Artxibo rtf
(30 - 2004ko Urtarrila)

MLNV, nuevas elecciones y Plan Ibarretxe

Panorámica General

Realmente estamos dentro de un nuevo ciclo político y ese nuevo ciclo lo marcan las elecciones al Parlamento Vasco del 13 de Mayo del 2001. Sé que esta apreciación está sujeta a múltiples discrepancias, pero es evidente que el Pacto de Lizarra deja de existir. Es el lehendakari Ibarretxe quien plantea ese cambio de rumbo del nacionalismo, esa ruptura con la etapa de dos años que cubre Lizarra, y para ello quiso separar la lucha contra ETA del debate sobre autogobierno, dos vectores que aparecían unidos por el Pacto de Lizarra. Este objetivo puede, sin embargo, fracasar. Es una realidad patente que hoy en día ambas cuestiones, la lucha por el autogobierno y la pacificación, están sujetas a una polarización que llega al antagonismo. Y, por tanto, las condiciones del debate y de la práctica política están seriamente condicionados por este enfrentamiento. Lo que se está poniendo en duda desde las altas instancias del estado es la mera posibilidad de que una propuesta sea debatible en términos que no afecten a la propia naturaleza del estado de derecho. Pero este es también es un factor que el nacionalismo vasco debería de tener en cuenta: de que si la política ha de ser un proceso y además democrático, y Euskadi tiene derecho a un proceso democrático, dada la polarización y antagonismo que ocurre en los dos ámbitos citados, el normal desenvolvimiento de la política vasca está amenazado. Por encima de la buena voluntad, cuenta también el cálculo de que las iniciativas deben subordinarse a los factores que conforman su contexto, que no es otro que la situación actual de la sociedad vasca.

Existen hoy en día posiciones estratégicas que constituyen serias amenazas a la libre deliberación y decisión de los vascos en las cosas que afectan a su futuro. Estas posiciones están basadas principalmente en una interpretación particular de lo que es la situación de ETA en estos momentos. Pues existe un clamor, compartido por gentes de las más diversas tendencias, de que ETA está en las últimas, de que agoniza, de que en cualquier momento puede anunciar la renuncia a las armas y una nueva tregua. Estas posiciones son, en cierta manera, coincidentes con otros tantos posicionamientos que se dieron a lo largo de 1998-9, cuando también se pensaba que ETA estaba en las últimas.

Tenemos, por un lado, a los triunfalistas que alimentan su información de las fuentes del Estado. Según estos creadores de opinión ETA se encuentra en una situación terminal, envuelta en paranoias internas y con una incapacidad tremenda para actuar, y, por tanto, para salir del paso, se está ya pergueñando un acuerdo entre "nacionalistas" que presuponga la puesta en marcha de una ofensiva soberanista. La conclusión implícita a este análisis es que la violencia es ya un problema secundario, y que el problema principal lo constituye el propio nacionalismo. Por tanto, para curarse en salud hay que seguir manteniendo la ofensiva y el arrinconamiento del nacionalismo y persistir en la utilización de los recursos del estado en todo ello. Es un poco la tesis de José Luis Barbería en El País cuando afirma que "Tanto en el plano político como en el plano operativo, ETA está en su fase terminal... gana cuerpo la tesis del final policial de ETA, de su paulatina marginalización, un proceso lento, pero también inexorable, más o menos cercano, más o menos lejano, en función de las circunstancias políticas, de la forma en que se encauce el conflicto planteado por el plan soberanista" o cuando pregunta de forma aparentemente retórica: "żAcaso no está cobrando visos de realidad que lo que desestabiliza verdaderamente al Estado español es el nacionalismo institucional y no la acción de ETA" (El País, 2003-12-28).

Tenemos otro tipo de tesis triunfalista en la que prima la visión de una ETA en las condiciones anteriores, que creen que el proceso democrático más que ejercicio de la voluntad del "demos" es como una terapia de grupo y que hay que ayudar a ETA a "salir del atolladero" (Alberto Surio y la teoría de la "pista de aterrizaje"). Esta teoría viene sostenida por una determinada visión de la organización armada y del MLNV como entes en minoría de edad a los que hay que dar lecciones de cómo se tiene que convivir en democracia. "El envite formulado por Arnaldo Otegi para articular una candidatura nacionalista conjunta, diversos llamamientos a favor del alto el fuego de personalidades de la cultura euskaldún, y los debates del denominado Foro Nacional de Debate, forman parte de un lento pero significativo movimiento que sería el que permitiría la maduración de unas condiciones políticas y sociales sobre las que podría descansar el fin de ETA" (Alberto Surio, DV, 2003-12-28).

