Artxibo rtf

(13 - 2001ko Urtarrila)

LAS AVENTURAS DEL LENGUAJE POLÍTICO ( IV ): Liberalismo

Hace ya un par de artículos (Goiz-Argi nº10) que me referí a algunos partidos, movimientos o grupos del ámbito político vasco encuadrándolos dentro del campo socialista (desde la socialdemocracia hasta el comunista). Del cuadro completo me faltan, entre los importantes, únicamente dos: el Partido Popular (PP) y el Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV). Ninguno de ellos se reivindica del campo de la izquierda. Veamos lo que, en primer lugar, nos depara el PP: Dice así el sitio web www.pp.es : "El Partido Popular es una organización política popular y reformista, inspirada en la tradición liberal europea y el humanismo cristiano, que desde posiciones de centro reformista aspira a modernizar la realidad social haciendo que la libertad, la igualdad de oportunidades, la solidaridad y la justicia alcancen a todos los ciudadanos sin distinción. Trabajamos por una España basada en la defensa de las personas, su dignidad, responsabilidad y libertad; en la defensa de las instituciones que las protegen frente al riesgo de los abusos del estado inherentes al dirigismo socialista. Una sociedad, en suma, abierta y libre". Por otra parte, sabemos que este mismo partido pertenece, en el plano internacional al Partido Popular Europeo (www.eppe.org) y a la Internacional de partidos demócrata cristianos y populares (IDC) (www.larevista.com.mx/ed496/4965.htm), el mismo que, a falta de una verdadera caridad cristiana, ha expulsado de su seno a un socio fundador como el PNV.

Nos llama la atención el maridaje entre la tradición liberal europea y el humanismo cristiano, pues la democracia cristiana es, según Unió Democrática de Catalunya (miembro del PPE y de la IDC): "una ideología definida, distinta del liberalismo democrático, profundamente individualista, y de los planteamientos socialistas, que relegan las personas a un segundo orden, ...". No hace falta decir que el humanismo cristiano es una doctrina nacida dentro de los parámetros de la democracia cristiana. Por su parte, en el suplemento económico del día 10 de Diciembre del periódico El Mundo el dirigente socialista Jordi Sevilla, portavoz de Economía del PSOE dice lo siguiente: "Yo diría que el PP ha tenido la inmensa habilidad de apropiarse de un discurso y de un lenguaje que no es el de la derecha clásica de este país y que se aproxima en mucho a lo que ha sido el discurso y el lenguaje del PSOE en los últimos años, ..." Y prosigue con sus análisis diciendo que este es "un Gobierno que es el más intervencionista de la democracia". Está claro que esta búsqueda del centro ha dado a Aznar y a su equipo ese don de la ubicuidad que tantos anhelan pero tan pocos lo logran. Liberalismo, humanismo cristiano, intervencionismo, ... se mezcla todo en una batidora y ¡fíjense señoras y señores, he aquí el nuevo invento: el centro ubicuo!

En el sitio web www.eajpnv.com encontramos en los Principios Generales la siguiente descripción del partido: "Euzko Alderdi Jeltzalea-Partido Nacionalista Vasco, se define a sí mismo como Partido vasco, democrático, participativo, plural, aconfesional y humanista, abierto al progreso y a todos los movimientos de avance de la civilización que redunden en beneficio del ser humano". Si alguien tuviera que adscribir este partido a algún pensamiento político lo tendría realmente crudo si no fuera porque sabemos que es miembro fundador de la IDC, aunque, como he dicho antes, recientemente expulsado del mismo por la presión del "gigante imperial". Por cierto, ¿sabían Uds. que el Presidente de la IDC es Javier Rupérez, distinguido miembro del PP? Esto, más la utilización de la palabra humanismo, es lo que nos guiará a no ubicar al PNV en el espacio liberal. Además, ¡qué leches! ¿acaso no eran los liberales esos tipejos isabelinos de uniforme negro que se dedicaban a hacernos la puñeta? Y si no, que se lo pregunten a nuestro ilustre historiador, Mikel Aizpuru, que escribió un libro el año 1989 con el título "Eta tiro baltzari", y editado por la U.E.U. (I.S.B.N.= 84-86967-22-8)

