Artxibo rtf
(21 - 2002ko Otsaila)

El necesario retorno de Euskadiko Ezkerra

Ha estallado la crisis en el PSE-EE. La tenemos todos los días en los medios de comunicación. Que si Nicolás que sí, Nicolás que no. Que si se han juntado con el PP o si se arriman con el PNV. Pues bien, en esta carta voy a intentar explicar el Partido Socialista que a mi me gustaría que existiera en Euskadi.

Primero antes de todo, recalcar que en Euskadi es fundamental que exista un PSE-EE fuerte, que recupere sus señas de identidad socialdemocráticas, cuya plasmación han sido y son tan importante para el desarrollo de la sociedad vasca. Y es importante que el PSE-EE resultante de este congreso, salga fortalecido, porque su papel en el conjunto de Euskal Herria puede ser determinante en un próximo escenario de integración.

  1. Me gustaría que fuese un partido profundamente vasquista. En Euskadi y en Navarra. No es de recibo que un partido socialdemócrata actúe impunemente contra la cultura vasca como lo ha venido haciendo en los últimos años en Navarra de la mano de UPN. Quiero nuestro PSE-EE sea más parecido al PSC que al PSOE. Un partido, amante y precursor de la cultura catalana, de la integración cultural, del mestizaje, del bilingüismo real, sin caer en los errores etno-lingüísticos en los que incurren tan frecuentemente las políticas monocolores del PNV y UPN.
  2. Un partido profundamente federalista. Que apueste decididamente por la Euskadi federal y por la España federal. La mayor parte de los ciudadanos vascos no quieren la independencia, quieren un autogobierno profundo, no estanco, en constante mejora, inacabado y sin cortapisas desde el Gobierno de España. Y a la vez profundamente solidario con el resto de los pueblos de España. żDónde está aquel partido socialista que defendía el Estado Federal?
  3. Un partido que apueste por la integración de minorías allí en donde "uno de los nacionalismos" sea mayoritario. Un PSE-EE que trabaje por la integración y el respeto a la pluralidad en Navarra y un PSE-EE que trabaje por compartir espacios de entendimiento y de responsabilidades con el nacionalismo vasco en la Comunidad Autónoma Vasca. Porque pese a sus errores más inmediatos, el nacionalismo vasco tiene una historia democrática avalada en sus 100 años de historia.
  4. Un partido que siga siendo firme contra la violación de los derechos humanos en Euskadi. En este punto no puedo más que expresar mi reconocimiento hacia los militantes del PSE-EE que han sufrido en sus propias carnes la persecución, el acoso y la eliminación física por parte de la banda terrorista ETA y de los grupos revolucionarios antisistema. El goteo de concejales que dimiten ante la necesidad de vivir escoltados, los asesinatos de cargos institucionales como el magnicidio de Fernando Buesa, la quema de la librería Lagun o el intento de asesinato del ex consejero de Educación José Ramón Recalde son sólo unos pocos ejemplos del Gulag a la que ETA y sus secuaces batasunos someten al PSE-EE. Y en estas condiciones heroicas es muy difícil debatir sin complejos sobre la estrategia a llevar a cabo en los próximos años.
  5. Un partido que siga siendo firme en la defensa del Estatuto y del Amejoramiento. Defensa firme que significa trabajar por su completo desarrollo y por tener siempre muy claro que estos instrumentos no son moneda de cambio para proporcionar mayorías en Madrid. La ciudadanía vasco-navarra quiere más autogobierno para sus diputaciones, para sus ayuntamientos, para sus comunidades.
  6. Un partido socialista que trabaje por el acuerdo, no por el caos y el totum revolutum. Si bien es cierto que Ibarretxe está poseído por una cierta soberbia tras recibir casi 600.000 votos en las pasadas elecciones vascas y que es absurda la idea de responsabilizar a la oposición de la suerte que han corrido los actuales presupuestos ya que debería haber negociado mejor los mismos, no es de recibo la actitud de plantón y de obstrucción que ha ejercido el PSE-EE. Y no lo es porque se ha ofrecido en bandeja a Batasuna, la llave política que los ciudadanos le denegaron el pasado 13 de mayo. Euskadi no puede permitirse una vía de deterioro institucional y es urgente que el PSE-EE trabaje por la unidad democrática en torno a un proyecto de país compartido. La no renovación del Concierto económico, la mutilación de los presupuestos para la CAV, la incomunicación de los partidos políticos motivados por el frentismo, son hechos que regocijan a los que apuestan por una estrategia rupturista. El PSE-EE debe reflexionar seriamente sobre este punto.
  7. Un partido sensible al medio ambiente, a las minorías sociales, a las políticas tributarias justas, al respeto a la multiculturalidad y a los valores de la socialdemocracia.

Este partido socialista que he esbozado en 7 puntos no existe en la realidad. Y sería importante que tras el próximo Congreso surgiera un partido socialista profundamente vasquista que llenara ese espacio que hoy está huérfano y sin ocupar. Porque somos muchos los ciudadanos que no queremos saber nada de estrategias soberanistas, rupturistas, de quebequización de Euskadi, de enfrentamiento tribal, a la que nos ha conducido la política de Lizarra. Y nos gustaría apoyar un proyecto vasco, autónomo y progresista que en su día supuso Euskadiko-Ezkerra y que hoy está ausente de la política vasca.

Arturo Goldarazena