Artxibo rtf
(16 - 2001ko Ekaina)

LOS VOTOS ERRÁTICOS

Después de vistos los resultados de las elecciones en Euskadi, los análisis surgen fáciles, prolíficos, y todos habían pronosticado lo que sucedería, aunque no lo revelaron hasta que sucedió. ¿Prudencia? Tal vez, aunque lo dudo. Apuesto por la ignorancia, carencia absoluta de noción de la opinión del pueblo, ya que jamás se han molestado en preguntarle. ¿Acaso tiene algo qué decir? Nosotros ya pensamos por ellos.

No quiero desmenuzar lo obvio, sino lo nebuloso, eso que no aparece en los análisis de cifras y más cifras. Porque haberlo: hay; mas "conviene" que siga encubierto. Les conviene a los políticos, no al votante, como es habitual.

En estas elecciones la verdad ha dolido como un parto. Y es que la tenemos tan guardada, que arrancarla es un tormento. Aún resulta peor cuando hay que aplicar cesárea. Y así ha sido en estas elecciones en Euskadi: la verdad ha surgido con sangre, sudor y lágrimas. Nada ha resultado como estaba previsto, y ello por culpa de los votos erráticos.

¿Qué son los votos erráticos? Los que no están comprometidos, los que se conocen como de la mayoría silenciosa, los que preocupan tanto aquí, en América, los que tanto dolor de cabeza producen cuando no obedecen a las estadísticas, cuando se manejan con libre albedrío.

Hay muchos tipos de votos erráticos, y cada analista les denomina como le viene en gana. Los hay esporádicos, los que votan cuando tienen tiempo o capricho; de efemérides, los que solamente aparecen en elecciones que harán historia, como la actual en Euskadi; los volubles, de aquéllos que hoy eligen blanco y mañana negro; ilusos, de quienes votan a quien más promete; dogmáticos, los fieles a un dogma, o ideología, sea patria, libertad, propiedad privada, religión, etc.; y otros erráticos más.

Nos interesan los últimos, ya que, a mi entender, son los más numerosos. No opinan de igual forma los analistas gringos, pues señalan que la mayoría silenciosa se deja arrastrar por emociones de último minuto, simpatías y promesas. Por ello, ponen énfasis y esfuerzo en los cierres de campaña.

Yo me sumo a quienes aseguran que la mayoría no alineada es fiel a un modelo nacional o social, un concepto básico con matices no muy divergentes, y no da bandazos sin sentido.

A no ser que esté loco, el elector no lanza una moneda al aire, votando de acuerdo con lo que caiga. Así pues, los de extrema derecha no votan a la extrema izquierda, por mucho que los extremos se toquen.

Los erráticos se mantienen dentro de un orden, una congruencia prescrita por prioridades. Los socialistas no se van abiertamente a la derecha, a no ser que les motive algo de entidad capital. ¿Qué tal la soberanía? Los nacionalistas no salen de su entorno independentista, si no hay un acicate económico o social, directo y sustancial. Por ende, el voto más errático sigue un cauce, un carril social o nacional, y así ha sucedido en Euskadi.

Si PNV-EA creen que el incremento de votantes ha sido por su oferta, creo que se equivocan, y tan sólo han sido receptores de los sufragios de los decepcionados, de los que han llegado a la conclusión de que no hay izquierda en Euskadi.

Así lo analizo yo:

1.-El socialismo españolista está moribundo, y éstos son los síntomas:

Mercadotecnia de un mal producto: El PSOE es lo lógico en un país de fábula, donde el socialismo forma gobierno para apuntalar una monarquía. Se supone que es obligación de la izquierda buscar la república, no actuar como soporte de la realeza. Rex pública, no Rex privada.

El PSOE está formado por dos tipos de afiliados: los vendedores y los clientes. Los primeros, la dirigencia, venden una idea en la que no creen. Los segundos, las bases, no saben lo que compran; pero pagan por ello. El equilibrio estriba en el número de estafadores contra el de embaucados; cuantos menos haya de los segundos, peor les irá a los primeros. Quizá así se explique la emigración del voto socialista.

Mala proyección de ventas: El alcalde de Sestao, con inspiración divina, dice: "A lo mejor tendríamos que haber ido solos, no de la mano del PP". «No nos esperábamos el resultado. Ha sido una nefasta noticia para el partido». No leyeron mi pronóstico de hace un mes, en Euzkadi On Line, en la sección Amerikatik. Llámese PSE o PSOE, el contenido es el mismo, y se auguraba su funesto final a tan sólo escasos meses del glorioso inicio. Y ha sido consistente, puesto que cada día va, e irá, peor. De ser el más votado en Euskadi, y en España, ya está en tercera posición en Euskadi, con ambición de conseguir la cuarta, o ser barrido por el viento de la historia. Como socialista, me duele que la izquierda haga tan mal papel. Como abertzale, que desaparezca el PSE me parece lógico y saludable. Con su desaparición, habrá una falacia menos en Euskadi. Los orinales solamente sirven para un efecto; el PSE: para ninguno. No necesitamos otros monárquicos, pues nos sobra con el PP. Pablo Iglesias no imaginó tener un príncipe en su partido. Si resucitase, recomendaría a Redondo "abdicar" al trono, porque la sucesión no es una práctica muy socialista.

