Artxibo rtf

SOBRE COALICIONES Y SIMIOS

(14 - 2001ko Martxoa)

Ante la situación que está atravesando el nacionalismo vasco y para hacer frente a las próximas elecciones en la Comunidad Autónoma Vasca y en Navarra creemos conveniente que los dos partidos nacionalistas presentes en nuestro país concurran unidos a estas convocatorias electorales. La colaboración que ambos partidos están llevando en diferentes ámbitos de Euskal Herria, su experiencia en la gestión conjunta en el Gobierno Vasco y los resultados positivos que la anterior coalición arrojó en Navarra y en otros herrialdes junto con el desconcierto político sin precedentes que en las filas del nacionalismo ha dejado el final sangriento de la tregua de ETA y la política frentista del tándem PP-PSOE y sus versiones navarras, hace hoy necesaria la configuración de este espacio electoral en forma de una opción política conjunta.

Una coalición que lejos de responder exclusivamente a la coyuntura de ataques que el nacionalismo vasco está soportando, pase a ser de carácter estructural, duradera y con una perspectiva de trabajo a medio o largo plazo. Porque es necesaria una coalición fuerte que no reitere en los mismos errores en los que el nacionalismo ha caído durante estos últimos años. Necesitamos una coalición EA-PNV que vuelva a situarse en el centro político del entramado vasco, que recupere la tradición integradora que se ha volatilizado desde la irrupción de la política frentista con la etapa de Lizarra-Garazi y la falsa tregua de ETA. Una coalición que tenga capacidad de interlocución en diferentes ámbitos y con diferentes partidos democráticos vascos de adscripción nacional española, pues la pluralidad estructural presente en Euskadi va a obligar a buscar entendimientos, pactos y acuerdos entre diferentes formaciones políticas. Y la sociedad vasca y los votantes nacionalistas, están pidiendo desde hace muchos meses acuerdos entre nacionalistas de un tipo y otro con gobiernos estables que generen confianza en la ciudadanía y un clima de sosiego y estabilidad del que Euskadi ha carecido muy especialmente desde el pasado 28 de Noviembre de 1999.

La sociedad vasca necesita de una opción nacionalista clara que sirva de referencia ante tanto ciudadano desconcertado y desilusionado por el retorno de la violencia. Porque ha de quedar bien claro de una vez por todas, que en el mundo del nacionalismo vasco, fuera de EA-PNV se encuentra el vacío más absoluto, la desolación que caracteriza a un grupo sectario y totalitario denominado hoy EH, ayer HB y mañana Batasuna. Y hay que insistir de forma clara y contundente que nuestra concepción social, económica, cultural, nuestro proyecto de sociedad y de país, en definitiva nuestro nacionalismo, no tiene nada que ver con el proyecto totalitario que identifica a ETA y a sus turiferarios. Ni compartimos métodos ni fines con la dirección política de HB, habiéndose demostrado el rotundo fracaso que ha tenido todo intento de pacto y de colaboración con dicha formación. Hoy por lo tanto se hace imprescindible una referencia unitaria por parte del nacionalismo democrático frente a los que optan por el caos y la destrucción de las instituciones y de los marcos con que los vascos nos hemos dotado a lo largo de estos 6 lustros de democracia. El ejemplo de Udalbiltza ha sido bien claro: mientras el nacionalismo democrático le ha dado unas atribuciones limitadas al ámbito cultural, el entramado del MLNV pretendía convertirlas en un contrapoder de las instituciones democráticas con el único objetivo de crear confrontación e inestabilidad atacando los marcos vigentes, muy especialmente el Estatuto de Gernika.

Muchos militantes de EA, agrupados entorno al sector renovador, apostamos por la política de colaboración con el PNV en el último Congreso de Iruña y aunque nuestras propuestas no fueron aceptadas contamos con un apoyo de un 38 % de la afiliación. Hoy nos congratulamos porque la actual dirección de nuestro partido se haya dado cuenta de sus errores y haya retomado la línea política basada en la centralidad, en el nacionalismo integrador, en el fracaso de Lizarra y en la colaboración con el PNV. Y les animamos a que sigan por este camino. Nuestra sensibilidad y manera de entender el nacionalismo ha salido reforzada, aunque los costes sociales que se han producido como consecuencia del empecinamiento reiterado de la política "soberanista" basada en Lizarra-Garazi son todavía difícilmente evaluables, salvo para las 23 personas que ETA ha asesinado desde la ruptura formal de la llamada tregua. Por eso apostamos con ilusión por la renovación del nacionalismo vasco, tanto a nivel personal como ideológica. Por promover la construcción social frente a los dogmas de la territorialidad y del soberanismo estatalista que no contemplan la realidad compleja de nuestra sociedad, por la vuelta a la centralidad política frente a los extremismos, por las políticas de integración frente a los sectarismos que poco o nada aportan a Euskal Herria. Esa es la coalición EA-PNV que queremos impulsar y fortalecer y como nosotros miles de ciudadanos nacionalistas que quieren votar a un proyecto ilusionante sobre el que vuelva a pivotar el nacionalismo vasco democrático.

