Artxibo rtf
(19
- 2001ko Azaroa)

LAS AVENTURAS DEL LENGUAJE POLÍTICO ( VIII ): Izquierda

Eduardo Haro Tecglen relata en su libro "Ser de izquierdas", que escribió para el Diccionario político de la editorial Planeta, la siguiente definición: "Por izquierda suele entenderse a la persona o grupos de personas que defienden los intereses de los menos privilegiados de la sociedad, que no aceptan el dominio de las tradiciones y consideran como más válido el progreso o las innovaciones; entienden que la persona humana es naturalmente buena y la presión de la sociedad la inclina hacia el mal, y por lo tanto preconizan sociedades tolerantes y abiertas; consideran que no hay una sola verdad y que la libertad de ideas, expresiones y opiniones sobre lo divino y lo humano puede ayudar a la convivencia".

Y al leerlo, me ha llamado la atención. Me ha llamado la atención por ser un aviso a esa sociedad que, por su presión, inclina hacia el mal al ser humano, nacido bueno, y puteado por una sociedad creada por otros que, también, nacidos buenos, fueron puteados en un principio, y acabaron de puteadores. ¡Qué original en utilizar el concepto maniqueo de puteador / puteado! Y no vean cuando nuestro amigo Eduardo nos dice que "el hecho de que el triunfo del capitalismo haya dejado tres cuartas partes de la población del mundo en la desnutrición y las miserias de todas clases no parece compatible con la izquierda". Y me pregunto, la cuarta parte esa que vive de coña, será de derechas, ¿no?. Y el resto, de izquierdas, claro está. 25%-75%, 3 de cada 4. ¡Mayoría absoluta!

El libro de Haro Tecglen también me ha llamado la atención por el intento de hacer coincidir el concepto de izquierda con la de una sociedad tolerante y abierta. Todos sabemos que, tanto con la derecha como con la izquierda, París ha sido pecaminosa, librepensadora, tolerante, ... Que, tanto Mitterrand, gran mecenas de París, como Chirac, antiguo alcalde de la localidad, han puesto los cuernos a sus respectivas y que la sociedad parisina ni se ha inmutado. Pero, claro, la capital de la gauche divine, de la gauche caviar, no es la representación más adecuada de lo que pudiera ser una ciudad de socialistas y/o comunistas, precisamente. La alcaldía de izquierdas actual es una isla en el amplio historial de alcaldes del bando contrario. Y no sé por qué, ni Pekín, ni La Habana, ni Hanoi, ni Pyongyang, me parecen adecuadas representaciones de esa tolerancia y esa apertura. Aunque tampoco Kabul, ni Jartum, ni Riyadh, ni otro montón de ciudades. ¿Pero acaso, estas últimas tienen algo que ver con el concepto de izquierda?

Guillermo Almeyra, desde México, nos dice que de la misma forma que es imposible ser gordo, flaco, alto o bajo en abstracto, es también imposible concebir abstractamente el concepto de izquierda. Vamos, que todo es relativo y, por lo tanto, relacionado con ... Tan es así que nos confiesa: "pienso que a los cojos se les identifica cuando caminan, e izquierda es todo lo que pone en cuestión el orden establecido, no para volver atrás, sino para introducir un cambio cualitativo, no cosmético, un sistema más justo, más democrático tanto en el orden económico como en el político-social". Y concluye su comentario con que "la izquierda actual debe oponerse tanto al Moloch estatal como al Becerro de Oro y ser tolerante".

De dos, dos. Tolerancia. ¡Qué gran palabra!. ¡Qué tendrás que todos te flirtean!

Marcelino Perelló nos dice que "fue en la Asamblea Revolucionaria parisiense de 1791, cuando empezó a llamarse "los de la izquierda" a los jacobinos, por el lugar que ocupaban en el anfiteatro, frente a los girondinos y a los montañeses. Desde muy joven me pregunté en cuál izquierda se sentaban, la propia o la de los que los miraban de frente desde el presídium. Nunca he podido saberlo. Desde ahí, desde la propia geometría, ya aflora el carácter engañoso de la ubicación política. En cualquier caso, hoy, las tres corrientes serían todas consideradas como de ultraizquierda. Así pues, en su inicio, el término de izquierda es claramente relativo".

