|
(24 - 2002ko Iraila) La Coordinadora Gesto por la Paz de Euskal Herria interpela a los partidos políticos ____________________________________ Euskal Herriko Bakearen Aldeko Koordinakundeak Alderdi Politikoei eginiko deialdia Gesto por la Paz, mayo 2002 LA COORDINADORA GESTO POR LA PAZ DE EUSKAL HERRIA INTERPELA A LOS PARTIDOS POLÍTICOS 1.- Introducción La Coordinadora Gesto por la Paz de Euskal Herria lleva ya casi 16 años trabajando en la denuncia de la violencia terrorista, la defensa de los Derechos Humanos de todas las personas, la solidaridad para con las víctimas y el trabajo a favor de una cultura de paz en nuestra sociedad. Su vocación no es, por tanto, la de intervenir en el ámbito que corresponde a los partidos políticos, sino la de un movimiento plural, nacido de la sociedad civil y cuyo trabajo se centra en la defensa de principios éticos y democráticos anteriores a las legítimas diferencias entre los diversos proyectos que enriquecen nuestra realidad política. Queremos reconocer de manera expresa la importancia decisiva que el compromiso de todas las personas que trabajan en los diferentes partidos políticos, tanto como representantes institucionales de la ciudadanía como en los órganos de dirección de los mismos, tiene para nuestra sociedad. Ésta tiene una deuda para con quienes eligen el compromiso político activo como ámbito de trabajo y lo desempeñan con honestidad y esfuerzo. Este reconocimiento es especialmente destacable en aquellos casos en los que, además, este compromiso lleva aparejado, lamentablemente, amenazas graves para la vida, la dignidad, la seguridad y las libertades básicas a las que toda persona tiene derecho. La existencia en cualquier sociedad de diferentes partidos políticos es positiva y enriquecedora, siempre que entre ellos se produzca una confrontación pacífica y un diálogo constructivo. Sin embargo, en nuestra sociedad, desde hace ya tres años, aproximadamente, asistimos con preocupación a una situación de crispación y desencuentro entre las diversas fuerzas políticas que representan a la ciudadanía. Aunque ha habido épocas aún peores, seguimos padeciendo importantes déficits en el necesario diálogo entre los diversos partidos políticos presentes en nuestro país y continuamos percibiendo que bastantes iniciativas importantes se encuentran bloqueadas como consecuencia del grave enfrentamiento entre ellas. En todo caso no se trata de criticar a la clase política en cuanto tal, sino de cuestionar unas determinadas formas de hacer política que son las que nos parecen equivocadas. Aunque ya con anterioridad, y en numerosas ocasiones, hemos lanzado públicamente nuestro mensaje demandando la reconstrucción de consensos básicos, de carácter ético y de carácter político, previos a la legítima confrontación partidista, creemos que la actual situación presenta unas características que justifican una nueva llamada en esa misma dirección. No obstante, los partidos políticos han comenzado a reunirse, tanto en Madrid como en Vitoria, en comisiones de trabajo con diferentes objetivos concretos. Un resultado positivo reciente de alguna de estas iniciativas lo constituye el texto recientemente consensuado por Eudel para ser debatido en todos los municipios vascos. Además, no podemos olvidar las movilizaciones sociales para condenar los últimos atentados de ETA en las que la ciudadanía y representantes políticos se han manifestado juntos tras pancartas comunes. No se trata de reivindicar una uniformidad política empobrecedora, sino de demandar los consensos éticos y políticos pre-partidistas que son básicos para que en nuestra sociedad se camine hacia su normalización política y, lo que es aún más importante, se defiendan con mayor eficacia los derechos humanos fundamentales de toda la ciudadanía. Defensa que ha de realizarse por procedimientos democráticos y respetuosos para con esos mismos derechos humanos. En todas estas tareas la responsabilidad de los partidos es capital, pero toda la sociedad civil puede y debe colaborar en ellas. Conviene que ningún ciudadano y ninguna ciudadana de nuestro país olviden que en la libertad, en la dignidad y en la misma vida amenazadas de tantas y tantos ciudadanos de nuestra sociedad están en juego la libertad, la dignidad y el futuro de todas y todos. Por último, deseamos finalizar esta introducción indicando que este documento pretende mantener un tono propositivo. No persigue tanto una tenaz insistencia en los errores que se han podido acumular en el pasado, bien sea en el ámbito político o en el social, como de ofertar pistas que permitan construir un futuro en el que se acerque el final del terrorismo y, mientras ese momento llega, el que sus víctimas se sientan más arropadas, en el que se intente garantizar al máximo el ejercicio de los derechos fundamentales a todas las personas, en el que se avance en el proceso de deslegitimación social del uso de la violencia y en el que, así mismo, se camine hacia una progresiva normalización y reconciliación social.