Estos análisis coinciden con otro triunfalismo, el triunfalismo revolucionario del MLNV, que en las peores circunstancias hace de la necesidad virtud con tal de que el doblete político militar pueda seguir ejercitando su dinámica en Euskadi. Porque al MLNV le interesa que el centro de atención sea el nacionalismo en general, y de que el gobierno aplique el mismo tratamiento del que le ha hecho objeto al nacionalismo vasco. Y también le es conveniente la existencia de esa facción de pedagogos que siempre pondrán compresas frías sobre las acciones de ETA por mor de la gradualidad de la terapia que los encamine hacia las maneras democráticas.

Me centraré en la perspectiva del MLNV respecto al Plan Ibarretxe, ya que es el núcleo de infinidad especulaciones que, pienso, pueden solventarse si miramos un poco a la trayectoria histórica del movimiento.

Los datos del problema

No es mi intención sentar cátedra acerca de una cuestión para la cual los datos de que dispongo son escasos. Pero la situación de ETA, con ser mala, no es desesperada. Un reciente informe de la Ertzaintza aparecido en prensa (Diario Vasco, 2003-08-03) nos habla de que ETA se ha reorganizado amoldándose a las características de su nueva base social, que son los jóvenes provenientes de los grupos de Kale Borroka. De una ETA dividida en compartimentos estancos, donde cada comando actúa de forma independiente, es decir, como si cada uno de ellos fuera una organización armada distinta. De esta manera se intenta soslayar el efecto de caídas en cadena o el hecho de que una caída no afecte a toda la organización. También señala Florencio Domínguez que ETA ha vuelto recientemente a usos antiguos de organización y de información, soslayando la controlada red electrónica, con la utilización de correos y demás. En todo caso, nos encontramos ante una situación en la cual la organización trata de reorganizarse y adaptarse a la nueva cadena de golpes policiales y financieros que se derivan de la nueva conciencia global del problema del terrorismo surgida a partir de los atentados del 11S. Y, no olvidemos, que, al contrario que a principios de los 90, ETA ya no tiene problemas de reclutamiento, de que si bien es verdad que la violencia hoy en día tiene el mínimo nivel de legitimación social de la historia dentro de Euskadi no es menos verdad que el problema del fichaje de nuevos miembros para la organización ya está solventado. El circuito de fiestas y actos públicos, donde se genera el clima acorde para reclutar a los jóvenes, sigue, en gran medida, intacto, y el MLNV sigue siendo el grupo que lidera la concienciación política del segmento de los jóvenes en el País Vasco. Las raíces de la violencia son profundas porque así lo han querido los líderes del MLNV, para los cuales la continuidad de la lucha armada es algo a lo que no pueden renunciar. Y para ello han implicado lo más posible a su base social en la política que llevan, de tal manera que la implicación cada vez mayor presupone también un control mayor de esa base por parte de los dirigentes ocultos y abiertos del MLNV. El hecho es que, ahora como antes, la continuidad de la lucha armada sigue planteando la posibilidad de poder sacar de ella mayores beneficios que el cierre de ETA. Y, desgraciadamente, esta ecuación seguirá firme mientras existan posibilidades de desestabilización política, mientras exista la división política en los términos actuales.