Esto que les acabo de colocar a la altura de sus ojos seguro que les sonaba, pero, ¿a que no saben, Uds. queridos lectores, que Dios tomó una costilla del lado izquierdo de Adán para crear a la mujer, antagónica y complementaria del hombre, y que en septiembre del año 324 dC, o sea, en el Concilio de Nicea, los arrianos, herejes ellos, fueron sentados a la izquierda, mucho antes de que se hiciera algo parecido en la Asamblea francesa, o que en la Cámara de los Comunes inglés, la izquierda la ocupa siempre la oposición, sea ésta labour o tory? Pues si no lo sabían, ahora ya lo saben. Y no me vengan con milongas de que las otras dos no, pero que lo de Adán sí que les sonaba, porque, de costillas, vale, pero del lado adecuado, seguro que no tenían ni pajolera idea. ¿O no es así?

Vuelvo con nuestro amigo Eduardo, tan de izquierdas él, quien nos recuerda que los suyos, después del final de la guerra fría, no están en forma. La derecha, por su parte, y valiéndose de la ventaja que le otorgó esa particular victoria "quiso hacer un sistema definitivo y dictó dos sentencias: el final de la historia y el pensamiento único. La historia, evidentemente, ya no tenía razón de ser puesto que el enemigo había desaparecido, y la historia es la de un combate". En julio de 1989 Francis Fukuyama publicó un artículo titulado "¿El fin de la historia?" y la repercusión que tuvo fue enorme. En el mismo, Francis nos decía que hay dos formas de organizar una sociedad, a partir del individuo (capitalismo) o a partir del Estado (socialismo). Demostrado el fracaso del segundo sólo nos quedaría el primero. De ahí que considerase el fin de la historia, en el sentido del fin de los regímenes políticos, pues no habría otra alternativa que ir mejorando constantemente la democracia liberal como forma final de gobierno humano. Claro está, esto provocó chispas, y aún sigue provocándolas, en el campo de la izquierda. Que a uno le planteen que su alternativa es inútil, o peor aún, inexistente por superada, no gusta a quien corresponda escucharlo, sea verdad o no.

Pero sigamos con Haro Tecglen: "Si Lenin tenía razón al interpretar el marxismo, la historia del mundo es la historia de la lucha de clases. Vencida una de esas clases, la que adoptó y luego perdió el nombre de proletaria, no era preciso guerrear más. Y tampoco es preciso pensar más, si se tiene en cuenta que el pensamiento humano es siempre el intento de llegar a un final feliz, a la suposición de paraíso que le enseñan todos los sistemas, aunque cada uno lo sitúe en un tiempo y un lugar distintos". Pero Karl Marx había pensado exactamente lo contrario. Después de un caminar llamado "socialismo", en el que el "proletariado" se zamparía a la "burguesía" se llegaría a un estadio final llamado "comunismo", sin contradicciones antagónicas, sin luchas a muerte y, por lo tanto, sin historia que continuar, embriagados en leche y miel, sin pensamiento al que acudir pues ésta habría perdido su función de intentar llegar a un final feliz, ¡estaríamos en el final feliz! Y va Fukuyama, que es americano pero con un apellido que no hay quien lo disimule y, más o menos, lo copia, eso sí, dándole la vuelta. Se nota el factor genético japonés de fotografiarlo todo. ¿Y los derechos de autor para el pobre Karl?. Dios mío, todos los santos días oyendo las diatribas de los partidos considerados de izquierda sobre lo reaccionario de aceptar el final de la historia y el pensamiento único, y va y nos sale que su máximo gurú, su máximo profeta, es su inventor. Putain! que dirían los del l’autre côté.

