Artxibo rtf
(26 - 2003ko Urtarrila)

¿QUÉ ES EL MLNV?

Nota introductoria

Este trabajo pretende ser un análisis acerca de la naturaleza del MLNV. Consta de dos partes: 1) Un esbozo acerca de la naturaleza del MLNV; 2) Un análisis de los valores éticos o de los contravalores éticos del MLNV. Dada la extensión del texto, lo dividiremos en cuatro entregas, que se corresponden con la subdivisión de las dos partes del trabajo.

 

1) LA NATURALEZA DEL MLNV:

1.1) El MLNV y el contexto mundial actual:

El escritor alemán Hans Magnus Erzensberger, haciendo una panorámica del reciente atentado del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas de New York, afirmaba lo siguiente: "las energías mortíferas del presente se resisten a que se asocien a ciertas tradiciones. Que se trate de las guerras civiles de los Balcanes, de Africa, de Asia o de América latina, o de las dictaduras de Oriente Medio o de los innumerables movimientos que se reclaman del Islam, estamos enfrentados, en todos los casos que venimos a citar, no con restos de arcaísmo, sino con fenómenos absolutamente contemporáneos, con reacciones estrechamente relacionadas con el estado de la sociedad mundial (...) Su fuerza se manifiesta, por ahora, exclusivamente en la negación determinada de una modernidad a la que, justamente, a causa de esta misma negación está ligada".

La primera frase ya define muy bien cual es la naturaleza del fenómeno del que nos vamos a ocupar: "Las energías del presente se resisten a que se asocien a ciertas tradiciones". Un poco más tarde, Magnus Enzensberger nos habla de los "innumerables movimientos" ligados a esta perspectiva: "estas dictaduras tienen por objetivo la ruina de su propio país más que el aniquilamiento de sus enemigos (...) Evidentemente, son numerosos los países donde los movimientos de liberación persiguen objetivos parecidos. Afganistán, Argelia, Burundi, Cachemira, Camboya, Congo, Guatemala, Indonesia, Irlanda del Norte, Liberia, Nicaragua, Nigeria, Uganda, el País Vasco, Perú, Filipinas, Ruanda, El Salvador, Servia, Sri-Lanka, Chad y Chechenia- la lista es larga, un abecedario de horror cuyo fin no es visible". (Subrayado nuestro).

El escritor y analista político alemán nos emplaza a contemplar una situación auténticamente paradójica. Nos habla de "Movimientos de liberación" que se extienden a lo largo de múltiples países del mundo desarrollado o no, unificados por una serie de correspondencias. La primera de ellas, el hecho de que a pesar de encuadrarse en unos determinados marcos nacionales o comunitarios estos movimientos de liberación usan una lógica que se resiste a que se asocie a una sola tradición nacional; es decir, Enzensberger resalta su carácter internacional. Otra cuestión es que se trata de "fenómenos absolutamente contemporáneos", es decir, que las propias tradiciones nacionales o religiosas a las que se remiten poseen un carácter secundario; al no limitarse a un fenómeno local –tal y como el movimiento de liberación nacional vasco no debe limitarse a un mero "conflicto (nacional) vasco"- cabe plantear niveles de analogía fundamentales entre ellos, que tienen que ver con el desarrollo global del mundo. En tercer lugar, estos movimientos de liberación consisten "en la negación determinada de una modernidad a la que, justamente, a causa de esta misma negación, está ligada". La negación a la modernidad es la negación a un determinado tipo de modernidad: la negación del modelo político-económico hegemónico surgido tras la caída en 1992 de los regímenes del Este. Es una negación, es la enésima negación, del capitalismo mundial, pero en unas nuevas condiciones.

Estas largas citas son útiles para que localicemos el aspecto general e internacional del fenómeno que vamos a analizar: el MLNV. La perspectiva global que Enzensberger utiliza deja bien claro que, más allá de toda exégesis del carácter vasco o de la historia vasca, el MLNV, dentro de este contexto mundial, es la manifestación –solamente- local de un fenómeno internacional. No otra cosa se ha considerado históricamente el propio MLNV a través de las numerosas definiciones que ha hecho de él mismo, por ejemplo, como cuando la organización armada ETA decía, en el año 1979, que: "la lucha por la liberación nacional es la forma que toma en Euskadi la lucha de clases". Es decir, la lucha de clases, expresión del conflicto mundial entre Capital y Trabajo, entre los ricos y los pobres. Por ello decía ETA en su reciente comunicado del 28-10-2001: "la guerra que ha encendido y esta guiando EEUU es la guerra de los grandes y poderosos contra los pequeños y los débiles. Ahora es el turno de Afganistán, como antes fue de Iraq, de Panamá, de Vietnam y de tantos otros pueblos (...) La excusa es ahora el gobierno de los "talibanes". Excusa, decimos, porque ahí detrás se encuentran otros intereses económicos y geoestratégicos".

La cita de ETA enlaza magníficamente con las opiniones de Enzensberger. ETA nos habla de un conflicto general que es el de "la guerra de los grandes y poderosos contra los pequeños y débiles"; nos dice que este conflicto es ya largo, y se remite a Vietnam y a "tantos otros pueblos"; nos habla, finalmente, de que los "talibanes" son una excusa y que detrás de las acciones de EEUU "se encuentran otros intereses económicos y geoestratégicos". Resulta evidente que estas afirmaciones del movimiento de liberación vasco van mucho más allá de las fronteras del pseudo conflicto –local- vasco.

El viejo molde de la lucha contra el imperalismo y el capitalismo sale nuevamente a relucir. Para ETA, que lleva ejercitando la lucha armada durante más de 30 años, esta es una especie de reverdecer de sus raíces históricas, nunca negadas pero que, al fin, gracias al ataque de las Torres Gemelas, se manifiestan a un nivel de conflictividad mundial. El hilo conductor de las luchas que se generaban en los años 60 vuelve a resurgir con redoblada potencia.

De hecho, es a este mismo espíritu al que alude Osama Bin Laden cuando dice que: "El pueblo americano se mostró ya contrario al Gobierno durante la Guerra de Vietnam. Deben hacer lo mismo ahora". Ese mismo espíritu es el que convoca el director de Le Monde diplomatique, Ignacio Ramonet cuando, aludiendo al ataque de las Torres Gemelas afirma: "Para entender una reacción así, puede no ser inútil recordar que a lo largo de toda la "guerra fría" (1948-1989), Estados Unidos se lanzó a una "cruzada" contra el comunismo que en ocasiones adquirió ribetes de guerra de exterminio: millares de comunistas liquidados en Irán, doscientos mil opositores de izquierda suprimidos en Guatemala, cerca de un millón de comunistas aniquilados en Indonesia... Las páginas más atroces del imperalismo norteamericano fueron escritas en el transcurso de esos años, marcados también por los horrores de la guerra del Vietnam (1962-1975)".