2.- Intento de diagnóstico de la situación En Gesto por la Paz analizamos la situación presente con preocupación. En el ámbito político nos parecen especialmente graves los desencuentros y los enfrentamientos entre los partidos políticos en temas que, por su carácter ético, deberían ser objeto de consensos básicos. Esta desunión de los partidos políticos en materia de terrorismo tiene efectos negativos, tanto en lo que se refiere a la sociedad democrática como en lo relativo al mundo violento. Así:
3.- Llamada a la unidad Somos conscientes de que la unidad democrática no va a vencer al terrorismo por sí sola, pero es muy difícil que sin ella pueda el terrorismo ser vencido. La unidad a la que ha de llamarse no debe ser una unidad basada sólo en convicciones humanitarias y éticas. Ha de tener también una dimensión estrictamente política, aunque pre-partidaria. Porque una unidad frente a la violencia basada sólo en convicciones humanitarias y éticas no es la que se espera de unos partidos que se adjetivan como políticos. Este adjetivo es su especificidad y en esa especificidad deberían basar la unidad. Se ha demostrado ya hasta la saciedad que, si en este tema no se da una unidad estrictamente política y anterior a las legítimas diferencias entre los diversos proyectos políticos, las convicciones comunes en el nivel humano y ético - que sin duda todos los partidos democráticos comparten - no son suficientes para mantener lo que se entiende por unidad democrática. Para lograr esta unidad no basta con realizar llamamientos a sumarse a las posturas que una opción política defiende; es necesario realizar esfuerzos para buscar consensos, para aceptar un diálogo tolerante, para relativizar los propios planteamientos, etc. Esta unidad deberá basarse en el convencimiento de que al terrorismo no le asiste ninguna legitimidad, no sólo de tipo humanitario y ético, sino tampoco de carácter político. Matar, amenazar, coaccionar, etc. no sólo es humanamente bárbaro y éticamente reprobable, sino que, en este sistema democrático concreto en que nos encontramos, no tiene la más mínima legitimidad política. Se ha de llegar al convencimiento de que esa violencia jamás resultará ni efectiva ni resolutiva. La ausencia de este convencimiento es una de las causas de la actual división de los partidos en el diagnóstico y en el tratamiento del terrorismo concreto que padecemos. Al fin y al cabo, tratamos de hacer una apelación a las convicciones democráticas que se suponen comunes a todos los partidos y a la sociedad en general. Desde esas convicciones se deberá aceptar la legitimidad del actual ordenamiento jurídico, ya que es condición de posibilidad del ejercicio cotidiano de los derechos humanos fundamentales y marco que sustenta a las instituciones que nos gobiernan, así como de posibles cambios que se planteen democráticamente. Además, existen otros ámbitos, como el judicial, que deben jugar un papel relevante en la persecución de todos los delitos relacionados con el terrorismo y en los que los partidos políticos no deben inmiscuirse indebidamente, respetando la separación de poderes que resulta exigible a todo estado de derecho. Otra cuestión diferente es la legítima crítica que pueden merecer determinadas actuaciones judiciales. También parece necesaria solicitar de la clase política los mensajes, los compromisos y los esfuerzos compartidos que transmitan a la sociedad entera ilusión y expectativas de un futuro en paz. Resulta necesario insistir, por otra parte, en que la unidad de los partidos arroja frutos notables para la sociedad y para la victoria sobre el terrorismo: produce cohesión social en la adhesión democrática de todos, conjura el peligro de la fractura social, ofrece amparo a las víctimas y a los amenazados, impide que éstos se fraccionen y sean utilizados por unos contra otros, moviliza a la sociedad en su conjunto, incrementa la confianza en las instituciones y la adhesión a ellas, etc.
4.- Algunas propuestas No nos parece suficiente con realizar apelaciones a la unidad de las fuerzas políticas democráticas, también deseamos ofertar algunas propuestas o pistas concretas que puedan ayudar a construir esa unidad que reclamamos. Sintéticamente lo recogemos en una frase que nos parece especialmente significativa: fuera de la democracia nada debe ser posible, dentro de ella todo puede llegar a ser posible. Se trata de una síntesis que puede explicitarse y concretarse para la situación actual, a la vez que se clarifica nuestra pretensión con esta aseveración.
