Artxibo rtf
(23 - 2002ko Ekaina)

¿NACIONALISMO versus PATRIOTISMO? (y II): Patriotismo constitucional y PP

Una de las cosas que más me llama la atención en esta ponencia del PP es la seguridad con que se expresa en asuntos que competen a terceros. Y digo terceros, por ser una ponencia cara al exterior del Partido, como bien se demostró en las votaciones de su Congreso, ¡ni una sola papeleta que dijera NO!, todas decían ¡SIIIIIIIIIIIIIII, mi amo!. Bueno. A lo que íbamos. Me explico. "España, la pluralidad de sus pueblos, es una realidad objetiva suficientemente fuerte y homogénea para que todos la asumamos con comodidad, abiertamente, sin complejos" . Da la sensación de que si uno no asume esa realidad objetiva con comodidad, es porque no se quiere enterar, señores, y porque es un inculto, pues la idea está clarísima, ¿o no?.

Y aquí se ve la mano hábil y alargada del evangelista Josep mientras mantiene con ligereza pero con firmeza, la pluma del águila imperial con la que garabatea y escribe en el papiro, antes virgen, sus últimos pensamientos. Y si no, vean el escrito titulado "Carta abierta a los gibraltareños", publicado en un periódico local del Peñón, en el que afirma, porque este señor, más que decir, siempre afirma: "Quiero ser muy claro en esto: la reivindicación histórica de España, que como bien sabéis, está plenamente justificada, ... ". Y el que no lo sepa es porque es un tonto del culo. ¿Qué no?. Pues vean la respuesta del ínclito a la revista mexicana "Proceso". Ante la realidad objetiva de que los llanitos, vamos, los habitantes de Gibraltar, no quieren ni de lejos la ciudadanía española, responde nuestro ilustre que esa oposición es "por desconocimiento, derivado del rechazo de sus dirigentes a participar en las negociaciones ..." . Que ya lo decía yo, ¡que no se enteran!. Y prosigue: "Si los gibraltareños creen que encastillarse en posiciones del pasado les va a permitir seguir tal y como están, se equivocan". Y es que además de incultos, son unos antiguos. Y miren por dónde, el amigo Piqué, tan moderno él, apelando, un día sí y otro también, al Tratado de Utrech de 1713. Pero claro está, ¿qué son los casi trescientos últimos años de la historia de la Humanidad comparado con las edades del Universo?. ¡Nada! ¡Todo actual y moderno!.

Siguiendo en el plano internacional, la Ponencia del PP nos dice que una Europa en la que los poderes básicos de los estados-nación (la política económica, la política exterior, la justicia, la defensa, la seguridad, ...), están siendo cedidos (aunque sea parcialmente) a Bruselas, "En esta Europa que debemos construir, y que nos interesa construir, los particularismos no tienen sentido. Pues "no puede defenderse lo propio contraponiéndolo a aquello que cada vez es más común". Según el diccionario, la palabra particularismo define la tendencia a dar más importancia al interés particular que al general. Pero como todo el mundo sabe, José María se ha pronunciado repetidas veces favorable a la tesis, vamos a llamarla francesa, de la llamada Europa de los Estados. Y me pregunto yo ¿qué sentido tiene el abogar por una Europa de los Estados, en contraposición a una Europa de los ciudadanos, por ejemplo? ¿No es acaso una carrera en la que cada Estado se pregunta cómo sacar la mejor tajada, en vez de preguntarse lo que mejor pueden y deben aportar al interés general? ¿Quién habla de particularismos?.

Pero prosigamos. Los dos evangelistas (Piqué-San Gil, San Gil-Piqué), interpretando fielmente la voluntad de su señor, nos sueltan la idea de que "España es una nación plural"". Como quien no dice nada. Si leyeron mi anterior artículo, recordarán el "nosotros no somos nacionalistas". ¿Se acuerdan Uds. de Pedro? Sí, el mismo San Pedro que negó tres veces a Jesús, hasta que cantó el gallo, y ... Oiga, pues algo parecido. Nos dicen que España es una nación, afirmación que excluye a cualquier otra como tal. No dicen eso de, por ejemplo, España es un Estado plurinacional, ¡qué va!. Al contrario. Nos dicen que son los españoles quienes conforman una nación, y que, por lo tanto, como pura consecuencia natural, los vascos no conforman una nación, ni los catalanes, ni los gallegos, ni, ni, ni, ... Pero esto, evidentemente, no es exclusión. Esto, claro está, no es nacionalismo español. Y entonces, ¿qué es?. Es, ¿cómo lo diría yo?: patriotismo constitucional. ¡Bingo!. Pero, constitucional, es una propiedad que se adhiere (por lo menos, en este caso) a lo esencial: al patriotismo. Luego, el patriotismo es independiente y, diríamos, anterior a lo constitucional. Pero para que haya patriotismo tiene que haber patria. Y patria, según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, es la "tierra natal o adoptiva ordenada como nación, ...". ¿Y cuál está, aplicados alumnos, ordenada como nación? ¡¡¡España, España, España!!!. Bravo, bravísimo: ¡ya tenemos patria!.

Patriota, según el diccionario, es la "persona que tiene amor a su patria ...". Patria es la tierra que está ordenada como nación. España es una nación. Soy un patriota español. Sustituya en este párrafo la palabra resaltada en negrita por la que Ud. quiera, y se convertirá en patriota gallego, catalán, vasco. bretón, francés, italiano, padano, serbio, croata, ... ¡Verdad que es muy fácil!. Elija y ¡haga apuestas!.

Pero, y ésta es la última definición, el maravilloso diccionario de la Real Academia Española de la Lengua nos dice que nacionalismo es el "apego de los naturales de una nación a ella y a cuanto le pertenece". "Nosotros no somos nacionalistas", nos dice el Nuevo Evangelio, perdón, la Ponencia del PP. ¿Pero, cómo, que el PP no tiene apego por España? ¿Quién osa afirmar tamaña desfachatez? ¿Pero si quien hace una huelga contra mí, la hace contra España? gritó exasperado José María. Pero si España c’est moi aulló, mientras su privilegiado cerebro comenzaba a maquinar las torturas a las que serían sometidos sus evangelistas, claro ejemplo de infiltrados y espías al servicio de la competencia, perdón, del enemigo. ¡Josep Piqué, Miren JilDeuna, vuestros nombres serán malditos para las generaciones venideras!

Y es que, uno no se puede fiar de los periféricos.

Manu Manzisidor