Artxibo rtf
(25 - 2002ko Azaroa)

LA DECISION

Aunque cada día las cifras cambian, y vayan a seguir cambiando, en el momento en que escribo estas líneas se puede hablar de 117 rehenes muertos a causa del gas liberador y 4 por armas de fuego. 75 rehenes desaparecidos y 245 que aún siguen hospitalizados, algunos de ellos en estado crítico. Gente dada de alta recae y es ingresada de nuevo. Toda persona expuesta durante media hora a este gas ( ni más ni menos que todos los que estaban en el teatro Dubrovka de Moscú ) quedará afectada de por vida, en mayor o menor medida. 41 secuestradores eliminados y 9 detenidos. No hubo combates, sino ejecuciones en dos modalidades: solo gaseados o gaseados-baleados. Balance fatal: 160 muertos confirmados, aunque la cifra podría llegar fácilmente hasta los 250 si incluimos a los desaparecidos. Pero eso sí, todo bajo control. Y es que según los periódicos "la mayoría de expertos opina que el arma usada ( el gas ) no viola ninguna convención internacional". ¿Y las balas?: absolutamente estandarizadas y puestas a prueba en distintas partes del mundo ( incluida Chechenia ) a plena satisfacción de la clientela. ¡Control de calidad garantizado!.

Las felicitaciones al socio Putin no se han hecho esperar: Aznar, la Zarzuela, Jacques Chirac, Gerhard Schröder, Tony Blair, Ariel Sharon, la Unión Europea, la Casa Blanca, ... Todo el mundo se ha sentido "aliviado" por el "rápido desenlace", "lamentando" la muerte de los rehenes presentes y futuros ( ¡digo yo! ), brindando "solidaridad" al socio Putin, y pontificando sobre lo malo que es el terrorismo ( gran verdad, se mire como se mire ) a ser posible internacional, y su escaso futuro. ¡Que para eso tenemos ahora un eje del Bien y otro del Mal!. Y Putin es socio del primer eje. ¡Que viva el corporativismo!.

José Mª Aznar nos recuerda que "no era una decisión fácil la que tenía que tomar el presidente Putin, pero la tomó y, sin duda, eso era lo importante". Lo que al Sr. Aznar se le olvidó decir fue que en un dirigente la acción de tomar una decisión es consustancial a su cargo, mientras que lo que distingue a unos de otros es si la decisión tomada es la correcta o no, si es buena o no, si es chapucera o no, que es donde se distingue "la calidad" del dirigente. Pero para eso está el vicepresidente primero del Gobierno español, Mariano Rajoy, quien ha afirmado que "el asalto se hizo razonablemente bien" ya que el desenlace "podía haber sido peor". Digo yo que yendo al extremo podríamos afirmar que incluso la liberación con vida de uno solo de los ( ni me sé la cifra de la cantidad de mentiras que difunden las autoridades rusas. ¡Acuérdense del submarino Kursk! ) 800 rehenes, hubiera supuesto que el asalto de las fuerzas de élite fuera "razonable", y es que ante la posibilidad de morir de los 800 se habría logrado que fueran "únicamente" 799 las víctimas de la acción. ¡De pena!.

El periodista Luis Reyes escribe en La Gaceta que "durante la II Guerra Mundial las tropas soviéticas mandaban a su Infantería sobre los campos minados para, con su sacrificio, abrir pasadizos por donde cruzaran sin peligro los tanques. Un tanque valía más que la vida de 200 soldados". Y ésta ha sido la tónica que el Ejército Ruso ha mantenido y mantiene ( con o sin grupos de élite ) : un desprecio total por los daños colaterales derivados de sus acciones, lo que se traduce en un desprecio absoluto por la vida de los suyos. Siendo esto así, ¿cuál no será la falta de respeto hacia la vida de sus "enemigos"?. Y es que "a Rusia no la arrodilla nadie", ¿ni los mismos rusos?

Amnistía Internacional acaba de publicar un pequeño estudio de 12 páginas sobre "Los Derechos humanos en la Federación Rusa". Está en Internet y su acceso es libre y gratuito. En el mismo se dice que "Según los informes, las fuerzas rusas han detenido arbitrariamente, torturado y dado muerte a miles de civiles. La mayoría de las personas son aprehendidas por las fuerzas rusas en las comprobaciones de identidad a que éstas someten a los convoyes civiles que viajan de Chechenia a Ingushetia, o durante las "zachisti", las operaciones militares "de limpieza" que efectúan las tropas rusas en las poblaciones. Estas operaciones van acompañadas de abusos generalizados contra la población civil. Según los informes, durante ellas se ha secuestrado, torturado, violado y dado muerte tanto a hombres como a mujeres, e incluso los niños". Y prosigue con su denuncia "Las autoridades rusas no han tomado ninguna medida apropiada para combatir este clima de temor y para alentar a las víctimas de tales abusos a presentar una denuncia".

Una voz minoritaria, la del secretario general del Consejo de Europa, Walter Schwimmer se ha levantado para decir que "este drama pone de manifiesto la necesidad urgente de encontrar una solución política para el conflicto de Chechenia". ¡Solución política, solución política! ¿Pero quien es este memo que se salta lo políticamente correcto del momento? ¿Hablar con los chechenos? ¡Pero si todos ellos son unos terroristas! Y como todo el mundo sabe y Aznar nos lo recuerda "en la lucha contra el terrorismo no puede haber ambigüedades".