Debería resultar claro que si bien el contexto en el que nos encontramos es diferente que el de los años 60, hay un cierto aliento de ofensiva en las palabras de agentes políticos tan dispares como el jefe de una organización islamista (Ben Laden), un movimiento de liberación nacional (ETA) y el prócer del "pensamiento crítico" europeo (I. Ramonet). Los gloriosos años 60, con sus secuelas de humillación para el poder estadounidense y los ámbitos de posibilidad abiertos para las iniciativas revolucionarias, parece que nuevamente renacen de sus cenizas. No en balde Ramonet nos habla de la "guerra fría" como desencadenante del ataque a las Torres Gemelas. Los tres a una aluden a la guerra del Vietnam. Es una alusión que sirve tanto para calificar a la política de los EEUU como para expresar el deseo que Ben Laden, ETA y Ramonet tienen respecto a la misma. Un deseo común, compartido, lleno de temblores de inminencia, lleno de oportunidades y de peligros.

Es así que en el contexto actual, la amalgama de estas declaraciones dan noticia de una nueva convergencia de fuerzas desde diferentes ámbitos: desde el terrorismo internacional islámico, desde el terrorismo en el centro de Occidente de ETA y desde el "pensamiento crítico" de aquellos que siguen considerando, asumiendo una perspectiva neo-revolucionaria, los EEUU tendrían la responsabilidad de los males del mundo. Incluso de los males que se ejercen contra ellos.

Pero si esta convergencia de fuerzas dibuja ya un nuevo eje de alianzas, un eje de connivencias en las prácticas y en los discursos, de lo que nos da verdadera cuenta es de un hecho histórico que debemos evaluar: el ciclo de la "guerra fría" no se ha cerrado. El derrumbe de algunos de los países del socialismo real no ha enterrado el viejo sueño revolucionario de la catástrofe mundial como medio de acabar con el capitalismo. El viejo y sagrado mayo reluce nuevamente. Y el calor de su sol amenaza con destruir la tierra. ¿Cuál es el papel que juega el MLNV en este contexto internacional? De hecho...

 

1.2) ¿Qué es el MLNV?

Debemos otorgar la palabra a aquellos que tienen autoridad real para hablar acerca de la naturaleza del MLNV. Hemos trazado, de una forma externa, el eje de alianzas y de realidades que conforma, de manera automática, una forma alternativa –única, comunista y terrorista!- de ver el mundo. En este sentido, la revista Kale Gorria nos ofrece una definición plenamente coherente con lo dicho en las líneas anteriores. Por ello enclava al movimiento dentro de una panorámica de los movimientos que pululan en Europa en contra del monstruo del neocapitalismo:

"en el frente de resistencia contra la política neoliberal y proimperalista (en este caso no sólo yanqui, sino también española y francesa) y en aras de la independencia y el socialismo militan los distintos grupos que componen el Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) y cuya práctica va desde la lucha armada hasta la lucha de masas, la kale borroka y la sindicalización de los trabajadores y estudiantes, la organización de mujeres, ecologistas y grupos ligados a la defensa de la lengua, entre muchos otros".

Está claro que, según este órgano del tentacular Aparato Propagandístico del MLNV, Kale Gorria, existe un encadenamiento de realidades en la que el imperalismo yanqui es la punta del iceberg de todos y cada uno de los Males del Mundo y que, en esta misma base, se encuentran otros imperalismos, el español y el francés. En definitiva, la lucha del MLNV es una lucha global con carácter local ¿Se puede llamar a eso nacionalismo? Parece claro que no. Y, sin embargo, analistas, políticos, historiadores y medios de comunicación no cesan de hablarnos de ETA como "organización separatista vasca", como movimiento "nacionalista", cuyo fin es el de la limpieza étnica y la retirada a la pureza imaginaria de los ancestros.

Muy al contrario, los propios ideólogos y los textos del MLNV raramente se refieren a los "ancestros nacionalistas": pero, en cambio, aplican a rajatabla el análisis y la práctica del marxismo revolucionario. La propia descripción del MLNV realizada por la revista Kale Gorria con su utilización de múltiples formas de lucha, como la lucha armada, la lucha callejera, la lucha sindical, la lucha de masas, la lucha por la ecología, etc, nos remite de modo indefectible a la nueva forma que tomó la lucha revolucionaria en Europa tras el mayo del 68. En aquella época, a la imagen unitaria de los Partidos Comunistas derivados de la III Internacional, se impusieron los movimientos con caras múltiples y con múltiples formas de lucha. Ello era producto de la nueva perspectiva del movimiento revolucionario propugnada por Mao Zedong. El gran teórico revolucionario, junto con una exigencia de nueva radicalización, hablaba ya de una acción revolucionaria de "sujeto múltiple", es decir, la exclusiva de la hegemonía del proletariado industrial ya no resultaba un dogma de fe; la revolución se abría para un número infinito y siempre creciente de grupos sociales y para nuevas formas de lucha más acordes con las condiciones actuales de la sociedad.

La descripción de la revista Kale Gorria no acaba ahí, pues va desgranando los diferentes componentes del MLNV: "Es su exponente más importante, en el frente armado, Euskadi Ta Askatasuna (ETA), que lleva 42 años de existencia. Como referencia partidaria está Batasuna; el sindicalismo se organiza en LAB, mientras que a nivel de nucleamientos sociales y antirrepresivos, los más destacados son Gestoras Pro Amnistía, Senideak, Gurasoak, Koordinaketa, y en cuanto a organizaciones juveniles, la más importante es Segi". Este retrato de familia múltiple haría las delicias de todos aquellos que plantean la relación existente, y evidente para cualquiera que viva en Euskadi, entre Batasuna, ETA, LAB, Gestoras, etc. Y es que en el juego político diario, y en el confusionismo y desinformación que se lanza desde los propios organismos del MLNV, está relación –a la vez unitaria y múltiple- tiene que relativizarse, modularse, diluirse u ocultarse en aras a que las diferentes formas de luchas que representan esos organismos no se solapen ni se molesten. Kale Gorria, uno de los organismos informativos del MLNV, no tiene empacho en proclamar lo evidente: que ETA constituye el frente armado del MLNV, que Batasuna constituye su frente político, que LAB es el sindicato oficial del movimiento, etc., etc., etc.,....

Pero demos marcha atrás. Vamos a analizar otra definición del MLNV, esta vez de la mano del periodista e historiador Iñaki Egaña, que en su monumental "Diccionario histórico-político de Euskal Herria" recoge un texto de HB de 1988 al respecto: "De una forma genérica y global, podría definirse el MLNV como la o las formas de expresión, la corriente social y política de amplios sectores del Pueblo Trabajador Vasco que persiguen, como objetivo final, la consecución de la Soberanía Nacional Plena para el conjunto de Euskal Herria. Comités antinucleares, Gestoras pro Amnistía, AEK, Comités de Solidaridad Internacionalista, LAB, ANV o Egin... y podríamos seguir citando todavía pléyades de instancias organizativas que, en su conjunto, constituyen junto a KAS y Herri Batasuna el llamado Movimiento de Liberación Nacional Vasco"(subrayado nuestro).

