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(16
- 2001ko Ekaina)

¿Hacia dónde puede tirar el MLNV?

Las elecciones de la desgracia

Para EH, y para el MLNV en general, esta ha sido una derrota doble. Preveían su bajada de votos. La daban por hecho. Sabían que no iban a repetir los magníficos resultados de 1998, cuando se auparon hasta el 17 por ciento del electorado. La proyección de un MLNV sin lucha armada había atraído a muchos, a abertzales con inquietudes de izquierda, gentes para los que los proyectos de EA y PNV tenían un sabor a demasiado rancio o gestorial. Es decir: la falta de entusiasmo, el poco encaje demostrado en la estampía de la militancia del MLNV del mitin-explicación de La Casilla, las caras de angustia desmoralizada de Jone Goirizelaia y Arnaldo Otegi, no eran primordialmente debidas al bajón electoral (que, no olvidemos, sólo es tal en relación al punto culminante de 1998; en otras elecciones HB ha llegado a tener menor número de votos) las caras largas se debían a que no había sido elegido el candidato de la izquierda revolucionaria, el verdadero "elegido" del MLNV, Jaime Mayor Oreja. Los gerifaltes de ETA y de Ekin se frotaban las manos con el escenario de un lehendakari españolista y unos nacionalistas, desmoralizados y desorientados, en la oposición. Dentro de este contexto, de máxima torpeza antivasca por parte del PP-PSE y de máxima debilidad del nacionalismo, el MLNV podía alzarse con fulgor providencial. Los crímenes de ETA podían justificarse y recobrar el brillo redentor de antaño.

Es necesario remarcar este punto: la connivencia entre los partidos estatalistas y el MLNV para desalojar a los nacionalistas de las instituciones. Frente a la campaña mediática española ha convivido una campaña del MLNV, con carteles insultantes y ad hominem en contra de Ibarretxe y de la coalición EA-PNV. Cabe añadir que esos esfuerzos combinados se los ha llevado el viento. Que la sociedad vasca actuó el 13 de mayo de una manera sorprendente: dejando al poder (estatal) y al contrapoder (revolucionario) en la cuneta, huérfanos del escenario confrontación y división frentista en el que se las prometían muy felices.

Se ha dado un movimiento de deserción masiva por parte de muchos votantes de EH. No olvidemos que estos votantes no se corresponden con lo que el sociólogo español y miembro de EH Justo de la Cueva denomina como " el "núcleo duro" que nunca ha bajado de 140.000 votantes, resistentes a todas las amenazas, a todas las represiones, a todas las prédicas, a que caigan chuzos de punta" y, añadiríamos nosotros, inmune o proclive a todas las bestialidades que ETA y los grupos de Kale Borroka han prodigado durante todos estos años. A esos ex votantes de EH (que el sociólogo español divide entre los "bienestantes" y los padres y madres de presos que no habían asimilado la ideología "revolucionaria y socialista" del MLNV) se han añadido "una buena porción de la abstención movilizada, también una buena parte de los jóvenes que votaban por primera vez y una parte de los votos perdidos por el PSOE". También cabe matizar diciendo que esos ex votantes de EH han sido inmunes a las palabras del lehendakari, antes de las elecciones, de que no pactará con EH mientras no condene la violencia. Es decir: la teoría del "voto prestado" –aireada por Otegi- es una falacia. Es un voto arrebatado, el voto de aquellas personas que con sus papeletas y corazones se han apresurado a la defensa de la patria en un grave momento de emergencia nacional.

La resurrección de Lizarra

El cadáver de Lizarra ha sido desenterrado. Es esta la excusa con la que el MLNV quiere maquillar su tremenda derrota, hablando de una victoria de "Euskal Herria sobre España". Quiere ponerse al calor de la victoria nacionalista y encima sacarle beneficio político. Y es que no existe el menor atisbo de autocrítica por parte del movimiento. Ni siquiera la posibilidad de que cambie de rumbo. Habida cuenta de que, como dice Justo de la Cueva, "lo grave es que, además de perder votos y escaños, hemos perdido mucho más. Hemos perdido La Llave. Hemos perdido la capacidad que los resultados del 98 nos dieron de condicionar a nuestro antojo la vida institucional de la CAV... En la pasada legislatura darle nuestros votos (nuestros escaños) al PNVEA hacía a Ibarretxe lehendakari y quitárselos... les dejaba en minoría desvalida frente a los embates del PPPSEUA. Ahora nuestros votos le darían como entonces la mayoría absoluta. Pero no los necesita para ser lehendakari ni para gobernar como mayoría relativa. Y la amenaza de votar contra él.. también lo puede hacer IU-EB. Hemos perdido LA LLAVE".

