguridad Social no dejará de ser única aunque determinados actos del sistema sean ejecutados por las CC.AA, de la misma manera que éstas no dejan de ser Estado sino todo lo contrario, si representan a éste en su territorio bajo la modalidad de Administración única..." JÁUREGUI, Ramón, La agenda autonómica de la España Plural, EL PAIS, 5 de enero de 2004.

5 "El PNV debe estar dispuesto a negociar su contenido –se refiere al Plan Ibarretxe- en profundidad en lo que realmente se considere por ambas partes –se refiere al PNV y al PSE- como necesario para garantizar la estabilidad política de este pais, para no darle todas las bazas y el protagonismo al mundo de Batasuna ni hacer el juego a la estrategia españolista del PP. El PSE debe afrontar una iniciativa en esa dirección con esas dos premisas. Lo de la retirada es una condición que difícilmente asumiría el nacionalismo" Declaraciones de ELORZA, Odon al CORREO ESPAÑOL-EL PUEBLO VASCO, el 29 de diciembre de 2003

6 "...Hace falta convencer más que agredir. Hacen falta más políticas en positivo que en negativo. Los socialistas vascos estamos empeñados en convencer a la sociedad de que el planteamiento del nacionalismo está profundamente equivocado, es perjudicial no solo política, sino económicamente para nuestros intereses, y de que hay que pasar cuantos antes esa página para edificar un pais para todos". Declaraciones de LÓPEZ, Patxi a LA RAZON, el 4 de enero de 2004