Hay otro hecho de que no por ser obvio no se tiene en cuenta en el cálculo de la estrategia del MLNV. De que los líderes del MLNV no están en Bélgica o en Sudamérica, sino que se encuentran aquí, entre nosotros, y son estos dirigentes políticos quienes sostienen la batuta de la estrategia concertada de los diferentes grupos políticos, sociales o militares del movimiento. Por tanto, las consideraciones acerca de la situación de los jóvenes que se encuentran en los comandos son necesariamente secundarias. La mano que modula el termostato se encuentra libre de clandestinidades y de presiones policiales y si bien la operatividad de los grupos de ETA puede ser menor, la determinación de llevar a cabo acciones sigue siendo la misma y no está condicionada por la situación interna de la organización armada. Y es que nos solemos olvidar de cuestiones tan obvias como que cuando en 1992 la cúpula de ETA y sus sucesores son atrapados, son los políticos del MLNV los que reorganizan, desde Euskadi, a ETA. Hoy pasa tres cuartos de lo mismo. No olvidemos otro hecho, comentado por el historiador Florencio Domínguez, de que si bien las acciones de ETA son ahora más escasas, su impacto, dada la división política, es mayor. Las posibilidades desestabilizadoras del ejercicio de la lucha armada todavía no han llegado a su máximo potencial, en parte por la acción policial, pero ETA tiene diseñado desde el fin de la tregua una forma de actuación "a la irlandesa", que consiste en extender el nivel de objetivos y acciones armadas, de poner bombas en metros, restaurantes, etc, como se vio en la última acción fallida de Madrid. La división política es la que crea las nuevas posibilidades de acción de ETA y la que, mientras prosiga en los términos que actualmente está planteada, le pone delante el caramelito de darle una utilidad a la acción armada.

Es evidente que las acciones armadas de ETA buscan dar a su alternativa política, representada por Batasuna, unos réditos determinados. Por tanto, tendremos que dar un pequeño repaso al conglomerado político y social del MLNV.

La orquesta del MLNV

Nadie puede negar que el MLNV se está moviendo de forma vertiginosa para volver a captar la atención del electorado nacionalista y para conseguir condicionar la política vasca. Esta es una asignatura que tiene pendiente desde el 13 de mayo, y no sería prudente subestimar los esfuerzos que hace para aprobarla. El proceso de las elecciones internas dentro del PNV señaló de modo indubitable a Egibar como el candidato que podía conseguir que Batasuna pudiera salir del aislamiento político y social, y así lo entendieron los dirigentes del MLNV, aunque ETA ya señalaba de forma contundente que era necesario no fiarlo todo a la posibilidad de que Egibar fuera presidente del EBB. La elección de Josu Jon Imaz ha constituido un nuevo revés a la posibilidad de efectuar a corto plazo una estrategia al estilo Lizarra pero no por eso el MLNV va a cejar en ello.

Frente al Plan Ibarretxe, la postura del MLNV, como siempre, es doble: la de plantear sus peligros y sus posibilidades. Desde una perspectiva política, es un plan incompatible y antagónico con el propio MLNV. Un reciente texto de Batasuna habla del plan como "un nuevo fraude político para nuestro pueblo con planteamientos basados en la partición y en la subordinación a los estados" (Diario de Noticias, 2004-01-16, del texto denominado "La izquierda abertzale ante las elecciones españolas"). Las declaraciones de ETA coinciden con esta afirmación, como se decía en uno de sus Zutabes planteando que el plan es un "fraude" ya que "comienza y termina en el actual marco autonómico" y el PNV así "se conforma con gestionar el actual marco" a través de la "reformulación del Estatuto vasco-español".

Pero el Plan Ibarretxe también posee méritos objetivos y oportunidades políticas. Según el texto citado anteriormente por Batasuna, "como resultado de la lucha y el trabajo desarrollado durante décadas, hemos conseguido abrir en el conjunto de Euskal Herria el debate en torno al marco político" "El estado de las autonomías está puesto en cuestión" y todo ello ha sido posible gracias al "proceso abierto en 1999" que dio lugar al acuerdo de Lizarra Garazi. ETA confirma este diagnóstico y lo completa afirmando que el pleno del 26 de septiembre del 2003 del Parlamento Vasco, en el que se propuso el debate del plan, supuso "la certificación del fallecimiento del "Estatuto de la Moncloa" y concluye: "Euskal Herria vive un momento político importante. Con el comienzo del curso se ha abierto un debate sustancial que ha colocado en el centro del panorama político las bases del conflicto y las cuestiones centrales a resolver por nuestro pueblo".

Resulta evidente que por parte del MLNV se rechaza el aspecto institucional del Plan, el hecho de que esté subordinado a la legalidad y venga del y vuelva al entramado institucional y de que sea el lehendakari y una mayoría política representada en las urnas la que lo vaya a gestionar. Su aspecto positivo es que dicho plan es manifestación de la división política, la posible apertura de un nuevo ciclo político cuya radicalización puede suponer líneas de avance para el MLNV.