Esta es una tremenda confesión. EH se queda sin la posibilidad de chantajear a nuestro lehendakari y a los partidos nacionalistas. Ello significa que lo único que es capaz de dar un peso cualitativo diferente a EH es, precisamente, LA PERSISTENCIA Y EL RECRUDECIMIENTO DE LA LUCHA ARMADA. Existen referencias históricas: cada vez que el MLNV ha sido arrinconado social o electoralmente, la alternativa a la situación ha sido poner en marcha, con mayor vigor, los instrumentos de destrucción de personas y bienes. Con ETA reorganizada y surtida de nuevos militantes, educados en formas de lucha cada vez más crueles y destructivas, no es posible prescindir de ese instrumento, que, en las actuales circunstancias, es el único que puede dar peso y fuerza condicionante a la estrategia del MLNV. Finalmente: el movimiento preveía que en la etapa actual era necesario tensionar lo más posible la situación, para que el alivio de nuevas treguas tácticas pudiera ejercitarse con la debida efectividad. La situación no es la ideal (un gobierno de Mayor Oreja hubiera redoblado el efecto de confusión y división de la lucha armada) pero hay que marchar por ese camino que, a la larga, hará caer las ilusiones de aquellos que apuestan por una situación de renovada esperanza. En todo caso: dado que EH ha perdido peso político, ha perdido "la llave", pasamos a una etapa donde el enfrentamiento directo, el conflicto abierto, cobra protagonismo.

En todo caso, no hay que cambiar. Lo dice Arnaldo Otegi: "consideramos que nuestra lectura está bien situada y vigente y, por ello, no la modificaremos un milímetro". La razón de esta "inamovilidad" en la lectura de la realidad de Euskadi se debe a que la situación en la que la coalición EA/PNV ha conseguido sus buenos resultados ha sido creada por el MLNV. Por ello afirmaba Alizia Stürtze, articulista habitual de GARA: "la izquierda abertzale es el único motor hacia la liberación. Sigamos pues dirigiendo el camino". Esto no es mero triunfalismo en coyunturas de derrota, sino la simple constatación de que la circunstancia de enfrentamiento político (que podía derivar en enfrentamiento civil) entre estatalistas y abertzales, es fruto de la iniciativa del MLNV. Así lo plantea el periodista Ramón Sola en GARA: "los resultados electorales han surgido de una nueva polarización derivada de la ruptura que impuso en 1998 la izquierda abertzale entre españoles y vascos. Ahí se marcó la línea (divisoria) nueva definida por el análisis de la izquierda abertzale, rompiendo la dicotomía anterior entre violentos y tolerantes". Bajo los trazos de la nueva situación electoral y social se buscan las huellas que puedan enlazarla con el cadavérico pacto de Lizarra. No son exclusivamente justificaciones: son también líneas estratégicas a retomar. Lo que hay que seguir haciendo, desde esta estrategia, es seguir ahondando en esa dicotomía entre "españoles" y "vascos", hay que plantear claramente el frentismo. Era el escenario que el MLNV gozosamente contemplaba con Mayor Oreja como lehendakari.

Los cantos de sirena

Con EH en horas políticas bajas y con ETA masacrando lo más posible, a la estrategia del MLNV le falta dentro de este nuevo contexto otro componente: el del discurso de la paz que hay que lanzar, según la estrategia leninista, para desarmar ideológicamente al adversario mientras se le está vapuleando en el terreno.