Consumidores engañados: No es tiempo de vivir de incoherencia y mentiras. Felipe dijo ser republicano, pero no. Dijo ser obrerista, pero no. Dijo que él era inocente en lo del Gal, pero no. Dijo ser marxista, pero no. Dijo ser federalista, pero no. Dijo ser alumno de Pablo Iglesias, pero no. Lo única forma de confundir un elefante con un jabalí es si militas en el PSOE, puesto que para éstos da igual república que monarquía. Poco a poco, según las bases se percatan de que sus dirigentes son lacayos de la derecha, consideran que para votar al capital no hace falta tantos ambages. Y en España le dan sus votos al PP, como en Euskadi a PNV-EA. Y ahí sí duele, ya que si la coalición pacta con el PSE, ¿cuál es la utilidad de haber cambiado el voto?

Votos erráticos: Cada día más. Es notorio el cambio del internacionalismo al independentismo.

2.- Si pierdes por culpa de ETA, ¿qué te queda, EH?

Un árbol con hojas y sin frutos: Otegi reconoce que: «probablemente la dinámica armada, no lo voy a negar, haya tenido efectos electorales negativos». Si él dice "probablemente" debemos traducir "ciertamente". Y no sólo es la lucha armada, sino la carencia de un proyecto para Euzkadi, ya que EH no es un partido socialista, sino un movimiento leninista con revolución permanente y sofocante, que requiere aprender lo que fatiga la perenne borroka, la de cada fin de semana, sobre todo si no se logra nada a pedradas. Sus gentes se cansan de no ir a ninguna parte después de tantas vueltas. Las revoluciones se hacen o se dejan para después; pero una revolución a medias es como un embarazo mental: sin fruto alguno.

El balazo como sucedáneo de la razón: Los que han entendido que la independencia de Euskadi no depende de un tiro en la nuca o una bomba, ya se han hartado de votar a quienes plantean el caos como solución. La independencia se conseguirá a base de instituciones, organizaciones y asociaciones vascas, la sociedad en su conjunto, y cuando el socialismo, sin revolución, leninismo o stalinismo, sea abertzale sin morirse de vergüenza.

Votos erráticos: La mitad se ha ido y quizá tarde en volver. ¿Qué moraleja se extrae de los escaños perdidos por el EH?: ¿la repulsa a la violencia o la seducción de la soberanía? Es obvio lo segundo, visto en qué pueblos se han pasado a PNV-EA. Esto determina que muchos no estaban con EH por su izquierdismo, sino por ser los únicos que hablaban abiertamente de independencia. Han seguido fieles a la línea abertzale, olvidado el marxismo.

Los socialistas a ultranza son los que han incrementado los votos a IU, huidos tanto de EH como de PSE.

3.- Un PNV que, por fin, lanza un mensaje único.

Ya no imitan a Cantinflas, muchas palabras y poca sustancia: Por fin el PNV ha comprendido, quizá con la asistencia de EA, que no se puede ser partido de mil discursos y, aun así, ganar votos: abertzales de medio tiempo, autonomistas al sur del Ebro. Ardanza lanza su discurso autonomista, Ibarretxe: el conciliador, y Arzalluz: el que más se separa de los anteriores. Afectados por la geografía, no era igual en Madrid que en Gasteiz, y menos en Lekeitio. Intentar ganar votos a diestro y siniestro, puede acarrear el efecto contrario: quien mucho abarca, poco aprieta. Y, por ello, cuando han plasmado en un papel un proyecto de soberanía, han recibido el premio. Pero... Siempre hay un pero.

¿Soberanía o más de lo mismo?: Si PNV-EA nos salen con un gobierno albóndiga; ( ves que son redondas, y te dicen que de carne, pero al final no puedes afirmar si comes res, puerco, perro o algo sintético ); en el que entren PSE y IU, ¿de qué habrá servido ese giro al abertzalismo? ¿No se sentirán defraudados los que prefirieron nacionalismo de derecha que españolismo de izquierda? La soberanía será abortada si se pacta con el PSE e IU. ¿De qué sirve votar a unos si esto beneficia a otros?

Votos erráticos: Ninguno, por el momento, pero tal vez sean transitorios, de descontento circunstancial con las líneas de EH y PSE. Si son votos volátiles, o de resaca, volverán al punto de donde salieron, o la colación sudará para retenerlos.

4.-PP: tan consistente como Franco.