Separemos la paja del grano. Se nos habla de "pueblo trabajador vasco", término ya en desuso pero que expresaba la diferencia de ETA y de todo el movimiento que le acompañaba respecto al PNV en cuanto a que, finalmente, gracias a la organización armada, iba a ser el "proletariado" vasco quien tomaría la batuta de la lucha por la liberación nacional en Euskadi. Resulta evidente que las complejidades de la sociedad post-industrial desdibujan la realidad del "proletariado" entendido en el tradicional sentido marxista de proletariado industrial. La creación del MLNV, además de responder a una genealogía histórica de la que luego daremos cuenta, significaba que el movimiento se le iba a dotar de una estructura múltiple, de múltiples sujetos con variadas funciones, respecto a la cual la concepción tradicional del proletariado como sujeto único ya quedaba pequeña.

Hablamos de los "nuevos sujetos" surgidos de la hornada del mayo del 68. Michel Poster, biógrafo de Foucault, nos da una somera descripción de la nueva coyuntura surgida tras esa fecha y la influencia que tuvo en la organización y en la percepción de nuevos sujetos revolucionarios: "Durante ese mes nuevos grupos participaron en el movimiento de protesta, grupos que no estaban tradicionalmente asociados con el proletariado. El estallido de protesta fue detonado por los estudiantes, continuado por los artesanos y trabajadores industriales, y apoyado por los jóvenes obreros fabriles, que no constituían un baluarte tradicional de las organizaciones marxistas. Estos grupos recurrieron a nuevos métodos de acción, tales como las tácticas de provocación, que sirvieron más para poner de manifiesto la debilidad del orden establecido que para derribar al gobierno y adueñarse del poder (...) El movimiento feminista, el movimiento de liberación de los homosexuales, el movimiento de reforma de las cárceles, el movimiento ecologista y antinuclear, distintos movimientos regionalistas y el movimiento de antipsiquiatría surgieron todos a comienzos de la década de 1970 como respuesta a los sucesos de mayo".

Michel Poster nos habla de dos cosas diferentes: de "nuevos sujetos" o nuevos grupos sociales que toman parte en la protesta; y de "nuevos métodos de acción" que ponían de manifiesto "la debilidad del orden establecido" más que un directo impulso de toma del poder. En ambos casos nos encontramos con adaptaciones de lo que era la organización revolucionaria clásica, nacida de la revolución de 1917, a las nuevas circunstancias de la era post-industrial, en su doble vertiente de inserción en los nuevos movimientos revolucionarios surgidos en el tercer mundo y en el corazón del mundo desarrollado, América y Europa. El MLNV, en este sentido, representa varias cosas distintas pero que caen bajo el hilo conductor del viejo sueño revolucionario: un movimiento de liberación nacional que ejerce su función en el interior del mundo desarrollado bajo el empuje de las nuevas formas de organización revolucionaria surgidas tras el mayo del 68. Leamos al MLNV en sus propias palabras:

"...podemos definir al MLNV como capacidad ilimitada de creación de grupos y potencialidad infinita de despliegue de fuerzas por cada uno de ellos. Es esa fuerza subjetiva infinita el verdadero patrimonio vital del MLNV y lo que ha asegurado su supervivencia y avance." (Colectivo J. Agirre, "Qué es el MLNV?", in Egin, 24/02/1992, nuestro subrayado).

1. 3) ¿Qué son los Movimientos de Liberación Nacional?

El esquema organizativo del MLNV es un esquema clásico de todo movimiento de liberación. Tan clásico que la mayoría de los analistas que se ocupan de este fenómeno ni se molestan en investigar sus raíces y su contexto internacional. Así, siguiendo con la definición de MLNV dada en el libro de Iñaki Egaña, el autor añade lo siguiente: "ETA, organización político-militar del MLNV diferenció, por esas fechas (1988), tres troncos dentro del Movimiento de Liberación: KAS, Herri Batasuna y Herri Mugimendua... Para enlazar los diversos estamentos estaban las organizaciones de KAS, el bloque dirigente de la revolución vasca, según definición de los primeros años de la Reforma. La dinámica de estas tres estructuras propias confluiría precisamente en el MLNV".

Es evidente que aquí se está utilizando un idioma propio y una forma determinada de organización. Nos encontramos, muchas veces, con que una organización en particular del MLNV, en el caso que acabamos de leer, el Aparato Militar, ETA, se dedica a elaborar un esquema general del propio movimiento. Pero igualmente, si tal perspectiva la plantea LAB, o HB/EH/Batasuna, o Jarrai/Haika/Segi posee la misma validez dado que se da por supuesta la existencia de una interrelación y de una estrategia común. Las necesidades de plantear, en un régimen de democracia representativa, un tipo de organización que une lo legal con lo ilegal, lo abierto con lo clandestino, lo político con lo militar, exige esta aparente laxitud a la hora de dar cuenta de las características del movimiento. Y existe una dirección oculta, la de KAS/EKIN, "el bloque dirigente de la revolución vasca", que hoy en día, por la implacable lógica de la lucha contra el Estado/Sistema, no posee siquiera una constancia formal. Es evidente que en tiempos de recrudecimiento de la lucha el cuartel de mando debe de encontrarse fuera –ilocalizable- del punto de mira del enemigo.

Y aquí topamos con otra cuestión. Es el movimiento en su conjunto, utilizando diferentes formas de lucha, el que se enfrenta contra el Estado/Sistema, como representación estatal del imperalismo mundial. El esquema, de tres vértices, planteado en esta cita, no es sino la repetición modificada que Mao Zedong proponía como necesario para plantear la revolución en cualquier parte del mundo:

"un partido disciplinado, pertrechado con la teoría marxista-leninista, que práctica la autocrítica y está ligado con las masas populares; un ejército dirigido por tal Partido; un Frente Único de todas las clases revolucionarias y de todos los grupos revolucionarios dirigidos por tal Partido: estas son las tres armas principales con las que hemos derrotado al enemigo".

Es el esquema ternario recitado por Iñaki Egaña pero referido a otro contexto histórico. Los agentes políticos (Partido/Ejército/Frente Único) tienen otros nombres. En el MLNV también se da este esquema (Bloque Dirigente/Organización Armada/Unidad Popular). Es derivación de la V Asamblea de ETA en 1966-7.