Nadie institucional, que yo sepa, ( me refiero a los importantes, claro ) se ha referido a la operación de las unidades de élite Alpha como "una verdadera y auténtica chapuza". ¿Para qué entrar en detalles que ahora no vienen al caso? Al fin y al cabo ¿no eran rusos? ¿Y quién va a cuidar mejor a los rusos que su padrecito, perdón, presidente? Pues entonces ¿para qué continuar metiendo mano donde no hay premio?.

¿Y qué me dicen de los terroristas secuestradores?. Pues eso, que eran unos chechenos, unos separatistas y unos wahabitas. Y desde hace algún tiempo, en Moscú, incluso diría yo que en todo el eje del Bien, sesudos científicos escudriñan su cerebelo para dilucidar qué es peor de estas tres cosas, y llegar así al origen de la causa que les convierte en unos terroristas. El ser checheno, ya es malo en sí. No son tan blancos y rubios como los eslavos y hablan ruso con acento rural. Ser separatista es ser nacionalista, es ser excluyente y, por lo tanto, muy poco moderno en comparación con los ciudadanos de (pongamos por ejemplo) un pueblecito de Rusia: San Petersburgo. Por último, ser wahabita tiene una pega, y es que para serlo hay que ser musulmán. ¡Y Bin Laden es musulmán!. ¡Y además es wahabita!. Por lo tanto, ¡todo wahabita es un terrorista!. Bueno, no todos, mientras tengamos dependencia de las reservas de petróleo de Arabia Saudí, cuya familia real ( tantos años aliada de Occidente ) sigue siendo el faro y las finanzas del wahabismo mundial. Pero aparte esta minucia, y si dejamos de lado que los wahabitas son de lo peor del fundamentalismo (integrismo) islámico, los wahabitas chechenos apoyan el separatismo, por lo que los separatistas no-fundamentalistas se hacen cómplices de los primeros, no atajan el problema del terrorismo y se convierten de facto en aliados de los terroristas, lo que nos lleva a incluirlos en el eje del Mal. Y con esta inclusión, se abre la veda de caza del checheno, ¡por separatista!, que como todo el mundo habrá comprendido es lo mismo que decir ¡terrorista!. Y la comunidad internacional se queda de lo más ancha ante la kremliniana verdad: checheno=separatista=terrorista

Como dice Serguéi Fridinski, vicefiscal general de Rusia: "Con Masjádov sólo se puede hablar de una cosa: las condiciones de su propia rendición y la de sus hombres". La nueva doctrina es que con los "grupos terroristas" no se habla ni se negocia: se actúa. Aunque me gustaría saber si la validez de la misma es aplicable en casos con "rehenes sensibles". No, rehenes sensibles no significa que lloren más. Apelo a su imaginación.

Nota: Rusia censurará las informaciones sobre terrorismo, De acuerdo con las enmiendas aprobadas, teóricamente no se podría ni informar de que en Chechenia hay una guerra, llamada por el Kremlin "operación antiterrorista". ( Diario "El Pais", 2-XI-2002 ). Ni que decir la pinta que tiene todo este asunto. Pero estemos tranquilos, Occidente velará de que Rusia cumpla con los compromisos que ha firmado en materia de derechos humanos. Siempre lo ha hecho, ¿no es así?. Pues parece que no.

Aslán Masjádov, presidente electo de Chechenia y depuesto por los rusos se siente abandonado y declara que "Occidente, para solucionar las cuestiones globales: los Balcanes, Afganistán, Georgia y ahora Irak, tiene tendencia a jugar el juego de Rusia". Ante este sentimiento de soledad y la necesidad de no dividir las fuerzas chechenas ante el gigante ruso (Chechenia es país muy pequeño ) nos escupe a la cara que "Ahora, mientras la guerra continúa, los ocupantes rusos, los agresores, martirizan a mi pueblo, no tengo nada que perder en asociarme con Basáyev, Udúgov o Iandárbiev" que son los principales líderes radicales. ¡Desesperación!

Reflexión: Tengamos en cuenta que las tropas rusas de Catalina II se lanzaron a la conquista de Chechenia en el año 1785 ( encontrando feroz resistencia por parte de los chechenos bajo el liderazgo de Mansur Ushurma ) y que aún siguen en ello ( encontrando feroz resistencia por parte de los chechenos bajo el liderazgo de Aslán Masjádov ) ... Pero las fuerzas flaquean, el sacrificio es demasiado alto, y la bandera puede pasar a manos de los fundamentalistas, de los integristas, de los totalitarios de Dios, de los internacionalistas del Islam más radical, los wahabitas, financiados fundamentalmente por Arabia Saudí, y fortalecidos por la Internacional del Terror Islamista ( cortacuellos argelinos, tunecinos, yemeníes, saudíes, egipcios, indonesios, jordanos,..., ¡lo mejor de cada casa! ). A Putin y a sus amiguetes, les interesa decir que todos son iguales. A otros muchos, la igualdad les viene de perlas. ¡Pero no lo son! ¡No son iguales! Por lo menos, hasta ahora, año 2002.

 

Manu Manzisidor