Es evidente que, a la hora de establecer prioridades, la salvaguarda del derecho a la vida y a la libertad de las personas que los tienen gravemente amenazados aparece como una cuestión urgente y que demanda la puesta a su servicio de cuantos recursos sea posible, siempre dentro del más exquisito respeto al Estado de Derecho. Pero esta prioridad no tiene por qué bloquear completamente otras dinámicas sociales y políticas en nuestra sociedad. Sin obviar que determinadas fuerzas políticas tienen en el presente dificultades añadidas muy importantes para el normal desarrollo de sus funciones, cualquier sociedad se enriquece cuando en su seno se proponen y se discuten proyectos de futuro diferentes. En ese proceso de proposición y de discusión:
Además, la Coordinadora Gesto por la Paz de Euskal Herria considera muy necesario para nuestra sociedad que: · Todos los partidos políticos acepten que no favorecen a la estrategia de la violencia terrorista:
Pero, además, todos los partidos políticos deben evitar estrategias cortoplacistas, crispantes o que, en vez de facilitar el entendimiento entre las diversas fuerzas políticas, deterioren nuestra convivencia. · Todos los partidos políticos renuncien a intentar dotar de un plus de legitimidad o de eficacia a sus propios proyectos políticos::
Pretender que más soberanía o, por el contrario, que más firmeza en la defensa del actual statu quo traerán la paz, es conceder a la estrategia terrorista la perversa capacidad de distorsionar completamente el debate político. Sólo separando la violencia de la discusión sobre el futuro político de nuestra sociedad se limitará al máximo la capacidad que la estrategia violenta pretende tener para condicionarlo. · Todos los partidos políticos acepten que es tan legítimo analizar la realidad política vasca con el convencimiento de que en ella existe un conflicto especial, como el defender que la sociedad vasca presenta el mismo tipo de conflictos que otras sociedades modernas plurales en las que no ha surgido el fenómeno de la violencia terrorista:
· Todos los partidos políticos nunca olviden quién es el responsable del ejercicio de la violencia:
La Coordinadora Gesto por la Paz de Euskal Herria presenta este documento desde la preocupación por la situación presente, así como por entender la importancia, la responsabilidad y la dificultad que conlleva la labor de los partidos políticos en ella. Junto con esta reflexión y las propuestas contenidas en este documento, deseamos finalizarlo ofertando nuestra colaboración a toda la sociedad en general, y a los partidos políticos en particular, para avanzar hacia la paz y la normalización de nuestra convivencia. Coordinadora Gesto por la Paz de Euskal Herria Mayo de 2002
EUSKAL HERRIKO BAKEAREN ALDEKO KOORDINAKUNDEAK ALDERDI POLITIKOEI EGINIKO DEIALDIA
1.- Hitzaurrea Euskal Herriko Bakearen aldeko Koordinakundeak ia 16 urte daramatza indarkeria terrorista salatzen, pertsona guztion Giza-eskubideen defentsan, biktimenganako elkartasuna lantzen, baita gure gizartearentzako bake-kulturaren aldeko lanean ere. Gure ekimena ez datza, beraz, alderdi politikoei dagokien arloan sartzean, baizik eta gizarte zibiletik sortutako mugimendu anitz bati dagokionean. Gure zeregina, alderdiok izan ditzaketen desberdintasun arrunten aurretiko esparruan lan egitea da, oinarri etiko zein demokratikoak, alegia. Gure gizartearentzat oso garrantzizkoak diren konpromisoen ardura hartu duten hainbat alderdi politikoren pertsona eta guztion ordezkarien erantzukizuna onetsi egin nahi dugu lehendabizi. Denok dugu, hortaz, konpromiso politikoari eutsi -eta ahaleginez nahiz zintzoki bete- diotenei eskertzeko arrazoirik. Esker bereziak bidali nahi dizkiegu konpromiso