Uds. me perdonarán, ya sé que me pierdo fácilmente en asuntos, digamos, colaterales (daños colaterales, como dicen los militares), pero les prometo que intentaré reconducir este artículo al terreno de lo que significa el concepto de izquierda. Mi excelente colaborador Eduardo, en su libro "Ser de izquierdas" (alguna propaganda tendré que hacerle) nos informa de que la verticalidad es patrimonio de la derecha, y así, sin más, nos dice como quien no quiere decir nada que "la verticalidad es la forma preferida del hombre fascista". Verticalidad, derecha, fascismo, jerarquía. Sutil el niño, ¿no?. Evidentemente esto nos traería a colación lo inevitable de la horizontalidad como postura de la izquierda. Nada de jerarquías, igualdad para todos, vamos, el desparrame. Por cierto, sabían Uds. que cuando cayó el régimen, creo que de izquierdas, de Ceaucescu, y la gente comenzó a largarse del paraíso para ganarse el pan con el sudor y todo eso, arribaron a Estambul 5.000 rumanas dejando el mercado profesional turco del oficio más antiguo del mundo absolutamente colapsado, pues dejando aparte su número, las tarifas eran de promoción. Pues a estas chicas las comenzaron a llamar "las tumbadas", ya que se pasaban más horas del día en posición horizontal que en ninguna otra. La verdad es que no sé si tiene algo que ver, pero lo que está claro es que mi subconsciente ha asociado la horizontalidad con los países socialistas. Prometo ir algún día a un psicoanalista, evidentemente argentino, pues con eso de la crisis sus tarifas habrán quedado reducidas drásticamente. Y es que Argentina es el país con mayor porcentaje de psicoanalistas en relación a su población. ¡Así les va!

¿Y a qué viene ahora eso de Argentina? Ah sí, y es que en el transcurso del año 1995 se hizo una encuesta con una muestra de 603 estudiantes universitarios argentinos de diferentes orientaciones, siendo el 63% mujeres y el 37% hombres, con una edad promedio de 23 años y con el objetivo de establecer si las categorías derecha-izquierda continuaban siendo utilizadas como criterio clasificatorio de las cuestiones políticas. En ella los conceptos, valores e ideas políticas que más se identificaron con la categoría izquierda fueron: Abolición de la propiedad privada (81%) y Redistribución de la riqueza (79%). Por su parte, los más asociados con la categoría derecha fueron: Iniciativa privada (81%) y Libertad de mercado (73%). Pero también se preguntó por los conceptos, valores e ideas políticas identificadas con un "espacio de intersección" que atraviesa la dimensión izquierda-derecha, y el resultado fue de: Violencia política (40%), Intolerancia (38%) y Libertad (38%). Esto significa que los encuestados percibían estos valores, tanto positivos como negativos, patrimonio del dúo derecha-izquierda. Y para finalizar, preguntaron también por los conceptos, valores e ideas políticas identificados como independientes de las categorías derecha e izquierda, siendo el resultado: Feminismo (54%), Ecologismo (45%) y Pacifismo (41%). Teniendo en cuenta que el 61% de los encuestados fue capaz de autodefinirse de derecha o de izquierda podríamos decir que el dúo derecha-izquierda seguía siendo válido a nivel existencial y simbólico, pero también, que este antiguo dúo se ha desdoblado en un conjunto de cuatro elementos independientes pero estrechamente relacionados entre sí.

Un recorrido en profundidad por trece grandes sondeos efectuados por la empresa especializada Taylor Nelson SOFRES, y facilitada por Roland Cayrol, acerca de las referencias ideológicas de los franceses y que abarcan toda una década (1980-1991) nos da pié a examinar la situación de los franceses según el célebre eje izquierda-derecha. La primera pregunta sería si los conceptos derecha e izquierda habían quedado obsoletos o aún seguían siendo válidos. La respuesta evolucionó en el tiempo y de un 33% en Marzo de 1981 que pensaba que los conceptos habían quedado obsoletos, se pasó a un 55% en Abril de 1991. La otra pregunta que planteaba SOFRES se refería al autoposicionamiento de las personas encuestadas respecto a los conceptos de derecha e izquierda. De un 73% de los encuestados que eran capaces de autoclasificarse en 1981 se pasó a un 64% en 1991 mientras quienes rechazaban la clasificación pasaron en las mismas fechas de un 20% a un 30%. Y eso, como dice Cayrol, "en un país donde esta división ha marcado el compás del debate político durante dos siglos ...". Ante la tercera pregunta:¿pensando en la economía, dígame si cada una de las palabras siguientes evoca para Ud., algo positivo o negativo? veamos el análisis que hace Roland Cayrol de las respuestas recibidas: "En diez años -lo que no es demasiado largo - las evoluciones son considerables. Tres palabras pierden siete puntos o más: Socialismo (-10); Sindicatos (-8) y Nacionalizaciones (-7). Tres palabras ganan tres puntos o más: Provecho (+ 11); Participación (+12) y Capitalismo (+ 7). ¡No hace falta extenderse en comentarios para entender la dirección del cambio! Sin embargo hay que subrayar -porque los valores absolutos cuentan tanto como las evoluciones - que hoy sólo hay los valores de "participación" y "competencia" que merezcan el beneplácito de dos franceses de cada tres, y que "liberalismo", "provecho", y también "socialismo" y "sindicatos" son palabras que aprecia un francés de cada dos... Por el contrario; ¡"capitalismo" y "nacionalizaciones" solo consiguen la aprobación de un francés de cada tres! El matrimonio de los contrarios, la síntesis consensual de los valores socialistas -liberales, continúan constituyendo el sueño de este país aunque el provecho sea el valor ascendente del momento, y el socialismo el que desciende".