En este sentido, el profesor de la UPV Mario Zubiaga nos explica un poco por donde puede ir el discurso de la paz, los cantos de sirena con los que el MLNV va a tratar de anular la iniciativa del PNV mientras ETA lanza toda su metralla: "no podemos olvidar que la confianza otorgada a Ibarretxe está imbricada en un proceso político no normalizado, que se resuelve entre la opción entre involución, reforma o ruptura con el sistema vigente". Frente a esta situación "no caben acuerdos transversales "entre demócratas". Ese discurso ha quedado superado por los resultados". Está claro que Zubiaga articula el mismo discurso que Sola en el sentido de que la dicotomía que ha marcado el MLNV, en busca de un escenario de ruptura y de enfrentamiento a todos los niveles, es la que tiene que seguir dominando.

Según Zubiaga es necesario "un gobierno abertzale "conductor de proceso" como el de la UCD, sin propuestas políticas claras y preestablecidas, salvo las relativas a los principios o la metodología a seguir en la resolución del conflicto (no violencia, diálogo y autodeterminación)..." El lenguaje de Elkarri y de otros maestros del "tercer espacio", como Txema Montero, resuena como siempre, en los momentos de penuria para el MLNV. Es el cable que necesita el movimiento. Ya que un gobierno "como el de la UCD" proyecta, sobre nuestra situación, el espejismo de una "segunda transición", la eterna cantinela del cambio de marco que ha llevado al nacionalismo a las puertas de un desastre electoral del cual se ha librado de manera milagrosa. Zubiaga no teme destruir el lenguaje y sus significados, pues nos habla de un gobierno "políticamente correcto, casi neutro" "sin propuestas políticas claras y preestablecidas" y, en contra de todo esto, plantea tres principios políticos como el de "la paz, el diálogo y la autodeterminación" así como de pasada, que no son nada neutros ni asépticos. Es decir, lo dicho antes: hay que seguir ahondando en la división, aunque ahora desde la perspectiva de unas maneras exquisitas. Las malas maneras ya las utilizará ETA.

La metáfora de la UCD –aplicada al gobierno coaligado de EA/PNV con Juan José Ibarretxe a la cabeza- tiene, además de sus virtudes hipnótico-camelativas, una ironía especial. Pues la UCD, es verdad, guió la "transición" hacia otro régimen, pero ¿qué le paso? Que fue destruida y su presidente barrido de la política. Es decir: EA/PNV siguen teniendo el mismo papel de antes: el de instrumentos para conseguir la hegemonía del MLNV, tras la cual no tienen otra función que el de su desaparición.

Hay que asesinar a la esperanza

Está claro que la ilusión que ha creado el gobierno de Ibarretxe es un factor muy peligroso para el MLNV. La terrible angustia que hemos pasado durante estos meses los nacionalistas, el temor a una derrota y a la desaparición política, la desmoralización y desilusión que creaban los atentados de ETA, son una experiencia sin parangón durante toda la etapa del nacionalismo tras la muerte de Franco. Para que el MLNV recupere su peso tiene que combinar sus armas de lucha y hacer especial hincapié en la lucha armada. Es este instrumento el que hay que agitar para que la ciudadanía vea que nada ha pasado, que es en balde haber elegido a Ibarretxe. Hay que asesinar a la esperanza para que los ciudadanos y los políticos abertzales sean dóciles a las propuestas de resolución que provienen del MLNV. Por ello que nadie se engañe: seguirán, recrudecidos los atentados, asesinatos y ataques. Eso sí: aderazados de discursos que pretenderán vender la posibilidad de una resolución inmediata del conflicto o una nueva tregua sin garantías. Ya hemos recorrido ese camino. Y hemos visto sus resultados.

La verdad es que el MLNV no renuncia a su naturaleza revolucionaria. Por ello decía Alizia Stürtze: "alzo un emocionado puño rojo, abertzale, internacionalista y solidario". Quieren seguir haciendo la revolución a costa de la salud mental y física de nuestra sociedad y bajo la cobertura de un proyecto soberanista. Los abertzales no podemos caer nuevamente en esta trampa. El pueblo ha dado un no rotundo a aquellos que pretendían insuflar el veneno de la guerra civil dentro de Euskadi. Seguir por el camino que pretenden el MLNV y sus interlocutores blandos sería traicionar su voluntad.

Imanol Lizarralde