honi heltzeak dakarzkien arrazoirik gabeko jazarpen, askatasun murritza eta ziurtasun mehea jasan behar dituztenei. Gizarte oro da aberats eta positiboa bere baitan alderdi politikoen arteko bakezko eztabaida eta erakitzeko asmotan elkarrizketa bizirik dagoenean. Duela hiru bat urte, alabaina, gure talde politikoen halako desadostasun eta haserre antzeko jarrera sarriegiak izan ditugu. Garai kaskarragoak igaroak badira ere, gure ordezkarien arteko hartu-emonak urriak eta hutsalak dira, gizartearentzat oso garrantzizkoak diren ekimen eta helburuak blokearaziz. Ez dugu, edozelan ere, politika alorra beste barik kritikatu nahi, gure ustez okerrak diren moduak, formak berak baizik. Sarritan bidali diegu alderdi politikoei behar-beharrezkotzat jotzen ditugun oinarrizko adostasunen premiaren berri, izaera etiko zein politikoa izango lukeena -alderdien arteko desadostasun ideologikoei buruzko eztabadairen aurrekoa, hain zuzen-, egungo egoerak lehengo lepotik burua baino erakusten ez digunez, norabide bereko deia berriro egiten dugu. Hala ere, hasiak dira dagoeneko alderdiok Madrilen zein Gasteizen biltzen, zenbait helbururekin. Beronen emaitza positiboa Eudelek udalerri guztietan adostuko den ituna da. Ezin ahaztu, era berean, ETAren azken atentatuen osteko elkarretaratzeak bateratsuak izan direla. Guk ez dugu berdinkeria aldarrikatzen, baizik eta oinarrizko kontsentsu etiko nahiz politiko baina aurre-alderdikoiak. Berauek gizartea politikaren normalizazio bidean abia dadin beharrezkoak dira, hala nola denon giza-eskubideen babesa eraginkorragoa izateko. Babes hori giza-eskubideen errespetuaren pean burutuko da, baita era demokratikoan ere. Zeregin hauek alderdi politikoen baitakoak izan arren, gizarte zibil osoak hartu behar du parte. Komenigarria da, beraz, gutako inork ez dezala ahaztu besteen mehatxatutako askatasun, duintasun eta bizia arriskuan badaude, guztion askatasun, duintasun eta etorkizuna ere badaudela arrisku bizian. Azkenik, esku artean duzuen dokumentu hau proposamenerako testua baino ez da. Ez dugu lehen oker egindako bideetan tematu nahi, bai politika arloan zein sozialean, ez. Terrorismoaren amaierara hurbilduko gaituzten bideak eskeini, honatx gure asmoa, zail askoa. Amaiera hori heldu bitartean, biktimak biluzik senti ez daitezen, pertsona guztion oinarrizko eskubideak bermatu ahal daitezen, indarkeriaren gizartezko deslegitimazioan aurrera egin dezagun, hala nola guztiok berriro adiskidetu eta normalizazio bidean saia gaitezen.
2.- Egoeraren nondik-norakoak. Bakearen aldeko Koordinakundean kezkati gaude egungo egoera dela-eta. Arlo politikoan guztiz harrizkoak izan beharko liratekeen etika-adostasunek paperezkoak dirudite. Hau larria da oso. Indarkeriari buruzko ezadostasun nabarmen honek ondorio latzak dakarzkigu, bai gizarte demokratikoari dagokionean, bai esparru biolentoari dagokionean. Beraz:
3.- Bat eginda, beharrezkoa. Batasun demokratikoak, berez, ez duela terrorismoa akabatuko uste sendoan gaude, baina bera gabe nekez garaitu daiteke. Batasunerako gure dei honek ez du arrazoi humanitario edo etikorik soilik. Erabat politikoa -baina alderdi aurrekoa- den esparrua ere behar du izan. Izan ere, alderdi politikoak dira eta horixe egin behar dute: bat eginda burutzen den politika, geroago nork bere pentsamoldea aurrera eramango duelarik. Baina hainbat aldiz ikusi bezala, nor bere uste etiko eta gizatiarrez gain, atariko batasun hori zeharo beharrezkoa da. Batasun hori lortze aldera ez da nahikoa norberaren jarreren ondora besteak hurbiltzera deitzea; adostasunak bilatzen saiatu eta bakoitzarenetik amore piskat ematen duen elkarrizketa da nahitaezkoa. Bateratze honek indarkeriari batere legimitaterik ematen ez dion uste osoa behar