Reconocer que es el más consistente da dolor de tripas, pero es la verdad: Ellos son congruentes con lo que piensan, y, además, se atreven a decirlo, y actúan con convencimiento. Y, en recompensa, le han ido quitando votos al PSOE; porque la reiteración de una mentira, sofisma, de los de la rosa marchita, no se convierte en verdad con el tiempo, y hasta el más tonto se da cuenta.

Su lenguaje es claro: El PP no es de Euskadi, como el PSOE, sino del País Vasco, lo que indica rotundamente su nostalgia de cierta época. No han traducido al euskera el nombre de su partido, porque ellos juegan al españolismo, y saben que eso les proporciona votos. No todos; pero los justos para formar gobierno con el aliado profesional, ése que se apunta a equipos nacionalistas, o de derecha y de izquierda, según quien sea el dueño del balón. El PP no quiere policromía en sus electores; al estilo PSOE: unos abertzales confundidos y unos españolistas disfrazados; sino gente de ideas firmes. Entre los socialistas de la monarquía hay abertzales, así como republicanos, por un error u otro; pero en el PP no hay equívocos; si acaso genéticos, pero no políticos, de alguien que no sepa por qué está ahí. Y eso es bueno para Euskadi, ya que conocer al enemigo es esencial a la hora de enfrentarlo. Con el PSOE es más difícil, y a veces te encuentras con un "republicano separatista de la rosa" que defiende a ultranza una constitución monárquica y centralista. Y no sabes si reír o llorar.

Votos erráticos: No hay fugas, aunque tampoco adhesiones. Han tocado techo, al menos en Euskadi, y ahora viene el descenso. Recuerden El Álamo, es decir la caída del PSOE. Pocos jóvenes se suman al PP, y a los adultos la edad les pasa factura. El franquismo se cura con el tiempo.

5.-Los votos erráticos: en busca de destinatario.

Y llegamos a los votos erráticos, estos que ayer estaban con el PSOE, y hoy se han pasado a PNV-EA; o creían en EH, y actualmente prefieren una opción menos "explosiva".

De mi preámbulo simplista, quizá tan acertado como los que se basan en cúmulos de cifras y concienzudos razonamientos, se deriva, infiere o deduce que los socialistas no tenían más opción que la coalición PNV-EA, ya que tanto PSE y EH se habían suicidado.

Los votos que perdió el PSOE, dónde y cuántos, hablan de que los que votaron ayer socialista hoy se tornaron nacionalistas. Y esto solamente tiene una explicación: reclaman un partido socialista abertzale. Yo no creo en conversos, así que quienes votan de derecha a izquierda no lo hacen por devoción, sino por falta de destinatario. Encontraron uno: si no el que querían, el único que había.

6.- El protagonista virtual.

Ya realizados los estudios de quien sube y quien baja, quien se beneficia con la pérdida de quién, se obtiene que le dieron los votos a un partido ausente.

El protagonismo lo detentó quien no se presentó a las elecciones, pero estuvo "in corpore insepulto": el socialismo abertzale. Los datos demuestran que existe, aunque sea de forma virtual. Esto es una estupidez modernista para expresar lo que es sin ser, o lo que no es aunque parezca que es. Los que somos profesionales del byte no lo entendemos, por lo que nos asombra que los neófitos de la informática lo manejen con tanta familiaridad.

Pero, salvo en la realidad virtual: que es simplemente una mentira sin ninguna virtud, no hay partido socialista vasco. Quizá porque aún persiste la estúpida idea de no se puede ser nacionalista y socialista. Hay que ser internacionalista. ¿Cómo Zapatero? Estoy seguro de que él es (en versión española) mucho más nacionalista que Arzalluz.

7.-¿Se logrará el socialismo abertzale?

Yo me pregunto: ¿hay algún partido que pueda llamarse socialista y vasco? No creo que ése que se llama "de" Euskadi", aunque únicamente es "en" Euskadi, como las sucursales de cualquier banco. Y tampoco uno que hace de la revolución su bandera. Eso, lo de EH, es película rusa, y muy rancia.

El primer intento de crear un socialismo abertzale fue ANV, antes de la guerra. Luego ESB, y el mismo ANV, hace 25 años. Y más reciente el de ESEI, hace 20. Sin detalles: dos fracasos. Pero han pasado veinte años del último intento. ¿Acaso la sociedad vasca no se ha trasformado en este tiempo? Tal vez a la tercera, y aprendiendo de las derrotas, pueda ver la luz este partido que reclaman tantos votantes.

¿Qué pasará, en el futuro, con los que han abandonado al PSE o a EH? Que hayan votado a la coalición no significa que lo harán mañana, tras la resaca, y mucho menos en Ezkerraldea. Cualquier día vuelven a descubrir que son socialistas, y cambian el voto. Y en ese momento, quien debería capitalizarlos sería un socialismo abertzale. ¿Y dónde está? Descansando en algún remoto recoveco de la memoria histórica de Euskadi.

Alantxe.

Erlantz Gamboa