Artxibo rtf
(22
- 2002ko Apirila)

Muerte entre las flores

El brutal asesinato ayer al mediodía de D. Juan Priede, único concejal socialista de Orio (Guipúzcoa), ha confirmado lo que era una crónica anunciada tras los frustrados intentos perpetrados contra Eduardo Madina y Esther Cabezudo. ETA interfiere de esta manera espeluznante apenas 48 horas antes de que PSE-EE celebre su congreso extraordinario en el Palacio Kursaal de Donostia-San Sebastian. Todo está perfectamente calculado y es coherente con la necro-lógica de los que diseñan y apoyan tácitamente la estrategia antiinstucional para Euskadi. Se trata de parar con balas el juego politico que el partido socialista estaba desempeñando en Euskadi que estaba favorenciendo el entendimiento institucional con el nacionalismo vasco en detrimento de un frentismo destructor que ha caracterizado la politica vasca durante el bienio negro de los bloques de Lizarra y Ermua.

El asesinato de Juan Priede viene precedido por el apoyo del Partido Socialista en la votación sobre la ampliación presupuestaria que el Lehendakari Ibarretxe había presentado en el Parlamento Vasco, por los acuerdos entre el constitucionalismo socialista y el nacionalismo vasco para pactar la renovación de numerosos cargos institucionales (Ararteko, Presidente del Tribunal de Cuentas, representantes institucionales en la Universided del Pais Vasco, EITB etc). Está meridianamente claro que a ETA ni a su brazo político les interesa el entendimiento entre ambos. Para ver cristalizado su proyecto totalitario, no les conviene que se recupere la confianza entre los representantes de las comunidades mayoritarias en Euskadi. Por que si así fuera a Batasuna se le acabaría la baza política que ha venido explotando a lo largo de estos dos últimos años en los que se ha aprovechado del papel que le ha proporcionado el frentismo y la política de bloques en Euskadi.

Tras las pasadas elecciones del 13 de Mayo, hoy podemos decir que la política de integración con la que Ibarretxe ganó las elecciones ha impregnado el día a día de la política vasca. Su mensaje, basado en la centralidad y muy alejado de los errores frentistas del pasado, predomina en el nuevo discurso institucional del nacionalismo. Y la gestora socialista dirigida por personas de gran valía como Ramón Jaúregi, así lo han entendido.

Con un partido socialista y un nacionalismo vasco dispuestos a trabajar por vertebrar la compleja y plural sociedad vasca, ETA y Batasuna carecen de bazas políticas y ven como sus espacios se achican. Sus objetivos cuya finalidad es provocar el caos y el totum revolutum en Euskadi, son dependientes del reforzamiento del frentismo autodestructivo que ha padecido la sociedad vasca durante la pasión y agonía de los frentes de Lizarra y Ermua. Por eso han asesinado al Juan Priede, para borrar la luz que parece divisarse al final de este largo y trágico tunel que la mayor parte de la ciudadanía vasca, con independencia de su ideología quiere volver a disfrutar.

 

 

La hipocresía de Batasuna

Las presuntas torturas que el joven Unai Romano ha sufrido de manos de los herederos del Duque de Ahumada son espeluznantes y han impresionado a la opinión pública vasca. De tods es sabido que la derecha española se caracteriza por su sinceridad. "Podeis decir lo que queráis menos poner la foto" eso es lo que les decía el Sr. Bert teniente alcalde de Vitoria-Gasteiz (PP) al concejal de Batasuna mientras éste ultimo empezaba a soltar su sedicente discurso critico contra las torturas y las vulneraciones de derechos humanos sufridas por Iratxe Sorzabal y Unai Romano.

El concejal de Batasuna probablemente omitía las torturas a las que están sometidas cientos de personas que tienen que vivir con un guardaespaldas, omitía la falta de libertad de un País Vasco en donde una parte significativa de la oposición política al nacionalismo gobernante tiene que vivir escoltada para que no la eliminen fisicamente.

? Qué credibilidad tiene esa denuncia de las torturas por parte de unos señores que son incapaces de condenar la brutal política de persecución que el MLNV y ETA ejercen contra la mitad de la sociedad vasca?

Ninguna. Porque ellos contextualizan los derechos humanos, para ellos los derechos de las personas dependen de su coyuntura particular. Por ese motivo el nacionalismo vasco no debe aparecer con estos personajes antisitema en actos de protesta frente a casos de vulneracion de los derechos humanos. Porque los dirigentes politicos de HB prostituyen estas justas denuncias de las vulneraciones de los derechos humanos con su miserable parcialidad.

Arturo Goldarazena