Nos estamos refiriendo a la complexión clásica de un Movimiento de Liberación Nacional. Estos movimientos tienen su origen en los diversos ejércitos guerrilleros surgidos durante la Segunda Guerra Mundial de ideología comunista, como es el caso de la guerrilla de Tito en Yugoslavia, la del general Giap y Ho Chi Minn en el Vietnam, o la guerrilla de Mao Zedong en China. Este último es el teórico que concreta la naturaleza de tales movimientos, y los inserta en la realidad, más amplia, de la lucha entre el capitalismo y el comunismo. Desde esta perspectiva, la "guerrilla" pasa a ser una forma de lucha con un carácter ideológico fundamental. Ahora bien, si estos fenómenos, que, en un principio, se refieren mayoritariamente a realidades radicadas en el Tercer Mundo, pasan a ser, a fines de los años 60, también realidades europeas: El nacimiento de ETA, el cambio del IRA a principios de los 70, junto con la aparición y desaparición de otros grupos y movimientos de liberación nacional, marcan la exportación y la adaptación de estas realidades guerrilleras al contexto de Europa.

Por otro lado: hay que tener en cuenta, también, que la mayor parte de los teóricos de la guerrilla han tenido una educación y una formación política occidental, basada principalmente en el marxismo revolucionario: es el caso de Pol Pot, ex alumno de Jean Paul Sartre, o de Franz Fanon, cuya labor teórica acerca de la guerra colonial, que tan amplia influencia tendría en los países del Tercer Mundo y en ETA, se ejercía desde la metrópoli colonial, Francia. El propio Che Guevara, dice Noel O´Sullivan, es "la fuente del culto a la guerrilla urbana que se expandió de América Latina a Europa, América del Norte y Oriente Medio en los años sesenta y setenta". Este escritor señala la identidad esencial entre la figura del revolucionario y la del terrorista, sin plantear distingos, ya que ambos parten de las mismas bases ideológicas, poseen relaciones cruzadas y tienen el mismo fin: acabar con el capitalismo, con el liberalismo, con cualquier avatar que representa el estado de cosas vigentes.

Es Mao Zedong quien pone las bases de formalización de los movimientos de liberación nacional, con características que, a grandes rasgos, comparten todos ellos a lo largo de las regiones más alejadas y variopintas del mundo. Esos rasgos serían –y siguen siendo para el MLNV, hoy y aquí- los siguientes:

  1. Un modelo de organización político-militar, derivado de la existencia de un grupo armado emblemático (ETA, IRA, FLN, FARC...); la organización político-militar es un rasgo plenamente ideológico, derivado del marxismo-leninismo, en cuanto a que la labor revolucionaria tiene que avanzar sobre estos dos raíles. La política ayuda a lo militar y lo militar tiene una finalidad política. Por eso decía el IRA en su "Cuaderno Verde" de adiestramiento: "tenemos que llevar una lucha político-militar en contra de nuestros enemigos. Todos son factores interrelacionados pues en su mayor parte determinan nuestras acciones como movimiento en su conjunto y como miembros individuales, unidades o ramas de tal movimiento". Y remarca: "la acción militar es una extensión de la acción política, por lo tanto la campaña militar llevada por el Ejército Republicano Irlandés es en efecto una campaña política". Asimismo, cuando ETA, en su V Asamblea (1967), pretende definir su metodología de la Guerra Popular afirma que su lucha "es una lucha global, es decir, que abarca todos los aspectos de la realidad vasca (cultural, social, económica, etc...) y, por tanto, es ante todo y sobre todo una lucha política". Por tanto, los movimientos de liberación se fraguan mediante esa relación entre lo político y lo militar que se da así por primera vez en la historia, gracias a la integración que hace Mao Zedong de las teorías del analista militar prusiano Carl Von Clausewitz dentro del pensamiento marxista.
  2. La asunción de la doctrina del "nacionalismo revolucionario"; este es un simple desarrollo de la línea patriótica del comunismo, comenzada durante la 3ª Internacional y que Mao Zedong lleva a su elaboración teórica más importante e influyente. Por eso decía este: "En una lucha de carácter nacional, la lucha de clases toma la forma de lucha nacional, lo que manifiesta la identidad de las dos luchas". Estamos ante el Credo del MLNV, ante la utilización estratégica que este movimiento de liberación hizo, hace, sigue haciendo y va a seguir haciendo de la cuestión nacional "vasca". Por ello ha dicho ETA en más de una ocasión: "la lucha de clases toma en Euskadi la forma de lucha de liberación nacional". La "liberación nacional", por tanto, cuando pasa de ser una frase convencional a un concepto bien tipificado, representa esa "identidad" entre la lucha de clases y la lucha nacional, entre comunismo y nacionalismo. En este sentido, los "movimientos de liberación nacional" son, en realidad, movimientos con forma nacional y con contenido revolucionario, es decir, movimientos revolucionarios que optimizan la existencia de un marco o de una problemática nacional en pro de los objetivos revolucionarios de destrucción del actual modelo socioeconómico. Cada movimiento de "liberación nacional" adopta una forma particular de socialismo patriótico como envoltorio ideológico y se une con los partidos o agrupaciones revolucionarias más convencionales (antiguos partidos comunistas, sindicatos...) en su alianza contra el "imperalismo", ya sea la del gobierno-títere de turno, ya sea el imperalismo americano o ya sea el imperalismo representado por los estados plurinacionales como Francia o España. Por eso dice el IRA en su "Cuaderno Verde": "El Ejército (Republicano Irlandés) como fuerza política trata de crear una República socialista en este país, por lo tanto todos sus voluntarios potenciales tienen que tener una perspectiva socialista". ETA, siguiendo a pies juntillas y de un modo totalmente explícito el esquema maoísta, asumió el "nacionalismo revolucionario" y la identidad entre lucha nacional y lucha de clases en su V Asamblea.

Concluimos que los movimientos de liberación nacional son organizaciones revolucionarias que se adhieren a procesos políticos particulares situados en determinados marcos nacionales. Son organizaciones político-militares cuya intención es debilitar y destruir los Estados/Sistemas sobre los que ejerce su acción. Pero, siendo organizaciones revolucionarias, observamos que en el contexto histórico post-Muro de Berlín, se tiende a renunciar -por motivos de eficacia- al viejo paradigma bolchevique y al más reciente paradigma guevarista, de un sólo momento insurreccional –de toma de poder directa- o lo que es lo mismo, se renuncia a una sola ruptura revolucionaria. Veamos: los movimientos revolucionarios de liberación, como el MLNV, renuncian al paradigma de una revolución a plazo o fecha fija a favor de un enfrentamiento más gradual y a largo plazo. Volvemos, una vez más, y de hecho todavía no hemos salido de dicho paradigma, a la experiencia guerrillera que Mao Zedong concreta y asimila para la teoría revolucionaria universal. Sostenemos que es absolutamente imposible llegar a conocer la verdadera esencia, naturaleza y lógica terrorista del MLNV si no tenemos –siempre, en todo momento- presente la importancia fundamental y fundacional de la experiencia teórico-práctica de Mao Zedong. Es inevitable , pues, que nos refiramos a esa teoría y a esa experiencia más en concreto para coger el hilo conductor que luego nos lleva de una manera infalible hasta la asimilación que hace –y está haciendo- de ellos el MLNV.