Uno de los escollos políticos en que encuentra el movimiento en la actual situación es, precisamente, que la radicalidad nacional que pretende abanderar frente al nacionalismo resulta de difícil venta en un momento en el que el PP iguala al PNV y a ETA y al Plan Ibarretxe con la Alternativa de ETA. Está igualación interesada puede ser también objeto de futuras oportunidades, a las que el MLNV se lanza con el ansia de recuperar la iniciativa política perdida. Y de ahí viene la propuesta de listas conjuntas "abertzales", para una candidatura única.

Para esta operación el MLNV se ha puesto sus mejores afeites, dando ruedas de prensa donde sus dirigentes hablaban con expresiones de entusiasmo de la posibilidad de unas listas conjuntas entre los partidos nacionalistas y el MLNV y otros organismos sociales. Se ha creado, también, un Foro de Debate Nacional, con la intención de reunir a aquellos nacionalistas que todavía siguen el espectro del frente "abertzale" y, por tanto, son dóciles a las llamadas provenientes del MLNV. Un ejemplo de ese tipo de personas es el miembro de la ejecutiva nacional de EA, Martín Aranburu, para el cual la propuesta de lista única de Bergara supone "un salto cualitativo" porque "el hacedor de esa propuesta asume que la negociación con el Estado tiene que basarse en la representación elegida por la palabra del pueblo; no, sin embargo, una negociación obligada mediante la presión militar" (GARA, 2004-1-22).

El MLNV ha puesto toda su fuerza en la difusión de la propuesta, la propia ETA, para darle mayor retintín mediático, la ha apoyado en dos comunicados, y se han dado los consiguientes movimientos de gentes diversas, de la cultura euskaldún y algún antiguo dirigente del PNV y del sindicato ELA, a favor de la misma (GARA 2204-1-16). La red situacional de antiguos nostálgicos de Lizarra, de esta manera, ha hecho oír su voz.

Afortunadamente, la filtración en el periódico navarro Diario de Noticias de un texto de Batasuna ("La izquierda abertzale ante las elecciones españolas") pone las cosas en su sitio.

La verdadera propuesta de Batasuna

En esta propuesta, como en todas las propuestas del MLNV, hay una doble lectura, y gracias a Dios ahora disponemos textualmente de la segunda lectura que le da el MLNV a su propuesta de Bergara. Cito el texto tal como aparece en el diario:

"Debemos mostrarles que todas las vías represivas utilizadas en contra de nosotros están resultando estériles y demostrar también con números la noche del 7 de marzo que no es fácil acabar con la base social de la izquierda abertzale". Se plantea también "dificultar la apuesta de quienes quieren aprovechar el apartheid al no permitirles monopolizar el espacio socio electoral". "Uno de nuestros objetivos debe ser que el autonomismo salga debilitado de estas elecciones". Y concluye: "situamos esta propuesta en la misma lógica política que la apuesta de hace cuatro años y por eso no participaremos de forma normalizada". "No vamos a presentarnos, pero vamos a incidir y tomar parte". Finalmente, Batasuna plantea una "participación activa" en estas elecciones mediante el voto nulo.

Resulta evidente que la propuesta de Bergara estaba hecha para que fuera rechazada por parte de los partidos nacionalistas y para que pudiera congregar a gentes de inocencia diversa que la tomaran en serio, como una oportunidad para la paz y para la construcción nacional. Por tanto, es una propuesta de carácter esencialmente cosmético, destinada a ampliar el grupo de aquellos que ven con simpatías un acercamiento al MLNV. Queda claro, por otra parte, que, para Batasuna "uno de nuestros objetivos debe ser que el autonomismo salga debilitado de estas elecciones", intención de la que debieran tomar debida nota todos aquellos inocentes y abertzales que han tomado en serio esta propuesta o que le dan visos de que algo se mueve. Batasuna, como ante el 13 de mayo, como se ha visto claramente en su voto conjunto con PP y el PSOE en contra de los presupuestos del Gobierno Vasco, tiene la intención de cortarle la hierba de los pies a la nueva mayoría nacionalista que gobierna en Vitoria e intentar de que no exista una mayoría necesaria para que el PNV y EA lleven adelante sus propuestas y, en lo concreto, el Plan Ibarretxe. Y prosigue diciendo Batasuna: "con la papeleta nos metemos en el terreno de PNV, EA, IU y Aralar para hacer nuestro juego, ya que las fórmulas clásicas, aún consiguiendo más o menos diputados, no son suficientes para responder a las agresiones de los estados". La interpretación de Martín Aranburu acerca de que la propuesta de Bergara significa plantear una mayoría electoral nacionalista desde la cual negociar con el estado queda en el terreno de confundir las realidades con los deseos, ya que Batasuna no pretende ningún "frente abertzale", sino más bien lo contrario, como afirma en la cita, destruir las mayorías o las coaliciones existentes y que giran en torno a EA y PNV.