du izan, gizazko edo etika aldetiko ikuspuntutik ez ezik, politikoki ere bai. Erailtzeak, mehatxatzeak, beldurrarazteak, etabarrek, gaiztoa eta etikoki gaitzestekoa izateaz gainera, ez du gure demokrazia honetan batere legitimazio politikorik. Ondorio ezin argiago batera heldu behar da: indarkeria hori ez da eraginkorra, ezta erabakikorra ere, inolaz izango. Hau berau egia hutsa ez delakoan, terrorismoaren tratamenduan izan dira alderdi demokratikoen zatiketa eta banaketaren ondorio lazgarriak. Azken finean, gizarte osoari nahiz alderdiei ustez dagozkien pentsamolde demokratikoen aplikazio zehatza egiteko eskaera baino ez dugu egiten. Iritzi horietatik egungo zuzenbidezko antolamenduaren legitimitatea onartu behar da, berau baita oinarrizko giza eskubideen garapena ahalbidetzen duena, hala nola gure gobernuaren euskarria eta bertan demokratikoki plantea daitezkeen aldaketen egoitza. Badago, bestalde, epailetza arloa. Sekulako zeregina du terrorismoaren inguruko delituen jazartzean; alderdiok ezin dute modu kaskarrean tartean sartu, zuzenbidezko estatu bati dagokion botereen banaketa errespetatu behar dutelako. Honek ez du zertan eragotzi erabaki judizial zehatz bati egotzi dakiokeen kritika. Bestalde, politikoek gizarteari bidalitako mezuak, egitekoak eta elkarren artean egindakoak ilusiozkoak eta bakea helburu dutenak izan daitezela eskatu nahi dugu. Temati iruditu arren, alderdion bateratzeak emaitza onak dakartzala gizartearentzat eta terrorismoaren amaierarako adierazi nahi dugu. Izan ere, gizartea demokraziaren inguruan batu, haustura soziala uxatu, biktima eta mehatxatuei babesa eskeini, gizartea oro har mobilizarazi eta erakundeetan konfiantza eta siniskortasuna sortzen ditu batasun horrek.
4.- Zenbait proposamen. Ez da nahikoa denok baterako deia egitea. Bide batzuk ere ekarri nahi ditugu zorioneko batasuneranzko ibilaldi honetan. Oso adierazgarria den esaera baten laburbildu daiteke gure asmoa: demokraziatik kanpo ezin da ezer burutu; bere baitan, berriz, dena izan daiteke lortzeko modukoa. Egungo egoerarako egoki deritzogu ideia honi. Azaldu egingo dugu.
Lehentasunak, halere, badira: pertsona batzuek askatasun eta bizitzeko eskubidea arrisku bizian dute eta zainketa eta babes berezia behar dute, Zuzenbide Estatu batek -legetik itzuri gabe- eskeini dezakeen bezainbatekoa. Hau berau premiazko kontua da. Baina premia honek ezin ditzake beste ekimen sozial eta politikorik itzaldu. Izangoan zer egingo eztabaidatzea beharrezkoa eta aberasgarria da, hainbatek benetako eragozpenak dituztela ahaztu barik. Egitasmoen erkatze horretan, gure ustez:
Gainera, Euskal Herriko Bakearen aldeko Koordinakundeak oso beharrezkotzat jotzen du gure gizartearentzat:
Honez gainera, alderdiok epe laburreko edo ernegarriak diren estrategiak saiatu behar dira ekiditen, hala nola elkarbizitza erraztu ordez, erdibitu egiten gaituzten bideak.
Burujabetza gehiagoz edo oraingo statu quoren defentsan irmotasun gehiagoren bidez bakea errezago izango dugula argudiatzea estrategia terroristari ez dagokion politikagintza papera ematea da. Indarkeria eta gure gizartearen etorkizunaren eztabaida deslotuz lortuko dugu estrategia terroristak eduki nahi duen gaitasuna ezereztatzen.
Euskal Herriko Bakearen aldeko Koordinakundeak -egungo egoeraz kezkatuta- dokumentu hau aurkezten du alderdi politikoen lanaren zailtasunaz, garrantziaz eta erantzukizunaz jabeturik. Hausnarketa eta proposamen hauekin batera, bakerantz eta guztion elkarbizitza normalizaturantz abiatzeko asmotan, gure elkarlana, laguntza edo dena delakoa eskeini nahi diegu gure gizarteari eta bereziki alderdi politikoei. Gandhik zioen bezalaxe, bakea bera da bidea.
Euskal Heriko Bakearen Aldeko Koordinakundea 2002ko maiatza |