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(19
- 2001ko Azaroa)

Divídete y vencerás: la nueva estrategia del MLNV

La coyuntura

Nos encontramos ante un momento crucial para el MLNV. El comunicado de ETA, haciendo un breve repaso a la situación internacional surgida tras el atentado del 11 de septiembre y dando a conocer una serie de líneas estratégicas, confirma la gravedad de este momento. Es un comunicado tan importante por lo que dice como por lo que no dice.

Hay una serie de factores que hay que tener en cuenta. El primero es que la organización armada ha declarado, haciendo uso de su lenguaje dialéctico, que "intentará que el conflicto no se prolongue otros veinte años". Esta frase está preñada de una intencionalidad engañosa, ya que, por un lado, se muestra la voluntad de que "el conflicto no se prolongue" pero, por otro, se hace constancia de que está en manos de ETA la posibilidad de esa prolongación y encima se plantea un plazo largo para ello. No es de extrañar. La parte militar del MLNV se encuentra reforzada tras la tregua, con una buena base social, con lo que la prolongación de la lucha armada está garantizada para unos cuantos años. Además, la nueva estructura militar no está bajo control. Las últimas detenciones lo confirman. Por mucho que hayan sido detenciones importantes, son golpes aislados. La atomización de los comandos de ETA y de otros grupos de violencia muestra que existe una adaptación óptima a las nuevas condiciones de la clandestinidad.

El problema del MLNV no se encuentra aquí. Se encuentra en la parte política que le toca. Todavía no es posible ofrecer una coartada a la acción de ETA. Existe la conciencia de que en este terreno hay un retroceso claro. Por ello dice Iñaki Gil de San Vicente, teórico del MLNV, que "conceptos básicos como "paz", "democracia", "libertad", etc., han sido objeto de intensa manipulación española pero también del PNV-EA, mientras que la izquierda abertzale, que debiera ser su real detentadora, lleva ya demasiado tiempo al margen de cualquier esfuerzo". Y remacha: "debe ser la izquierda independentista la que construya y lidere todo lo que significan esos conceptos". En esta coyuntura es donde se tiene que enmarcar el surgimiento de Aralar como corriente separada de Batasuna y la Conferencia de Paz de Elkarri. La falta de un discurso que se aúne convincentemente con la acción armada expresa la necesidad de buscar un nuevo clima de desesperación y de crear una nueva falsa esperanza. Un clima donde la política de Juan José Ibarretxe tope con la horma de una nueva impotencia, ante la cual el protagonismo político pase de nuevo al MLNV. En este sentido, Aralar y Elkarri cumplen la función de plantear unos discursos y unas dinámicas no institucionales que permitan que el debate sobre la pacificación no quede como monopolio de los partidos políticos. Y, sobre todo, que no se llegue a acuerdos políticos que dejen al margen al MLNV.

Este tipo de operación no es nuevo. Quien piensa que la lucha armada es legítima en todos los casos siempre se lleva, dentro del MLNV, el bagaje de la ortodoxia. Elkarri y Aralar, en esta tesitura, no representando la ortodoxia pero ampliando el espectro del movimiento, poseen su función dentro del esquema general: tratar de devolver la llave a ETA y al MLNV, tratar de que recuperen la llave que han perdido. Tanto en lo que al discurso se refiere como al espacio social perdido tras las elecciones. Lanzando el mensaje de que el MLNV es imprescindible para la resolución de un conflicto para el cual, ETA lo plantea de modo implícito, existen los arrestos y la determinación de poder prolongarlo durante otro par de décadas.

Caña al PNV y a EA

Hay una coherencia estratégica innegable en que la nueva interlocución blanda del MLNV plantee niveles de implicación con la coalición gobernante y el hecho de que ETA lance, en su comunicado, una terrible declaración de guerra contra Ibarretxe y su gobierno. Mientras en la Conferencia de Paz de Elkarri se agita el debate político, mientras Aralar es recibida con los brazos abiertos como posibilidad de que, al fin, pueda plantearse una verdadera división dentro del MLNV, la organización armada quiere dejar las cosas bien claras. No habrá paz dentro de este escenario hegemónico de PNV y EA.

ETA se reafirma en echar la culpa de la ruptura del alto el fuego de dos años sobre los partidos nacionalistas: "hace tres años tuvimos ocasión de con pasos firmes y pacíficos avanzar por el camino de la libertad de nuestro pueblo. Pero aquellos que se les llena la boca con la paz, la moral y la ética prefirieron, ante la construcción de nuestro pueblo, reafirmar los presupuestos, conciertos económicos y demás intereses de sus reinos de Taifas". Resulta dramático que a estas alturas los líderes nacionalistas no tengan en cuenta la cruel realidad que expresan estas palabras. ETA propone nuevamente una construcción nacional ficticia frente a los pasos reales dados en la construcción de nuestro pueblo. Y convierte a los partidos nacionalistas en principales responsables de la situación de conflicto que la organización armada pretende redoblar.

