Artxibo rtf
(21 - 2002ko Otsaila)

ARALAR, BATASUNA, HB: VARIACIONES SOBRE EL MISMO TEMA

En entrevista aparecida en El País del 6 de enero de 2002, Patxi Zabaleta fundador y portavoz del partido político Aralar, incide en una serie de temas interesantes, no por el fondo que trata sino por la forma en que lo hace. El fondo político no entraña ninguna novedad porque es la misma de la de HB y de la izquierda vasca de los últimos 25 años. La originalidad está en el cómo, en la forma que lo dice. Y, si queremos entenderle, hay que aplicar un principio inventado por el propio Zabaleta que resulta novedoso. ETA ha colocado a su partido ‘fuera’ de la izquierda vasca; cortina de humo que sirve a desmemoriados y políticos de mala baba -que los hay- para ‘situar’ a Aralar en el ámbito nacionalista.

- Definición ideológica:

Entre los temas que trata, destacamos la definición ideológica que da el mismo Zabaleta: "Nos colocamos en la izquierda. Nos definimos socialistas y demócratas; no socialdemócratas. Además nos definimos independentistas vascos, abertzales. Somos demócratas, socialistas e independentistas, por ese orden".

En lo general, Aralar no se presenta como un partido socialdemócrata, sino como un partido de izquierdas, y por lo tanto socialista, de ese socialismo auténtico que no es gestor del neoliberalismo. No le interesa definirse como social-comunista porque no es el traje que corresponde ponerse en estos tiempos.

Su socialismo, eliminado el estigma estalinista, no puede ser de otra manera sino demócrata, es decir, formalmente acepta las reglas de la democracia y las respeta.

Al mismo tiempo, en lo particular y concreto, pues su actividad política se desarrollará fundamentalmente en Euskadi-España, Aralar se define como independentista vasco, abertzale. Lo que no significa que sean seguidores de Sabino Arana, porque los conceptos abertzale y socialismo estarían entonces en dos planos conceptuales diferentes, y ellos, Zabaleta y compañía, no conciben esa separación: su "abertzalismo" es inseparable del socialismo; es decir, para ellos ser ‘abertzale’ consiste en aplicar en Euskadi-España el esquema general social-comunista para todo el mundo. Dicho de otra forma: porque participan del proyecto revolucionario marxista en todo el mundo son ‘abertzales’, pues, su esfuerzo radica en concretar ese esquema general en su propio país, en Euskadi-España. Del mismo modo, que, el ser democrático de Aralar no puede disociarse tampoco de su identidad socialista: no deben confundirse las ‘reglas de la democracia’ neoliberal, con la democracia socialista, es decir, con la dictadura democrática popular. Ellos, siendo partidarios de esta democracia popular, respetan, sin embargo, las reglas democráticas ‘en general’.

Por lo tanto, entendido el concepto ‘abertzale’ que de sí mismos se tienen, su concepto del independentismo queda también perfectamente aclarado: su independentismo tampoco debe desmembrarse de su identidad socialista, pues el objetivo revolucionario no es otro que independizar la clase trabajadora de la burguesía, es decir, que pase de ser ‘clase dependiente’ u oprimida por la burguesía a ser ‘clase independiente’ de ella, o sea, la clase dominadora.

De ahí que el orden de prelación que el mismo Zabaleta presenta "somos demócratas, socialistas e independentistas, por ese orden" no es, para él, ninguna ordenación, porque los tres términos que utiliza tienen idéntico significado y son sinónimos en cuanto al contenido: todos ellos significan socialismo y revolución. Sin embargo, Zabaleta amaña una supuesta ordenación para confundir aún más a quienes piensan que sólo existe una democracia, o un sólo abertzalismo. Éstos consideran generalmente que, las tres palabras que el portavoz de Aralar presenta, son términos diferentes y aislados entre sí. Consideración en la que tal ordenación sí tiene, quizás, un sentido. Pero ¡ojo! este sentido es engañoso; y es el que a Zabaleta le interesa impartir, para ocultar que su ideología social-comunista las unifica.

- ETA

Zabaleta considera que "ETA es consecuencia del contencioso, que sólo puede finalizar con una profundización política. Quiero decir que, aunque no se deben alcanzar ventajas políticas [el conflicto], tiene que acabar en un acuerdo en el que estén legitimadas todas las opciones"

Zabaleta utiliza el término contencioso en singular. En realidad debería usar el plural, porque hay dos contenciosos. Uno, el llamado tradicionalmente ‘contencioso vasco’ que desde hace más de 150 años atañe a las relaciones entre el pueblo vasco y el Estado español. El otro, el ‘contencioso revolucionario’, el de ETA y el de la izquierda vasca, tiene otros orígenes y otros objetivos diferentes. Decir que "ETA es consecuencia del contencioso", invita a muchos a pensar que ‘ETA es consecuencia del contencioso vasco de más de 150 años’. En realidad, ETA no es ninguna consecuencia de este contencioso, sino, todo lo contrario, es el promotor de otro contencioso diferente: el del ‘contencioso revolucionario’, que intenta valerse del anterior. Por algo es que, la izquierda vasca, viene definiendo desde hace una década a ETA como el acontecimiento fundador. Se es fundador de algo nuevo, y en nuestro caso, ETA lo es del conflicto revolucionario.