Para dar comienzo a la finalización de este artículo voy a darles la ocasión de leer unas muy bellas palabras de Jaime Barylko en su libro "La filosofía. Una invitación a pensar" (Ed.Planeta, 1997) acerca de que "ser de izquierda es, fundamentalmente, buscar un cambio de raíz, pensar. No es estar afiliado a un grupo, un partido, un sector, ni repetir frases hechas sobre la guerra, el capitalismo salvaje o la literatura realista. Ser de izquierda es ser insatisfecho y considerar que este mundo no es bueno y podría ser mejor para todos. Y seguir pensando, con Marx o contra Marx. El pensamiento crítico que observa a la sociedad y sus dobles verdades (las de la realidad y las del discurso) y la denuncia es, en su esencia, de izquierda. Es, en su esencia, revolucionario". Pero cuando miro a mi alrededor y me pongo a pensar (¿seré de izquierda?) en los que en nuestro país utilizan la etiqueta de izquierda, como Izquierda Unida, Izquierda Abertzale y Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra, no puedo impedir asociarlos a sus orígenes, los comunistas (así lo dicen sus siglas) del PCE, los comunistas (se definen como socialistas revolucionarios) de ETA y su entorno, y los comunistas de EIA (así lo decían en su artículo primero), embrión y creador de Euskadiko Ezkerra. Y, la verdad, me parece a mí que los comunistas no son precisamente los más adecuados para hablar de pensamiento crítico. Y miren que hago esfuerzos para reconciliarme con la palabra izquierda, pero siempre caigo en la misma relación: Euskadi-Izquierda-Comunismo-Totalitarismo. Que no, que no hay manera. Lo del psicoanalista argentino cada vez se me antoja más urgente.

Y ahora sí que acabo. En Diciembre del año pasado el periodista uruguayo Carlos Santiago le hizo una entrevista a Alain Touraine. Ahí van tres de las preguntas y sus respuestas. "En este mundo que vive un proceso de globalización financiera, de acelerado avance tecnológico y de modernidades, como la definición del genoma humano: ¿el concepto de izquierda y derecha se mantiene inalterable? -Izquierda y derecha son expresiones de cuño político, pero concretamente significan tipos de vinculación entre fuerzas y demandas sociales con los agentes políticos. Hoy no veo la necesidad de hablar de derecha e izquierda, pues esas expresiones presuponen una separación de la sociedad, desde el punto de vista de clase y la expresión de distintos grupos de intereses. La derecha defiende los mecanismos de mercado y a los grupos de poder existentes. La izquierda se podría definir, en este caso, por su vinculación con los asalariados, los grupos de desposeídos. En muchos países esa separación ha disminuido mucho, porque los obreros, por su parte, y los empresarios por la otra, representan no más del 20 o el 25 por ciento de la población y no el 80, como antes.-¿Una situación que muestra la importancia que tiene hoy del centro político? -Claro, ¡entonces qué hacemos con las clases medias, con los empleados, los técnicos, los profesores, etc.!. Es evidente que en muchos países la oposición derecha – izquierda no significa mucho. ¿Porqué, entonces, ese fenómeno de achicamiento de las derechas y de las izquierdas tradicionales? - Eso no es cierto solamente en Latinoamérica, en el mundo europeo también ocurre. Lo que es llamado hoy "Tercera Vía" es, como dijo Schroeder en Alemania, "un nuevo centro, ...".

Pero, basta por hoy. La Tercera Vía tendrá que esperar.

Manu Manzisidor