1. 4) Guerra y política

Para el historiador militar John Keegan existe un momento alarmante dentro de la historia de las ideas: cuando el teórico militar prusiano Carl Von Clausewitz, que fue oficial durante las guerras napoléonicas, establece una relación o una continuidad entre los conceptos de política y guerra, con su frase famosa: "la guerra es la continuación de la política". La obra de Clausewitz Sobre la guerra ejercerá una influencia profunda dentro del pensamiento marxista. Frederick Engels admiraba la falta de "moralismo burgués" con la que el teórico prusiano analizaba el fenómeno de la guerra, en términos de cientifismo análogos con los que Marx estudiaba la economía política. El propio Keegan plantea el paralelismo entre Sobre la guerra y El Capital de Marx, en tanto a la consideración del "contexto" (histórico y político) que suponen ambos análisis y en tanto los paralelismos que encontraba Clausewitz entre ciertas dinámicas del comercio y de la guerra. Es Clausewitz el que otorga a Lenin la posibilidad de visualizar la revolución en otros términos que los del espontaneísmo insurreccional de la revolución francesa; como "no ya un desorden indescriptible, sino un batallón gigantesco; no ya una multitud estridente, sino una estructura homogénea y temiblemente armoniosa; no ya una muchedumbre incontrolable, sino un ser multiforme, manejable y disciplinado: así se presenta la humanidad en guerra total, es decir en la situación en la que toda existencia se convierte en energía y todo individuo –desde la fábrica al frente- se ve reducido a no ser más que una pieza del dispositivo, una parcela de la voluntad, un engranaje de la turbina". La revolución pierde su dimensión caótica y espontánea y se convierte en algo tan calculado y tan diseñado como la guerra, como tiene que ser la guerra en los términos del teórico militar prusiano. Por ello afirma Michel Foucault, haciéndose eco de Lenin: "la necesidad lógica e histórica de la rebelión llega a inscribirse dentro de todo un análisis permanente de las relaciones sociales, como trama, como secreto de las instituciones y de los sistemas de poder".

Mao Zedong lleva esta reflexión hasta su conclusión lógica: la política y la guerra poseen una identidad fundamental: "se puede decir que la política es la guerra sin derramamiento de sangre, en tanto que la guerra es la política con derramamiento de sangre". La conclusión práctica que el teórico chino saca de esta declaración es la siguiente: "los rasgos peculiares de la guerra hacen surgir un conjunto de organizaciones especiales, una serie de métodos particulares y un proceso específico de guerra. Las organizaciones son las fuerzas armadas y cuanto a ellas es anejo. Los métodos son la estrategia y la táctica para dirigir la guerra". La unificación de los conceptos de política y guerra tiene como fruto la conformación de los movimientos de liberación nacional, de las organizaciones político-militares (en puridad, "fuerzas armadas y cuanto a ellas es anejo"), de las que el MLNV es uno de sus ejemplos más acabados. Y lo que es más importante: los conceptos de guerra como "táctica" y "estrategia" se trasladan al corazón de la política, impregnando su dinámica.

Desde el paralelismo que surge entre la metodología de Marx para analizar la economía y la que Clausewitz usa para analizar la guerra, desde la asunción de Lenin del concepto de "guerra absoluta" como medio de llevar la revolución hasta su última expresión (y como medio de organización del partido revolucionario), hasta la asunción de Mao de la equivalencia entre política y guerra con la distinción de medios (de tal manera que surge un nuevo tipo de partido revolucionario: el movimiento de liberación nacional), el pensamiento marxista ajusta su programa con las ideas de Clausewitz. No podía ser de otra manera. Clausewitz hablaba de las guerras napoleónicas, desde el contexto de la guerra revolucionaria que se había desencadenado como fruto de la revolución francesa. Este tipo de conflagración había cambiado de una manera radical los modos de hacer la guerra y la política.

Haciéndose eco de ese cambio, el teórico prusiano establece una división entre "guerra real" –que es aquel tipo de guerra que se da en la inconsciencia de lo político- y "guerra verdadera", que es el tipo de guerra que se deriva de la constatación de ese factor político. La "guerra verdadera", como derivación de la guerra revolucionaria, presupondría, pues, dos factores: 1) la guerra es total –moviliza todos los recursos del estado en términos de producción e implicación de la población lo que presupone atacar al enemigo en esos mismos términos; 2) la guerra es una guerra sin restricciones –la ley moral no existe en tanto, como dice Michael Walzer al transcribir la filosofía de Clausewitz, "no hay acto violento imaginable, por muy pérfido o cruel que pueda ser, que pueda excluirse del ámbito de la guerra, es decir, no hay acto sanguinario que pueda considerarse como no bélico, ya que la lógica de la guerra consiste simplemente en un sostenido impulso dirigido a perpetrar los mayores extremos morales". Esta perspectiva es paralela a la perspectiva marxista de transformación socioeconómica radical. Por eso dice el teórico marxista Alain Badiou: "Toda verdad se afirma en la destrucción del sinsentido. Toda verdad es así esencialmente destrucción. Todo lo que únicamente conserva es únicamente falso. El campo del conocimiento marxista es un campo de ruinas". Y culmina: "La verdad marxista no es una verdad conciliadora. Es por sí misma dictadura y, si es necesario, terror".

Como ya hemos señalado, Mao Zedong asume la equivalencia entre guerra y política como descripción exacta del proceso revolucionario. El movimiento de transformación de la sociedad debe darse desde su radicalidad y desde sus costes humanos, sin ningún tipo de moralización –del mismo modo que no se moraliza acerca de los costes humanos derivados de la industrialización. Es un proceso impersonal, inscrito en la lógica de la política, de la guerra y de la producción tal como Clausewitz y Marx demuestran, y, por tanto, constituye un rasgo que sería estúpido omitir y no utilizarlo. A las dos condiciones de "guerra total" y "guerra sin restricciones" Mao añade un nuevo término: el de "guerra prolongada". El general Queipo de Llano expresaba a las claras la interpretación del estamento militar respecto a las enseñanzas del prusiano mediante una frase: "la guerra es cruel, luego tiene que ser corta, para que sea más corta, más cruel". La interpretación de Mao es a largo plazo, previendo que el proceso de transformación social y político no tiene fin y tiene que depurarse constantemente. Por ello plantea la prolongación de esa crueldad máxima como medio eficaz para conseguir la renovación constante de los fines políticos revolucionarios.

