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El necesario retorno de Euskadiko Ezkerra
Ha estallado la crisis en el PSE-EE. La tenemos todos los días
en los medios de comunicación. Que si Nicolás que sí,
Nicolás que no. Que si se han juntado con el PP o si se arriman
con el PNV. Pues bien, en esta carta voy a intentar explicar el Partido
Socialista que a mi me gustaría que existiera en Euskadi.
Primero antes de todo, recalcar que en Euskadi es fundamental que exista
un PSE-EE fuerte, que recupere sus señas de identidad socialdemocráticas,
cuya plasmación han sido y son tan importante para el desarrollo
de la sociedad vasca. Y es importante que el PSE-EE resultante de este
congreso, salga fortalecido, porque su papel en el conjunto de Euskal
Herria puede ser determinante en un próximo escenario de integración.
- Me gustaría que fuese un partido profundamente vasquista.
En Euskadi y en Navarra. No es de recibo que un partido socialdemócrata
actúe impunemente contra la cultura vasca como lo ha venido haciendo
en los últimos años en Navarra de la mano de UPN. Quiero
nuestro PSE-EE sea más parecido al PSC que al PSOE. Un partido,
amante y precursor de la cultura catalana, de la integración
cultural, del mestizaje, del bilingüismo real, sin caer en los
errores etno-lingüísticos en los que incurren tan frecuentemente
las políticas monocolores del PNV y UPN.
- Un partido profundamente federalista. Que apueste decididamente
por la Euskadi federal y por la España federal. La mayor parte
de los ciudadanos vascos no quieren la independencia, quieren un autogobierno
profundo, no estanco, en constante mejora, inacabado y sin cortapisas
desde el Gobierno de España. Y a la vez profundamente solidario
con el resto de los pueblos de España. żDónde está
aquel partido socialista que defendía el Estado Federal?
- Un partido que apueste por la integración de minorías
allí en donde "uno de los nacionalismos" sea mayoritario.
Un PSE-EE que trabaje por la integración y el respeto a la pluralidad
en Navarra y un PSE-EE que trabaje por compartir espacios de entendimiento
y de responsabilidades con el nacionalismo vasco en la Comunidad Autónoma
Vasca. Porque pese a sus errores más inmediatos, el nacionalismo
vasco tiene una historia democrática avalada en sus 100 años
de historia.
- Un partido que siga siendo firme contra la violación de
los derechos humanos en Euskadi. En este punto no puedo más
que expresar mi reconocimiento hacia los militantes del PSE-EE que han
sufrido en sus propias carnes la persecución, el acoso y la eliminación
física por parte de la banda terrorista ETA y de los grupos revolucionarios
antisistema. El goteo de concejales que dimiten ante la necesidad de
vivir escoltados, los asesinatos de cargos institucionales como el magnicidio
de Fernando Buesa, la quema de la librería Lagun o el intento
de asesinato del ex consejero de Educación José Ramón
Recalde son sólo unos pocos ejemplos del Gulag a la que ETA y
sus secuaces batasunos someten al PSE-EE. Y en estas condiciones heroicas
es muy difícil debatir sin complejos sobre la estrategia a llevar
a cabo en los próximos años.
- Un partido que siga siendo firme en la defensa del Estatuto
y del Amejoramiento. Defensa firme que significa trabajar por
su completo desarrollo y por tener siempre muy claro que estos instrumentos
no son moneda de cambio para proporcionar mayorías en Madrid.
La ciudadanía vasco-navarra quiere más autogobierno para
sus diputaciones, para sus ayuntamientos, para sus comunidades.
- Un partido socialista que trabaje por el acuerdo, no por el
caos y el totum revolutum. Si bien es cierto que Ibarretxe está
poseído por una cierta soberbia tras recibir casi 600.000 votos
en las pasadas elecciones vascas y que es absurda la idea de responsabilizar
a la oposición de la suerte que han corrido los actuales presupuestos
ya que debería haber negociado mejor los mismos, no es de recibo
la actitud de plantón y de obstrucción que ha ejercido
el PSE-EE. Y no lo es porque se ha ofrecido en bandeja a Batasuna, la
llave política que los ciudadanos le denegaron el pasado 13 de
mayo. Euskadi no puede permitirse una vía de deterioro institucional
y es urgente que el PSE-EE trabaje por la unidad democrática
en torno a un proyecto de país compartido. La no renovación
del Concierto económico, la mutilación de los presupuestos
para la CAV, la incomunicación de los partidos políticos
motivados por el frentismo, son hechos que regocijan a los que apuestan
por una estrategia rupturista. El PSE-EE debe reflexionar seriamente
sobre este punto.
- Un partido sensible al medio ambiente, a las minorías sociales,
a las políticas tributarias justas, al respeto a la multiculturalidad
y a los valores de la socialdemocracia.
Este partido socialista que he esbozado en 7 puntos no existe en la realidad.
Y sería importante que tras el próximo Congreso surgiera
un partido socialista profundamente vasquista que llenara ese espacio
que hoy está huérfano y sin ocupar. Porque somos muchos
los ciudadanos que no queremos saber nada de estrategias soberanistas,
rupturistas, de quebequización de Euskadi, de enfrentamiento tribal,
a la que nos ha conducido la política de Lizarra. Y nos gustaría
apoyar un proyecto vasco, autónomo y progresista que en su día
supuso Euskadiko-Ezkerra y que hoy está ausente de la política
vasca.
Arturo Goldarazena
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