Artxibo rtf
(22 - 2002ko Apirila)

¿NACIONALISMO versus PATRIOTISMO? (I): Patriotismo constitucional y PP

Un catalán, Josep Piqué, y una vasca, María San Gil, han sido los dirigentes designados para la redacción y defensa de la ponencia "Patriotismo constitucional" en el último Congreso del PP. Hábil maniobra de José María: ¡los periféricos en el centro! . Nada del otro mundo si tenemos en cuenta que ninguno de los dos ponentes es especialista en la tarea encomendada. Vean y lean lo que respondía María San Gil en una reciente entrevista y ante la siguiente pregunta "¿Qué es para María San Gil el "patriotismo constitucional"?" Y contesta ella, todo candor: "No soy experta en conceptos teóricos ..." Vamos, que la estrategia está clara: dirigentes periféricos no-expertos en conceptos teóricos para una ponencia teórica de 16 páginas. ¡Chapeau, Jose María, chapeu!, y utilizo la palabra en su original francés y no la muy castiza de ¡boina! por respeto a la ponente, que en la misma entrevista declara: "A mí a veces me da un poco de envidia el "chauvinismo" de los franceses".

ORIGEN DEL TÉRMINO

Parece ser que el término "patriotismo constitucional" lo lanzó por primera vez un politólogo alemán llamado Dolf Sternberg en 1979 con motivo del 30º aniversario de la Constitución alemana y, algo más tarde, en 1989, lo popularizó el famoso filósofo, también alemán, Jürgen Habermas. Se trataba de hacer frente a la crisis de identidad alemana después de sus dos derrotas mundiales y haber pasado por las manos del reichman Adolf Hitler. Se trataba de rechazar el pasado, de olvidarlo, para crear con un nuevo instrumento basado en la defensa de los derechos humanos, de la libertad y de la democracia (la Costitución de 1949 en la Alemania Occidental primero, y en toda ella a partir de 1990), un nexo que asentara el orgullo alemán bajo premisas positivas e integradoras.

En lo que al Estado español se refiere, fue en 1992 cuando el entonces Presidente del Senado, el socialista Juan José Laborda, introdujo el concepto en una conferencia dada en el Club Siglo XXI de Madrid bajo el título "Patriotismo constitucional y Estado democrático". Había, en este caso, más de una cosa en la historia reciente de la que avergonzarse: el período del franquismo, con su concepto avasallador y excluyente de "patriotismo" de la España y de la anti-España, y el período absolutista del siglo XIX. Laborda enlaza las Cortes de Cádiz con la Constitución de 1978 para defender la apertura de un debate sobre el nuevo patriotismo, basado, según la teoría alemana, en la libertad y no en la exclusión. ¡Pero qué bonito!.

Se habrán dado cuenta, sagaces lectores míos, que el "patriotismo constitucional" nace del complejo, de la vergüenza de un pasado, de su rechazo, llámese éste Hitler, Franco, los prusianos, el absolutismo o la madre que lo parió. Esta era y es la versión original socialdemócrata de toda la vida. Pero como dice la canción "Se acabó la diversión, entró el comandante y mandó parar".

EL PATRIOTISMO CONSTITUCIONAL EN LA ESPAÑA PLURAL

¿Quién hablaba de vergüenza?. Según la ponencia "asuminos la idea de España con naturalidad y sin complejos históricos". ¡Toma ya, sociatas del carajo!. Y sigue: "nosotros creemos que España es un gran país, una nación constituida a lo largo de los siglos, ..." Y finaliza: "una nación plural con una identidad no étnica, sino política, histórica y cultural".

Después de este precalentamiento, y un poco más adelante, los dos ponentes nos teorizan afirmando que el nacionalismo excluyente es la adhesión acrítica, moralmente indiferente, a la propia comunidad de pertenencia, y que exalta la diferencia y pone la identidad por encima de la libertad, siendo por ello un nacionalismo no constitucional. De ello deducimos fácilmente que existiendo un nacionalismo excluyente existirá uno que sea incluyente y que si existe un nacionalismo no constitucional, también existirá el constitucional. Vamos, que habrá un nacionalismo malo y otro bueno. ¿O no?. Pues la cosa no debe estar muy clara. Y no debe de estarla desde el momento en que nuestros dos evangelistas (Josep-María, María-Josep, tanto monta, monta tanto) nos dicen que "nosotros no somos nacionalistas". ¿Pero cómo, ni de los buenos?. Pues, no. Nosotros somos patriotas constitucionalistas, ya que "el patriotismo constitucional es una adhesión crítica y moralmente exigente".

Pues nada, que al nacionalismo excluyente, acrítico, amoral y no constitucional no se le contrapone un nacionalismo incluyente, crítico, moral y constitucional (noooooooooo, ni mucho menos, eso sería demasiado fácil) sino un patriotismo llamado constitucional, crítico y moral. Vamos, que ¡el nacionalismo, ni el bueno!. Patriotismo constitucional buenííííííííííííísimo contra nacionalismo malíííííííííísimo. Y es que las ponencias hay que hacerlas para enanos mentales, ¿o es acaso para los dirigentes-aparatchiks que jamás los leerán?. Bueno, sobre la utilidad de las ponencias habría que hacer un dossier extraordinario, y si no que se lo digan al Califa (alias Julio Anguita) que se pasó toda su época de líder citando aquello de "programa, programa y programa". Y la gente se hartó, y le mandó a freír espárragos porque la vida, y sobre todo la política, ya es lo suficientemente dura como para que además haya que estar leyendo programas, ponencias y txorradas como esas, ¿a que sí?.

Y Uds. me dirán que ya llevan leída casi una hoja y que aún no les he dado la definición que se hace del patriotismo constitucional. Pues miren, llegó el momento de la verdad. Abro el oráculo, perdón, la ponencia, y me aparece lo siguiente: "el patriotismo constitucional es la idea de patriotismo que responde a la cultura política que a la altura de nuestro tiempo comparten los países de Occidente, dotados de instituciones libres y democráticas". Abstenerse Africa, Asia y partes de América, Europa y Oceanía. Y es que está claro, el patriota constitucionalista ha de ser blanco y, a ser posible, rubio. Normal, para eso nació en el país de los arios ¡Y nos hablan de erreaches! Además "el patriotismo constitucional es la actualización política de una forma de lealtad a España" y España "se fundamenta en los principios de su indisoluble unidad, ...". Y todo ello pese a que existe "la dimensión universal del patriotismo constitucional" aunque "este tiene una expresión concreta, histórica y cultural en cada país".

Resumiendo, que el patriotismo constitucional tiene una vocación universal, pero concretada en entes particulares únicos e indisolubles, a los que se debe absoluta lealtad para ser considerado patriota. Estos entes son países, son naciones. Y lo son porque poseen una Constitución. Y todos sabemos que para poseer una Constitución hace falta estar constituido en Estado. De lo que se deduce que el País Vasco no es un país, ni una nación, pues carece de Constitución. Y los vascos serán patriotas en la medida en que sean leales a los diversos países a los que pertenezcan. Y si no están a gusto, es porque son unos egoístas, in-solidarios, excluyentes, a-críticos, a-morales y, lo peor de todo, ¡nacionalistas!.

Continuará

 

Manu Manzisidor