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LAS AVENTURAS DEL LENGUAJE POLÍTICO ( IX ): Proletariado En los censos de población y riquezas que hacían los romanos había, en razón de sus bienes y de lo que tenían que pagar al Estado, cinco clases de censados. Pero existía un grupo aparte (que no llegaba a los 1.500 ases de fortuna mínima imponible, aunque no formaba parte de los indigentes, pues su fortuna estaba por encima de los 375 ases) a los que se llamaba proletarii, cuya aportación al Estado no era pecuniaria, como la de las otras cinco clases, sino en especie, pues eran sus hijos (la prole) quienes eran aportados para la guerra. Se podía decir, y de ahí la palabra, que su mayor, casi único, patrimonio eran sus hijos, era la prole. Tenían por lo tanto, la doble función de productores (trabajo) y reproductores (hijos), siendo esta segunda función la más importante en cuanto a aportaciones al Estado se refería. Y en esto vino el famoso Karl Marx. Y nos comunicó, en su obra El Capital, que "los propietarios de la simple fuerza de trabajo, los propietarios del capital y los propietarios de la tierra, cuyas fuentes respectivas de ingresos son el salario, la ganancia y la renta del suelo, es decir, los obreros asalariados, los capitalistas y los terratenientes, constituyen las tres grandes clases de la sociedad moderna, basada en el modo de producción capitalista". Y nos puntualizó también que "económicamente se ha de entender por proletario nada más que el obrero asalariado que produce y valoriza capital ..." lo que nos lleva directamente a pensar que, para Marx, no todo obrero asalariado era proletario, pues para ello su trabajo debía de crear una plusvalía para la sociedad, no solamente para quien le ofreciera el empleo/trabajo. Por ejemplo, un dependiente de una tienda era obrero asalariado, pero no proletario, lo mismo que los contratados en finanzas, ..., dicho de otra forma, los improductivos, mientras que el obrero de una fábrica sí que lo era, así como los trabajadores de la minería, ... o sea, los productivos. Y queriendo simplificarnos su discurso, en el Manifiesto comunista nos dijo que "toda la sociedad se divide cada vez más en dos grandes bandos hostiles, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente entre sí: la burguesía y el proletariado". Con lo que nos insinuaba que había dos formas de referirse al proletariado, la más amplia, equivalente a clase obrera, y la más puntillosa, con la diferencia de la existencia o no de una productividad del trabajo obrero. Diferencias que tendrán su importancia a la hora de hacer el análisis de las clases sociales y la política de alianzas de los partidos comunistas. El 5 de Marzo de 1852 Marx escribe una carta a un tal Joseph Weydemeyer, y en un ataque de modestia dice que: "ahora bien, en lo que a mí se refiere, no me pertenece el mérito de haber descubierto la existencia de clases en la sociedad moderna, ni tampoco la lucha a la que se entregan. Historiadores burgueses habían expuesto antes que yo la evolución histórica de esta lucha de clases y economistas burgueses habían descrito ya su anatomía económica. Mi originalidad ha consistido: 1.- en demostrar que la existencia de clases sólo está ligada a fases históricas determinadas del desarrollo de la producción. 2.- que la lucha de clases lleva necesariamente a la dictadura del proletariado, 3.- que esta dictadura ella misma sólo representa una transición hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases". Karl Marx apuesta por la revolución, instaurando una primera fase (socialismo) de preeminencia del proletariado sobre la burguesía (con dictadura incluida) para pasar posteriormente a una fase sin clases (comunismo) a la que para llegar, cual secta de la Guayana, sus adoptados (proletarios) se autoinmolarán para desparecer en el todo/nada, pasando de ser la única clase (la burguesía para entonces no existiría) a un plano astral aún no identificado. Vaya lío ¿no?. Fin de la primera parte. Pero Marx y sus seguidores nos dirán, al cabo de muchos años de pajas mentales, que el movimiento revolucionario es la vanguardia del mundo mundial, que la clase obrera es la vanguardia del movimiento revolucionario, que el proletariado es la vanguardia de la clase obrera y que el partido comunista es la vanguardia del proletariado, y por lo tanto, aunque sea indirectamente, del mundo mundial. Y aquí quería llegar yo. Los sucesivos manifiestos y partidos autodenominados comunistas y "representativos" del proletariado han tenido y tienen una clase dirigente y pensadora, fácilmente identificable en la Historia por ciertos nombres y apellidos: Marx, Engels, Lenin, Stalin, Trotski, Mao, ... Detengámonos en sus orígenes.
No me negarán Uds., señores lectores, que la lista elegida no es de lo más representativa de la histórica dirigencia "proletaria", ¿o no?. Pero seguro que sus ojos de halcón no les habrán defraudado y se habrán preguntado ¿y dónde están los proletarios? ¿pero no era acaso el mismo Manifiesto comunista quien predicaba que "la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos"? Pues sí, señores, de proletarios, ni humo. Vamos, ¿que todos estos hijos de la burguesía son los que han abogado y abogan por la liberación del proletariado, invitándoles a su auto-inmolación, prohibiéndoles uno de sus dos capitales (prole) en la China comunista del hijo único? ¡De chiste, oiga, de chiste!. Y después de haber capado su capacidad reproductora, van y les hacen cambiar la condición de "explotados" por los medios de producción privados de la burguesía, por los medios de producción estatales gestionados por los hijos de la burguesía, y les dicen que ya no son proletarios, que ahora son obreros socialistas, responsables, solidarios, magníficos, en suma ¡engañifa!. Magos de chistera estos niñatos burgueses que con un cambio de nombre abolen clase y explotación. ¡Qué se mueran los feos, que no quede ninguno!. Manu Manzisidor |