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COMENTARIOS A UN DISCURSO POLÍTICO El discurso pronunciado este 20 de septiembre en el Capitolio, ante el Congreso y el Senado, por el presidente de los EEUU, George W. Bush , debiera ser catalogado, siguiendo los patrones de las bodas o de los encuentros deportivos, como el discurso del año. Dada su importancia, no he podido sustraerme a la tentación de analizarlo y comentarlo. Bush comienza situando el escenario: un país consciente del peligro, y pregona su misión: defender la libertad. Ello se debe, aunque no hace falta mencionarlo, a que el martes 11 de septiembre los centros de mayor poder y simbolismo del país (World Trade Center, Departamento de Estado, Capitolio, Pentágono, ...) fueron atacados por enemigos de la libertad , quienes con sus acciones ejercitaron un acto de guerra contra los EEUU. Estos actos han provocado un duelo, que se ha convertido en ira, y ésta a su vez, en resolución para llevar a cabo la misión antes mencionada de defender la libertad. Es bien sabido que la precipitación a que nos lleva un arrebato de cólera normalmente se vuelve en contra nuestra. No se ve, por el momento, precipitación por parte de las autoridades norteamericanas en el frente militar, pero nunca está de sobra recibir buenos consejos, y para ello les presento a mi buen amigo Sun Tzu (general chino hace unos dos mil años que, además, como verán, iba también de filósofo) quien en su célebre tratado de estrategia titulado El Arte de la Guerra nos dice que:
Dice Bush que no se ahorrarán métodos para conseguir que la misión llegue a buen puerto, tanto sea llevando a nuestros enemigos a la justicia o, en su defecto, llevando la justicia a nuestros enemigos.
Bush agradece tanto a demócratas como a republicanos su unión ante la tragedia, unión simbolizada al cantar conjuntamente el "God bless America" y, sobre todo, aprobar una partida de 40.000 millones de dólares para reconstruir nuestras comunidades y satisfacer las necesidades de las Fuerzas Armadas.
Bush agradece las muestras de apoyo y respaldo recibidos de todo el mundo y señala que los ataques no se han circunscrito únicamente contra intereses y personas de nacionalidad norteamericana. Ni mucho menos. Extiende su recuerdo a los ciudadanos de otras 80 naciones que murieron con los nuestros, dando a entender que el enemigo lo es de la libertad en general, de todos los amantes de la libertad, sea el color o documento que tenga. Y por ello es una lucha de todos los que creen en el progreso y el pluralismo, la tolerancia y la libertad, por lo que pedimos a todas las naciones que se unan a nosotros.
Pero, ¿quién o quienes han sido los ejecutantes de tales desmanes?. Bush adelanta la identificación del enemigo designándolo como una colección de organizaciones terroristas conocida como Al Qaeda, cuyo objetivo no es el dinero sino recrear el mundo e imponer sus creencias radicales a todo bicho viviente Un ejemplo de su particular visión se da en Afganistán. Además, estos terroristas no matan sólo para extinguir vidas, sino para interrumpir y poner fin a una manera de vivir. Bush los acusa de ser los herederos de todas las ideologías asesinas del siglo XX, y de seguir el camino del fascismo, del nazismo y del totalitarismo.(Pienso yo que aquí la ausencia del término comunismo se debe a factores de "oportunidad" a la hora de intentar obtener el apoyo de la mayoría de los países, y en su defecto, su "neutralidad". Y es que China es un peso pesado).
Bush reconoce la complejidad del enemigo al decir que este grupo y su líder, una persona llamada Osama bin Laden, están ligados a muchas otras organizaciones en todo el mundo, y cifra en miles el número de estos terroristas repartidos en más de 60 países. Es un enemigo que está por todas partes. Un enemigo difícil.
El Presidente se reafirma en su misión y manifiesta que dirigirá todos los recursos a nuestra disposición a la destrucción y la derrota de la red global del terror.
Los recursos mencionados por Bush son: diplomacia, herramientas de inteligencia, la aplicación de la ley, la influencia financiera y el armamento de guerra, usados en una larga campaña como no hemos visto ninguna otra jamás. Aquí nuestro amigo chino se muestra disconforme:
Esta campaña incluirá golpes dramáticos visibles en televisión y los combinará con operaciones encubiertas secretas para lograr la eficacia total.
Bush avanza los distintos tipos de golpes que propinará a los terroristas. Estos serán de cuatro tipos: 1.- Les quitaremos la financiación:
2.- Los volveremos el uno contra el otro:
3.- Los haremos moverse de un lugar a otro para que no tengan refugio o descanso:
4.- Y perseguiremos a las naciones que proporcionen ayuda o refugio al terrorismo:
Y con carácter más interino y urgente, Bush subraya la unión de todos los norteamericanos para mejorar la seguridad aérea, ayudar a la estabilidad y a mantener las líneas aéreas, localizar el terror en el país y fortalecer nuestras capacidades de inteligencia para conocer los planes de los terroristas antes de que actúen y encontrarlos antes de que golpeen.
En su esfuerzo por delimitar claramente la identidad de los enemigos (terroristas y cómplices) Bush separa lo general de lo particular, y dice lo siguiente: Estados Unidos respeta al pueblo de Afganistán, pero condenamos al régimen Taliban. En el plano religioso, acusa a los terroristas de secuestrar todo el islamismo y proclama que los enemigos de los EEUU no son sus numerosos amigos musulmanes, ni sus numerosos amigos árabes, y por ello pide que nadie debe ser señalado, ni maltratado, ni ofendido de palabra por su origen étnico, ni su fe religiosa. George W. Bush hace un análisis de la fuente de la prosperidad de los EEUU: trabajo duro, creatividad y carácter emprendedor del pueblo, y declara que el símbolo de la prosperidad fue atacado, pero no tocaron su fuente. La tarea se presenta larga: nuestra guerra contra el terror comienza con Al Qaeda, pero no termina allí. Pero existe voluntad: no nos vamos a cansar, no nos vamos a rendir y no vamos a fracasar. Está claro que sí ha habido un antes y un después del funesto martes. Para finalizar este artículo, permítame Sr. Bush (supongo que me leerá, sea directamente mediante www.goizargi.com o indirectamente mediante su famosa Red Echelon) que le recuerde el párrafo filosóficamente más interesante y el que en la práctica es más difícil de aplicar de nuestro, ahora sí, común amigo Sun Tzu:
Aquí está la clave de su (nuestra) victoria. Léasela mil veces, las veces necesarias, y aplíquela. Le ruego, también, que no se olvide del significado de una palabra muy importante: prepotencia, y si la encuentra en su camino, esquívela, apártela o macháquela, a su gusto ¡Suerte, cowboy!. Manu Manzisidor Nota: el ejemplar del libro El Arte de la Guerra que he utilizado está publicado por la editorial EDAF y es la versión de Thomas Cleary.
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