Sigue diciendo Batasuna: "este llamamiento –de Bergara- no se hace de forma especial a los partidos, sino que está dirigido al conjunto de agentes que están a favor de Euskal Herria", es decir, el MLNV pretende, así, como en Lizarra, diluir la representatividad política de la voluntad de los ciudadanos mediante una sopa de siglas donde cabría de todo y donde el peso electoral de cada opción no fuera lo predominante, y, por tanto, Batasuna pudiera liderar el conjunto como una manada de ovejas. Es esta una perspectiva a largo plazo, de cara a un posible Lizarra, que no se contempla, sin embargo, en la coyuntura de las actuales elecciones, donde el objetivo es "que el autonomismo salga debilitado de estas elecciones", y por tanto que el nacionalismo se vea en la tesitura de pactar con Batasuna o ser desalojado de las instituciones vascas, en este caso del Gobierno Vasco en unas hipotéticas elecciones adelantadas. Es volver a retomar el escenario de precariedad nacionalista que hubo tras la ruptura de la tregua de ETA, y volver a plantear el desalojamiento del nacionalismo del poder institucional como opción a una posterior alianza y hegemonía del MLNV dentro del campo nacionalista. La llave de Batasuna, en este caso, sería el voto nulo, capaz de desnivelar las mayorías y minorías reinantes ahora en Euskadi, pues afirma que "es importante que la izquierda abertzale salga fortalecida de este reto electoral".

żY el Plan Ibarretxe? Este plan queda diluido dentro de la propuesta general de Batasuna donde se menciona la autodeterminación, como una forma de alejar el debate sobre los contenidos concretos del autogobierno hacia las alturas de una abstracción que tiene que tener la utilidad de mostrar la careta abertzale del MLNV, de resituar al movimiento en una posición que tenga algún tipo de convicción frente a su base social, frente a posibles descolgados y frente al nacionalismo en general. Por ello afirma el texto de Batasuna: "la izquierda abertzale recuperaría la iniciativa respecto a dos factores que están presentes con mucha fuerza hoy: el debate sobre el futuro de Euskal Herria y los llamamientos a la suma de fuerzas abertzales". Se trata de desviar el debate de la propuesta de Ibarretxe hacia la parafernalia de una hipotética puesta en común entre las fuerzas nacionalistas y el MLNV en lo que respecta al autogobierno. Para eso está construido el Foro Nacional de Debate: para que la propuesta del lehendakari quede desdibujada en el maremagno de negociaciones entre las fuerzas nacionalistas y el MLNV, con el caramelito de la paz, que sostiene ETA, como acicate.

El escenario previo a estas elecciones, las jornadas negociadoras entre Batasuna y otras fuerzas como EA, más proclives a descabalgarse de la ruta trazada por la propuesta de gobierno, las expectativas que se querían crear, etc, han sido como una especie de ensayo de lo que va a ser la estrategia del MLNV, que tiene dos vértices: destruir la actual mayoría gubernamental, con el señuelo de la paz y de la autodeterminación, y, por consiguiente, destruir las virtualidades que puede poseer el Plan Ibarretxe en las actuales circunstancias. Para eso los diferentes instrumentos orquestales del MLNV tienen que dar la nota en el momento adecuado.

Aralar

El MLNV intenta de forma sistemática infestar al nacionalismo con sus cantos de sirena y crear contradicciones dentro de la mayoría gubernamental del Gobierno Vasco, cosa que ha conseguido. Su objetivo reside en conseguir una debilidad social y electoral suficiente dentro del nacionalismo como para que a este no le quede otro remedio que lanzarse a sus brazos. La propuesta de Bergara, en este sentido, nace de una coyuntura puntual, las próximas elecciones de marzo, pero se prolonga en el tiempo más allá de la coyuntura electoral y junto con la puesta en marcha del Foro Nacional de Debate constituye uno de sus instrumentos políticos de cara a remozar el finiquitado pacto de Lizarra. Se trata de apartar al nacionalismo, en este contexto de radicalización, de la legalidad, de sus instrumentos legales e institucionales, y lanzarlo al monte con el señuelo de la paz y de la autodeterminación.

