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El derecho a ser en Europa

Ya en el antiguo régimen, fuero no era tanto lo excepcional frente a lo general, como lo propio frente a lo ajeno, se podría señalar así como esencia de la foralidad la peculiaridad del hecho diferencial, la autonomía y el pacto, pacto como forma de coordinación, porque su existencia misma excluye la simple subordinación.

La foralidad también se caracteriza por su prácticamente ilimitada flexibilidad o adaptación a circunstancias cambiantes hasta el punto de diversificarse en sistemas distintos para los diversos territorios forales e incluso en una triple tradición igualmente vigente y actualizable: la foralidad tradicional, el concierto economico y el Estatuto de autonomia. La voluntad de pleno autogobierno propia del nacionalismo es, a su vez, una novación del viejo foralismo.

El reconocimiento regio de la foralidad lo era a la personalidad separada del territorio foral, como comunidad política, mas que a un determinado acervo normativo e institucional, de suyo siempre modificable y modificado. Se puede considerar así el fuero, convertido ya en derecho histórico, en titulo de comunidad política diferenciada.

La concepción de los derechos históricos como un apriori material de la Constitución tiene importantes consecuencias:

1- Los derechos históricos no son una creación de la Constitución, ante el Estado la comunidad histórico política tiene una personalidad propia e infungible.

2- Son por tanto inmunes ante la revisión constitucional, ni jurídica ni políticamente se pueden reducir los derechos históricos a mera ley de la constitución, susceptible, en consecuencia, de ser modificada e incluso suprimida.

Los derechos históricos así concebidos, si bien es cierto que suponen una reserva permanente de autogobierno, ello se debe no a la inderogabilidad de unas competencias determinadas, sino a la infungibilidad de un hecho diferencial, conscientemente asumido y que da un "derecho de ser" con propia identidad. El problema no consiste en determinar cuantas y cuales serán las transferencias sino en reconocer el "derecho de ser" porque sin duda el ser determinara un haber, pero no es este el que puede sustituir a aquel porque la primera cualidad de las cosas es la existencia.

La abolición del pacto foral unilateralmente es el robo del derecho a ser e inaugura una relación de subordinación que llega hasta nuestros días y que se materializa por la negativa del estado español al reconocimiento del derecho de autodeterminación, el derecho a ser, el derecho a articular un pacto nuevo en el cual la visión de Europa tiene mucho que decir porque la aspiración a ser también en Europa no puede ser ocultada y negada por la vía de la imposición.

 

Mikel Ugarte