Aunque la mona se vista de seda......

Me gustaría comentar algunas reacciones que se han producido dentro del nacionalismo vasco con respecto a la supuesta "crisis" que se vive dentro de la izquierda aberchale (que por cierto ni es de izquierda ni abertzale sino totalitaria y antisistema que usa el nacionalismo vasco como telón de fondo para cubrir sus verdaderos fines totalitarios).

Estos últimos atentados de ETA han producido algunas manifestaciones críticas en algunos ediles de la coalición Batasuna. Incluso algunos miembros importantes como Iñaki Aldekoa y Patxi Zabaleta , de la corriente Aralar, han escrito artículos de opinión duros respecto a ETA y a la violencia.

Y estos aspavientos que lanzan estos sectores de HB son siempre considerados como una esperanza por parte del nacionalismo democrático. Incluso les ofrecen sus listas y sus partidos como plataforma para que salgan de ese mundo y participen de sus partidos (habría que ver si es bueno que partidos como el PNV o EA contasen con la participación de ese mundo..... ¿Cuál sería el objetivo de esas personas dentro del partido? ¿Cuál sería la finalidad de esas personas para con el nacionalismo vasco?).

Sin embargo, en mi opinión, toda esa parafernalia pseudocrítica que Aralar y otros elementos del MLNV ejercen es una estrategia encaminada a confundir al personal y a marear la perdiz. Para engañar otra vez al nacionalismo democrático.

Hoy mismo, 27 de Febrero, la propia corriente Aralar desmiente que vaya a formar una plataforma independiente a HB. Pero, pensemos un poco. ¿Cuántos años lleva Patxi Zabaleta con su discurso "diferenciado" dentro de HB? Todos los navarricos sabrán que son ya muchos los años que el ultraconservador foralista de misa dominical lleva con ese discurso y sin embargo sigue y sigue en HB, como el conejito de Duracell y dura.... y dura........

Y respecto a los supuestos desmarques de concejales Hberos en los momentos "álgidos" de los conflictos, hay una explicación muy clara que ha sido estudiada por psicólogos y sociólogos en temas de terrorismo. La presión a que la espiral violenta somete al propio cuerpo social que gira a su alrededor al que a la vez oprime es descomunal. Por eso en ese mundo se dan esas "válvulas de escape" que facilitan una disminución de presión causada por la propia banda terrorista en su propio círculo. Hay un análisis muy bueno sobre esta cuestión en el capítulo tres del libro "HB crónica de un delirio", (Colgados de ETA páginas 61-103) de Kepa Aulestia (Temas de Hoy, 2ª Edición, septiembre de 1988).

El futuro de HB es negro. Pero no creo que vayamos a ver grandes implosiones y divisiones en el seno de la secta batasuna. ETA no va a autodisolverse, HB no se lo va a pedir. HB no va a romper amarras con ETA, ya vemos lo que representa Aralar un 6% de la militancia. Vamos hacia el peor de los escenarios posibles, vamos a presenciar el lento e inevitable declive electoral de HB y veremos el abandono silencioso y por la puerta trasera de los dirigentes que apuestan por el cambio y de todos los desencantados con la huída hacia delante de la sinrazón de los violentos. Y es la peor alternativa porque retrasará de forma trágica el fin de esta macabra pesadilla. ETA acabará siendo abatida por la acción policial mientras HB se sectariza más y más sin solucionar siquiera el tema de sus presos políticos.

Evidentemente esto tendrá consecuencias psicológicas y traumáticas en buena parte del nacionalismo vasco, algunos ya estamos vacunados desde hace mucho tiempo, y HB se irá extinguiendo lenta pero implacablemente. Un estudio detallado y en profundidad sobre este tema que merece la pena leerse es el realizado por Gurutz Jáuregui en La Historia de ETA (temas de Hoy, 2000) capítulo VIII Consolidación y crecimiento de ETA (1969-1975).

Arturo Goldarazena