Las consecuencias de este pensamiento son visibles a lo largo de todo el siglo XX. John Keegan se refiere a la experiencia de Tito y sus partisanos durante la 2ª Guerra Mundial, y la de Mao Zedong en su lucha contra los japoneses y en su lucha contra los nacionalistas chinos para conseguir el poder. A la metodología derivada de esta experiencia denomina Mao Zedong "guerra popular" y "guerra prolongada". Es "popular" en tanto que el guerrillero debe nadar como pez en el agua dentro de su sociedad civil e implicar a toda la población en esa lucha, por medio del convencimiento o de la amenaza, no sólo colaborando militarmente sino extendiéndola a todos los ámbitos de la sociedad con los diferentes grados de compromiso posibles. Es "prolongada" en tanto que, como dice Keegan, "la guerra puede ganarse si se tiene la paciencia de aplazar una decisión hasta que la frustración y el agotamiento del enemigo le priven de toda posibilidad de victoria". Tito y Mao llevan la asimilación de las enseñanzas de Clausewitz a la lógica revolucionaria hasta sus últimas consecuencias. La destrucción de sus propias sociedades y la muerte y el asesinato de sus propios compatriotas son condiciones necesarias para ello.

Kardelj, suplente de Tito, lo decía con meridiana claridad: "en la guerra no debe atemorizarnos la destrucción de pueblos enteros. El terror inducirá a la acción armada". No debemos olvidar que tanto en el caso yugoslavo como en el chino no se luchaba únicamente contra el adversario extranjero (alemán y japonés) sino también contra los nacionalistas chinos y yugoslavos que luchaban contra el invasor. Y concluye Keegan: "la mayor parte de 1 200 000 yugoeslavos muertos entre 1941 y 1944 de un total de 1 600 000 han de considerarse víctimas activas o pasivas de la política de guerra partisana. Un terrible precio a pagar para que Tito impusiera su visión política".

Las consecuencias en China de la instauración de la dinámica de Guerra Popular son todavía más sangrientas: "dondequiera que hubo "guerra popular" su coste en vidas desafía a la imaginación. Decenas de millones de personas murieron por su condición de participantes, y las más de las veces por ser testigos de circunstancia, en China, Indochina y Argelia". Este, y no otro, es el esquema que ETA asumirá durante la V Asamblea de 1966-7 y tratará de poner en práctica en Euskadi. Y beberá –y sigue bebiendo, hoy también!- directamente de las experiencias china, argelina y vietnamita.

Está claro que una vez que falla la posibilidad de plantear una conflagración insurreccional contra el régimen franquista, el MLNV tendrá que dosificar y graduar esta metodología de lucha. Pero los principios que se esconden tras sus reflexiones estratégicas serán aplicados en mayor o menor medida. Políticas como la ejecución de la "socialización del sufrimiento" durante la década de los 90, en la que la violencia alcanza ya de forma sistemática a representantes políticos y a otras categorías sociales, señalando la voluntad de que la población sienta la violencia de manera muy cercana, son fruto de esta filosofía. Su aplicación a las condiciones de Euskadi queda evidente en las palabras del ex dirigente de ETA, Eugenio Etxebeste, "Antxon" en 1985:

"En 25 años hemos demostrado que tenemos razón. Si las cosas están muy jodidas ahora es porque estamos ganando. Y hasta que haya 10.000 muertos en Euskadi no vamos a conseguir mucho. La gente no se plantea que tiene que haber 10.000 o 20.000 muertos en Euskadi. Vamos por los 1.000 muertos. Debería morir más gente. Es así la cosa. En el País Vasco habrá mucho más enfrentamiento del que hay actualmente".

Aquí se refleja claramente el objetivo de implicación y socialización de la lucha armada y el objetivo de prolongarla hasta hacer desistir al enemigo. La guerra popular y prolongada del MLNV planifica y diseña el número de muertos y atacados que todavía deben darse, durante muchos años, con el fin de que en la sociedad civil de Euskadi tanto nacionalistas como constitucionalistas hinquen la rodilla por el hartazgo y la impotencia. El cálculo de muertes y de acciones se dan en los términos que el MLNV pretende llevar adelante esa "guerra popular" dentro del contexto de Euskadi: por tanto se nos ofrece una gradualidad específica. Eso es lo que ahora trataremos de explicar.

1. 5) La V Asamblea de ETA, la guerra revolucionaria y sus consecuencias actuales:

Estas experiencias y estas aplicaciones de la "guerra popular" corresponden a circunstancias que atañen a países del tercer mundo. Y, sin embargo, han mostrado su influencia dentro del MLNV y su éxito en prolongar durante más de treinta años el ejercicio de la lucha armada. Esta cuestión es tratada muy específicamente por parte del MLNV en uno de los escritos fundacionales del movimiento, "Euskadi en guerra, un horizonte para la paz" (1987):

"entre las variadas etiquetas descalificadoras que las corrientes políticas del consensus adjudican a la izquierda abertzale, y en particular a nuestra organización, la de tercermundista ha adquirido particular relevancia. Mediante ella se pretende demostrar, al parecer, aquello de lo que sistemáticamente se nos acusa: la carencia de la más mínima racionalidad en nuestro planteamiento político. Al ser Euskadi un país por su contexto geográfico europeo y por su estructura económica un país desarrollado, los planteamientos "tercermundistas" de nuestra lucha serían, por definición, absurdos e inviables". Sin embargo, "si se analiza precisamente aquello que caracteriza al país del tercer mundo, en cuanto marco de un potencial revolucionario, los elementos comunes con nuestra realidad cotidiana no son pocos".

Obsérvese que esta afirmación habla de "elementos comunes" en cuanto a "potencial revolucionario", es decir, habla de las condiciones de posibilidad de la revolución en Euskadi en relación a características que análogamente puede compartir con países del tercer mundo. El elemento de semejanza fundamental es, precisamente, la existencia de un marco nacional con históricos problemas de inserción dentro de un estado (España) y, por tanto, el peso del factor nacional a la hora de plantear una revolución:

"los países del tercer mundo, con sus recientes experiencias históricas, han puesto de manifiesto que los factores económicos, aun siendo esenciales, no han sido determinantes de los resultados de sus procesos revolucionarios, ante el protagonismo que la conciencia y la lucha revolucionaria han tenido y tiene en la praxis de transformación social de estos últimos años. En Euskadi, igualmente, los factores económicos –aunque coadyuvan a la aceleración o desaceleración del proceso- pierden protagonismo ante el imparable avance de la conciencia nacional. Por ello el "tercermundismo" de la lucha del Movimiento Vasco de Liberación Nacional se pone en evidencia por la radical insumisión y desacato que los sectores populares de Euskadi Sur plantean a los objetivos de las clases dominantes para la configuración de un nuevo orden socioeconómico".