Sigue ETA: "lo que es peor: ahora quieren convertir la propia acción de la paz en instrumento de guerra; quieren convertir también en instrumento de guerra y ataque la propia palabra del pueblo". Las posibilidades de algún referéndum, apuntada por portavoces nacionalistas, son consideradas como "instrumentos de guerra". Es lógico. Y refiriéndose al PNV: "quien sino aquel que el que todavía no ha respondido a la propuesta de ETA de hace dos años que tenía la base de una consulta popular". Este es uno de los puntos de máxima confusión del discurso de algunos de los líderes nacionalistas: pensando que la autodeterminación es una de las claves de la resolución del conflicto se apresuran a plantear una consulta popular. Y viene ETA y dice que tal consulta sólo resulta válida en las condiciones que el MLNV determina. Que, de lo contrario, tal propuesta es un "instrumento de guerra y de ataque". Lo que queda claro es que a ETA no le interesa la autodeterminación, ni el autogobierno presente, si no se plantea en los términos de liderazgo del proceso que ella quiere. Si el MLNV no lidera la "construcción nacional" esta es un "instrumento de guerra".

Frente a la mera posibilidad de que Ibarretxe y su equipo puedan remover la voluntad popular desde sus cauces y planteamientos, ETA plantea una estrategia de enfrentamiento frontal. Afirma la organización armada: "el quehacer más importante de la izquierda abertzale es traer la paz a Euskal Herria... para ello la izquierda abertzale tiene labores concretas: organizar y participar en la sublevación popular (herri jazarpenean) para hacer frente a España y a Francia, abriendo nuevos espacios y oportunidades para distintos modelos de lucha. Hacer frente al autonomismo particionista de PNV, EA e IU, proponiendo alternativas concretas, basadas en la construcción nacional". El doble discurso de ETA queda de manifiesto: por un lado, traer la paz, acelerando la guerra "organizar y participar en la sublevación popular..."; por otro lado, estableciendo un eje asimétrico, donde España y Francia son puras abstracciones necesarias pero donde el verdadero enfrentamiento se da dentro de nuestra sociedad (¿contra quien se va a sublevar ETA en Euskadi? Contra los detentadores del poder institucional), sobre todo para parar los pies al gobierno de coalición salido tras los comicios del 13M.

El internacionalismo y la determinación revolucionaria

La lectura que hace la organización armada de los hechos del 11 de septiembre está clara:

"La guerra que ha encendido y está guiando EEUU es la guerra de los grandes y poderosos contra los pequeños y los débiles. Ahora es el turno de Afganistán, como antes fue de Iraq, de Panamá, de Vietnam, y de tantos otros pueblos... la excusa es ahora el gobierno de los "talibanes". Excusa decimos, por que ahí detrás se encuentra otros intereses económicos y geoestratégicos".

En términos geopolíticos, por tanto, la lucha de los talibanes y de Al Quaeda, es la misma lucha que la de ETA pero en otras circunstancias. Es la lucha de los débiles contra los fuertes. No otra cosa dice la organización armada acerca de su propia lucha. El esquema responde, además, a una apelación a los propios orígenes de ETA en los 60, en plena eclosión de los movimientos de liberación marxista-leninistas. Es el discurso de ilustres próceres del "pensamiento crítico" europeo, como Ignacio Ramonet.

Este contexto de conflicto global es el que necesita ETA para plantear la verdadera dimensión de su lucha:

"La izquierda abertzale ha demostrado con su lucha durante todos estos años que es posible hacer frente a enemigos mucho más poderosos que Euskal Herria. Más todavía, ha demostrado que es posible enfrentarse a los enemigos y, en la misma medida, construir el pueblo, de las escuelas a las fábricas la izquierda abertzale ha resistido frente al sistema opresor y ha creado un modelo de lucha y de construcción alternativo que es un ejemplo en el mundo".

En efecto: el aspecto de lucha contra el sistema planetario que el MLNV pretende vestir con los ropajes del nacionalismo queda totalmente al descubierto. Euskadi es un "modelo" para todo el mundo gracias al MLNV. Y este no es un mesianismo de boquilla, sino que se demuestra en la capacidad probada en muchas ocasiones para superar coyunturas de crisis y crear realidades sociales y políticas operativas. El mensaje es claro: que van a dar la vuelta a la situación. Y dar la vuelta a la situación es dejar sin efecto el poder real que tenemos actualmente los vascos: el poder institucional y político derivado del gobierno de Ibarretxe.