Y dentro del MLNV también existe un plan de repuesto o un plan paralelo al anterior. En este sentido, no hay que obviar que Aralar niega que haya dejado el MLNV y afirma que se sumará formalmente al mismo cuando haya cesado la violencia. Existe, pues, una alternativa del MLNV fuera de sus propias propuestas oficiales, y esta alternativa se llama Aralar. No olvidemos tampoco que Aralar y Elkarri recibieron alborozados la propuesta fraudulenta de Bergara. No olvidemos que, según Aralar, "no habrá, no puede haber, un verdadero desarrollo del Plan Ibarretxe ni de ninguna otra propuesta de similares características, si no hay otro Lizarra-Garazi". Aralar vincula los contenidos y la gestión del Plan Ibarretxe a una alianza previa entre los nacionalistas y el MLNV junto con otros organismos sociales.

La primera victoria de Aralar es la creación de la plataforma "Nafarroa Bai" a la que se han sumado EA y PNV en Navarra. El viejo reino se convierte de esta manera en el laboratorio de ensayos de la rama blanda del MLNV, que ha conseguido, y no es poco, que la venta del Plan Ibarretxe en este territorio no sea ya patrimonio de los partidos nacionalistas, de los partidos que lo han propuesto y se han comprometido con ello. El objetivo de diluir la propuesta del Gobierno Vasco mediante la ilusión de un frente abertzale esta cubierto en lo que se refiere a este territorio, y, consiguientemente, el esfuerzo de Aralar irá por el camino de extender este ensayo al resto del País Vasco. Digamos que la estrategia de Aralar va por el camino de una forma atenuada de los ensayos que hace Batasuna para condicionar al nacionalismo desde una aparente radicalidad abertzale. Y digo aparente porque de lo que se trata, como he repetido, es de arrebatar la iniciativa política y la mayoría a la actual coalición gubernamental. Aralar trata de conseguir ese objetivo, empezando por Navarra.

Conclusión

Resumiendo, se pueden distinguir varias posiciones respecto al Plan Ibarretxe, posiciones que no necesariamente tienen que estar encuadradas en los límites de un único partido.

La primera posición sería la que corresponde al MLNV y a su ámbito de influencia, que es grande en determinados ámbitos. Es la posición no democrática de quienes rechazan que Ibarretxe está legitimado para controlar la agenda política del país y su temario, y para ello conciben propuestas políticas para hurtar la representatividad a las instituciones vascas, con el "valor añadido" de una tregua de ETA (propuesta de Bergara), manifestando su voluntad de entrar en el debate de Ibarretxe una vez que este haya perdido su centralidad.

La segunda posición sería la de quienes propugnan que la agenda de Ibarretxe debe ser limitada y tutelada por los órganos de la soberanía nacional española, y por ello quieren bloquear el debate del temario del lehendakari. Esta postura no democrática es la propia del actual gobierno español, con el PP a la cabeza, y grandes sectores del PSOE.

La tercera posición sería la inmovilista de quienes creen que la propuesta de Ibarretxe es una cosa cerrada, ya sea como máximo o como mínimo.

Finalmente estaría la que a mi juicio es la posición de realismo democrático, aquella que se plantea que "terminar con ETA por la vía policial y judicial es cuestión de tiempo" (Javier Balza). Es la postura oficial del Gobierno Vasco que plantea que el Plan se puede debatir y negociar con todos desde la "primera hasta la última palabra" (Ibarretxe) y que deben propiciarse tres condiciones para que la reforma estatutaria siga adelante: "el proyecto nunca se someterá a consulta si persiste la violencia", "hay que alcanzar mayorías superiores a las anteriores" y debe haber "una aceptación en todos los territorios" (J.J. Imaz). Este proyecto no contiene agendas ocultas ni impuestas ni definitivas, como debe corresponder a un proceso democrático.

 

Imanol Lizarralde