¿Que adónde quiero llegar a parar? Pues a una cosa tan simple como que en esta tierra nuestra no hay ni un solo partido o grupo político significativo que se reclame liberal. ¿Y esto qué importancia tiene? Probablemente ninguna. Pero ya que estoy metido en esta jungla de definiciones y descripciones, sí quisiera aprovechar la ocasión para "descargar" mi angustia existencial cara al emplazamiento geográfico y social en el cual he nacido y en el cual vivo. Al comienzo de este párrafo me he referido a esta tierra nuestra diciendo que no sé como se llama. Y no sé cómo se llama, ahora, pues antes sí que lo sabía. Antes, yo vivía en Euskalerria (expresión familiar, coloquial, utilizada sólo en euskera) o en Euzkadi (expresión política, utilizada tanto en euskera como en castellano). Ahora vivo autonómicamente en Euskadi. Según Arnaldo, vivo en las Vascongadas pero debería vivir en Euskal Herria. Estoy ubicado en váyase Ud. a saber dónde Sur, aunque geográficamente Gipuzkoa esté más al Centro que otra cosa. Además, gracias al bilingüismo también vivo en el País Vasco, merced al trilingüismo en le Pays Basque espagnol, y por último en the Basque Country, la más bucólica de todas, la que me encanta, pues me recuerda el anuncio del Marlboro (mi reino por una calada) y a los parajes de Montana, con Robert Redford en el papel estelar de El hombre que susurraba a los caballos. Comprenderán Uds. que con esta casi-ubicuidad me esté preparando para hacer la competencia al tipo del segundo párrafo. ¡Ay, Sabino, Sabino! Fin de la primera parte.

Decía en un artículo anterior publicado en Goiz-Argi que el socialismo es lo contrario del capitalismo, pero no precisé que estos dos sistemas no son los únicos del mundo actual. Ejemplos: el régimen fundamentalista de los talibán afganos, el Irak de Sadam Hussein, ... y todos los países que no dan el nivel para declararse ni lo uno ni lo otro, a falta de medios de producción que privatizar/estatalizar. Tampoco hablé de que no existe un único capitalismo, como la mayoría de la gente piensa, pero es verdad, ya que aunque existe un capitalismo que bebe, fundamentalmente del pensamiento liberal, hay más. Si no, dónde ubicar el capitalismo japonés, dirigista y anti-liberal, o el de la misma Francia, estatalista al máximo permitido, así como la economía de los países escandinavos. Por lo tanto: aunque por obra y gracia de los U.S.A. el capitalismo liberal sea el más conocido, hay que decir que no es el único. Conclusión provisional: Todo liberalismo es capitalismo, pero no todo capitalismo es liberalismo. Cada palabra tiene su significado concreto y es percibida por la gente con un aroma propio. Pero para tapar un aroma he de utilizar otro que sea más fuerte. Y eso es lo que hace Justo de la Cueva, que en su Red Vasca Roja (www.basque-red.net) y en Julio del 98 escribe lo siguiente: "Aceptar llamar "neoliberalismo" y "neoliberal" a lo que no es sino "capitalismo" y "capitalista" es dar eficacia a una muy deliberada y sistemática cortina de humo, a un sistemático lanzamiento de tinta de calamar por los medios de comunicación de masas capitalistas. Supone de entrada dar el beneficio al enemigo de despojar sus posiciones del efecto acumulado de un siglo y medio de cañoneo revolucionario, de crítica teórica y práctica del Capital y de su sistema. Supone prescindir del arsenal que supone el descubrimiento hecho por Marx y sus seguidores del funcionamiento interno del Capital, de la ley general de la acumulación capitalista, etc, etc, etc. Ningún revolucionario debería hoy usar los términos "neoliberalismo" y "neoliberal", NI PARA ATACARLOS, sin añadir a renglón seguido "vergonzante disfraz actual de la barbarie del capitalismo" o frase similar".

Solo que 71 años antes, o sea, en 1927 en la introducción a su libro "Liberalismo", Ludwig von Mises, economista austriaco y profesor del famoso F.A.Hayek decía lo siguiente: "La apasionada propaganda antiliberal, que retuerce los hechos, ha dado lugar, sin embargo, a que las gentes asocien los conceptos de liberalismo y capitalismo con la imagen de un mundo sumido en una pobreza creciente. No consiguieron los demagogos, a pesar de tanta palabrería, dar a los términos «liberal» y «liberalismo» un tono verdaderamente peyorativo, como era su deseo. Las gentes, pese a tanto lavado de cerebro, siguen viendo cierta asociación entre aquellos vocablos y la palabra «libertad ». Por eso los escritos antiliberales no atacan demasiado al «liberalismo», prefiriendo atribuir al «capitalismo» todas las infamias que, en su opinión, engendra realmente el liberalismo. Porque el vocablo capitalismo evoca en las gentes la figura de un patrono sin entrañas que no piensa más que en su enriquecimiento personal, aunque sea a costa de los demás". El poder de las palabras. El poder de su utilización. El poder de su manipulación.