Aralar

La desactivación de Batasuna como eje del discurso político del MLNV se da por la imposibilidad de plantear de manera convincente una justificación a la violencia que ejercen actualmente ETA y los grupos de Kale Borroka. La acción necesaria de los organismos coactivos del MLNV, en las actuales circunstancias de rechazo frontal por parte del pueblo, resta capacidad de maniobra a la representación política oficial del movimiento. Por ello resulta perentoria la creación de otra representación no oficial cuya función es la de plantar en el escenario político vasco una alternativa a la sangría social y política que ha sufrido últimamente el movimiento.

Decía ETA en su comunicado que "hay en la izquierda abertzale suficiente fuerza y voluntad para liberar a nuestro pueblo". Aralar es una prueba de la capacidad operativa del MLNV para otorgar una función constructiva a la disidencia política de cara al proyecto en su conjunto. Decía Patxi Zabaleta en una entrevista: "la izquierda abertzale acabará siendo un espacio político amplio, pero uno. Estamos seguros de que eso se construirá de que eso se construirá a través de la oferta política de Aralar, a la que tendrá que venir Batasuna". Es remarcable la insistencia con la que los representantes de Aralar plantean la cuestión de la "unidad" del MLNV: "no somos una escisión sino una parte de la izquierda abertzale que no nos integramos en Batasuna porque Bateginez no admite la diversidad" (DV 7-7-2001). Es la "oferta política" de Aralar la que puede dar una posibilidad de discurso convincente a Batasuna en plena ofensiva de ETA. Y sigue afirmando esta complementariedad y cohabitación en otra entrevista (DV 7-10-2001): "no hay intentos de debilitar a la izquierda abertzale, creemos que la vamos a fortalecer... de hecho, creo que, por influencia de Aralar, Batasuna también se está moviendo articulando una militancia o participando en el Parlamento de Gasteiz".

En este caso, Patxi Zabaleta incide en una de esas cuestiones que tanto impregnan el discurso de algunos líderes nacionalistas: la posibilidad de que Batasuna pueda desvincularse de ETA; de que tome decisiones políticas al margen de la organización armada. Eso es algo tan peregrino como que ETA toma decisiones al margen de Batasuna. Nos estamos refiriendo a un movimiento político-militar, donde las funciones están bien repartidas y donde lo político sirve a lo militar y viceversa. Ya señalaba Iñaki Gil de San Vicente la necesidad de recuperar el liderazgo en el lenguaje político respecto a los términos de paz, democracia y libertad. El comunicado de ETA no para de hablar de paz, de su deseo de paz, de que "la izquierda abertzale, siguiendo a una larga tradición popular, siempre ha hecho una apuesta en contra de la guerra". Y no está hablando ningún organismos pacifista sino una organización armada. Aralar, junto con Elkarri y su larga Conferencia de Paz, son los pilares sobre los cuales el mensaje que manda ETA puede ofrecer alguna convicción. Por que hay que recuperar la llave, el espacio social perdido y la hegemonía en el discurso.

Para ello es necesario plantear un nuevo espacio político que sirva de colchón a la política de confrontación abierta de ETA con las posibilidades de iniciativa del actual Gobierno Vasco. Junto con la confrontación de alguna parte tiene que venir la mano tendida. Por ello afirmaban una serie de militantes de Aralar (Gara, 4-7-2001) la necesidad "de establecer una política de alianzas con esa débil y dubitativa conciencia nacional de la derecha vasca (PNV-EA) para que no vuelvan a bajarse del tren". En esta frase, los militantes de Aralar dan por bueno el diagnóstico de la organización armada de que PNV y EA se bajan del tren (de Lizarra, evidentemente) y, además, de una forma perdonavidas, plantean la necesidad de una nueva alianza. Pero esa alianza, en las circunstancias de máxima ofensiva de ETA, no la puede establecer sólo Batasuna, sino que es necesaria la existencia Aralar.

Conclusión

Está claro que Aralar no surge cuando, en el año 1992, el MLNV hace el planteamiento de la "socialización del sufrimiento" ni tras el asesinato de Miguel Angel Blanco. Las objeciones de Aralar a la lucha armada son políticas, no de orden ético, son tácticas, entendiendo a Aralar como parte del conjunto del MLNV. Aralar nace como organización independiente tras la mayor debacle electoral y social del MLNV en toda su historia. En el momento preciso en el que se escapan miles y miles de votantes. Cuando Batasuna pierde la "llave" del Parlamento de Gasteiz, y, por lo tanto, la posibilidad de condicionar las mayorías ahí existentes.

De momento, la operación ya ha dado sus frutos: dos escaños le daba a Aralar una encuesta referida a las posibles elecciones del Parlamento de Navarra. Dos escaños que hubieran ido a alguna otra parte de no existir esa organización. Se ha contenido el derrumbe del MLNV en el territorio foral. Ahora nos quedan las elecciones municipales. La "división" del MLNV no es más que pura apariencia. Es un medio para fortalecerse. Y para recuperar la iniciativa perdida. Para recuperar "la llave".

Imanol Lizarralde