Este texto del MLNV nos habla de "la conciencia y la lucha revolucionaria", es decir, de los factores subjetivos o electivos, referentes a lo nacional o lo nacional-religioso, referentes a todo tipo de fenómeno identitario, que sirven para plantear una nueva forma de potencialidad revolucionaria más allá del análisis que hacía Marx de las clases sociales y de la economía capitalista durante el siglo XIX. Por ello afirma Francisco Letamendia: "el mimetismo que se da en ETA con los movimientos coloniales deriva precisamente de ahí, de la identificación que existe en estas luchas entre socialismo y patriotismo". La aplicación del tercermundismo por parte del MLNV no es más que la apropiación particular por parte del movimiento del maoísmo o del guevarismo como formas concretas de lucha por el comunismo. Treinta años de lucha armada prueban que tal aplicación tiene su éxito.

De esta manera, en su V Asamblea ETA formaliza la mayor parte de los aspectos ideológicos y organizativos de los que hemos dado cuenta al hablar de la naturaleza de los movimientos de liberación nacional. En su V Asamblea ETA se declara organización marxista-leninista, asume el nacionalismo revolucionario y adopta la Guerra Popular como forma de lucha, es decir, la división de su labor en cuatro frentes de lucha (el político, el social, el cultural y el armado) y la activación de una espiral de reproducción de la violencia, la famosa espiral acción-represión-acción. Estos tres factores (marxismo-leninismo, nacionalismo revolucionario y guerra popular) son factores intercambiables y equivalentes. Lo que pasa es que muestran tres aspectos definidos de un Movimiento de Liberación nacional: la referencia ideológica universal (marxismo-leninismo), el marco concreto de actuación (el nacionalismo revolucionario) y la forma de lucha (la guerra popular). Ahora vamos a ver que forma concreta da ETA a estos tres aspectos.

  1. El marxismo-leninismo: esta definición no es una definición "dogmática", entendiendo que el marxismo-leninismo es un cuerpo de doctrina variable y cambiable según los tiempos y las circunstancias. Eso no significa que sea una doctrina sin principios firmes y claros. Todo lo contrario: el marxismo-leninismo es la denominación que adoptan las ideas del comunismo en una etapa histórica determinada. Y es un referente ideológico homologable en todas las partes del mundo. Es una ideología universal que plantea valores universales y que analiza toda situación desde una perspectiva mundial, desde la perspectiva del desarrollo del capitalismo (el régimen socioeconómico vigente) en cada país. En este sentido, los Presos de Burgos, guardianes de la ortodoxia de la V Asamblea, decían claramente en el año 1971: "como escribíamos en el ZUTIK 51, la primera aportación fundamental de la V Asamblea fue esbozar los puntos necesarios para la elaboración de la teoría revolucionaria vasca. (...) ETA fue definida en esa Asamblea, sin ningún tipo de concesiones, como una organización socialista y no hay ningún tipo de duda en cuanto al tipo de socialismo que definimos: ni humanista, ni reformista, ni nada por el estilo: marxista-leninista". La definición de marxista-leninista representa la inserción de ETA, y con ello el conjunto del MLNV, dentro de una ortodoxia, la ortodoxia revolucionaria, derivada del pensamiento de Marx y de las diferentes revoluciones surgidas tras la revolución de 1917 en Rusia. En la etapa que corresponde a ETA en sus prolegómenos, la organización armada se suma a los movimientos anti-colonialistas de Liberación Nacional surgidos durante los años 60, en el contexto de los grupos armados que surgen dentro de Europa Occidental bajo esta inspiración. ETA es el primer grupo europeo en ese sentido.
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  3. El nacionalismo revolucionario: Marta Harnecker, dentro de su clásico manual, afirma claramente que el deber de un militante revolucionario, es "la aplicación creadora de la teoría marxista a la realidad concreta de su país. No existen revoluciones en general, sólo existen revoluciones particulares, adaptadas a la situación de cada país"(nuestro subrayado). La V Asamblea de ETA asumió la función de "esbozar los puntos necesarios para la elaboración de la teoría revolucionaria vasca", es decir, plantear las condiciones de posibilidad de la revolución en el contexto del País Vasco. Por ello, la denominación "nacionalismo revolucionario" resulta engañosa, en tanto establece una relación entre este tipo de nacionalismo –revolucionario- y el nacionalismo clásico. Los Presos de Burgos nos aclaran el concepto: "al definir el nacionalismo revolucionario y todas sus consecuencias, queda bien claro que nuestra lucha no es la lucha por la independencia en abstracto... sino la lucha de liberación nacional de nuestro pueblo, concepto este mucho más amplio que el de independencia en cuanto a que independencia en abstracto esta vacío de todo contenido de clase, y por lo tanto revolucionario, y el concepto de Liberación Nacional que aquí definimos lleva implícita la lucha de clases. Es decir, la cuestión no es "vascos contra españoles y franceses"... sino "clases vascas explotadas en diferente grado y oprimidas culturalmente contra la oligarquía". (nuestro subrayado). Es una independencia, como decía un escritor vasco, "respecto a los centros del imperalismo". Eso significa que la "independencia nacional" del nacionalismo clásico queda sustituida por la "independencia de clase" que "lleva implícita la lucha de clases". La cuestión nacional es una cuestión cultural, es una cuestión de que afecta a la "superestructura" por usar un término escolástico marxista; pero el hecho fundamental es el de la "lucha de clases" universal que en Euskadi, desde la perspectiva del MLNV. acarrea la aplicación de la teoría revolucionaria a sus condiciones nacionales, sin lo cual no existiría revolución.
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  5. La Guerra Popular: hablábamos de principios universales y de su aplicación a un espacio nacional determinado; ahora debemos hablar de la forma de lucha, de la forma concreta que toma la lucha de clases en Euskadi en tanto los instrumentos que tienen que llevarla adelante. En esta primera etapa, Federico Krutwig es uno de los intelectuales capitales y su libro Vasconia tendrá una influencia inmensa. No es casualidad, como dice el propio autor en otra obra, que la parte bélica del libro fuera asumida en su totalidad durante la V asamblea. Para Krutwig, la historia de la posguerra mundial da una serie de lecciones en el campo de la liberación nacional. Esto es fruto de una nueva visión de la guerra que durante los años 60 daría sus frutos más granados. La guerra revolucionaria, en el sentido de Clausewitz y de Mao en tanto guerra total, guerra sin restricciones y guerra popular y prolongada, es la clave de ese hallazgo: "Las guerras revolucionarias pueden ser de dos tipos: sociológicas o nacionalistas. Cuando se emplea la denominación guerra revolucionaria se tiende casi siempre a pensar en una revolución sociológica interna, tal como la revolución rusa, china, etc., olvidándose que tan revolucionarias como éstas pueden ser las guerras nacionalistas de independencia nacional. En muchos casos en la guerra revolucionaria hasta se suelen combinar ambas tendencias y son nacionalistas y sociales al mismo tiempo. También pueden a veces los dirigentes de una ideología apoyarse sobre la otra para alcanzar sus fines. Ho-Chi-Minh se valió del sentimiento nacionalista para el triunfo de la idea comunista, lo que es una ideología social pero no nacional. La verdad es que ante el mayor respeto que el comunismo siente por los derechos de las nacionalidades comparado con la intolerancia colonialista y capitalista, una tal asociación le resultaba fácil. Por otra parte en Africa, tanto en Argelia como en el Africa negra, el sentimiento de revancha social ha conducido al triunfo nacional".(nuestro subrayado). Llegamos así a una conclusión obvia: las guerras nacionales son guerras revolucionarias, son guerras sociales, en tanto que la "intolerancia colonialista y capitalista" ha hecho derivar a las diferentes guerras de liberación nacional en guerras antimperalistas, donde lo nacional y lo social son la cara de la misma moneda. Por ello planteaba la organización armada ETA al definir sus principios ideológicos: "El método de acción será un proceso espiral ascendente de acción-represión-acción en los cuatro frentes que componen la lucha revolucionaria en un país oprimido (cultural, político, económico y militar) para la toma de poder vasco por la clase trabajadora vasca". La guerra popular, la guerra revolucionaria, no se aplica en exclusiva al aspecto militar de la lucha sino que se despliega a todos los campos de la sociedad, tratando de compensar la inferioridad de medios de lucha contra el estado mediante una metodología de movilización total de todos los aspectos contradictorios que atañen a esa sociedad. Francisco Letamendia afirma, recogiendo el contenido de un escrito de ETA (La insurrección en Euskadi, 1964) que, "la guerra revolucionaria es totalitaria, pues engloba todo –lo político, lo militar, lo social –y a todos- toda la población". La asimilación de la interpretación que hace Mao de Clausewitz es total. Los "cuatro frentes" convergen en un mismo objetivo de destrucción del modelo social vigente y se coadyuvan mutuamente. Junto con la organización armada (ETA) deben existir otro tipo de organismos, políticos, sociales, económicos, culturales, que sean capaces de llevar la lucha dentro de esos campos. Al conjunto de todos esos organismos, incluida la organización militar, es lo que llamamos el MLNV.