Después de decir que "no se deben alcanzar ventajas políticas" -¿qué quiere decir con esto?- "[el conflicto], es decir el contencioso, tiene que acabar en un acuerdo donde estén legitimadas todas las opciones". Luego de manipular al lector con lo del contencioso en singular, Zabaleta plantea la cuestión de la legitimidad, cuestión que tiene su miga.

- Legitimación

Dice a continuación: "No tengo inconveniente en reconocer que es legítima toda posición que no sea abertzale, pero exijo que se reconozca, que la abertzale independentista es tan legítima como la otra". Este párrafo suena a frase trabajada, convertida en totem, a base de repetirla, del mismo modo que la expresión "la violencia es consecuencia del contencioso" que tanto gustan repetir los de Elkarri o Batasuna, o como la frase antes analizada respecto de ETA.

Una lectura de este párrafo pudiera ser este: como para Aralar es legítima y respetable toda posición que no sea "abertzale", exige a los demás que consideren también como legítima y respetable la posición "abertzale independentista". Leído de esta afectuosa manera sólo falta que, Zabaleta y su partido, introduzcan también un fondo de música respetuosa, un vals por ejemplo, para que, en el agora política se tomen únicamente decisiones políticas con el mayor respeto mutuo posible.

Pero el problema reside en el significado del término "respeto" equivalente, en la frase a "legítima". Para la mayoría de personas observar respeto hacia individuos, cosas, o ideas, supone renunciar a observarlas con acritud, violencia o agresividad aunque se mantengan aspectos críticos respecto de ellas. Sin embargo, Zabaleta y Aralar no participan de esta opinión general, y por lo tanto, la lectura arriba realizada a sugerencia del texto de Zabaleta es una interpretación falseada de lo que en realidad está diciendo. Porque Patxi Zabaleta, en este punto, crea doctrina y, es fundamental saberlo para entenderle. Y dice: "Se combate lo que se respeta".(Entrevista en DV del 8 de junio del 2000). Es decir, si para muchos, respeto significa no violencia y no agresividad hacia personas, cosas, o ideas, para Zabaleta significa lo contrario, pues, combate y respeto son indisociables: combatir significa respetar y, respetar, combatir. Este es el significado político del término ‘ respeto’ de Aralar (y del MLNV en general).

Analice el lector, teniendo en cuenta lo antedicho, el significado real que dan Zabaleta y Aralar a frases como:"respeto de las reglas democráticas". "Si las posiciones no abertzales son respetables (legítimas), exigimos que la abertzale independentista sea tan respetable (legítima) como las otras". Y ponga el adjetivo que desee.

El significado que al término respeto da Patxi Zabaleta, implica una tácita admisión del recurso a la violencia, al asesinato, a la coacción, amenazas, chantajes, etc. que durante toda su existencia ha ido ejerciendo el MLNV; aunque esto lo hagan otros, es decir, los que no están por ‘la labor exclusivamente política’.

- La lucha armada:

La periodista que le entrevista, Genoveva Gastaminza, juega con la cortina de humo que ETA echa sobre Aralar y le pregunta si "Batasuna podría disponer de las ventajas de otra tregua". "Una tregua -contesta Zabaleta- no puede ser un caramelo electoral, porque representaría la trivialización de la lucha armada. Si lo hicieran por derrotar a Aralar, se habrían cavado su propia tumba".

Si hubiera una tregua para que Batasuna ganara a Aralar electoralmente, ETA se habría cavado su propia tumba, porque la lucha armada se trivializaría. Y trivializarla, por lo visto, no es el desideratum de Zabaleta porque no serviría finalmente para la profundización política del contencioso (conflicto). ¿De cuál de los conflictos, Patxi?

Este respeto -en el uso corriente del término- atávico a la lucha armada que muestra Zabaleta es comprensible: el fin y al cabo, la lucha armada es una forma de combate, quizás, la forma de lucha más aguda que pueda darse. Y él está por combatir a favor de la revolución con todos los medios de lucha posibles, que es lo que siempre ha hecho. Y no tiene michelines, entre otras cosas, porque la gente respetuosa de las libertades debemos también a gentes como Zabaleta la libertad que combaten, a sabiendas que no somos correspondidos.

Estudiadas algunas formas de expresión de Zabaleta, vemos que sobre el fondo no hay cambios fundamentales. Y el estudio de sus formas nos lleva a la comprender el fondo, de modo que, sin dudar, podemos afirmar que Aralar, Batasuna y HB son variaciones formales sobre el mismo fondo. Cambiar para no cambiar.

 

Txomin Odriozola.