Artxibo rtf
(29 - 2003koUrria)

Enfermos de soberbia

1.- Noche del domingo 14 en el Puerto alavés de Herrera. Dos pistoleros de ETA atacan a tiros y por sorpresa a una patrulla de la Ertzaintza que había acudido a socorrer a unos presuntos implicados en un accidente. Uno de los ertzainas recibe tres impactos de perdigón en la cara, con estallido de globo ocular y pronóstico "muy grave". Su compañero recibe un balazo en el antebrazo y salva la vida gracias a su chaleco antibalas. Responden como pueden a la agresión. Los pistoleros huyen, pero uno de ellos ha sido alcanzado en la ingle y pierde tanta sangre que, posteriormente, es hallado muerto. Se llamaba Arkaitz Otazua y tenía 24 años. Su compañero, al parecer un tal Asier Mardones, también es de la misma edad.

2.- Mañana del martes 16. Leo la editorial de GARA que en su primer párrafo (las negritas son mías) dice lo siguiente: "No es nuevo que ciudadanas y ciudadanos vascos opten por la lucha armada como la mejor manera, en su opinión, de contribuir a que se respeten los derechos de Euskal Herria: distintas generaciones llevan décadas haciéndolo con las más variadas fórmulas de estructuración interna". Reflexión. ¡Qué difícil se me hace compaginar la frase "lucha armada" (que por cierto, sólo es de una parte, al contrario que en Irlanda) con la palabra "respeto". Sobre todo cuando la esencia técnica de esa misma "lucha armada" se basa en negar el derecho de las personas a su vida. De disponer de ellas, cual arrogante juez divino. Y es que no podemos olvidar que la vida es lo único que no tiene vuelta de hoja.

Pero sigo, y en el mismo párrafo puedo leer que: "No es nuevo, tampoco, que esa muerte se vea rodeada de oscuras circunstancias que, en ocasiones, nunca se acabaron de aclarar. También es una práctica común del Departamento de Interior del Gobierno de Lakua ocultar la identidad de presuntos militantes de ETA fallecidos para, jugando con el sufrimiento de decenas de familias vascas que tienen algún allegado huido de su domicilio, tratar de obtener una ventaja operativa". Reflexión. ¡Qué grandísima cabriola!. Los heroicos militares de ETA, los únicos que disparan, los únicos que ponen bombas, los únicos defensores del Pueblo, no tienen más remedio que actuar contra los servidores de ese Gobierno de Lakua (ya ni vascongado) que juega con el sufrimiento de tantas familias vascas (¿o vascongadas?). Como si Lakua estuviera en Ingushetia, y el Gobierno que desde allí actúa no hubiera sido elegido por los vascos, perdón, vascongados.

Continúo con este párrafo, un poco largo tal vez, pero lleno de pura esencia y parcial sentimiento: "Lamentablemente, el dolor y el sufrimiento no son nada nuevo en Euskal Herria. Dolor y sufrimiento que hoy es especialmente intenso entre los allegados de Arkaitz Otazua, a quienes es preciso acompañar en el sentimiento. Tampoco son fáciles estos momentos para los heridos ni para Asier Mardones, a quien se relaciona con el tiroteo y busca la Ertzaintza". Reflexión. No, de verdad que no tiene que ser nada fácil estar en el hospital muy grave con la cara y el ojo destrozados, o grave por herida de bala, y todo ello por el gravísimo pecado de llevar el uniforme de policía vasco.

3.- Seguro que conocen el serial americano CSI-Miami. Pues bien, aunque normalmente no entra dentro de mis mayores aficiones televisivas, ayer me tocó verla en su integridad y, al escribir este artículo, he recordado una conversación que se daba entre el inspector jefe y una ayudante suya. La cosa va de asesinatos cometidos por un pederasta.

Inspector: ¿Sabes que en un reciente informe se dice que un pederasta comete unos 150 delitos de promedio en toda su vida?.

Ayudante: No, pero, ¿y si le cogemos?.

Inspector: Pues, la mitad.

Ayudante: Entonces, intentemos evitar esa otra mitad.

Evidentemente, al pederasta lo cogen. Y este es un tío acomplejado, tal que a uno le queda la impresión de que más que una mala persona, es un enfermo mental de tomo y lomo. Pero, claro está, ¡vaya enfermo!.

Y salvando las diferencias (y si Uds prefieren, sin salvarlas) se me ocurre que el tal Arkaitz, así como el Asier y el tercero que le ayudó a escapar, no deberían de ser, por fuerza, malas personas, pero están afectados por el virus del totalitarismo, están enfermos de soberbia. El quién es bueno y quién malo es un ejercicio que aunque siempre ha sido difícil aún lo es más en una sociedad cada vez más maquillada y sofisticada. Pero saber quién hace el bien y quién el mal es más fácil de entender, de dilucidar, de separar. Y es evidente que los dos ertzainas que iban a auxiliar en la carretera a quien lo demandaba, no hacían el mal. No, al contrario, ¡hacían el bien!. Por su parte, quienes a traición dispararon contra los dos agentes, ni me importa ni sé si son (o eran) buenos, medianos o malos, pero es seguro que a cualquiera que no esté atacado por la ceguera mental el hecho en sí le parecerá aberrante. Que la gran mayoría distinguirá claramente entre la acción de los ertzainas y la de los pistoleros. Entre las acciones que aportan un bien y las que ocasionan un mal. ¡Y por sus hechos los conoceréis!

4.- ¿Sabían Uds que la Ertzaintza actual se creó en 1982 y que desde entonces ETA ha matado a trece ertzainas y herido a otros cinco?. Pues ahora ya lo saben. ETA, que se define a sí misma como una "organización socialista revolucionaria vasca para la liberación nacional" es una organización comunista y, como tal, totalitaria. No es totalitaria porque pegue tiros y mate, no. Es totalitaria porque su ideología, el marximo-leninismo, lo es. Los tiros son consecuencia de su ideología, de ese utilizar cualquier recurso en aras de lograr su objetivo. Y como totalitario que es, cualquier análisis que hace está impregnado de esencia totalitaria. Hitler y Mussolini eran totalitarios, todo el mundo lo sabe. Uno, de la escuela nazi y el otro, de la fascista. Pero los miembros de la tercera escuela totalitaria, esto es, los comunistas, o socialistas revolucionarios que decía Marx, también. Ejemplos como Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, o los actualmente más simpáticos, léase camarada Fidel o el iluminado y queridísimo líder coreano Kim Jong-il, constituyen una buena muestra.

Los totalitarios son los únicos poseedores de la verdad, los únicos que ven claro. Visto así, parece que los totalitarios son videntes. Unos grandísimos videntes que no ven una. Ninguno de ellos ha sido capaz de ver su fin, pero son tan audaces y soberbios que se atreven a juzgar, más bien a pontificar sobre todo y sobre todos. Nadie escapa a la agudeza de su visión. Y es que "¿a mí qué coño me importa si estos cipayos ayudan en carretera o no, si de lo que se trata es que son policías, aunque sean de aquí, y la policía vasca tortura y asesina, y además es el brazo armado del PNV, y el PNV es burgués y, por lo tanto, enemigo de clase del pueblo trabajador vasco, y por lo tanto nuestro, o sea, mío?"

Estos enfermos de soberbia y poseedores de la verdad absoluta, utilizan la violencia como herramienta de trabajo en su altísima labor de salvar a la comunidad mientras asesinan a sus integrantes. Totalitarismo puro y duro.

 

Manu Manzisidor