El 4 de Febrero en la revista argentina Página 12, Sergio Widder representante para América Latina del "Centro Simon Wiesenthal" escribía lo siguiente: "Lo que pasó en Austria es algo que veíamos venir de lejos, no sólo allí sino en Europa en general: el resurgimiento de grupos que reivindican y retoman las banderas de los viejos nazis. Es el neonazismo, que de "neo" sólo tiene las formas nuevas, ya que reivindica lo mismo que Hitler en los años '30. Haider tiene una larga historia como demagogo que usa el discurso racista y xenófobo para ganar adeptos, una historia que el Centro Simon Wiesenthal viene siguiendo de cerca. Por desgracia, el suyo no es un caso aislado, Austria no es un caso aislado. Es un caso en el que un grupo logró un "éxito" que otros grupos similares todavía no lograron, pero que están buscando. Está Jean Marie Le Pen en Francia, están Vladimir Zhirinovski y Albert Makashov en Rusia, está la Liga del Norte italiana, por citar apenas a los más conocidos. Son todos movimientos xenófobos que crecen en Europa, como parte de una ola extremista de derecha que también afecta a Canadá y EE.UU. y en menor medida a Latinoamérica". Si tenemos en cuenta que tanto el partido de Haider (Partido Liberal) como el de Zhirinovski (Partido Liberal Democrático), adoptan la referencia "liberal" en la denominación de sus partidos, cuando su actuación ha sido y es contraria a la filosofía del mismo, deberemos en buena lid llegar a la conclusión de que, por lo menos en política, aceptar de buenas a primeras lo leído, visto o escuchado, es un hábito malsano y tremendamente peligroso. Neonazi-liberales, ¿será una nueva raza?.

Cuando estaba yo tan tranquilo pensando en cómo acabar este artículo, dónde me encuentro con que (aunque no se lo crean Uds) en Abril del 2000 un señor que firma como Subcomandante Insurgente Marcos, escribía desde las montañas del Sureste Mexicano un articulo titulado "La derecha intelectual y el fascismo liberal" (y publicado, ni más ni menos que en Le Monde Diplomatique de Agosto del mismo año), en el que hay una sección, concretamente la sexta, encabezada con el muy elocuente título de El liberal fascista. Yo, que creía que la invención de la palabreja neonazi-liberal del párrafo anterior era una boutade, una salida de tono con ánimo de provocar en Uds. una sensación contradictoria entre lo que consideramos normal y lo absurdo, me veo superado ampliamente por un profesor de filosofía, probablemente rubio, probablemente con ojos azules, ligón, fumador en pipa y metido a jefe de indios en la selva lacandona. Conclusión provisional: Cualquier parida dicha con seriedad tiene muchas posibilidades de ser tomada en cuenta.

¿Pero es acaso una parida? Los fascistas siempre han sido anti-liberales. El liberalismo es un pensamiento absolutamente opuesto al fascismo. Esto, dentro de nuestra "normalidad", dentro de nuestra "óptica" . Pero ¿no será que para el amigo Marcos el liberalismo, el fascismo y el capitalismo son de la misma camada? ¿no será, por otra parte, que Justo de la Cueva y el Subcomandante lacandón manejan el mismo diccionario? ¿su diccionario y el mío, son iguales? ¿lo "normal" es uno? ... ¿soy normal?. Evitando la contestación a esta última pregunta, pues para lo que me paga por cada artículo esta revista digital yo no me hago cargo de la composición química de mis lectores, podríamos llegar a otra Conclusión provisional: Lo normal y lo absurdo adquiere su papel según el lenguaje que se elija, según el diccionario que se utilice, de ahí la importancia de la elección adecuada. No se puede entender el swahili con un diccionario de alemán.

"El fascismo no es una táctica –la violencia-. Es una idea –la unidad-. Frente al marxismo, que afirma como dogma la lucha de clases, y frente al liberalismo, que exige como mecánica la lucha de partidos, el fascismo sostiene que hay algo sobre los partidos y sobre las clases, algo de naturaleza permanente, trascendente, suprema: la unidad histórica llamada Patria". Quien así escribía era José Antonio Primo de Rivera en Marzo de 1933. ¿Quién hubiera pensado que el susodicho caballero se cabreaba cada vez que le llamaban "fascista"? Y es que consideraba que el fascismo era un movimiento de "vuelta hacia sí mismo" por parte de Italia, de la misma manera que el nacional-socialismo lo era de Alemania. Él, tan español, y justamente por eso mismo, no podía ser fascista. El fascismo era italiano, no español. El nacional-sindicalismo era genuinamente español. Conclusión provisional: Está visto y comprobado que cada maestrillo maneja su librillo, habla su lenguaje, mira a través de su óptica, ... y es siervo de sus prejuicios. Manipulador y esclavo.

Continuará.

 

Manu Manzisidor