Estas tres referencias constituyen el bagaje ideológico y metodológico fundamental del MLNV. Son la fuente de su racionalidad estratégica, que, como veremos, se aplicará a todas las etapas por la que ha pasado el País Vasco en los treinta y pico años que llevamos de la práctica revolucionaria del MLNV. Estos son los elementos identitarios fundamentales del MLNV en tanto que son elementos intrínsecos e irrenunciables, en tanto que alrededor de estos elementos confluye toda adaptación y remodelación del movimiento.

En el aspecto ideológico, el MLNV siempre ha considerado que su lucha se encontraba ligada a la lucha general de los pueblos y las clases oprimidas en contra del capitalismo. Así afirmaba un escrito de KAS, bloque dirigente del MLNV: "Nuestra práctica está inmersa, esencialmente, en la lucha mundial de la humanidad contra el Capital. Nos encontramos abocados a escoger entre comunismo o caos".

En el aspecto metodológico, el MLNV ha mantenido su identidad de Movimiento de Liberación Nacional en el sentido en que Mao lo planteaba. Su fidelidad a la Guerra Popular como método de lucha es evidente. Cuando el ex dirigente de JARRAI, Jon Salaberria, habla de la Kale Borroka, lo hace en el contexto de un desarrollo de esa concepción de Guerra Popular: "La kale borroka no es una lucha en sí misma, ni un objetivo. La kale borroka es herri borroka, es una forma de lucha popular, un instrumento". La Kale Borroka es la apertura de un nuevo frente, dentro del esquema de diferentes frentes derivado de la concepción medular de la V Asamblea.

La aplicación de la "guerra popular prolongada", por otra parte, es también una condición metodológica que hoy en día se mantiene. El factor "tiempo", la perspectiva de plantear un combate prolongado, la disposición hacia esas largas distancias, son un fenómeno aplicado por la mayor parte de los grupos revolucionarios en el mundo que llevan adelante la lucha armada o guerrillera. En coherencia con ello, dice la organización armada ETA en una entrevista:

"Desde hace unos años ETA ha optado por la guerra prolongada de desgaste, cuyo objetivo es durar más que el enemigo. Sabemos que es imposible que ETA derrote al Estado español, ni es ésa nuestra intención. Además, en la actual situación no sólo tendríamos que enfrentarnos con el Estado español. Pero también es imposible que el Estado español acabe con el Movimiento de Liberación Nacional Vasco, porque es imposible acabar con las ansias que lo han hecho surgir".

Es decir: la aplicación del MLNV de la Guerra Popular es más medida, tiene su propia dosificación y su propio gradualismo. Se da un empate, en tanto que el Estado no puede destruir a ETA ni ETA al Estado, pero en esta característica la organización armada –y el movimiento del que forma parte- se iguala al Estado en tanto organismo administrativo. No se trata en absoluto de un empate pasivo, aséptico, neutro entre el Estado y el MLNV. Muy al contrario, este "empate" que de hecho es creado por el propio MLNV para la ejecución de su propio proyecto de Construcción/Destrucción "nacional", le permite marcar una delimitación geo-política a raíz de la cual, el MLNV puede ocupar un espacio donde poder llevar a cabo su labor de acumulación infinita de fuerzas y organismos.

La "prolongación", en este caso, es sinónimo de funcionamiento. El profesor Ignacio Sánchez-Cuenca nos trae también dos citas, una del grupo armado catalán Terra Lliure, y el otro del IRA, donde también se plantea la cuestión de la guerra prolongada. Estas organizaciones sostienen que es imposible una "victoria militar clásica" pero que gradualmente se puede ir desgastando la moral del enemigo. Dice el IRA "sabemos que no podemos vencerlos militarmente, de la misma manera que ellos tampoco pueden eliminarnos". Esta condición de "empate" puede dar lugar a ventajas políticas, ya que la acción no es exclusivamente dentro del terreno armado sino sobre todo en el terreno político. La lucha armada actúa como valor añadido y de peso del propio movimiento.

En definitiva: la acción del MLNV, en coherencia con los grupos de Liberación Nacional surgidos durante los 60 y los grupos revolucionarios guerrilleros, mantiene los valores de la lucha constante contra el Sistema haciendo uso del factor nacional. Nos referimos, pues, a una realidad universal, de la que el MLNV es una manifestación local.

(continuará)

Imanol Lizarralde